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sábado, 2 de mayo de 2020

TESTIMONIOS MUSICALES: AUTE (12)


Francia y los encantos de una francesa a la que Luis Eduardo conoció en Sitges le atrapan irresistiblemente. Verano de 1963.

«Tiempo de amores, tiempo de sol.
Días dorados de bellos recuerdos,
días eternos en mi pensamiento.
Tiempo de amores, tiempos de viejo color.

Tiempo de manos que tiemblan de amor,
manos dudosas que expresan temores,
manos cerradas y llenas de flores.
Tiempo de amores, tiempos de viejo color.

Tiempo de besos, tiempo de pasión,
vanos deseos y vanas palabras,
ciegas promesas que hablan de un mañana,
tiempo de amores, tiempos de viejo color.

¡Cuántas heridas profundas se olvidan!
Canta, solloza y perdona el amor.
Tiempos que viven por toda una vida,
tiempo de amores, tiempos de viejo color.» (19)

Pasado el verano se matricula en Aparejadores, pero está claro que por allí no iba a discurrir su destino. Es el momento en que Eduardo decide romper definitivamente con todo aquello que para él carecía de sentido causándole tantas insatisfacciones. Fue un gesto de fidelidad a sí mismo que a partir de entonces convertirá en su permanente forma de entender la vida; fue su primera "fuga" más conscientemente asumida.


«Cómo escapar,
cómo escapar de esta sombra
que sólo se nombra
en la oscuridad
y echar a andar,
esposado a la penumbra
que no se deslumbra
por la claridad.

Cómo salir,
cómo salir de esta duda
que todo lo anuda
por contradicción,
sin elegir
una cara de la luna,
pues no está en ninguna
la contestación.

Como mar en fuga,
entre río y nube,
como mar en fuga
que desciende y sube
huyendo siempre de sí misma,
pero siempre, pero siempre la misma
mar en fuga.» (20)

Luis Eduardo Aute vuelve a Francia y vive una segunda época visceralmente atrapado por la necesidad de sumergirse en todo aquello que palpita vida, realidad y sentimiento.

«Entre mirar con la claridad
de la cordura
y ver con la luminosidad
de la locura.

Ante esa coyuntura
de claridad o lucidez,
con sensatez,
elijo la locura, aleluya,
elijo la locura.» (21)

«No quiero que el tiempo
vaya marcando el paso del verso que me estalla,
no necesita el aire ningún diapasón,
mi voz es el viento.

No quiero y no creo
que el tiempo solicite la luz cada mañana,
que las estrellas salgan al anochecer,
pues las llevo dentro.

No, no voy a hacerlo más,
que cuando miro atrás
no veo nada,
y no es cuestión de concederle
tiempo al tiempo.

Si hay algo que es mío,
es este inexorable latido que me mide
con balas diminutas en el corazón;
yo aprieto el gatillo.

Para que dispare
lo más pronto posible esa sed de sentimientos
que quedó insatisfecha de tanto esperar,
ya no espera a nadie.» (22)

Aquella época marcará profundamente la personalidad y la obra futura de Luis Eduardo. Toma sus primeros contactos con la "nouvelle vague" –con Jean-Luc Godard en particular, y con Buñuel; lee a Nietzsche y a Paul Eluard; escucha a Jacques Brel y a Georges Brassens.


Se suceden idas y venidas, España y Francia, y en el entreacto varias exposiciones de su pintura que le permiten seguir viviendo.

En Barcelona, Aute trabaja de "meritorio de dirección" en la película "La vida es magnífica" de Maurice Ronet. En el rodaje conoce y se hace amigo de Ana Karina, a la que antes había descubierto emocionalmente en el filme de Godard "Une famme est une famme".


(19) "Tiempo de amores" (Single RCA/VICTOR, 1969).
(20) "Mar en fuga" (Fuga, 1982).
(21) "Elijo la locura" (De par en par, 1979).
(22) "Tiempo al tiempo (Albanta, 1978)

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