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miércoles, 3 de octubre de 2012

PEDRO PASTOR. «VIVA VIVIR Y VIVA CANTAR... Y VIVA LA VIDA ¡JODER!»

Pedro Pastor.

«El amor mueve el mundo,
pero no nos salvará.
Digo yo que el temblor más profundo
está por llegar.
Pienso que sí, pienso que no,
pienso que puedo salvar el planeta cantando.

Dicen que el mundo se va a acabar
y yo como sudo de lo que me digan me pongo a cantar.
Que es la mejor manera de luchar.
Que es la mejor manera de morir.
Viva vivir y viva cantar.
Y viva la vida, joder».
(“2000 coces”. Pedro Pastor)

Va a cumplir dieciocho años y cuando le escucho cantar consigue emocionarme... Él cree que cantar es la mejor manera de luchar y de morir; y que cantando puede participar en la salvación del planeta... –yo lo creí siempre y lo sigo creyendo todavía–. «Tengo sed de hacer canciones», nos canta... ¡Y canta, y canta!... Estar cerca de él en un concierto –por supuesto en los suyos, y en los de cualquiera de sus compañeros– es no dejar de verle y de sentirle cantar... Lo ha mamado desde chico y lleva la canción incrustada en su identidad.

Va a cumplir dieciocho años, tiene una sonrisa y una mirada muy limpias, y ama la vida... Suele confesarlo de forma totalmente espontánea: «¿Os he dicho que soy feliz?»... «Viva vivir y viva cantar. Y viva la vida, joder»...  

Va a cumplir dieciocho años y es, sin duda, una de las más jóvenes esperanzas de nuestra canción popular.

Recientemente, Pedro Pastor ha grabado y publicado su primer CD  titulado "Aunque está mal contarlo"; disco que sale a la luz prácticamente un año después de que se presentara por primera vez en la Sala Libertad 8 y de que yo mismo, tras escucharle cantar, le dedicara un "cuelgue", en este mismo blog, al que titulé: «Pedro Pastor y su coctelera de sensibilidades».

Pedro Pastor en la Sala Libertad 8 el 2 de noviembre de 2011

En aquel primer cuelgue, sobre Pedro Pastor –publicado el 3 de noviembre de 2011–, yo mismo decía:

«En la "coctelera de sensibilidades" de Pedro Pastor hay ternura, mucha frescura y limpieza interior, una sonrisa de escándalo, mucho libertad, profesionalidad, juventud, capacidad de divertir, fidelidad a su gente –sobre todo a sus colegas– y una mezcla de romanticismo y de realismo social que no te pueden dejar indiferente. [...] Tengo el convencimiento de que el martes pasado, en Libertad 8, asistí, y asistimos, al nacimiento de un "cantor de oficio" que si se mantiene fiel a la línea que ha emprendido "va a tener mucho que cantar y que contar" con su fuerza creativa y con su guitarra».

Y efectivamente, pasado un año me reafirmo en todas y en cada una de las palabras anteriores, y digo más: en su disco "Aunque esté mal contarlo", Pedro Pastor, ya "cantor de oficio" –de los que llevan guitarras en el alma–, ha madurado y nos entrega (lo de "cantar" siempre supone una "entrega") seis canciones que en su desnudez –voz, guitarra, bajo y violín– te atrapan y te sumergen en un mundo de percepciones y de experiencias que lejos del "común tópico amoroso cantauotoril" –soporífico por cierto– respiran vida vivida...; análisis y crítica de la realidad...; compromiso –las cosas descaradamente claras y como se sienten–...; búsqueda, confusión, contradicciones y libertad...; estallidos de ternura, de sensibilidad y también a veces de dolor...; y; a fin de cuentas: el evidente y lúcido despertar de una joven e inconformista humanidad que se nos revela –con "v", pero también con "b"– con "palabras como cuerpos", calificadas así por Sabina en un tiempo demasiado lejano para Pedro.


«No pierdas la fe, no pierdas comba que la lucha es larga
defiende lo que crees, hay que minar cada palabra
en este circo el tiempo es oro y yo atesoro el tiempo.
No quiero lloros ni lamentos, solo buenas caras.
Ahora para, y dame una calada de amor eterno
que el dolor ha estado en este cuerpo antes
y ahora soy más tierno [...]
Si cada uno tiene lo que se merece, o eso dicen,
yo busco roce, ser el artífice,
el vértice donde se junten todos tus matices
que mi índice señale el horizonte, pero más dulce»
("Frente al espejo")

«... Guardo ases en tu manga y sueño con sacarlos-
Acabo pidiendo amor, paz y revolución,
–úsala– hay un arma escondida en tu voz. [...]
Esto es España, cuna del fascismo
donde siempre perdemos los mismos y nos golpean con saña,
y no enseñan lo que pasa si las masas gritan,
pecan de hipócritas [...].
Talante no sobra, pa'lante aunque joda».
("Renacimiento")

«Firmemos la tregua, busquemos el mar [...]
Dejemos las guerras, muramos en paz.
Hablemos en braile, perdamos los nervios [...]
jodamos el baile, cantemos aún muertos [...]
Llueve el caos en las aceras,
la utopía por bandera
y la libertad como forma de amar».
("El  braile")

Por cierto:
«¿Os he dicho que soy feliz?»... 
«Viva vivir y viva cantar. 
Y vida la vida, joder»...  



Va a cumplir dieciocho años y Pedro Pastor ha conseguido atesorar en el contexto de su espontánea y natural juventud, una muy sana madurez: madurez personal y humana –que lo hace especialmente atractivo–; madurez literaria en proceso de libre y progresiva creación; y madurez musical –crisol de ritmos, tendencias, estilos y melodías– que crece y se va definiendo al compás de su vida.

Para ir concluyendo este "cuelgue" es preciso mencionar al reducido pero genial equipo que le ha acompañado en la grabación de su primer disco: Manu Clavijo, con la magia de su sensibilidad y su violín; Joaquín Kamikace (Joaquín López), con sus guitarra, su bajo y responsable de la producción y masterización; y a Lourdes Guerra haciendo coros y en realidad meciendo con su voz los sentimientos que le producen el hijo que ya canta, y canta bien, "como quien respira".

No puedo terminar esta página sin hacer referencia a la canción "Prometí volver"; una de las canciones, para mí, más importantes del disco "Aunque esté mal contarlo", porque es la que tal vez mejor nos da la medida de este joven "cantor de oficio" –"cantautor" para más señas– que le pone un punto de esperanza al presente y al horizonte de nuestra canción popular.

«Sabor amargo, el de mi exilio.
Del trago largo, la última vez que vi a mis hijos,
no la recuerdo.
Prometí volver, y si no vuelvo no es culpa mía.
Prometí volver, y si no vuelvo no es culpa tuya.
Calor extraño, el de esta orilla, que no es la mía.
Queman los años, miles de millas, toda una vida.
Tú no te rindas, que la lucha siga.
No nos rendimos, no hay quien nos rinda.
Prometí volver, y si no vuelvo no es culpa nuestra».
("Prometí volver")

2 comentarios:

  1. Palabras tan bonitas como ciertas para Pedro. El pequeño Pastor es en realidad un gigante del oficio cantautoril. Buenas raíces, buenas influencias (ya sean de la canción de autor, del rock, del pop o del hip-hop) y además ese aporte totalmente personal que hace que uno se embelese con sus canciones.

    Por mi parte solo puedo decir que fue un placer escucharle cantar y verle desgranar estas y otra canciones durante las tardes que fuimos perpetrando el EP. Y qué decir de haber podido tener en el estudio a Manu Clavijo y a Lourdes Guerran aportando además de sus talentos sus sonrisas y abrazos.

    Un abrazo, Fernando.

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  2. ¡GRACIAS!... Y felicitarte por el magnífico trabajo que has realizado en el disco... Apostar por Pedro Pastor es apostar certeramente..., yo estoy convenciDO. UN ABRAZO FUERTE.

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