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viernes, 17 de agosto de 2012

VAINICA DOBLE 5 - DE COMO LA MODERNIDAD PUEDE REBOSAR DE BELLEZA Y DE SENSIBILIDAD


Portada de la Revista "Música Popular",
 editada por la Asociación para la Música Popular.
Nº 2 - Abril/Mayo de 1984. Diseño de portada: Jorge Morgan.

Nada más publicar el disco "Contracorriente" (1976), del que hablábamos ayer, a pesar de que Carmen y Gloria habían firmado un contrato de cinco años con la discográfica Movieplay –"Gong"–, se les rescindió. El motivo fue el mismo que se suscitó a lo largo de toda su trayectoria como autoras: a ellas lo que les gustaba era crear sus propias canciones a su ritmo y en libertad, y luego disfrutar grabándolas y haciéndoselas llegar a la gente, pero se resistían sistemáticamente a entrar en todo el complejo mundo del marketing y de la promoción, lo que suponía un serio problema para las empresas discográficas.

Creo que aquella resistencia respondía, en el fondo, a sus planteamientos personales como artistas; ellas eran, a pesar de su éxito, totalmente "antidivas" –recuerdo que Carmen procuraba pasar siempre desapercibida en cualquier concierto o acto al que asistíamos; me hacía mucha gracia cuando me decía: «Tápame, tápame que viene una cámara»–. Siempre he pensado que esa actitud, aparte de que fueran más o menos tímidas o reservadas, era la consecuencia de la necesidad que sentían de renunciar al "mundillo" de la hipocresía, del "trepismo" y del "famoseo", en cuyas trampas no quería quedar atrapadas de ninguna forma.

Lo cierto fue que, como consecuencia de su ruptura discográfica con Movieplay, no volvieron a grabar hasta que, en 1980, Manolo Domínguez –amigo y muy admirador de su obra– les pidió que preparara un nuevo disco para el sello "Guimbarda" –magnífico y mítico sello discográfico que el mismo había creado y dirigía–. Ellas aceptaron la propuesta y compusieron el LP titulado "El eslabón perdido", una nueva joya en la que contaron con la participación de músicos como Luis Mendo, Gaspar Payá, Jose María Guzmán o José Manuel Yanes.




En aquel disco colaboraron también tres hijos de Gloria: Diego, Laura y Álvaro; Álvaro fue coautor de la canción "Amigo mío del alma", una de las más bellas del LP.

A continuación, os sugiero la audición de esa canción, y de otra, que es una de mis preferidas de las Vainicas... ¡una historia entrañable y desbordante de sensibilidad y de dolor!.... ¡pura capacidad de soñar pese a cualquier circunstancia!... La canción se llamada "Alas de algodón"... ¡Relájense,  escuchen y ... di tienen tiempo y ganas: emociónense un poco!


«Al alba venid buen amigo,
venid amigo al alba.
Al alba venid buen amigo
venid amigo al alba,
amigo mio del alma
Venid a la luz del día
y no traigáis compañía
amigo del alma mía
y no traigáis compañía
amigo del alma mía.
Venid a la luz del día
amigo al que más quería.
Amigo al que más amaba
venid al la luz del alba
amigo mio del alma
Amigo al que yo más queria
venid al alba, venid,
y no traigais compañía
amigo del alma amigo.
Venid a la luz del día
amigo al que más quería,
al alba venid amigo,
amigo vendid al alba...»


«Astro rutilante de la gran pantalla
fascinante y cínico play-boy de playa,
campeón olímpico con diez medallas,
hábil político donde los haya,
magnífico varón,
vencedor mítico de mil batallas:
así era Juan en su imaginación
que le hacía olvidar su condición
para escapar y despegar de su rincón,
y despegar de su rincón
para poder volar, volar, volar,
triunfar, brillar.

Lóbrego rincón de una portería
donde no entra el sol y nunca es de día
triste habitación húmeda y sombría
sin ventilación,
un brasero de picón en la camilla
por toda calefacción
así era Juan en su imaginación
que le hacía olvidar su condición
para escapar y despegar de su rincón,
y despegar de su rincón
para poder volar, volar, volar,
para olvidar.

Lóbrego rincón de una portería
coros sollozantes de necias vecinas
uniéndose al son de un carraspeante transistor
simplemente María.
Poderosa fantasía la de Juan,
que, aún así, podía escuchar el mar
en un caracol pintado de purpurina
y volar tras la procesión de golondrinas
pegadas a la pared verde veronés
bajo la mirada divina de un Sagrado Corazón,
bajo la mirada doliente
de las ánimas del purgatorio;
bajo la mirada anodina
de sus padres en el desposorio,
él, sentado, ceño fruncido,
ella, de pies, tras su marido,
dueño y señor;
contemplándose a si mismo
disfrazado de angelito
alas de algodón
el día de su primera comunión
cuando aún creía que será
como el Barón Rojo,
un héroe de la aviación
antes de tirarse por el balcón y quedarse cojo...
Volar, volar, volar....»

Al año siguiente de la edición de "El eslabón perdido", es decir, en 1981, publicaron su segundo disco con el sello Guimbarda, titulado "El tigre de Guadarrama", tras el que se produjo otro largo paréntesis discográfico, interrumpido en 1994...


... Aquel fue otro cantar de las Vainicas ¡sorprendente! ... se llamó "Taquicardia" y lo dejamos para mañana.

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