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viernes, 10 de agosto de 2012

ANDRÉS MOLINA 1 - PARA EMPEZAR, "PONGAMOS LAS COSAS EN SU SITIO"

Hace unas semanas me llamó por teléfono ANDRÉS MOLINA, desde Tenerife, para decirme que había publicado el libro-disco "DESNUDO", y para confirmar mi dirección postal con el fin de hacérmelo llegar... 

Antes de nada me apetece confidenciaros algo: Siempre que hablo con Andrés –no solemos hacerlo con demasiada frecuencia– me invade una tremenda emoción y una gran ternura por todo mi cuerpo; Andrés es un ser humano al que quiero mucho; al que me han unido –y me siguen uniendo– muchas cosas; y al que admiro profundamente, no ya como creador, sino simple y llanamente como persona.

A los pocos días de hablar con él, el cartero me entregó un sobre en la puerta de mi casa; el remite estaba claro: Andrés Molina...; y el cartero –que protege los envíos de discos que recibo para que nadie se los lleve del buzón–, al entregarme en esta ocasión el sobre me preguntó: «¿Este es el Andrés Molina de Castillos de arena»?... «Sí»... «¡Cómo me gusta!... ¡Es muy bueno! ¿verdad?»... Abrimos el sobre juntos en la mismísima puerta, vimos juntos las portada del libro-disco y le dije: «Andrés va a venir pronto a presentar el disco en Madrid, en cuanto venga te aviso y vamos juntos al concierto»... Y es que mi cartero se lo merece todo.



En concreto, de este libro-disco de Andrés hablaremos mañana sábado –se merece una "Musicalma sabatina"– ; hoy voy a dedicar este "cuelgue" a lo que he llamado "poner las cosas en su sitio", asunto cada vez más necesaria y urgente en nuestro país en lo que se refiere a nuestros grandes valores culturales y, en particular, a los que son, de verdad, nuestros grandes e imprescindibles "cantautores".

Pues bien, sin la menor duda –y no concediéndole a mi afectividad ni un simple latido– creo que es preciso afirmar que ANDRÉS MOLINA es uno de los más importantes "cantautores", y de los de mayor calidad, que hay en nuestro país... "Cantautor" canario que se cuenta a sí mismo cantando:

Andrés Molina de muy, pero que muy, pequeñito.

«Yo también nací en el 63
y desde allí llegué hasta hoy aquí,
yo también pasé por el “Yesterday”
y es así, que hoy canto por lo que oí,
y aunque fui rural, sin libros,
el Ché me erizó la piel,
y aunque no entendí, los partes
me hablaron del Watergate.

Yo también sentí que mi despertar
era igual que aquellos días de bozal,
yo también soñé, casi sin saber,
al cantar los versos del “Ach Guañac”
y aunque nunca tuve flores
un hippie se me acercó,
y aunque tarde tuve amores
el sexo me fue temor.

Andrés Molina ya un poquito mayor.

Qué te puedo decir que tú no hayas vivido,
qué te puedo contar que tú no hayas soñado.

Yo también amé todo de una vez
en la piel de quien me enseñó a besar,
yo también quedé sin probar la miel
que esperé en la hora del general,

y aunque el sueño fue mi canto
el tiempo me hizo cambiar,
ya no hay buenos, ya no hay malos,
habrá que ver más allá.

Andrés Molina en los años de "Taller Canario de Canción"

Yo también, no quiero volverme sal,
lo que fue que sirva para crecer,
yo también, no quiero mirar atrás
si no es trabajo para crecer.

Con la moda no hallo el modo,
me lanza de aquí pa'allá,
es por eso que ando sólo
atento al que quiera andar».

Andrés Molina durante la grabación en directo
del disco: "Desnudo"

Como extenderme ahora en desarrollar una biografía de Andrés Molina se haría demasiado largo, me voy a limitar a recordar y a reafirmar unas palabras que escribí en 1999 –en la revista "Minerva", del Círculo de Bellas Artes–; palabras que sirvieron de presentación al concierto que ofrecieron en la Sala de Columnas del Círculo el día 4 de junio, a las 22 horas:

«Andrés Molina es uno de esos jóvenes compositores y poetas que ha optado decidida y apasionadamente por hacer de la canción un medio expresivo en el que se funden, de forma inseparable, la belleza, los sentimientos más auténticos y el discurrir de la cotidianidad; una cotidianidad a veces íntima, a veces socialmente compartida –latido de vida real y tangible– que él sabe captar con profunda sensibilidad, convirtiéndola en arte popular a través de su palabra y de su música.

Tras la disolución de Taller –grupo canario al que perteneció junto con Pedro Guerra y Rogelio Botanz–, Andrés continúa su trabajo creador y de interpretación regalándonos momentos inolvidables; esos momentos de hechizo, de ternura y de honda autenticidad que siempre suponen sus canciones».

Andrés Molina.

Mañana sábado "sabatinearemos" –dudo de que esa palabra sea correcta– con el libro-disco "Desnudo", de Andrés Molina; ahora, para concluir este "cuelgue", permitidme que me reafirme en la convicción con la que lo iniciaba: «ANDRÉS MOLINA es uno de los más importantes "cantautores", y de los de mayor calidad, que hay en nuestro país»... Y ya me quedo tranquilo porque –por supuesto, desde mi punto de vista– hoy he vuelto a colaborar en la necesaria tarea de que, culturalmente, se pongan en nuestro país las cosas en su sitio.

7 comentarios:

  1. Grande Andrés, y grande tu cartero, porque no todos son como ese, jejeje

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  2. totalmente de acuerdo contigo, Andrés para mi es el cantautor mas grande de este país.

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  3. Andrés Molina es uno de los grandes de su generación y uno de los más grandes de todos los tiempos.¡Que vivan los carteros trovadictos!

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  4. Querido Fernando:
    Lo primero, el que siembra hermosura recoge belleza; así que lo de tu cartero tan especial no me extraña. Te mereces un cartero así de cuidadoso y cariñoso con lo que hace llegar a tus manos.
    Precioso cómo has mostrado tus emociones sobre mi trabajo: fotografías, todo me ha emocionado mucho; imagina tus palabras.
    Desde que te conocí personalmente siempre tuve esta frase en la boca "Fernando es el papá de todos los cantautores, luchando porque a ninguno nos falte el sustento material y el confor emocional". Afortunadamente, ahora ya eres mi gran amigo. Nadie ha dicho de mí las cosas que escribes, Fernando: siempre me dejas temblando y asustado, pensando en tantos cantautores españoles a los que tanto admiro y tanto respeto. Aunque, seamos honestos -al menos para estar en algo a la altura de tus palabras-, mi bicho ególatra se hincha como el mayor de los globos, tanto que tengo que darle patadas para que no me haga caer en la ceguera.
    A pesar de mis retrasos en las citas, quede aquí escrito cuánto cariño agradecimiento guardan nuestros corazones -me acuerdo de Eva- a ti y a tu familia. Eva también tuvo la suerte de sorprenderse ante tanta entrega tuya cuando entre los tres preparamos aquella presentación que hiciste de nosotros en la Sala Columnas del Círculo de Bellas Artes de Madrid -lo pensábamos así, con todas las palabras y con exclamaciones; lo agradecíamos desde el fondo de nuestras almas con todo nuestro asombro, y lo disfrutábamos en los días previos pronunciando cada palabra que referenciaba ese lugar tan importante-.

    Querido amigo, no sé lo que vale mi trabajo, y a estas alturas ya estoy entrando en ese estadío de la edad que nos hace querer limpiar toda la mala yerba que nos crece dentro a los que nos dedicamos por inexplicable imperativo a exhibirnos de esta manera: sales de una entrevista, de una actuación, de un ensayo, alterado, con la cabeza a mil por segundo, y desesperado por calmar esa fiera que siempre quiere más y más; cuando logras relajarte piensas "pero si lo único que deseo es estar tranquilo para dejarme brotar y luego cantarle con amor a la gente, ¿porqué esta fiebre ciega en el alma?". Cuando eres pibe la soportas y hasta la disfrutas. Cuando llevas tiempo no le quieres ver el 'jocico'. Quieres "cantar encapuchado" y relajarte luego en el hostal del anonimato. Algo ingenuo e imposible: si quieres comer de esto tienes que estar en el candelero o al menos en los mentideros. Pero ya quieres no preguntarte cuánto vale tu esfuerzo. Quieres hacerlo y ya. Disfrutarlo y que la gente lo disfrute: cuanta más gente, más podrás mimar tus canciones, tus interpretaciones.

    Pongamos las cosas en su sitio, querido Fernando: tu amor a la canción de autor, a la poesía, al arte, a la cultura; tu espíritu 'disfrutón'-como diría un amigo mexicano-, hace que luches tanto y tanto por nosotros tus amigos, hermanos, hijos y compañeros en la creación; y tu sensibilidad es un torrente de emoción que nos llega y nos anima y nos regresa al optimismo.

    Tanta sensibilidad tuya no podía quedar en nada, tenía que verterse en libros de ensayo, en proyectos discográficos salvadores de la memoria de este país tan cainita, en prólogos, en historias gigantescas de la canción de autor, en exposiciones itinerantes rezumantes de belleza, en un blog testimonial -imprescindible- como este al que le insuflas tanta vida...

    Gracias por todo ello, Fernando. Infinitas gracias. Porque hay quien se ha atrevido a decir -estará siempre en su derecho- que los cantautores ya no tienen razón de ser, que hay otros géneros musicales que los han sustituido. Tremenda ignorancia, ¿verdad? Yo no me puedo imaginar el mundo sin el blues, sin la música tradicional, sin el country, sin el jazz, sin el floklore canario, africano, manchego... ¿verdad que tú tampoco? Gracias pues, querido amigo. Infinitas gracias.

    Te quiere mucho, tu amigo del alma, Andrés Molina.

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  5. Andrés, guardo tus palabras en lo más profundo de mi alma... ¡Tú también, desde que te conozco, me has dado muchas razones para seguir creyendo en la "utopía", para confiar en el ser humano recordando siempre tu honestidad, y para reivindicar y defender con toda mi alma la canción de autor... Basta decir –como un eco– "te quiero mucho".

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    Respuestas
    1. La última palabra en este comentario que abrí me toca a mí, ¿vale? ;)
      'Yo también... te quiero mucho'!
      Andrés

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    2. Me faltó, me doy cuenta ahora, agradecer a Jesús Garriga, a Ciudadano Kamikaze y a Fito (mi editor... jajaja te descubrí...) lo que dicen.
      Abrazos
      Andrés Molina

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