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martes, 17 de julio de 2012

CHIQUI CALDERÓN - MÁS ALLÁ DE LA MÚSICA Y DE LAS PALABRAS.



El sábado pasado, poco antes de iniciarse el concierto que nos ofreció CHIQUI CALDERÓN en la Sala Libertad 8, de Madrid, me encontré, a la salida del metro, con una amiga con la que compartí, hace años, muchas horas de radio. Nada más empezar a hablar con ella me dijo: «¡Es que no paras!... ¿No te cansas de ir a tanto concierto?... Aunque la verdad –continuó diciéndome– es que para alimentar tu blog al ritmo que te lo has planteado, no te queda más remedio»... «¡Sí!», le contesté a secas...; y seguimos hablando de otras cosas y recuerdos; ...hacía mucho tiempo que no nos veíamos.

Cuando nos despedimos, –dirigiéndome, ya solo, hacia Libertad 8–, me dio por pensar en lo que acabábamos de hablar sobre los conciertos... Es cierto, acudo a ellos con bastante frecuencia porque creo que debo hacerlo ya que amo y me interesa el género de la "canción de autor" y he optado por darlo a conocer y por defenderlo. En realidad es una exigencia de mi blog; algo relacionado con eso que llaman "profesionalidad".

Sin embargo, también es verdad, que cuando me decido a ir a un concierto siempre espero y deseo algo que no siempre se encuentra. Me refiero, por ejemplo, a disfrutar sensorialmente; a relajarme; a pasarlo bien; a emocionarme; a desnudar sentimientos y a darle vuelo a los latidos; a sentir ganas de amar, de besar, de acariciar; a percibir –con cierta dosis de irracionalidad– que estoy vivo; que los años pesan pero no tanto; en fin...; e incluso –cuando viene al caso– a refortalecer mi republicanismo y mi anarquía, es decir, a airear esa identidad revolucionaria que consiguió preñar en mis entrañas una adolescencia muy libre y muy bella.

Bueno, y todo esta larga introducción la he pensado y la he escrito para al final decir que todo eso que uno a veces espera y desea cuando decide ir a un concierto, me lo encontré y lo viví, intensamente, el sábado pasado escuchando a CHIQUI CALCERÓN; lo que no fue ninguna sorpresa porque es algo que me ocurre siempre que asisto a sus conciertos. (Jamás olvidaré el que nos ofreció en La Estación de Sevilla en marzo del año pasado, acompañado magistralmente al piano por Chiqui Cienfuegos).



Chiqui Claderón.

«Quién soy para dar consejos,
quién tiene que decir algo al respecto,
si las emociones se viven más que los hechos concretos,
quién tiene que decir a mi memoria
qué retener de su historia,
desafío cualquier profecía,
hago el amor con ironía.
Me dejo llevar por el azar,
hago una mijita de ruido al pasar.
sin querer saber en qué lugar del mundo debo estar,
cuántas cosas quedan por recordar.
La vida va de paso y un paso que tienes que dar
poniendo a salvo tú felicidad,
cuánas cosas quedan por soñar.
No es momento para tener miedos,
que nadie saque conclusiones al vuelo,
no comulgo con el que juzga sin causa ni efecto.
Quién tiene que decir a mis retinas
cómo debo mirar la vida,
me atrae lo prohibido.
consumo aliento para engordar mis días...».
(“Quien soy yo”)

«¡Cuantas cosas quedan por soñar!»... «¡Poner a salvo la felicidad!»... «No es momento para tener miedos...; consumo aliento para engordar mis días»... Y lo mejor, en el caso de Chiqui Calderón no es esto, es decir, lo que dice –que ahí queda–. ... ¡No!, lo mejor de su arte y de su su magia es desde, y cómo le nace y estalla el "cante"...; jondo, ¡MUY JONDO!..., ¡incontenible!..., lamento..., desgarro..., explosión de gozos y de pasiones...; desbocamiento de latidos y de sentires...; y mucha... ¡mucha honestidad!...; ¡mucho silencio roto!... 

Lo demás poco importa. No seré yo quien intente clasificar o encasillar su canto...; es sencillamente un  "cantar del alma", o sea, el "cantar más radicalmente humano y popular"...; ¡sin nombre ni "apellío"!...: el eco de lo cantes "escuchaos" desde la cuna –¡y menudos cantes los del padre de la criatura!–... Y a todo esto, el Libertad 8 ¡abarrotao!...; y en el aire el ritmo de las palmadas que asienten; de los coros silenciosos que delatan complicidades; y de las miradas atentas, que, como la  mías, en más de una ocasión se conmovieron. («Las canciones –dijo Chiqui en un momento de su concierto– hay que escucharlas, pero hay que verlas también»).

Chiqui Calderón.
«Voy viajando a una velocidad de espanto,
sin saber que golosinas debo probar,
guardo en cajas algunos años
el resto no sé donde están, se perderían al andar.
Puse un pie en el suelo y eché el otro al vuelo,
y mis manos si las tocas te contarán,
en la espalda tengo un espejo que muestra todo lo demás,
los fantasmas se verán.
Y esta vez, voy a pasar de emociones, busco el pecado
la impostura, así quizás me pueda relajar
y salir al carnaval, a difrazarme de malote,
me cabe hasta la menor duda que se quiera cuestionar.
Me voy moviendo, me caigo, me giro y me levanto,
con picardía, con conjeturas, con desencantos,
como un cafre que se siente bien.
Buscando alpiste como un pájaro que quiere crecer.
Y esta vez, voy a pasar de emociones, busco el pecado
la impostura, así quizás me pueda relajar
y salir al carnaval, a difrazarme de malote,
me cabe hasta la menor duda que se quiera cuestionar».
(“Voy viajando”)

Chiqui en su concierto en Libertad 8 estuvo acompañado a la guitarra por su hermano Joaquín Calderón –ya se sabe, yo soy uno de sus fans–; dato importante porque es lo que colmó la noche de música y de sensibilidad hasta los topes... Más, cuando en un momento determinado, Chiqui dejó solo a Joaquín en el escenario, y el bueno de Joaquín nos cantó el tema titulado "Mirándote", cuyo video colgaba y recomendaba ayer en mi muro de facebook.

Joaquín Calderón y Chiqui Calderón.
Joaquín Calderón.

«Miro la cara que tienes cuando estas dormido
Ocupas tu espacio robando casi siempre el mío
Me pego a tu espalda y respiro el aire de tu oído
Me fijo en tus manos que aprietan un puño vacío.
Te espero deshecho, igual te espera el pijama.
Recojo tus pelos y busco un dragón en tu cama.
Si te canto un cuento a menudo me cambio de acera.
Y paso la noche soñando que la paso en vela.
Mirándote, mirándote, mirándote, mirándote...
Escucho la calma, respiro y me saco de adentro.
Escupo la rabia, te pienso y mastico el momento.
Recojo juguetes, me lamo y relamo tu viento.
Dedico un segundo a pensar quién robó nuestro invento.
Mirándote, mirándote, mirándote, mirándote...».
("Mírándote". Canción de Joaquín Calderón incorporada
a su disco "Anfibiótico Anverso". 2011).

En fin, y resumiendo, un "conciertazo"...; tanto, que la próxima vez que me encuentre a mi amiga a la salida del metro, si coincide que voy a un concierto de Chiqui Calderón, la invito a que se venga conmigo...; será una maravillosa oportunidad pera recuperar y revivir bellos momentos y sentimientos idos... ¡Chiqui, gracias!... y es verdad: «¡CUANTAS COSAS NOS QUEDAN POR SOÑAR!».

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