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jueves, 1 de diciembre de 2011

MANUEL CUESTA Y SU BANDA - II. POR ALLÍ RONDABA..., SE LLAMABA "BELLEZA"

Y después de dos días de "cuelgues" girando en torno a la muy buena música que nos ofrecieron Marino Saiz, Jordi Pinyol, Albert Angella, Carlos Expósito y Adán Latonda el pasado lunes 18 de noviembre en la sala Galileo, ahora sí, ha llegado el momento de comentar el "conciertazo" que protagonizó MANUEL CUESTA acompañado, como veremos, por grandes y solidarios amigos y "amiga".

Manuel Cuesta.

Antes de hablar de Manuel, he de hacerlo de Diego Ojeda que ofició el "introito" del alucinante ceremonial que iba a producirse en el Galileo. Diego, acompañado al violín por la genialidad de Marino Saiz, nos cantó temas de su disco "Semáforos en verde" y de lo que será su nuevo álbum; obra que está creando entre Madrid y México, y que estoy convencido de que va a ser el disco que nos ofrezca la verdadera medida de la calidad y de la sensibilidad que posee este "cantautor" canario al que admiro y quiero.

Marino Saiz y Diego Ojeda.

Y salío Manuel con su banda...; un Manuel "entregao" y dispuesto a introducirnos en los dos cauces por los que discurre su sensibilidad y su música –que, en realidad, es su "salvavidas"–: sus propias canciones –entre ellas las grabadas en su disco "La vida secreta de Peter Parker"–; y hermosas versiones de temas incorporados a su memoria musical que adapta, mima e interpreta, sobre todo, con un tremendo apasionamiento.


Manuel Cuesta.

Esto de subirse a un escenario para desnudar sentimientos a través de la palabra y de la música siempre resulta una aventura arriesgada y valiente... La aventura consiste en mostrarse uno tal cual es –¡un auténtico despelote interior!– y dejarlo ahí "pa'que" el personal piense y sienta lo que quiera... Te puede gustar, o no...; puedes pensar esto, o lo otro...; ¡bendita sea la libertad!... Y como estamos hablando de percepciones, de emociones, de sentimientos, de subjetividades, al final nadie tiene lo que podríamos llamar "la razón"...; o sí, quien sí la tiene de verdad es el público que el pasado lunes 28 de noviembre llenó el Galileo –¡por que le dio la gana!– y que disfruto a lo bestia escuchando las canciones de Manuel.

Mi opinión sobre Manuel y sus canciones –y llevo mucho años en esto de la música– es que es un creador sincero, con mucha fuerza, con mucho que contar, con una gran formación espontanea-musical-sentimental, buen compositor, buen cantor y, encima, hombre generoso y solidario...; es decir, absolutamente nada que ver, con la "ñoñería" o con el "aburrimiento"; atrevidos y creo que desafortunados "piropos" que –en el ejercicio de su libertad y de su sensibilidad– alguien se atrevía a atribuirle recientemente.

Y volvamos al concierto, que hoy es lo importante. Tras ofrecernos varias canciones –y el público "entregao"– Manuel reclamó la presencia de su primer invitado: Garret Wall –compositor irlandés–, con el que cantó –como ya lo hizo en su disco– "La balada de Elliot Smith" y "Los días", maravillosa versión de un tema de These Days.


Garret Wall.

La segunda invitada por Manuel a su concierto fue Lucía Caramés  –¡que grande, y que bello y potente es su cantar!–. Interpretaron juntos el tema de Cuesta "Vas a agradecerle al mar". Y ahí estuvo Lucía derrochando voz como ella suele hacerlo, como si no pasara nada..., pero ¡sí!, ¡algo estaba estaba pasando!...; fue un nuevo momento mágico del concierto en el que nos sentimos acariciados y inmersos en la "belleza".


Lucía Caramés.

Después le llegó el turno a Ismael Serrano...; ¡qué puedo decir de Ismael que ya no haya escrito en este mismo blog!... Quizá acercar mi lupa verbal sobre su generosidad, sobre eso que a veces pierden las "estrellas", y que es tan importante: dar un poquito de luz a los humildes y anónimos caminante de las madrugada; a las gentes sencillas que se acercan a él, y a sus canciones, en busca de un poquito de ternura y de esperanza. Él sabe darlo.

Manuel e Ismael cantaron juntos "Tu risa en la Alameda" –ya sabe Manuel que es una de las canciones que me "ponen las pilas" en todos los sentidos– y "Si amanece por fin", tema de Joaquín Sabina.


Ismael Serrano.
Y seguidamente, llegó lo que fue para mi un gran descubrimiento y una enorme sorpresa, aparecieron en el escenario Joel Reyes y Ramonet ("Malacabeza"). No los conocía. Acaban de grabar un segundo disco titulado "Pirómanos", y ya lo tengo aquí, a mi lado, pa'abordarlo y disfrutarlo –to lo que pueda– el próximo fin de semana. Ya os cuento.

"Malacabeza" cantó con Manuel el tema "Dónde vas" y me quedé "flipao", fue un espectáculo increíble en el que se hermanaron espontáneamente la ruptura y el exuberante misterio de la "belleza". (La "belleza" una vez más, presente en un concierto de los que no se olvidan).


Malacabeza.
Por último Manuel se sintió acompañado de otro de esos violinistas que, hoy por hoy, son imprescindibles  en nuestra canción popular, me refiero a Diego Galaz; Diego interpretó con Manuel dos temas: "Báilame el agua" y "The blower's daughter", de Damien Rice.

Pero, mira por donde, justo en ese momento mi pequeña e inseparable máquina de fotos se me quedó sin batería –a la pobre le doy unas palizas que no sé como me aguanta–... Y como no pude fotografiar a Diego, pues aquí os dejo una imagen de él que he tomado de internet:

Diego Galaz.
Y termino... Fue en gran concierto... Por ultimo quisiera dedicar este "cuelgue" a cuatro personas: a Joaquín Pérez Azaústre, porque no pudo estar, pero ni nos olvidó, ni lo olvidamos. A Rodolfo Serrano, por los muchos años que llevamos amando la canción. Y a dos mujeres, cuyas sonrisas le dieron belleza –¡más belleza todavía–! y alegría a la noche del Cuesta y de todos nosotros: Sete Jiménez y Vanessa Rodríguez. Un especial beso a los cuatro.

5 comentarios:

  1. ¡Dios mío, Fernando!

    Desde luego, tus crónicas, tu palabra, como te he dicho en infinidad de canciones dan sentido a esta profesión que tú conoces tan bien. Me siento un privilegiado por poder contar con tus “cuelgues” pero sobre todo me siento abrumado por ser merecedor de tu cariño, generosidad y amistad.

    ¡Qué bueno que estuvieras allí el pasado lunes para contar lo que pasó, se vivió y sintió en el escenario y en la gente! Sé que sin tu presencia no me habría sentido tan seguro y no lo habría disfrutado tanto.
    Cuando leo cosas como las que me has escrito vuelvo a recordar por qué me metí en todo esto de la música.

    Te quiero mucho, maestro.

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  2. ¡Fernando, muchísimas gracias! Por la dedicatoria, desde luego. Claro que no os olvido, pero es una alegría saber que vosotros tampoco a mí. Y, sobre todo, gracias por esta crónica. Gracias por enlazar la tradición de la canción de autor, en la que hemos crecido muchos, con la actual generación de autores cantantes, de cantantes autores, como Manuel. Qué entusiasmo destila la crónica, casi la puedo reconvertir en imagen. Casi puedo escuchar ese concierto. Muchísimas gracias. Por tu generosidad y tu alegría, por ese mismo entusiasmo que también es el nuestro. Y también muchas gracias por decir las cosas que has dicho de Manuel. Porque, viniendo de ti, tienen también un brillo más rotundo, histórico y vivido al mismo tiempo, y porque Manuel se lo merece. Un abrazo fortísimo!!!

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  3. Por cierto, que se me olvidaba: las fotografías son buenísimas, Fernando. Consiguen recrear la magia del momento, y hasta vuelven corpórea la invisibilidad de la emoción. Son francamente buenas. Vuelvo a leer la crónica y me gusta aún más. Otro abrazo!!

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  4. Ay, Fernando, si hay alguien generoso eres tú. ¿De donde sacas tiempo para ir a los conciertos, mantener el blog y darnos a todos un poquito de ternura y cariño?
    Hace tiempo lo escribí y lo repito: Si hay alguien a quien la canción de autor le debe algo y todo, ese es Fernando Lucini, memoria y corazón (siempre a la izquierda) de la canción y de la poesía y de la amistad.

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  5. Manuel, Joaquín, Rodolfo... ¡Os quiero!

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