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domingo, 9 de octubre de 2011

ALFREDO ZITARROSA IV - "HOY... DEJARÉ LAS PUERTAS Y LAS VENTANAS DE MI CASA, ABIERTAS, PARA SIEMPRE..."

Alfredo Zitarrosa.

El segundo disco de Alfredo Zitarrosa, grabado en España, se tituló "Candombe del olvido" (1979), en el que interpretó antiguas canciones, como "Milonga para una niña", y otras nuevas como la que le dio nombre al nuevo disco, o la titulada "Por los médanos blancos", compuesta por su paisano y amigo Manuel Picón que vivía en España junto con Olga Manzano.

Fue con motivo de la publicación de este disco cuando tuve la gran suerte de conocerle y de compartir,  con él, y con Manuel Picón, horas inolvidables... ¡Qué par de uruguayos maravillosos!... Es imposible poder olvidarlos... ¡Os lo aseguro!


En 1979, Zitarrosa viajó a México y, cuatro años más tarde volvió a Argentina, donde ofreció un histórido y multitudinario concierto que fue grabado en directo, y que se recoge, como testimonio, en el LP titulado "Zitarrosa en Argentina" (1983). 

Con anterioridad en México, en 1979, Alfredo grabó otro de sus discos míticos titulado "Adios Madrid", en el que incorporó una conmovedora canción de despedida de la ciudad de Madrid en la que había vivido parte de su exilio.

«Dulce Madrid, dura Madrid,
corazón de regaliz;
ya llegó abril, me voy de aquí,
cantaré en otro país.

Dulce Madrid, dura Madrid,
duele Madrid, tierna Madrid.
Yo hubiera sido en tus calles
un niño perdido, si hubieras querido
arrojarme y odiarme [...].


Adiós Madrid. Vuelvo a vivir.
Dura raíz, siento al partir
que algo de mí se queda aquí
ya para siempre: la ardiente ilusión de quererte,
ser fuerte y dejarte, sin dejar de amarte.

¡Gracias Madrid!
¡Vuelvo a vivir!
Dura Madrid. Dulce Madrid
Adiós Madrid. Ya llegó abril.
Y esta canción que te entrego...
también me la llevo...
ha nacido de ti, Madrid». 

Finalmente, tras el peregrinaje que le supuso su largo exilio, Alfredo pudo regresar a Uruguay el 31 de marzo de 1984, donde recibió una multitudinaria y cariñosa acogida popular. Regreso que, como a lo largo de toda su vida, estuvo cuajado de fertilidad poética y musical: ofreció importantes conciertos –como el celebrado en el Estadio Centenario, el 12 de mayo de 1984–; grabó varios discos; y editó por primera vez su obra literaria en el libro titulado "Por si el recuerdo" (1988), en el que recopiló relatos que había escrito durante sus últimos treinta años.



Poco tiempo después de la publicar de su libro, la muerte nos arrebató al maestro de la milonga; al hombre bueno que reinvindicó –en su "Guitarra negra"– su irrenunciable derecho a vivir.... Se nos fue el 17 de enero de 1989, partió de Motevideo.

«Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra... Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía... Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas... Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos, sin manos que te ofendan... Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos... Cómo entregarte todos esos nombres y esa sangre, sin inundar tu corazón de sombras, de temblores y muerte, de ceniza, de soledad y rabia, de silencio, de lágrimas idiotas...

Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros alguna cosa... Hoy por la tarde anduvo, entre papeles, averiguando cómo he sido, cómo ha sido mi vida, cuánto tiempo perdí, cómo escribía cuando había verduleros que venían de las quintas, cuando tenía dos novias, un lindo jopo, dos pares de zapatos, cuando no había televisión, ese mundo a los pies, violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco... Hoy anduvo la muerte entre mis libros buscando mi pasado, buscando los veranos del 40, los muchachitos bajo la manguera, las siestas clandestinas, los plátanos del barrio, asesinados, tallados en el alma... Hoy anduvo la muerte revisando mi abono del tranvía, mis amigos, sus nombres, las noches del Café Montevideo, las encomiendas por la Onda con olor a estofado, revisando a mi padre, su Berreta, su Baldomir, revisando a mi madre, su hemiplejia, al Uruguay batllista, a Arístides querido, a mis anarcos queridos bajo bandera, bajo mortaja, bajo vinos y versos interminables... Hoy anduvo la muerte revisando los ruidos del teléfono, distintos bajo los dedos índices, las fotos, el termómetro, los muertos y los vivos, los pálidos fantasmas que me habitan, sus pies y manos múltiples, sus ojos y sus dientes, bajo sospecha de subversión... Y no halló nada... No pudo hallar a Batlle, ni a mi padre, ni a mi madre, ni a Marx, ni a Arístides, ni a Lenin, ni al Príncipe Kropotkin, ni al Uruguay ni a nadie... ni a los muertos Fernández más recientes... A mí tampoco me encontró... Yo había tomado un ómnibus al Cerro e iba sentado al lado de la vida... Pasé frente al Nocturno y la vida había pintado unos carteles... Pregunté en una esquina por la hora, y en la bolsa del hombre que me dijo la hora iba la vida, junto con su almuerzo... Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa abiertas... y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa, por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles y de todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales... la noche entrará, cabeceando, saltará para adentro, sombra a sombra a la luz del farol... y se echará en el piso como un perro... y aguardará hasta la madrugada... Hoy... dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre...

"Gutarra negra", edición argentina (2002)

Para escuchar "Guitarra negra" puedes acudir al siguiente enlace:
http://www.youtube.com/watch?v=HFIoO-YhyBo&feature=player_embedded

Merece la pena escuchar también la canción "Por los médanos blancos"... ¡Es una canción bellísima!
http://www.youtube.com/watch?v=ieFGoxoA9rc

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