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jueves, 21 de abril de 2011

SOBRE LA "CANCIÓN DE AUTOR" - II. ¿QUÉ Y POR QUÉ CANTAMOS?

En este segundo "cuelgue" voy a recuperar el estudio que realicé, en 1983, sobre el contenido de 3.272 canciones grabadas en España, y en el exilio,  durante los años 1961 a 1982; canciones todas ellas claramente indentificadas con la llamada "nueva canción", o "canción de autor".

Dicho estudio queda reflejado en los dos cuadros que voy a presentar seguidamente. (El Cuadro Nº1 ya lo presenté en el "cuelgue" titulado "Curiosidades" que puse en el blog el pasado 17 de diciembre de 2010).





En el Cuadro nº 2 aparecen clasificadas, por "núcleos temáticos", 3272 canciones de las más significativas que se grabaron en España, y en el exilio, durante los años 1961 y 1982; canciones todas ellas claramente identificadas con la manifestación cultural conocida como "nueva canción", o "canción de autor". A su vez, en el Cuadro nº 3 aparecen ordenados los mismos "núcleos temáticos" en función del porcentaje de canciones que abordaron, en sus textos, cada uno de ellos.

El resultado de este estudio nos ofrece un claro perfil sobre los contenidos básicos que se desarrollaron a través de la canción durante aquellos años.

En el marco de esos resultados llama la atención, en primer lugar, el hecho de que más del 70% de las canciones grabadas se centraran fundamentalmente en el amor (17%) –en todas sus manifestaciones–, la esperanza (12,3%), la vida y la muerte (5,9%), la solidaridad (4,6%), la libertad (3,9%), la búsqueda de la propia identidad (3,5%) y los problemas sociales (23,2%), canciones, estas últimas, que ponen de manifiesto la sensibilidad de sus creadores para captar y para reflejar poéticamente aquellas situaciones individuales o compartidas en las que se producía el hecho de la despersonalización, o en las que latía el dolor, la soledad, la injusticia o la marginalidad. Frente a ese 70 % de canciones de corte clara y profundamente humanista, habría que contraponer el 5,5% que hacen referencica a aquellas canciones que durante la dictadura, o en los años de la transición, abordaron, real y directamente, temas o situaciones de carácter estrictamente político.

El resultado de esa contraposición demuestra, con claridad, cómo no se puede identificar a la "canción de autor" como una canción "política" o puramente de "protesta" –canción que lógicamente pierde fuerza, valor, e incluso sentido, cuando para la política y la protesta, en democracia, se abren y se utilizan los  cauces libres y legitimados constitucionalmente–.

(Fotografía de Alicia Albarrán)
En realidad, lo que nos aportaron, y nos siguen aportando cientos de jóvenes –nuevos "cantautores"– es una dimensión del humanismo robusta y llena de sensibilidad, y, en ese contexto, una visión positiva, democrática y esperanzada de la vida, inspirada en los grandes valores y en los derechos fundamentales que configuran –o que deberían conrigurar– la convivencia en democracia.

¡Claro!, todo este frente a una dictadura como la de Franco, o la de cualquier otro dictador, eran posicionamientos políticos... Decir por ejemplo –como me recordaba hace un momento Santiago Gómez Valverde, hablando de Pablo Guerrero– «hoy que te amo dejará de ser la libertad una palabra escrita en la pared», en nuestros años sesenta y setenta era una revolución, entre otros motivos porque al señor Franco y a sus "monagos" de sotana y cruz en mano, le "jodía" incluso que nos amaramos libremente: con el alma y con todo el cuerpo... es decir: "Amarnos, creo yo, COMO DIOS MANDA!

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