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sábado, 30 de abril de 2011

CRÓNICA FOTOGRÁFICA DE UNA FIESTA-CONCIERTO INOLVIDABLE. Tercera parte.

Cuando me planteé la forma en que podría desarrollarse el Concierto homenaje a Gabriel Celaya, celebrado el pasado 25 de marzo, pensando en que iban a ser muchos los·las cantantes participantes, me vino a la memoria algo que siempre me gustó: fue la manera en que se planteaban sus recitales, en los años sesenta, los primeros colectivos de "cantautores" catalanes y vascos –es decir, los colectivos "Els Setze Jutges" (1961) y "Ez Dok Amairu" (1967)–; Mikel Laboa me contaba: «Permanecíamos todos sentados en el escenario mientras uno cantaba, luego él se sentaba y actuaba otro»; planteamiento que era, en realidad, una expresión tangible de uno de los principios por los que se rigieron inicialmente aquellos colectivos: «La idea del "yo" era indisociable de la idea del "nosotros".

Seducido por aquellos planteamientos, se me ocurrió que, en nuestra Fiesta-Concierto, Víctor Alfaro fuera presentando a los cantantes en grupos que tuvieran una cierta afinidad, y eso fue lo que hicimos, sobre todo, a partir de la actuación de Jesús Garriga, cantautor canario con el que finalicé la crónica anterior. 

En esa línea, Víctor salió al escenario de la Sala Galileo Galilei y presentó a Manuel Cuesta, Ángela Biedma y Alfonso del Valle, andaluces, y los tres sevillanos.

Manuel Cuesta, en pie. Ángela Biedma y Alfonso del Valle sentados.

El primero en cantar fue Manuel Cuesta... ¡impresionante!... Cada día canta mejor... Nos ofreció su canción "Tu risa en la Alameda" y despertó uno de los más rotundos aplausos de la noche... (Ver cuelgue del 14 de diciembre de 2010: "Manuel Cuesta: Superhéroe de la sensibilidad")... Por cierto, para antes del verano, tendremos su nuevo disco "La vida secreta de Peter Parker II", con colaboraciones como las de Pablo Guerrero, Joaquín y Chiqui Calderón, Alfonso del Valle, Lucía Caramés, Javier Bergia, Fran Fernández, Marwan, Miguel Dantard o Ismael Serrano.


Manuel Cuesta.

Y tras el canto de Manuel, lo hizo Ángela Biedma, joven autora e intérprete que estoy completamente convencido de que en muy poco tiempo –si se lo propone y si las circunstancias soplan buenos vientos para ella– ocupará un lugar importante dentro de nuestra música popular; lo vengo diciendo desde el primer día que la escuché, y me reafirmé de ello después de la fiesta escuchado las opiniones de la gran mayoría de las personas que asistieron al concierto. Cantó "Mis votos", tema que habla de "amores sin justificantes", "besos en la barriga", "paseitos junto al mar""playas en Sevilla para salir a navegar"... (Ver "cuelgue", viernes, 15 de abril: "Ángela Biedma... renovados y fresquitos aires sureños").

Ángela Biedman.

Alfonso del Valle concluyó la intervención del grupo sevillano ofreciéndonos una de sus últimas canciones que todavía no ha sido grabada: "Mal de la cabeza", y una vez más, pudimos disfrutar de ese humor, o de esa ironía, tan finamente crítica que Álfonso desarrolla últimamente en todas sus canciones; canciones en las que la realidad –a veces muy dura– y la ternura siempre se encuentran y terminan hermanándose...; y es que Alfonso ha sido, y nunca dejará de serlo, un infatigable luchador por aquello en lo que cree, y un auténtico cantor popular rebosante de "muy linda" humanidad. (Ver "cuelgue" del día 29 de diciembre de 2010: "Alfonso del Valle y sus filosolfeos").

Alfonso del Valle.

A continuación salieron al escenario Moncho Otero, Rafa Mora y el dúo Silné. Moncho Otero, al que me gusta llamar el "cantor de los poetas" porque es, sin duda, uno de los compositores que mejor sabe leer e interpretar musicalmente nuestra poesías contemperanea. En esta ocasión decidió interpretar un poema de Amparo Gastón, compañera de Celaya; fue el poema titulado "Vacaciones en Formentor", tomado de su libro "A flol de labio", publicado en 1972 con ilustraciones de Eduardo Chillida... (Ver "cuelgue" del 5 de diciembre de 2010: "Canción y literatura. El vuelo poético de Moncho Otero").
«Por la playa te paseas siempre solo
y no sé si estás soñando
o muriéndote quizás muy poco a poco.
Tienes la cabeza hundida
y los ojos claros, quietos.
Verte es ver el silencio....
Y te veo paseando siempre solo,
y no sé si estas soñando
o muriendo quizás por mi, por todos».

Moncho Otero.
Rafa Mora, otro de los grandes de nuestra música popular y de nuestro más sensibles "cantautores", optó por cantar el hermosísimo poema titulado "Contigo", de la poetisa Concha Méndez, escritora de la Generación del 27 nacida en Madrid, que, tras la Guerra Civil (¡MALDITAS GUERRAS!) tuvo que exiliarse primero a París, y posteriormente a México, donde falleció en 1986. 

«¡Qué rizada mar de oro
tu cabello entre mis manos!
¡Qué luz de vida en mi vida
la luz de tus ojos claros
¡Qué caricias tus caricias!
Y el silencio de esta noche
¡qué silencio tan profundo!
Me parece estar contigo
en las entrañas del mundo.

Rafa Mora.
Por su parte, el dúo Silné, cantó una versión reducida de uno de los poemas que, personalmente, más admiro de Celaya, el titulado "Momentos felices", poema que pertenece a su libro "De claro en claro" (1956).

«Abrir nuestras ventanas, sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselvas;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarme en unos ojos que nos miran sin mancha,
¿no es esto ser feliz pese a la muerte?». 

Dúo Silné.
Y la fiesta continuó...; continuación que me voy a permitir desarrollar en una cuarta –y última– parte de esta crónica que publicaré esta misma tarde.

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