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miércoles, 13 de abril de 2011

CENTENARIO DE GABRIEL CELAYA - IV. La última entrevista (Primera parte)


En el verano de 1990, tuve el placer –y sobre todo el honor– de realizar la última entrevista que pudo hacérsele al gran poeta GABRIEL CELAYA antes de su muerte.

Acaba de salir de su primer ingreso en la clínica Ruber, se encontraba en su casa de Madrid, bastante débil, y había decido, con el apoyo de Amparo, no hacer ningún tipo de declaración a los medios de comunicación.

Yo, en aquel momento, dirigía y presentaba, en las madrugadas del fin de semana, el programa titulado DONDE LA PALABRA SE HACE MÚSICA, de la Cadena COPE. Pues bien, una tarde, estando en casa de Gabriel, le sugerí que tuviéramos una charla amigable que pudiéramos grabar para luego transmitirla por la radio; la idea –en el contexto de la amistad que nos unía– le pareció bien, tanto a él, como a Amparo, y la pusimos en marcha.

Como Gabriel no podía salir de casa, hablé con el director de la radio, y decidimos desplazar una unidad móvil a la casa del poeta para realizar la grabación.

Aquella entrevista, que se emitió por la radio, el fin de semana siguiente a su grabación;  posteriormente fue transcrita y publicada, en 2003, en el número 10 de la revista "Caleta. Literatura y Pensamiento", que dirige, en Cádiz, mi buen amigo José Manuel García Gil.

Ahora, con motivo del Centenario del Nacimiento de Gabriel Celaya, voy a evocar algunos fragmentos de aquella entrevista. (En el desarrollo utilizaré las siguientes abreviaturas: GC (Gabriel Celaya), FL (Fernando Lucini) y AG (cuando a lo largo de la entrevista interviene Amparo Gastón, compañera del poeta).

FL - Gabriel –y sé que lo digo en nombre de muchas personas– ¡gracias por existir!
GC - Existo porque existen mis amigos. Si no, no sería como soy ni mucho menos. Tú eres uno de esos amigos entrañables, de los que cuento.
FL - Antes de nada quiero darte las gracias por concederme esta entrevista, sobre todo porque en este momento, dado tu estado se salud, procuras huir de la prensa y de los medios de comunicación. Te lo agradezco de verdad.
GC -Sí, un poco procuro huir porque todo me cansa. Las interviús son muy cansadas, pero esta es con un amigo y no es interviú, es otra cosa.
FL - ¿Cómo te encuentras de salud? ¿estás ya recuperado?
GC - No, no estoy recuperado del todo, aunque los médicos dicen que sí, no es verdad. Estoy flojito de salud porque voy a cumplir ochenta años que no es una broma. Eso se paga...
FL - Durante los días que has estado ingresado en la clínica, yo mismo he sido testigo de las miles de cartas que has recibido interesándose por tu salud...
GC - Es cierto. Y los niños, que me han hecho mucha ilusión. Los niños me han escrito muchas cartas, me han mandado dibujos, poemas...; eso emociona mucho...; claro yo sé que detrás estaban los maestros, pero no importa, me ha gustado mucho.
FL - Y miles de llamadas...
GC - De eso sabe Amparo más que yo que es la que cogía el teléfono. Yo estaba muy cansado.


FL - Recuerdo un detalle precioso que vivi en la clínica: Llamaron a la puerta de la habitación, abrimos y allí estaba una señora sencilla, muy humilde. La señora me dijo: «¿Cómo está Don Gabriel?... Mire, le traigo este décimo de lotería; como no tengo nada, se lo he comprado para regalárselo, y así, si le toca, puedo colaborar en los gastos de su enfermedad». Dicho esto, se despidió y se marchó.
GC - Yo se lo agradecí como si me hubiera tocado el "gordo"..., que no me tocó... Fue un detalle simpatiquísimo y a mi, naturalmente, me conmovió. Fue un gesto precioso, muy tierno.
FL - Gabriel, hablemos de Euskadi...  Lo que hoy eres, tu origen, tu raíz, tu historia, tiene un paisaje de fondo, un paisaje de verde y mar al que un día llamaste "mi amor", Euskadi, mi amor...
GC - Sí, además es verdad. Estoy enamorado de Euskadi. Allí nací en 1911.
FL - ¿Qué tiene San Sebastián que lo amas tanto?
GC - San Sebastián sobre todo es el mar, un mar incomparable; La Concha es incomparable. El monte es incomparable... Mis primeros recuerdos con Amparitxu son que nos íbamos a bañar a Tximistarri, una playa rocosa que está al pie de Monte Igueldo, allí he vivido los momentos más felices de mi vida.
FL - En San Sebastián iniciaste tus estudios en el Colegio del Pilar de los Marianistas. ¿Eras un buen estudiante?
GC - Era muy buen estudiante. Tenía la casa llena de sobresalientes y matrículas.
FL - En aquellos años hubo un personaje muy importante y entrañable para ti, me refiero a tu hermana Pilar.
GC - Mi hermana Pilar que murió a los 19 años. Era una maravilla. Yo la quería mucho. Éramos los dos hermanos pequeños. Por las noches los chicos dormíamos en una habitación y las chicas en otra, pero mi hermana Pilar y yo nos atábamos al tobillo una cuerda y así, el primero que se despertaba, tiraba de la cuerda al otro para indicarle que se levantara.
FL - A los 16 años, finalizado el Bachillerato, te trasladas a Madrid para estudiar Ingeniero Industrial siguiendo el consejo de tu padre.
GC - Fíjate que horror... Por consejo no, por imposición. Todos mis tíos tenían una industria y no tenían carrera, no era ingenieros, entonces la obsesión de toda la familia es que yo lo fuera, lo que en aquel tiempo estaba muy cotizado, muy bien visto.

Gabriel Celaya en su casa de Madrid.
FL - En Madrid estuviste viviendo en la Residencia de Estudiantes.
GC - Sí, fue gracias a mis hermanas que todas tenían novios en la Residencia. Ellas fueron las que le dijeron a mis padres: «Hay un sitio estupendo en Madrid que se llama la Residencia de Estudiantes». Y mi padre les hizo caso y allí viví.
FL - Tus recuerdos de la Residencia son muy entrañables, ¿no?
GC - Sí fue importantísimo, fundamental para mí. Fue un motivo decisivo en mi vida. Allí conocí a Juan Ramón Jiménez, a Ortega y Gaset, a Antonio Machado, a Alberti, a Federico García Lorca...
FL - ¿Cómo conociste a Federico? ¿es cierto que tu primer encuentro con él fue en un tranvía?
GC - Fue un poco feo. Sí, en el tranvía 8, que me llevaba a la Residencia. Fue horrible porque yo había comprado un libro de Federico sin saber todavía quien era; me lo compré porque me gustó el dibujo de la portada. Era la primera edición del "Romancero gitano". Y cuando iba en el tranvía, con el libo en la mano, Federico, que era muy simpático, se me acercó y me dijo: «¿Qué te parece ese libro que llevas?». Y yo le contesté: «Es  una "birria" de gitanos». No podía imaginarme que aquel personaje era su autor.
FL - ¿Y cómo reaccionó Federico?
GC Su reacción fue echarse a reír y decirme: «¿Sabes que en el fondo tienes un poco de razón?
FL - Y cuando te dijo que era Federico García Lorca, ¿cómo te sentiste?
GC - Me sentí malísimo...; pero luego le conocí mucho más... Federico era fabuloso. Ahora todo el mundo lo dice y parece un tópico, pero es verdad. Era divertidísimo, era encantador y tenia una personalidad fascinante.

                                                                      ******************

La próxima semana continuaré el contenido de esta entrevista en un nuevo "cuelgue"...

Y ahora, ya a muy pocos días de la FIESTA HOMENAJE que vamos a rendirle a Gabriel y a Amparo hacemos el recordatorio:

SERÁ EL PRÓXIMO DÍA 25 DE ABRIL, LUNES,
A LAS 21.30 HORAS EN LA SALA GALILEO, DE MADRID
Queremos que sea una gran fiesta y, para ello, 
contamos con vuestra asistencia.


2 comentarios:

  1. Pues allí intentaré estar, en ese homenaje al siempre grande Celaya, con muchos de los cantautores que más admiro y sigo.

    Lo más bonito debió ser haber compartido tu amistad con él, era una de esas personas que marcaban y dejaban huella.

    Un abrazo grande.

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  2. Oski, ¡olalá puedas acompañarnos! Me gustaría que fuera una fiesta de amigos al amigo ausente que nos dijo: CANTEMOS COMO QUIEN RESPIRA.

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