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miércoles, 26 de enero de 2011

PALABRAS DE... Antonio Gala. "Canción y esperanza"

Continúo incorporando al blog textos de escritores contemporáneos referidos a los "cantautores" y a la "canción de autor". Hoy son las palabras de ANTONIO GALA, acompañadas de una imagen de Luis Pastor:
Este texto pertenece al prólogo que Antonio Gala escribió en 1984, como "Primeras palabras", para mi libro "Veinte años de canción en España (1963-1983) Vol. 1. De la esperanza". Considerando que es un texto muy hermoso, en el que Antonio rinden su homenaje a la "canción de autor" y a los "cantautores", me ha parecido interesante reproducirlo completo

«Uno de los dos rieles por donde circula toda mi obra –sin el cual descarrilaría– es la esperanza. (El otro es la búsqueda de la justicia. Entre ambos, aparte de mi obra, sostienen algo mucho más importante: La libertad). Pero cuando hablo de esperanza no me refiero a una actitud sedente, paralizada, alucinógena. No la confundo jamás con la vana ilusión, que es una esperanza acariciada sin fundamento, la sitúo cerca de la "ilusión real", esa hermosa contradicción humana de la que, como de otras muchas contradicciones, alimenta sus verdes cánticos la vida. Para mí, la esperanza –a menudo lo he dicho– es una virtud bajita e inquieta, una virtud con las piernas muy cortas que, no se sabe como, arrastra tras de sí y con la lengua fuera a sus hermanas, más altas e importantes, la fe, la caridad, la prudencia, la fortaleza, todas.


«La esperanza es una virtud bajita e inquieta, una virtud con las piernas
muy cortas que, no se sabe como, arrastra tras de sí, a sus hermanas más importantes»

Ilustración de Federico Delicado
Si hay algo que distinga tajantemente al ser humano de todos lo demás –incluidos Dios y los ángeles– es su capacidad de esperanza. De una esperanza activa y consoladora, esa certeza de que los momentos más negros de la noche son los que preceden precisamente al alba. Cuando el contenido copioso y abigarrado de la caja de Pándora se desvanecía, quedó en su fondo un último rehén: el brillo de la esperanza, un patrimonio que el hombre usa en exclusiva mientras su vida dura. Porque cuando concluye la esperanza, sobreviene la muerte verdadera. Mientras hay vida hay esperanza, decimos. Y es verdad. Y también es verdad lo contrario. Lo que empuja a la muerte, lo que mata, no es la desesperación –cuyo oscuro ímpetu es todavía cosa de la vida, su desmelenamiento, su alarido–, sino la desesperanza, cotidiana vanguardia de la muerte.


¿Qué sería del mundo si no hubiera esperanza? ¿A santo de qué se movería, en qué dirección, con cuál  motivo? Se ha pretendido, a veces, que la esperanza es la minadora del presente, el aplazamiento que –por mirar al futuro– deja escapar la flor de hoy. En ese sentido de frágil remisión "sine die", de vergonzante delegación, no uso yo la palabra. Más aún, la detesto. Sin embargo, creo que apenas el presente existe sin su proyección hacia el futuro –un futuro más grande, más abierto, más noble, más alegre– en que cada instante comienza a convertirse.

Este libro, para el que escribo con tanto amor las líneas iniciales, es un prueba de cuanto venero. No se trata en él de recoger unas esperanzas acobardadas, reacias, contentadizas. Se trata de ofrecernos un ramo de esperanzas sonoras, vociferantes, contestatarias. Se trata de una esperanza en marcha, que se echó a cantar por las caminos apasionadamente. Por que si ella es el sabor de la vida, también es cierto que la vida en ocasiones –largas, largas a veces– no amarga. Y es preciso sacarnos su amargura, a gritos, de la boca. Eso hicieron los hombres y mujeres cuyas canciones recopila y ordena este libro, contagiarnos desesperadamente su esperanza.

Prologarlo, por tal causa, era un deber para mi conciencia y una feliz necesidad para mi corazón. Es difícil que un libro de sociología equivalga, en una época coronada de espinas, al libro que el lector tiene en sus manos. Para dar las gracias a quienes lo protagonizan y al enamorado coleccionador de tanta humanidad, estampo aquí mi firma. No tiene más mérito que ser esperanzada y solidaria como lo que es esta obra».

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