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viernes, 24 de diciembre de 2010

PACO CIFUENTES. Adicciones, epicentros y caleidoscopios

Hay encuentros con la música que, sin esperarlo, te dejan "tocaos" y te hacen sentir, con claridad, para qué puede servir una canción; uno de esos encuentros fue el que mantuve, hace ya varios años, con una canción de Paco Cifuentes. Os cuento como ocurrió:

Me habían invitado a dar un a conferencia en un pueblo de Cáceres; era pleno invierno y llovía a cántaros; la conferencia la tuve por la tarde y al finalizarla ya había anochecido y no me quedó más remedio que quedarme a dormir en el pueblo... Lo hice en el único hotel que había por los alrededores: la habitación que me asignaron estaba limpia, pero era lúgubre y muy desangelada.

Cuando me encerré en aquella habitación me sentí completamente solo. Solo y sin sueño... En aquellas circunstancias –como no había ni "tele"– decidí ponerme a escuchar el doble CD "Café Libertad 8" que me había comprado días antes... Me pareció un disco muy interesante sobre todo por su diversidad y supuso para mí el descubrimiento de creadores jóvenes que antes no había escuchado. Entre ellos Paco Cifuentes cantando "Vestida de domingo". Recuerdo que escuché aquella canción varias veces.

Paco –hasta aquel momento desconocido para mí– con su palabra y unos arreglos musicales sencillos y muy cálidos, estaba consiguiendo romper la fría soledad de aquella noche.... "Y cuando faltas yo te busco sin saber dónde encontrarte"..., "siempre tan cerca del delirio y el pecado"...,"y a falta de luces, buenos son tus ojos"... Al final me dormí con aquella cantinela... "Cuando faltas yo te busco", aunque sea en la soledad y en el silencio de un hotel extremeño sin ningún tipo de encanto.


Pasado el tiempo –hace muy pocos meses– tuve la oportunidad y la suerte de conocer personalmente a Paco Cifuentes y de escuchar los dos discos que ha grabado: "Adicto" (2006), producido por Javier Monforte; y "La vida aparte" (2009), con la producción de Joaquín Calderón.

En realidad, Paco es un creador que borda la posibilidad de expresar y de ponerle música –y muy buena música– a lo que yo llamaría la "cotidianidad de los sentimientos compartidos"; es decir, a lo que todos solemos sentir en un momento, o en otro de nuestra vida, sin saber, muchas veces por qué lo sentimos, o cómo expresarlo.

Entre esos "sentimientos compartidos", siempre latentes en las canciones de Paco Cifuentes, sobresale el sentimiento del "amor" como realidad cotidiana. La gran mayoría de sus canciones lo que hacen es narrarnos, desde diferentes perspectivas –como si sus discos fueran caleidoscopios– la trama argumental y contradictoria del amor: El amor que es siempre búsqueda, necesidad y deseo; pero que, a veces, se transforma en ruptura, en ausencia y en soledad. 


Él no duda en afirmar que el "epicentro" de su existencia es el "amor", sobre todo cuando el amor se traduce en gestos de ternura, y cuando surge "con vocación de honestidad brutal"... (Hermosa y rotunda vocación que nos da el tono global –positivo y honesto– de la personalidad y de la obra de Paco).

Epicentro de la existencia, originario de la pasión –asumido por Paco– al que, lo confesemos o no, todos somos "adictos" –sea con quien sea, o sea como sea–, y que, cuando se pierde, requiere "volver a empezar" aunque sea "desaprendiendo a amar" y "gritando versos", porque, en realidad, en esta vida "todo lo que alcanzamos a recordar tiene que ver con querernos", y por "querernos" merece la pena no perder la esperanza.

"Siempre hay alguien que llega a tu casa
y te tumba por fin boca arriba,
te aniquila, te hipnotiza y afirma quererte porque sí,
y te pide: por ahora no te muevas de ahí".


Si a todo lo dicho le añadimos la cálida y directa voz de Paco, con reminiscencias "jondas" y sureñas; y la magnífica producción y musicalización de ambos discos, nos encontramos, de nuevo, con otro de esos "nuevos creadores" que dignifican no solo a nuestra "canción de autor" –con toda su tradición–, sino también, de forma más general, a la cultura musical andaluza y de todo el Estado.

Alejandro Martínez, Joaquín Calderón
y Paco Cifuentes, en Barnasants. Febrero de 2007.
Por último quiero mencionar a los músicos y colaboradores que han acompañado a Paco Cifuentes en sus dos grabaciones; nombrarlos porque siendo esenciales y felizmente culpables de lo que escuchamos, casi siempre suelen pasar desapercibidos. Ahí han estado: Javier Monforte, Alejandro Martínez, Zahara, José Luis López, Fernando Lamadrid, José Mena y Jesús Lavilla, Joaquín Calderón, Marcos Munné, Bernd Voss, Alex Romero, Miguel Romero, Cristina Gámez, Juan Cervera, Guillermo Martín, H. Pérez, Pablo Prada y las colaboraciones solidarias y especiales de Javier Ruibal, Carlos Chaouen y Leo Minax... ¡Salud y buena música compañeros!



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