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martes, 1 de enero de 2013

DISCOS RECUPERADOS: "DIEZ SONETOS DE AMOR DE ANTONIO GALA" y "ÓYEME!", DE VÍCTOR MARIÑAS - I

Hay una expresión popular que puede que sirva y sea útil para las cuestiones económicas y otros asuntos de la vida cotidiana, pero que a mi no me vale en absoluto con referencia a las manifestaciones culturales de calidad, y, más en concreto, con referencia la "canción de autor"; me refiero a aquella expresión tan común de "borrón y cuanta nueva". (Que además suele aplicarse especialmente en un día como hoy, es decir, al inicio de un año nuevo).

No, de "borrón y cuenta nueva" ¡nada de nada!... Hay momentos y creaciones de nuestra música y de nuestro canto popular que no se pueden borrar, sino todo lo contrario, que es preciso avivar para que no se olviden e incluso para que sirvan de referentes en el presente y para el futuro. 

En ese línea inicio este 2013 con dos proyectos, entre otros, que voy a poner en marcha como sea. El primero organizar en Madrid unos encuentros con la "canción gallega" –que en este momento es tremendamente desconocida fuera de su territorio–; y el segundo, recuperar y afianzar el "canto a los poetas", es decir, ese hermanamiento fértil entre la palabra de los grandes poetas, y la música y la interpretación de nuestros jóvenes compositores.

Dejando a un lado el tema de la canción gallega, de la que hablaremos en otro momento; hoy voy a centrarme sobre el de la "poesía cantada" y para ello, como punto de partida –y a la vez como referente– voy a recuperar uno de los primeros disco-libros que se hicieron en nuestro país dedicados de forma monográfica a la obra de un poeta contemporáneo. Me refiero al disco-libro del cantautor extremeño VÍCTOR MARIÑAS titulado "DIEZ SONETOS DE AMOR DE ANTONIO GALA", obra editada en 1997, con la colaboración del sello discográfico de la Fundación Autor –de la SGAE– y la Editorial Planeta. 


En este disco Víctor Mariñas musicalizó los siguientes poemas de Gala:

• Quien te dijo que sí.
• Tú me abandonarás en primavera.
• Viene y se va.
• Desembocará junio.
• Si te vas lejos.
• La voz serena.
• Tu promesa llevo.
• La luna nos buscó.
• Entre el amor y el desamor.
• Levantar el vuelo.

Decía antes que este fue el primer libro-disco –que yo recuerde– publicado como libro y dedicado de forma monográfica a la obra de un poeta. A él le sucedieron "Canalla pa'bien" (1998), de Clara Montes –también dedicado a la obra poética de Antonio Gala–; los preciosísimos disco-libros editados por Inés Fonseca dedicados a José Hierro (2002), la Generación del 27 (2007), Miguel Hernández (2010) y recientemente a Ernesto Cardenal (2012); el magnífico disco-libro de Pedro Guerra "La palabra en el aire" (2003), dedicado a Ángel González; el de Alejandro Martínez cantando a Jaime Gil de Biedma (2011); y, como no, los magníficos disco-libros que están grabando y editando Moncho Otero y Rafa Mora dentro del proyecto "Versos sobre el pentagrama", en concreto "Viento de octubre" (2007) sobre la obra poética de Jesús Hilario Tundidor, y "El rio de los ojos", dedicado a Manuel López Azorín (2011). 

Hay también que reseñar, aunque no con el planteamiento editorial del disco-libro, otros CD sencillos como "Rogelio Botán canta a Alfonso Sastre" (2006); "Huelva canta a Juan Ramón Jimenez" (2009); "Mayte Martín al cantar a Manuel Alcántara" (2009) el reciente CD de la colombiana Marta Gómez "El corazón y el sombrero", dedicado a Federico García Lorca; y los diversos discos que se editaron sobre Miguel Hernández con motivo de su centenario.

Y tras la anterior enumeración volvamos sobre el disco-libro de VÍCTOR MARIÑAS.

Víctor Mariñas.

El libro-disco "Diez Sonetos de Amor de Antonio Gala" fue apadrinado por todo un conjunto de personalidades del mundo de la poesía y de la música entre las que figuraban: Pere Gimferrer –que escribió el prólogo– Ana Belén, Carlos Cano, Luis Eduardo Aute, Rosa León, Pablo Guerrero, María Dolores Pradera y José Infante.

Carlos Cano, en concreto escribió: «Hay color, musicalidad y emoción en Víctor Mariñas». Y, seguidamente a corazón abierto –como él solía hacerlo– le brindó su deseo: «Víctor que la soledad y la arena fortalezcan tu alma por el desierto que tendrás que atravesar para llegar, con suerte un día, a oasis de tu propio corazón: la mejor escuela del canto popular».

Por su parte José Infante realizó los siguientes comentarios:

«Cuando conocí a Víctor Mariñas con su juventud recién estrenada y su inseparable guitarra, ya cantaba al amor con su voz llena de melancolía y de nostalgia. Lo cantaba con sus propias palabras y ya era un lamento hermoso y pleno de soledosos ecos que anhelaban la comunicación y el encuentro. Algunos años más tarde, en el Rincón del Arte Nuevo –de Madrid– volví a oír su música,  con versos de Cernuda que también hablaban de la impotencia del amor y de su abandono. Ahora nos ofrece ya una obra cuajada y madura que ha sabido construir con sus ritmos distintos en la búsqueda siempre de la eterna y única música fugitiva de la emoción.

Estos sonetos de amor tiene a partir de hoy no sólo la hermosa melodía callada de los sonoros versos de Antonio Gala, sino esa otra melodía que los convierte en canción que acompaña y embelesa. Hay, pues, en ellos una triple emoción, la de la poesía, la de la música y la de la voz de Víctor Mariñas».

Para poder conocer y disfrutar de esa triple emoción de la que habla José Infante –con la que me siento totalmente identificado–, os propongo escuchar dos vídios en los que Víctor interpreta dos de aquellos sonetos: "Entre el amor y el desamor" y "Quien te dijo que sí"... (Mañana seguiré hablando de él y comentaré su siguiente disco –lo que Carlos Cano le insinuaba como "el oasis de su propio corazón"–, titulado "Óyeme", editado en 2006.




«Cuando te vas me duelen la mañana,
el ramo de la acacia, el pensamiento.
De tu recuerdo sólo me alimento
y mi memoria sin error se ufana.

Cuando vuelves, la vida se me aplana,
se achica en ti, ya cotidiano y lento.
Pierdo, sin entusiasmo y sin tormento,
la gana de alagarte la desgana.

Qué puedo hacer con este vaivén triste
que sólo brilla cuando no apareces
y a la razón y al hierro se resiste.

Entre el amor y el desamor se mece:
un amor que marchita y malexiste, 
un desamor que vibra y enaltece».



«¿Quien te dijo que sí? ¿Que filo frío,
corazón, te ha segado la cimera?
¿En qué pozo de lodo sin ribera
encantaron el agua de tu río?

Con palabras de burla y desafío
al alba te arriaron la bandera:
la soledad será tu compañera
por la noche cerrada del desvío.

¿Para qué el hondo cielo, los azahares,
la verde trama de los olivares
si no sabes qué hacer con su alegría?

Si te quieres morir y no te mueres,
y mientras vino el dia sólo quieres
a quien dijo sí que te quería».

lunes, 31 de diciembre de 2012

CANTIJUEGAMOS DE "NUEVO" CON LA PALABRA "NUEVO"... Y DE PASO, «¡FELIZ AÑO "NUEVO"!»

Hoy es un día en el que posiblemente una de las palabras que más se utilice sea la palabra "NUEVO": "¡Feliz año nuevo!"... "Que el  nuevo año te traiga lo mejor"... "Año nuevo, vida nueva"... etc. El problema es que, con frecuencia, esas son expresiones demasiado rutinarias en las que la palabra "NUEVO" pierde, en gran medida, su sentido y su gran belleza... ¡A mi la palabra "NUEVO", me encanta!...

Es por eso, y porque, en efecto, mañana empezamos un AÑO NUEVO, por lo que el "cantijuego" que correspondía a ayer domingo he decidido desplazarlo a hoy; y se me ha ocurrido que podríamos "cantijugar" precisamente con las palabras "nuevo" y "nueva" y así les conseguimos recuperar algunas de las dimensiones más bellas de sus significados.

Hoy, como podrás comprobar, he seleccionado 11 fragmentos poéticos que pertenecen a once canciones; en los once aparare una o varias veces la palabra "nuevo" o "nueva"... Nuestro "cantijuego" –que seguro que no te va a resultar demasiado difícil– consiste en decir a qué canción pertenece cada fragmento, y en identificar al cantor, o la cantara, que la interpreta.

Aquí tienes el material sobre el que hoy vamos a "cantijugar"; y, ya sabes, al final queda el apartado de "comentarios" en el que puedes expresar tus identificaciones, o seguir las que se vayan produciendo.

1
«Abre la ventana 
que avive la mañana 
al cuarto y la cocina. 
Aire pasa 
aire nuevo, aire fresco 
pa' la casa».


2
«Deja que se vaya esa nube negra,
deja que se vaya. 
Que el sol que a mí me alumbra
viene por otros montes, 
dejando por las ramas
la fruta dorada de un nuevo horizonte 
sediento de aventura,
trae pa la amargura manzana de amores».

3
«Tiempos nuevos vendrán, lo sé,
será el tiempo del amor.
Tiempos nuevos vendrán, lo sé,
tiempos nuevos bajo el sol».


4
«El viento trae acordes,
hay que aprender sus sonidos,
convertir cada nota en un paso
del camino que lleva al nuevo canto».

5
«Nuevo amanecer en el balcón de la vida [...]
Canto al sol y a la vida.
Canto a este nuevo día.
Canto al alba dorada.
Canto a la madrugada».


6
«Creemos el hombre nuevo cantando,
el hombre nuevo de España cantando,
el hombre nuevo del mundo cantando».

7
«Lo haremos tú y yo,
nosotros lo haremos,
tomemos la arcilla
para el hombre nuevo».


8
«Habrá que vivir,
que probar, que beber este nuevo futuro......
Tendremos que encontrar alternativas;
tendremos que amar la vida,
tendremos que dejar que hable nuestro corazón.
Tendremos que empezar todo de nuevo...
Habrá que vivir».

9
«Quiero ver el rojo del amanecer,
un nuevo día brillará
se llevará la soledad
Quiero ser el rojo del amanecer,
el sol de nuevo brillará
se llevará la soledad».


10
Romperemos las nubes negras
que nos engañan, que nos acechan,
abriremos un mundo nuevo sin fusiles ni venenos.

11
Ponernos a tiro de la vida nueva
es como extender nuestros brazos al sol,
convertir el alma en una orilla abierta
hacia un horizonte en el que alguien sufrió».

domingo, 30 de diciembre de 2012

... Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA. "QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL" (2ª Parte)







Continúo recuperando el libro
"Crónica cantada de los silencios rotos".
Hoy prosigo con el primer capitulo,
y dentro de él, con el apartado al que titulé:
"QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL" (1).


Lo decía en la introducción y es una de las convicciones que, con el paso de los años, sigue siendo para mi incuestionable: Los latidos más hondos de nuestra historia reciente se entretejieron al ritmo de canciones y al compás de palabras y de músicas del alma; latidos de canciones "al alba" sobrevolando los ríos de "Albanta"; latidos "a la luz de los cantares" en "campos de amores" –"brasa viva" en "áspera meseta"–; latidos de valientes y apasionados "gallos rojos" cantores y de imprudentes "palomas de la paz" a "contratiempo" –"galopar" de "proverbios y cantares", a la "flor del viento"–; latidos de esperadas lluvias "a cántaros" entre "amapolas y espigas" –"aguas de abril", "flores de jara" y la "rosa azul de Alejandría"–; "baladas de otoño", "conversando con la noche y con el viento" –"cantares", "pequeñas cosas, "palabras de amor" y un "pueblo blanco"–; latidos de "barredores de tristezas", de "unicornios azules" y "reparadores de sueños" –"claros sentimientos" en "cuerpos de ola"–; latidos sabios del viejo "Siset", "canciones de amor a la libertad" y "campanadas a muerte" –"¡no empobrezcas los sueños!"–; "tonadas de siega", "danzas de la primavera", "estrofas al viento" y "la primera nota de una marcha"; latidos como "una fuente que mana", "a toda vela", "poco a poco", "una tarde cualquiera" –"cantares de tierra adentro", una "petenera de la mar" y una "rosa de fuego"–; latidos de "una vida llena desde una vida vacía" en "interminables noches de impotencia"; y "toda la añoranza del mañana"–"¿quién me ha robado el mes de abril?"–; latidos "navegando la noche" "de la mano del aire"..., y "mientras llega la hora", "el corazón tendido al sol": "siempre hay tiempo para la ternura" y "tenemos mil razones para soñar despiertos"». (1)

Todos estos latidos son realidades que viven en nuestra memoria colectiva aunque en el tiempo, duramente acumulado, alguien pretenda olvidarlas.

«El tiempo, duramente acumulado,
olvido hacia el cantor, no lo aniquila;
siempre joven su voz, late y oscila,
al mundo de los hombres va cantando».
(Luis Cernuda).

«¿Quién dice que se olvida? No hay olvido», y si en el tiempo alguien intentara o lograra robarnos la memoria, nuestro deber sería recuperarla, no para alimentar nostalgias, sino para seguir avanzando; recuperarla, como dice Antonio Gala, porque «si no se avanza recordando, se tropieza; y ningún proyecto se puede construir desde el olvido».

Con esa intención me propongo, seguidamente, hacer una evocación y un recorrido sobre esa especie de hermanamiento fértil y liberador entre nuestra historia y nuestra canción; y hacerlo, como también he declarado desde el principio, en especial para las nuevas generaciones en un tiempo como en el que les ha tocado crecer, y en el que, como nos canta Serrat, «se echó al monte la utopía perseguida por lebreles que se criaron a sus rodillas».

Quiero hacer, por tanto, esta evocación y este recorrido histórico –que en el fondo no pretende ser otra cosa más que una apasionada proclamación de la esperanza– en particular para aquellos muchachos y muchachas a los que el joven poeta-cantor Pedro Guerra dedica una de sus canciones:



«A los catorce compró aquel morral con la foto del Che
y fue aprendiendo que la libertad es un bien por hacer.
El Che murió transparente y total como un rayo de luz
y la esperanza llenó su morral con canciones del sur.
Hay un muchacho que mira hacia atrás y recuerda que fue
con su papel a ejercer el derecho que tiene a creer
y ese muchacho ahora piensa que al fin lo que fue se acabó,
la transparencia no fue en el país donde el chico creció.
Y tiene mi edad y el color de mi voz,
tan cerca de mí que podría ser yo.

Aquel muchacho creció sin saber que en su estrecho país
no se podía cantar, pero alguno cantó porque sí.
Porque la vida es un bien que no debe causarnos dolor,
un bien de todas y todos los sexos y tribus del sol.
Y se pregunta si ya no es posible  encontrar la verdad,
si en la impureza perdimos el rastro de la honestidad,
la transparencia, las buenas ideas que un día pensó
eran la causa de todo discurso y de toda canción.
Y tiene mi edad y el color de mi voz,
tan cerca de mí que podría ser yo».
("Un muchacho de mi edad").

Pero, ¿cómo hacerlo?; ¿cómo podría presentar esta crónica cantada de los silencios rotos? No quisiera que esta historia fuese percibida como una "batallita" más de las que nos cuenta el abuelo –aunque ¡cuanta falta nos harían abuelos, sabios como aquel viejo Siset del que nos hablaba Lluís Llach en su canción "L'estaca"!–; y pensando en esto, de repente, me viene a la memoria una bellísima canción de Jaume Sisa, aquella en la que, en una noche clara y tranquila de 1975, se decide a abrir de par en par la puerta de su casa para celebrar una fiesta a la que invita, y en la que participan, todos los más entrañables y fascinantes personajes del mundo de la ilusión y de la fantasía: desde Blancanieves hasta el mismísimo Guillermo Tell. Una fantástica fiesta en la que se promete que no va a contar ni el tiempo, ni el espacio, y a la que todos quedamos invitados. Jaume nos recibe a la puerta: «¡Bienvenidos! Pasad, pasad. Aquí hay sitio para todos»; y así, en la alegría por el gozoso encuentro, la casa se va llenando de colores y de perfumes. De repente el descorchar sonoro de un botella de cava nos hace imaginar un brindis que anuncia y proclama una de las propuestas más lúcidas y más simbólicamente esperanzadoras que jamás he escuchado: «De la tristeza haremos humo porque cualquier noche puede salir el sol».



«Fa una nit clara i tranquil·la, hi ha una lluna que fa llum.
Els convidats van arribant i van omplint tota la casa
de color i de perfums.
Heus ací a Blancaneus, en Pulgarcito, als tres porquets,
al gos Snoopy i el seu secretari l’Emili i en Simbad,
l’Ali Babà i Gulliver.

Oh! Benvinguts, passeu, passeu, de les tristors en farem fum.
A casa meva és casa vostra, si és que hi ha casa d’algú.

Hola Jaimito! Donya Urraca! En Carpanta i Barba-azul,
Frankestein i l’home llop, el compte Dràcula i Tarzan,
la mona Xita i Peter Pan.
La senyoreta Marieta de l’ull viu ve amb un soldat.
Els Reis d’Orient, Papà Noël, el Pato Donald i Pascual.
La Pepa maca i Superman.

Bona nit senyor King Kong, senyor Astèrix i Taxi Key,
Roberto Alcázar i Pedrín, l’Home del sac i en Patufet,
senyor Charlot i Obèlix.
En Pinotxo ve amb la Monyos, agafada de bracet,
hi ha la dona que ven globus, la família Ulises
i el capitán Trueno amb patinet.

A les dotze han arribat la fada bona i Ventafocs
en Tom i Jerry, la Bruixa Calitxa, Bambi i Mobby Dick,
i l’emperadriu Sissí.
Mortadelo i Filemó i Guillem Brown i Guillem Tell
la caputxeta vermelleta el llop ferotge,
el caganer, Cocoliso i Popeie.

Oh! Benvinguts, passeu, passeu. Ara ja no hi falta ningú,
o potser sí, ja me n'adono que tan sols hi faltes tu...
També pots venir si vols. T'esperem, hi ha lloc per tots.
El temps no compta ni l'espai...
Qualsevol nit pot sortir el sol».

«Hace una noche clara y tranquila, está la Luna que ilumina. / Los invitados van llegando y van llenando toda la casa / de colores y de perfumes. / He aquí a Blancanieves, a Pulgarcito, los Tres Cerditos, / el perro Snoopy, y su secretario Emilio, / y Simbad, / Ali Babá y Gulliver. / ¡Oh, bienvenidos, pasad, pasad! / de las tristezas haremos humo. / Mi casa es vuestra casa  / si es que hay ... casa de alguien. / Hola Jaimito y doña Urraca, y Carpanta y Barba Azul, / y Frankenstein y el Hombre Lobo, y el conde Drácula y Tarzán, / la mona Chita y Peter Pan. / La señorita Marieta del ojo vivo viene con un soldado, / los Reyes de Oriente, Papá Noel, el pato Donald y Pascual, / la Pepa Maca y Superman. / Buenas noches señor King Kong, / señor Asterix y Taxi Key,  Roberto Alcázar y Pedrín, / el Hombre del Saco y Patufet, / señor Charlot, señor Obélix. / Pinocho viene con la Moños agarrada del brazo, / está la mujer que vende globos, / la familia Ulises, / y el Capitán Trueno con patinete. / Y a las doce han llegado el Hada Buena y Cenicienta,  / Tom y Jerry, la Bruja Calixta, Bambi y Moby Dick, / y la Emperatriz Sissi. / Y Mortadelo y Filemón, y Guillermo Brown, y Guillermo Tell,  / Caperucita Roja, el Lobo Feroz y el ‘Caganer’, / Cocoliso y Popeye. / ¡Oh, bienvenidos, pasad, pasad! /Ahora ya no falta nadie, o quizás sí... / ya me doy cuenta que tan sólo ... faltas tú. / También puedes venir si quieres, / te esparamos, hay sitio para todos. / El tiempo no cuenta, ni el espacio. /Cualquier noche puede salir el sol».

Esta canción, tantas veces escuchada y disfrutada, me viene a proporcionar ahora las claves, tanto respecto a la forma en que me gustaría que fuesen leídas y sentidas las páginas siguientes como a lo que en ellas quisiera ser capaz de expresar como síntesis:

Presentación del libro "Crónica cantada de los silencios rotos"
en el Círculo de Bellas Artes de Madrid (26 de febrero de 1998).
 De izquierda a derecha: Marina Rossell, César Antonio Molina,
Fernando G. Lucini. Luis Pastor
y Víctor Freixanes.
Al fondo varios cuadros de la exposición "Arte y cancion".

«¡Bienvenidos! Pasad, pasad. Aquí hay sitio para todos los que sean capaces de aventurarse a la lectura con la transparencia y la honestidad de la ilusión limpia; aquí es posible el encuentro de todos aquellos que procuramos vivir saltando por encima de las barreras y de los lindes tramposos que a veces nos tiende el tiempo y el espacio. Esta es la crónica de un tiempo y de un país tal y como fueron capaces de cantarla –y hoy lo siguen haciendo– hombres y mujeres que supieron, con su canto, hacer de la tristeza humo; hombres y mujeres que fueron –y aun somos muchos los que lo seguimos siendo– esclavos de la esperanza; hombres y mujeres que quisieron –y aún somos muchos los que lo seguimos queriendo– "lo imposible para llegar a lo posible y, a la vez, lo posible para llegar a lo imposible" (Lluís Llach); hombres y mujeres que creemos que "cualquier noche puede salir el sol". Ese es nuestro rabioso derecho y, más aún, nuestro deber».

Y para iniciar esta crónica, me voy a permitir sustituir el sonoro descorchar de una botella de cava, por la sonoridad honda de una "toná" en la voz firme y profunda de Pepe Menese, en el verbo sabio y sensible de Francisco Moreno Galván y en la música de las guitarras de Enrique de Melchor y Manolo Brenes. (Como dice Manuel Tuñón de Lara, «Hay canciones y hay podemas que valen por miles de libros»; para mí, esta es una de ellas.)

«España Plaza Mayor
de tus pueblos y regiones
brotan por tus cuatro esquinas
la esperanza a surtidores».
("España Plaza Mayor". LP: "Andalucía 40 años").

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(1) Todos los latidos expresados en el primer párrafo de este "cuelgue", representan una pequeña muestra de nuestros cantares; cada uno de ellos está extraído del nombre o del contenido de algunas de las canciones que durante estos últimos años nos han acompañado. Son latidos de Luis Eduardo Aute, Carlos Cano, Elisa Serna, Paco Ibáñez, Pablo Guerrero, Luis Pastor, Javier Ruibal, Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, Hilario Camacho, Lluís Llach, Maria del Mar Bonet, Bibiano, Pi de la Serra, José Antonio Labordeta, Marina Rossell, Ovidi Montllor, Joaquín Sabina, Amancio Prada, Víctor Manuel, Ana Belén y Mikel Laboa.

¡SUPERADAS LAS 400.000 VISITAS!... ¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!

Hoy, a lo largo de la mañana el marcador del blog ha superado las 400.000 visitas... Es un bonito regalo de fin de año que me da fuerza e ilusión para seguir trabajado en él, todo y lo mejor que pueda.... ¡GRACIAS A TODAS Y A CADA UNA DE LAS PERSONAS QUE LO HABÉIS HECHO POSIBLE!


Este dibujo me lo ha regalado mi amigo Roberto Ramos Mori; amigo cubano al que admiro mucho, al que quiero como a un hermano, y con el que comparto cosas y personas muy importantes. ¡Gracias Roberto!.

sábado, 29 de diciembre de 2012

AURORA DE LOS ANDES FELIÚ. «DEL CANTO, DE LA BELLEZA Y DE LA SENSIBILIDAD»

Hoy en el habitual "buenos días" con el que iniciamos la mañana en mi muro de facebook he propuesto la siguiente canción:


«Quiero una canción para regalarla al viento;
quiero una canción para que la cantes siempre;
quiero una canción para que la prendas en tu oído
y aún la escuches cuando estés dormida.

Quiero una canción para cuando estés muy triste;
quiero una canción para cuando estés alegre;
quiero una canción para que camine junto a ti,
para que te arrulle cuando yo no esté.

Quiero una canción que me sustituya,
que respire de tu aliento cuando tú la cantes.».

Es una canción de Augusto Blanca –extraordinario trovador cubano– titulada "Regalo nº1"; canción que AURORA DE LOS ANDES FELIU han interpretado en su disco "De cuna bohemia" que hoy me dispongo a comentar, y, por supuesto, a recomendar.



Conocí a Aurora hace unos meses en Madrid. Sabía que pertenecía a una familia de extraordinarios músicos y trovadores que han sido y son claves en la historia de la música popular cubana –ella, en concreto, es hija de Vicente Feliú–; pero desconocía la extraordinaria belleza y calidad de sus canciones y de su persona... Hablamos un buen rato...; navegué por la clara profundidad de su mirada...; me explicó como su trabajo artístico surgía totalmente apegado a la tradición de la música latinoamericaca y, en particular, de la música cubana...; y me dio su disco titulado "De cuna bohemia"... Después nos despedimos...

Ese mismo día, o al siguiente –no lo recuerdo bien–, Aurora volvía hacia América.

Cuando llegue a mi casa, lo primero que hice fue escuchar el disco y la sorpresa fue inmensa sobre todo por dos motivos.

Aurora de los Andes Feliú.

El primero y, sin duda, el más importante, por la calidad interpretativa de Aurora; canta muy bien y posee un voz cálida y tremendamente bella y expresiva; cualidad que se manifiesta en todas las canciones del disco, pero que destaca en la fuerza y en la personalidad que es capaz de darle a algunas de las versiones de canciones miticas que nos ofrece, como "Alfonsina y el mar" –de Ariel Ramírez y Felix Luna–, "Ella" –de José Alfredo Jiménez– o "Lucía" –de Joan Manuel Serrat.

El segundo motivo de mi sorpresa lo provocó la gran calidad musical de la grabación del disco, realizada en La Habana en mayo de 2009. En él podemos escuchar, por ejemplo, a Vicente Feliu tocando la guitarra y haciendo segundas voces; al propio Lázaro García y a Toni Carreras acompañando a Aurora, a la guitarra, en la canción "Bolerito" –que escucharemos a continuación–; y las aportaciones igualmente guitarreras e importantes de José (Pp) Ordás y Augusto Blanca.


Vicente Feliú y José (Pp) Ordás.
Augusto Blanca y Aurora de los Andes Feliú.

En "De cuna bohemia", Aurora además de las tres versiones anteriormente citadas, nos ofrece ocho canciones a cuál más hermosa. Empezaré por la titulada "Bolerito", de la que es autor el gran  trovador cubano Lázaro Garcia y en la que le acompañan, a la guitarra, el propio Lázaro y Toni Carreras... ¡Escúchenla y disfruten en este ultimo sábado del 2012!





«Saber lo que sabe Dios por dentro
la inocencia o culpa del que llora
como sabe el duende de las horas
qué es lo que hemos hecho con su tiempo.

Cuando el porvenir ya no es de moda
se levanta un aire de recuento
crece la mirada junto al viento
arrastrando estrellas por la aurora.

No sé si soy feliz
pues cada cual lleva una flor
a competir con su color,
mas sé que esa verdad
de roja o gris la da
solo el amor....

Cuando el porvenir
ya no es de moda
se levanta un aire de recuento
crece la mirada junto al viento
arrastrando estrellas por la aurora.

No sé si soy feliz
pues cada cual lleva una flor
a competir con su color
mas sé que esa verdad
de roja o gris la dá
sólo el amor.



Imposible dejar de citar también las canciones "Insólito penar" –de la que es autor Vicente Feliú López, abuelo de Aurora–, "Las amargas verdades", de Sindo Garay, extraordinario músico  cubano fallecido en 1968 habiendo cumplido 101 años–canción  que Vicente Feliú interpretó en su disco "Colobrí" (2001)– , y "Le dije a una rosa", de Virgilio González, otro grande de la música cubana que nos dejó en 1985.

Sindo Garay.
«Las amargas verdades que me dijiste
cuando en busca de amores llamé a tu pecho
no sabes el inmenso mal que tú me has hecho.
Estoy muy triste
por aquellas palabras que me dijiste.

Sé que no he de ser tuyo,
que no me quieres,
que la maldad y el odio
cruel me maltratan.
Sé que eres veleidosa
que eres ingrata
y así como tu querer
aunque sea una mentira
di que me quieres».
(“Las amargas verdades”)

«Dime por que lloras
cuando eres hermosa
le dije a una rosa
y me contestó:

Lloro por la ausencia
de mi jardinero
que es al que yo quiero
y me abandonó...

Tenía lindos colores,
y un perfume embriagador
y como no la regaron...
¡Se marchito la flor!»
(“Le dije a una rosa”)

Completan el disco tres canciones más: "Ángel de amor", de José (Pp) Ordás, antes citado; "La flor" de Rafael Hernández; y "Perla marina" también de Sindo Garay... En resumen un hermoso trabajo del que merece la pena disfrutar, y una definitiva esperanza en esta mujer de la que musicalmente se pueden esperar, y llegarán pronto, grades y muy hermosas creaciones.

Y para concluir este "cuelgue", sugiero una última audición; en este caso se trata de canción "Créeme" de Vicente Feliú, interpretada junto con Aurora, su hija... ¡Un verdadero regalo cuajadito de sensibilidad!

PREVIO A UN CUELGUE SOBRE "AURORA DE LOS ANDES FELIÚ": UNA FOOGRAFÍA HISTORICA Y ENTRAÑABLE

A lo largo del día voy a presentar aquí donde CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA el disco titulado "De cuna bohemia" del que es autora AURORA DE LOS ANDES FELIÚ; previamente a la realización de ese "cuelgue" –y mientras que llega– os propongo que observéis con atención esta fotografía tomada por Carlos R. Dueñas en el Teatro Karl Mark de La Habana en el año 2008.


En este grupo de personajes que aparecen en la fotografía está, por supuesto, Aurora de los Andes, pero aparecen también otros importantes personajes relacionados con la música y de la canción cubana y no cubana... ¿Serías capaz de identificar a todos o a alguno de ellos?... Como verás se trata de un pequeño "cantijuego" anticipado y de emergencia.

viernes, 28 de diciembre de 2012

«NUESTROS CANTARES NO PUEDEN SER SIN PECADO UN ADORNO».

Hoy tenía pensado hacer un "cuelgue" completamente diferente...; pero ¡no!...; no voy a hacer lo que pensaba...; lo dejaré para mañana... 

Acabo de llegar a casa... Después de despedir a un amigo que se iba de viaje, me he estado dando un paseo por el centro de Madrid –concretamente por la zona comercial– y como suele ocurrir desde hace ya varios años me he encontrado con una realidad y una escena como ésta:



Esta es ya es una situación bastante cotidiana: es la desgarradora imagen de la inmigración de los hombres africanos que llegan a nuestro país –la mayoría de ellos en "pateras de la muerte"–, y que no hacen otra cosa más que reivindicar su "derecho a vivir con dignidad", o sea, reivindicar en justicia el mínimo de los derechos que les corresponde como seres humanos, y que se les niega allí, aquí y en todas partes.

Aunque, es ciertamente una imagen ya común y cotidiana, hoy me ha "tocao" en lo más profundo del alma...; he estado un rato contemplándolos y observando sus rostros de vigilancia y de miedo ante la inesperada presencia de la policía; me ha dolido mucho la indiferencia que llega a producir la "rutina" entre la gente que circula por su lado –a veces a mí mismo me pasa–...; y, de repente, me ha venido a la memoria un verso de Gabriel Celaya:

«NUESTROS CANTARES NO PUEDEN SER
SIN PECADO UN ADORNO»

Pensando en esta afirmación rotunda de Gabriel me ha venido a la memoria una canción; y nada más llegar a casa me he sentado a escucharla...; es ésta:

«Gente que no quieres descubrir,
vienen del sur y el sur es su país
te recuerdan otros tiempos,
sin embargo tú quieres huir.
Cuero, sangre. évano, marfil.
pasean por las calles su perfil
esperando que el futuro no sea
mas feo aquí que allí, en su país [...].
Han llegado veinticuatro a las costas de Arrecife,
han llegado por Tarifa, arrastrando sus fetiches,
han pagado por un sueño que se pierde lentamente,
se dibuja en su mirada el fracaso y la muerte.
Sin papeles, sin tierra, 
sin familia, con tristeza,
costernados sin maletas,
con coraje, ya sin fuerzas.
Con tambores, piel canela
pies descalzos, sin banderas
con coraje y ya sin fuerzas...
Y grito para ellos:
¡Fuera todas las fronteras!
¡Que derriben las fronteras!».
(“Sudor y sed” de Jesús Garriga. Fragmento)
(CD: "Hijo del sol". 2006)



Sí Jesús: ¡Fuera las fronteras!...; y vamos a seguir luchando por la reivindicación de los "Derechos Humanos"...; sobre todo por los derechos de las personas más desfavorecidas... Y amigo Jesús Garriga, vamos a seguir creyendo y diciendo aquello que nos enseñó el poeta Gabriel: Que cada uno se lo cante como quiera, pero que quede claro: «Nuestros cantares, ante la injusticia y el dolor humano, no pueden ser sin pecado un adorno».

¡ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR UN GRAN ACONTECIMIENTO!...

ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR ESTE GRAN ACONTECIMIENTO: A partir del próximo 25 de septiembre va a reponerse en cines la película CHICHO o MIEN...