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martes, 12 de julio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 9 (SIEMPRE HAY UN TIEMPO PARA LA TERNURA)

Hoy, casualmente, he encontrado esta fotografía y he conocido esta maravillosa historia:


«El soldado de la fotografía es John Gebhard, de EEUU. En sus brazos una niña afgana, huerfana, pues toda su familia fue ejecutada. Ella se salvó de milagro. Con un disparo en la cabeza, fue llevada al hospital por John Gebhard, quien la cuida desde entonces mientras que la niña se recupera lentamente».

¡¡¡¡BENDITA TERNURA!!!!  
¡¡¡¡BENDITA HUMANIDAD!!!!
¡¡¡¡MALDITAS GUERRAS!!!!

ISMAEL SERRANO V - DEL HUMANISMO CONTRA EL OLVIDO Y LA FUGACIDAD

Ismael Serrano, niño, durante un viaje a Portugal.

El domingo pasado, presentaba "La traición de Wendy" –cuarto disco de Ismael Serrano– y refiriéndome a la fotografía que aparece en su cubierta, decía que en ella "se simbolizaba, con evidencia, la presencia y el encuentro de dos generaciones"; tras la publicación del "cuergue", Rodolfo –padre de Ismael– me comentaba que esa imagen es un montaje fotográfico y que el niño que aparece en ella es el mismísimo Ismael Serrando –siendo niño– durante un viaje a Portugal.

El comentario de Rodolfo, al margen de la anécdota, me sirvió para concretar aún más la significación de la cubierta del disco: Ahí están Ismael niño, e Ismael adulto, reafirmado que –en su caso y a pesar del paso de los años– la fidelidad a la memoria, la capacidad de soñar y la esperanza, no se han visto afectadas  por la "traición de Wendy". 

En 2003, tras ofrecer más de cien conciertos por toda España y concluida una larga gira por América Latina –México, Perú, Chile, Argentina, Uruguay y Santo Domingo–, Ismael publicó su quinto disco –doble CD– titulado "Principio de incertidumbre", grabado en directo en el Teatro Lope de Vega, de Madrid, acompañado de Javier Bergia, Pedro Guerra, Luis Eduardo Aute y Lichis. En este álbum Ismael interpreta diecinueve temas ya grabados anteriormente y seis temas nuevos: "Principio de incertodumbre", "Ya llegó la primavera", "Aquella tarde", "Plaza Garibaldi", "Zona Cero" y "Déjate convencer".




Con "Principio de incertidumbre", y con todo el intenso y coherente recorrido artístico emprendido desde 1997 –año en que grabó su primer disco "Atrapados en azul"– Ismael Serrano llegó a convertirse –como hoy lo sigue siendo– en uno de los más importantes "jóvenes trovadores" en lengua castellana; importante por la calidad y la belleza musical y poética de su obra, por la forma en que ha sabido conectar con el público español y latinoamericano, y, especialmente, por la profunda humanidad siempre presente en la argumentación sus canciones.

Ismael es un creador –de profunda humanidad– que escribe y que compone canciones, y que, cantándolas, nos contagia su humanismo y nos hace sentirnos mejores personas; una voz que reivindica, sobre todo, la humanidad de los más desamparados; de todos aquellos hombres y mujeres a los que, como  consecuencia de las circunstancias de un mundo cruel e injusto, se les niega la dignidad a la que tienen derecho.

Todo ello Ismael volvió a plasmarlo en el año 2005 con la grabación y edición de su sexto disco "Naves ardiendo más allá de Orión"; título tomado de la última secuencia de la película de ciencia ficción  "Blade Runner" (1982), dirigida por Ridley Scott.

En aquella última secuencia, Roy Batty –uno de los protagonistas de la película–, a punto de morir pronuncia un monólogo impresionante: «Yo he visto cosas que vosotros los humanos jamás creeríais: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser... Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir». Últimas palabras tras las que Roy muere y tras las que la paloma que lleva en las manos emprende el vuelo.



«En las canciones de este disco –comentaba Ismael– hablo de esta fugacidad, de la fragilidad de la vida. Recordé esa secuencia de la película después de hacer el disco [...].  Estas canciones son mis naves en llamas, las lágrimas que rescaté del temporal, retazos de lo que fuimos, los miedos que salvé de la hoguera, mi dulce memoria. Cuando todo es tan frágil, cuando la calma y tu contrato temporal son tan precarios, cuando la paz se rompe y los vagones de tren arden, uno intenta rescatar la primavera, las noches de viernes, la vacuna del desánimo, la certeza de estar vivo. Allá van estas canciones, contra el olvido y la fugacidad que estos tiempos imponen, ahora que nos queda todo por hacer, para que aquellas naves no se extravíen, aunque ardan de por vida en nuestras bocas».

De esta forma, en "Naves ardiendo más allá de Orión", Ismael le canta a la vida cotidiana y sentimental los jubilados –a los que les dedica un vals–; al Vaquilla, carne de cañón que pasó más de la mitad de su vida en la cárcel –a quien le compone una elegía–; a la chica del supermercado que le pone el corazón echando humo; a las víctimas del atentado del 11 de marzo, a la fragilidad humana y a la solidaridad; al virus del miedo; a la globalización feroz; a la soledad; al amor declarado; a las rupturas; a la "siemprepresente memoria"; a la infancia "nuncaperdida" y... a la esperanza que a pesar de todo –ahora mismo a pesar de la crisis– cuando menos lo esperamos puede llegar a sorprendernos.

Ismael Serrano. (Fotografía de Javier Salas).

«Sucede que a veces la vida mata y el amor 
te echa silicona en los cerrojos de tu casa, 
o te abre un expediente de regulación, 
y te expulsa del Edén, hacia tierras extrañas. 
Sucede que a veces sales de un bar y la luz 
quema la piel de este vampiro que te ama, 
te llena la frente de fino polvo marrón-sur, 
bostezas y te queman agujetas en las alas.

Pero sucede también 
que, sin saber cómo ni cuándo, 
algo te eriza la piel 
y te rescata del naufragio.

Y siempre es viernes, siesta de verano, 
verbena en la aldea, guirnaldas en mayo, 
tormentas que apagan el televisor. 
Teléfonos que arden, me nombra tu voz, 
hoy ceno contigo, hoy revolución, 
reyes que pierden sus coronas, 
verte entre la multitud, 
abrazos que incendian la aurora 
en las playas del sur».
("Sucede que a veces")

lunes, 11 de julio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS Y MALDITA VIOLENCIA! - 100 + 8

Este es un magnífico y, a la vez, desgarrador cartel colgado en "facebook" por el grupo "Guerrille@s por La Revolución"


¡¡¡¡MALDITAS GUERRAS!!!!
¡¡¡¡MALDITAS ARMAS!!!!

"APRENDER A VIVIR". CANCIÓN, PEDAGOGÍA Y DESARROLLO DEMOCRÁTICO

Hace unos días, en el primer "cuelgue" que escribí sobre Ismael Serrano, recordaba como en el año 1997 –que fue cuando le escuché cantar por primera vez– me encontraba trabajando en un proyecto latinoamericano de educación en los "derechos humanos" al que le puse el título de "Aprender a vivir". Hoy quiero volver sobre aquel proyecto porque me parece que fue muy interesante, y porque creo que merecería la pena retomarlo ahora en los tiempos que corren.


Fue una aventura apasionante que iniciamos en España, Argentina, Venezuela, Chile, Perú, Uruguay, Paraguay y Puerto Rico, y que, por las noticias que me llegan, aún se sigue trabajando en algunos centros educativos.

El objetivo principal de aquel proyecto se fundamentó en el desarrollo de una educación en valores que permitiera la consolidación de una convivencia auténticamente democrática entre la ciudadanía, empezando por los sectores más jóvenes, es decir, por los niños y los adolescentes.

Como era lógico y natural, siendo yo quien se encontraba al frente de aquella iniciativa, la música y la canción ocuparon un lugar muy importante dentro del proyecto. Siempre he pensado, y lo sigo pensando, que la canción puede y debe hacerse presente en cualquier proceso educativo como uno de sus componentes didácticos esenciales.

En ese sentido, una de las primeras acciones que emprendí fue pedirle al Grupo Suburbano –concretamente a Bernardo Fuster y a Luis Mendo– que creáramos una canción que recogiera las finalidades de la propuesta educativa que íbamos a desarrollar. Finalidades que, básicamente, se centraban en tres principios:

• Resaltar los valores de la igualdad, el respeto y la solidaridad.
• Potenciar la capacidad de "soñar", respondiendo al principio de que "si soñamos con volar es que vamos a volar".
• Y valorar y desarrollar la capacidad de sentir, como una de las capacidades humanas más importantes.

Nos pusimos a trabajar, creamos la canción y la grabó el Grupo Suburbano.


La letra de aquella canción, a la que llamamos "Aprender a vivir", es la siguiente:

«Quisiera que supieras
que aún es posible lo que nunca sucedió;
si en tu mirada no hay fronteras
¿por qué las vamos a poner
entre tú y yo?

Quisiera que naciera
un arco iris solidario entre los dos,
recuperar la primavera
y llenar las sombras del silencio
con tu voz.

Si aún soñamos con volar
es que vamos a volar
por más que el tiempo se nos llene
día a día de fronteras.
¡Aprender a vivir!
¡Aprender a vivir!

Quisiera que quisieras
dejar que hable esta noche el corazón
para que el miedo quede afuera
cuando se une el sentimiento y la razón.

Quisiera que supieras
que no estás solo, que yo voy donde tú vas,
que la esperanza es del que espera,
que a fin de cuentas lo importante
está en amar


Si aún soñamos con volar
es que vamos a volar
por más que el tiempo se nos llene
día a día de fronteras.
¡Aprender a vivir!
¡Aprender a vivir!

Una vez compuesta y grabada la canción –con motivo del lanzamiento del proyecto– organizamos un concierto en Madrid en el que Suburbano estrenó el tema.

Grupo Suburbano en el estreno de la canción "Aprender a Vivir".
Grupo Suburbano en el estreno de la canción "Aprender a Vivir".


Por último, indicar también, que muchas de las unidades de trabajo del proyecto "Aprender a vivir", se basaron y se inspiraron en canciones, es decir, creamos un proyecto en el que la "canción de autor" no se utilizó solamente como motivación, sino como contenido fundamental en torno al que se iban estructurando todos los contenidos. Entre aquellas unidades de trabajo,  y como ejemplo, figuraban estas dos:


Unidad de trabajo basada en la canción "El reparador de sueños",
de Silvio Rodríguez.
Unidad de trabajo basada en la canción "Pon color",
de Javier Batanero.


NOTA. Como la canción "Aprender a vivir" de Suburbano es muy difícil de conseguir, si a alguna persona de las que visitáis el blog os interesa escucharla os ruego que me lo hagáis llegar a mi correo electrónico: fglucini@gmail.com  Poco a poco, y sin prisas, os la haré llegar en mp3.

domingo, 10 de julio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS Y MALDITA VIOLENCIA! - 100 + 7

Hoy vuelvo a acudir a JUAN GENOVÉS y, concretamente, a uno de sus grabados más desgarradores:



Ayer las armas nos robaron la vida de un amigo...; hirieron de muerte a la canción, aunque no lo consiguieron porque la canción siempre sobrevuela por encima de la muerte...; fueran los tiros contra Facundo Cabral, o contra quien sea, las armas siempre son ¡sangre y cobardía!...

De verdad, es cansado repetirlo todos los días, pero no me rindo...

¡¡¡¡ MALDITAS ARMAS!!!!

ISMAEL SERRANO IV - "UN RUMOR DE ALAS Y TORMENTA INUNDA TODA LA AVENIDA"

Ismael Serrano. (Fotografía de Tamara González).
Tras la trayectoria poética y musical desarrollada por Ismael Serrano en sus tres primeros discos, en 2002 graba y nos ofrece un nuevo álbum titulado "La traición de Wendy".


Este cuarto disco de Ismael, es, desde mi punto de vista, una de sus mejores obras. En él destacan varias manifestaciones simbólicas –o "metáforas vitales"– que merecen ser destacadas.

En primer lugar, la cubierta que, en realidad, viene a ofrecernos –como pórtico– todo el entramado del contenido del disco. Ahí está Ismael –del que ya sabemos que reivindica la recuperación de la memoria y defiende el desarrollo del humanismo democrático con todas sus consecuencias– y a su lado un niño; primer plano de la imagen que simboliza, con evidencia, la presencia y el encuentro de dos jóvenes generaciones. Y, en el fondo, pegados en la pared, unos carteles que reproducen imágenes y consignas relacionadas con la "revolución de los claveles portuguesa del 25 de abril de 1974", es decir, del "Día de la Liberdade",  o sea, de la renovación de la esperanza, de la posibilidad de que los sueños se hagan realidad, o como dice Pablo Guerrero, del  convencimiento –compartido por Ismael– de que "los sueños son posibles".

En segundo lugar, resulta interesantísimo el trasfondo simbólico utilizado por Ismael al recuperar en el título de su disco, y en algunas de sus canciones, a dos personajes tan arraigados en la literatura popular como Wendy y Peter Pan. Por una parte, Peter Pan con su capacidad de soñar, incluso de volar, para salir al encuentro del la isla de los pájaros, o sea, al País de Nunca Jamás. Por otra parte Wendy, inicialmente seducida por Peter Pan, tentada por sus sueños, pero incapaz de mantenerlos vivos; un entrañable personaje al que realismo –y la realidad– le impone y le somete a la renuncia de la utopía y de la capacidad de soñar.

En tercer lugar, en "La traición de Wendy", Ismael, tomando como telón de fondo, o como referencia, lo anteriormente expuesto, desarrolla tres grandes líneas de pensamiento:

Ismael Serrano. (Fotografía de Tamara González).

Por supuesto, como en obras anteriores, su fidelidad a la memoria. En esta ocasión hay que destacar, en esa línea, la canción "Fue terrible aquel año", con texto de Rodolfo Serrano

Fidelidad que se fundamenta en unos principios y en unos valores éticos que provocan que Ismael se muestre también radicalmente solidario con todas aquellas situaciones humanas en las que percibe dolor e indefensión; situaciones como las vividas por el "Polisario" en la canción "Un hombre espera en el desierto"; o las sufridas por los niños y las niñas del mundo a los que se les ha robado su infancia: "Si Peter Pan viniera".

Y en "La traición de Wendi", se hace presente también la militancia de Ismael en el amor,  directamente redimensionada, ahora, a través de una maravillosa y descarada proclamación de la esperanza: es cierto  que hoy en día  vivimos inmersos en un mundo en el que, a diario, sufrimos situaciones terribles y dolorosas –como el asesinato de Facundo Cabral– que nos pueden tentar a la rendición, o a "perder las alas" –renunciar a los sueños–; pero también lo es que «ahora es el momento de volver a empezar».


«Sé bien que los frentes no están claros, 
que se asoman genocidas por las grietas del pasado. 
Sé bien que no quedan referentes, 
que les negaron la entrada por faltarles los papeles.
Me da igual que el vaso esté 
medio lleno o medio vacío si no sacia tu sed. 
Quién me defenderá de quien me quiere, 
de la paz, de sus embargos, de sus alquileres.
No puedo pensar que todas las batallas están perdidas. 
Pobre de aquel que nos recuerde que la historia se termina. 
Un rumor de alas y tormenta inunda toda la avenida. 
En los muros leí los gritos que nos dan bienvenida.
Prende la luz, tapa la calle ya, 
que andan reunidos los coyotes 
y aquí en el sur el alba traerá 
una lluvia sin fin 
al final de la noche».
("Prende la luz")

Permitidme que para completar esta crónica de "La traición e Wendy", evoque una de las canciones de de Ismael y Pablo Serrano que a mi desde que la escuché por primera vez me conmueve las entrañas y me contagia fortaleza para vivir, para soñar y, en el fondo, para creer en aquello que dice Fernando Savater en su obra de teatro "Vente a Sinapia": "Si soñamos con volar es que vamos a volar, es que debemos volar", y yo añado, "y si no soñamos con volar, aquí no hay Dios que vuele".

Ismael Serrano.
«Miraba a la ventana y soñaba con ser un astronauta pisando la luna 
y el cielo lo cruzaban galeones, delfines, cometas, falúas. 
Y en la pizarra el profesor dictaba los teoremas. 
En su cabeza sonaba el canto de un gorrión, pájaros en la cabeza. 
Salía siempre tarde castigado por no estar nunca donde debiera 
y en casa le esperaban el tedio y la comida servida en la mesa. 
De fondo el rumor de un televisor y madre suspirando. 
"¿Dónde andas hijo mio? Siempre en las nubes," y nadie escucha el telediario. 

Pájaros en la cabeza y volar 
a donde las ventanas siempre están abiertas, 
donde el humo de tus pasos nos enseña a vivir. 
Pájaros en la cabeza y soñar 
que aún contaré relámpagos contigo, 
aunque el tiempo y la arena escondan el camino hasta ti.

El tiempo pasó y todos crecimos 
-bueno, no todos, algunos seguían 
mirando por la ventana y sobrevolando 
la moqueta azul de la oficina. 
En el trabajo aún se perdía 
en las selva de sus sueños 
y un grito le nombraba, le arañaba 
y rompía el dulce sortilegio. 
Madre aún seguía sirviendo la sopa, 
"¿Cuándo sentarás la cabeza? 
Un día la abriremos y bandadas de cotorras 
escaparán de ella". 

Él sonreía sin dejar 
de mirar por la ventana, 
soñando mundos mejores, 
lluvias que caían sobre parejas que se amaban, 
claveles en los fusiles, 
barcos que sueltan amarras, 
luces de faros, besos de mujeres que nunca, 
nunca le miraban.

Una mañana de enero nuestro hombre 
se subió a lo alto de la Torre España 
para ver si al morder el azul gris del cielo 
los pájaros callaban. 
Mirando absorto la ciudad, 
ni el rumor de su pecho escuchaba, 
ni a madre, ni al televisor, ni a la oficina, 
sólo un lejano batir de alas. 
Cuando nos quisimos dar cuenta 

nuestro chico había desaparecido. 
Nadie en lo alto de la torre lo vio abandonar 
la sombra gris del edificio. 
Nadie lo vio caer al suelo, 
nadie oyó sus carcajadas, 
sólo el sonido de cien pájaros -o alguno más- 
escapando de sus jaulas. 

Nada se supo de este soñador, 
del canto de sus aves, 
hasta que llegaron cartas, retazos de sus alas 
en forma de postales.
("Pájaros en la cabeza")

Por último hay que decir que en "La traición de Wendy" Ismael  manifiesta también un gran madurez en lo que se refiere a su interpretación y a sus composiciones musicales, magistralmente arregladas por Fredi Marugán, y ejecutadas con brillantez por el propio Fredi y por músicos como Paco García, Vicente Climent, Víctor Merlo, Jorge Lema, Fran Rubio, Manolo Toro, Javier Mora, Carlos Martín, Andres Prittwitz, Juan Ignancio Cuadrado, Gino Pavone, Adel Hakki, Patxi Urchegui, Rotney D'Assis, Andrei Chestiglazov, o Javier Bergia.

sábado, 9 de julio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS Y MALDITA VIOLENCIA! - 100 + 6

A quien corresponda por haber matado a Facundo Cabral:

¡¡¡¡ASESINOS!!!!
¡¡¡¡MALDITOS SEÁIS!!!

Y EL UNIVERSO MUSICAL DE FEDERICO GARCÍA LORCA SIGUE CRECIENDO. HOY YA PUEDO CONFIRMAR QUE LOS 52 POEMAS DEL LIBRO "POEMA DEL CANTE JONDO" HAN SIDO MUSICALIZADOS Y CANTADOS.

AYER FUE UN DÍA MUY ESPECIAL EN EL QUE HE RECIBIDO UNA DE ESAS PEQUEÑAS PERO MARAVILLAS "ALEGRÍAS" QUE TE LLEGAN DE PRONTO SIN ESP...