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viernes, 8 de julio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 5

FERNANDO BELLVER es uno de nuestros grandes artistas plásticos contemporáneos que, entre otros galardones, recibió, el año pasado, el Premio Nacional de Arte Gráfico.

Entre sus series de grabados hay una dedicada al exilio de los perdedores de nuestra Guerra Civil en la que nos ofrece situaciones humanas tan dramáticas y desgarradoras como ésta:


¡Que dolor tan profundo se oculta en estos seres humanos sin rostro!..., ¿Y cuál fue su culpa? ¿cuál fue su delito?... Sencillamente haber sido los perdedores de una guerra maldita... Hoy ese peregrinaje, esa huida, ese exilio, se sigue repitiendo en muchos lugares de mundo donde la guerra hace estragos... ¡Son, en la mayoría de los casos, mujeres, ancianos y niños inocentes!... ¿Por qué tanta crueldad inútil?

¡¡¡¡¡¡MALDITAS GUERRAS!!!!!!

ISMAEL SERRANO III - DE LA REALIDAD PASADA, PRESENTE Y SOÑADA

Ismael Serrano. (Fotografía de Miguel Castañeda)

Tras la publicación de su primer álbum, en 1997, y como consecuencia de la muy buena acogida con la que fue recibido tanto en España como en Latinoamérica, ISMAEL SERRANO se enfrentaba a un reto importante; con sus primeras canciones había creado unas expectativas a las que no era nada fácil responder. Siempre he pensado que el segundo disco de un cantor es el más complejo y el más arriesgado en todos los sentidos, más cuando, como en el caso de Ismael, su segundo disco era muy esperado, y en algunos casos, como fue el mío, bastante deseado por lo que podía suponer de reimpulso de la "canción de autor".

Ese segundo disco de Ismael apareció en 1998 con el título genérico de "La memoria de los peces", obra que el mismo explicó con estas palabras: «Una vez alguien me dijo que los peces no tienen memoria, que en apenas unos segundos olvidan lo que han vivido momentos antes. La memoria de hombres y mujeres me recuerda a menudo a la de los peces, hombres y mujeres que olvidan su historia, lo que han sentido; hombres y mujeres con amnesia abocados a repetir los mismos errores».


Ismael, en "La memoria de los peces", reafirmó su identidad musical y poética, y, sobre todo, dejó muy claro que no estaba dispuesto a desligarse de la llamada "canción social"; es decir, de la canción vocacionada a conectar con lo que Celaya y Otero calificaron como "la inmensa mayoría", y a asumir la realidad histórica –pasada, presente y soñada– como argumento de sus textos o contenidos poéticos.

En ese contexto, Ismael, a través de sus canciones –anticipándose sobradamente a la recuperación de la memoria histórica que años después reivindicarían los partidos, llamémoslos, de izquierdas– defendió la urgente necesidad de recuperar memoria contra el olvido; opción que, aunque se hacía latente –como telón de fondo– en todo el álbum, se concretaba en tres extraordinarias canciones: "Al bando de los perdedores", dedicada a los hombres y a las mujeres que, tras la Guerra Civil, se vieron obligados a sobrevivir con aquella inútil, absurda y siempre amenazadora derrota a sus espaldas; "Vine del norte", canción en la que alude de forma cariñosa y entrañable a voces tan vinculadas a su identidad y al corazón de América Latina como Víctor Jara, Violeta Parra, Fito Páez o Silvio Rodríguez; y "A las madres de Mayo".

«Madre, tu hijo no ha desaparecido. 
Madre, que yo lo encontré andando contigo. 
Lo veo en tus ojos, lo oígo en tu boca, 
y en cada gesto tuyo me nombra. 
Lo veo en mis luchas y me acompaña 
entre las llamas de cada nueva batalla.
Guían mis manos sus manos fuertes, 
hacia el futuro, hasta la victoria siempre. 
Guían mis manos sus manos fuertes, 
hacia el futuro, hasta la victoria siempre».

Canciones comprometidas y solidarias que en "La memoria de los peces" se funden –como siempre lo siguió siendo en toda la obra de Ismael– con canciones que relatan experiencias, búsquedas, necesidades y encuentros de la vida cotidiana, relacionadas, en gran medida, con de amor, con la amistad y con la reivindicación de la libertad; canciones de amor de gran sensibilidad como la titulada "Pequeña criatura"en la que su realismo, la cotidianidad y la sencillez le imprimen un carácter extraordinariamente popular, al tiempo que realzan su belleza.

«Voy a buscarte a la salida del trabajo, 
a Madrid le faltan caricias y abrazos. 
Se los daremos ahora.
"¿Cómo ha ido todo? ¿Me has echado de menos? 
¿Sabes,? anoche apareciste en mis sueños, 
llevabas menos ropa".
"Hoy he encontrado en el Segunda Mano 
un piso modesto, céntrico, barato, 
en el paraíso apenas a unos minutos, 
si vamos en Metro, del resto del mundo".
Sueño con ello mientras mi calor te espera. 
Impaciente, inexperto, yo quemo la cena. 
Llegas tarde a casa.
"¿Dónde te has metido? Te creía perdida". 
Me besas y aguantas mis bellas mentiras. 
Traes por fin la calma.
Un día de estos te doy un susto y te pido, 
seria y formalmente, que te cases conmigo. 
Ay, mi vida, un día el susto te lo doy yo a ti, 
y si me preguntas, te respondo que "sí".


Pequeña criatura, la esencia más pura 
va en frasco pequeño. 
Amor mío, ya lo sé, el mismo recipiente también 
encierra veneno.
Asumo el riesgo, te miro y planeo 
una vida contigo cargada de sueños. 
Y si no se cumplen cuando despertemos, 
con la luz del día ya veremos lo que hacemos.
Pequeña criatura, la esencia más pura 
va en frasco pequeño. 
Amor mío, ya lo sé, el mismo recipiente también 
encierra veneno.
Asumo el riesgo, te miro y planeo. 
Si te falta una almohada, yo te presto mi pecho. 
Y si no te amoldas a sus recovecos, 
con la luz del día ya veremos que hacemos».

Dos años más tarde, Ismael Serrano grabó su tercer disco, "Los paraísos desiertos" (2000), obra absolutamente coherente con las anteriores en la que su autor vuelca su mirada, su experiencia y, sobre todo, su sensibilidad, sobre la ciudad –en concreto sobre Madrid, "Km. 0", como escenario urbano universalizable–; un disco hiperrealista, noctámbulo, aliado con la marginalidad y, como siempre –porque esa es la clave de su poÉtica– exquisitamente solidario.


Tercer disco cuajado de historias-personajes-sentimientos magistralmente fotografiados o descritos: Historias de hombres y mujeres que sueñan con una lluvia que limpie el cielo y sus cabezas...; amores imposibles...; anocheceres y madrugadas en bares en los que la calma, la cerveza y las miradas a una rubia platino salvan vidas...; mentiras por un trozo de calor...; hombres agotados y cansados de ser libres para nada...; vidas de prostitutas, flores nocturnas, putas proletarias que venden paz y curan heridas...; soledades, ausencias y huidas...; casas deshabitadas que reviven gracias a okupas que se aferran a las almas de los muros, que las llenas de risas y las transforman en islas de paz...; en fin toda una secuencia de realidades que ponen de manifiesto la hermosa visión de ese hombre, con las manos en los bolsillos, que denuncia la vida urbana cuando en ella hay víctimas, nacidas para la libertad y la esperanza, pero que irremediablemente se ven obligadas a "perder el paraíso"..., me refiero a éste, el de aquí..., si hubiera otro paraíso después de la vida –¡ojalá lo hubiera!– esas personas sí que lo gozarían, ¡pleanente!, en primera linea..., ¡estoy convencido!

jueves, 7 de julio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 4

De nuevo es Ismael Serrano quien nos acompaña, en esta sección el blog, con una de sus canciones. Es una canción de la que hablábamos ayer; se llama "Al bando vencido" y nos muestra una de las mil caras despiadadas, absurdas, crueles e injustas de la "malditas guerras".

«Se van llevando la memoria
queda en la historia una mancha, un borrón.
Mientras el resto sufre amnesia
un viejo recuerda una canción
de aquella lejana batalla
donde pudo morir,
en una guerra no ganada,
a veces me pregunta por ti.


Se cree aún en la trinchera,
otra bandera, de otro color,
solemne en su viento ondea
sobre la cima y en su salón.

A veces habla con fantasmas
de cuyo nombre se olvidó
Vencidos, nunca regresaron
de su exilio interior.

Ni un momento, ni un recuerdo
para los que perdieron, los que construyeron
la tumba, el mausoleo
de la miseria, del carnicero.

¿Cómo esperas ganar sin ellos
las batallas que anteriormente perdieron?
Si han de callar, que callen aquellos
los que firmaron pactos de silencio.

Tratan de convencerle, abuelo,
las explosiones han terminado.
Pero cuando sale a la calle
Madrid parece bombardeado.

Y lee escritos en los muros,
gritos contra lo que luchó
y personajes de rostro oscuro
que le inculcaron el terror.

Y un día, sin darnos cuenta,
el viejo, con sus historias se consumió.
Y en la memoria de su nieto
solo una huella, un leve borrón,
de aquella lejana batalla,
donde pudo morir,
de una guerra no ganada
donde luchó por ti».

Cartel del concierto "RECUPERANDO MEMORIA",
 celebrado en homenaje a los republicanos, en 2004. En este concierto participaron
 Bebe, Lluís Llach, Javier Álvarez, Wyoming y Reverendo, Ruper Ordorika, Luis Pastor
y Lourdes Guerra, Miguel Ríos, Luis Eduardo Aute, Pedro Guerra, Víctor Manuel,
Ana Belén, Labordeta, Paco Ibáñez e Ismael Serrano que interpretó
la canción "Al bando vencido".

PACO CIFUENTES Y ALEJANDRO MARTINEZ. De la belleza seductora

Anoche estuve en la Sala Libertad 8, de Madrid; cantaba PACO CIFUENTES acompañado de ALEJANDRO MARTÍNEZ.


Una vez más tuve el placer de vivir un recital inolvidable, de los que quedan grabado es la memoria.

Hubo un momento en que, escuchando a Paco y a Alejandro, me vinieron a la memoria uno versos de mi buen amigo Jaume Sisa que, desde que se los escuché, milito en ellos intelectual y sentimentalmente; son estos:

«Por amor a la fruta prohibida
vivir sin otro rumbo ni certeza
y morir de un ataque de belleza
al llegar a una edad indefinida».
("Fruta prohibida")

"Vivir sin otro rumbo y sin otra certeza que el amor a la fruta prohibida", y sobre todo "morir de un ataque de belleza"; el resto de las causas de muerte me parecen unas ordinarieces del mal gusto e insoportables. 

Intentaré explicar la razón por la que anoche recordé esos versos de Jaume.

La música y la canción me seducen cada vez más; amo la palabra liberada –"palabra latido" que se echa a volar– y me rindo ante la "belleza"; una rendición que cada vez me deja más "desarmao" y que me provoca una incontinencia total de los sentimientos que me fluyen y fluyen en libertad –así, a lo salvaje; sin pautas; como salen y sin "pañales" que los retengan–... 

Últimamente he llegado a la conclusión –o al menos a la decisión– de que en esa rendición ante la belleza –de la que no me importaría morir «al llegar a una edad indefinida»– es donde está, o donde radica, la "quintaesencia del vivir"..., y, os lo juro, todo lo demás cada vez me importa menos.

Pués sí anoche en Libertad 8 sentí uno de esos "ataques de belleza" que, felizmente de momento, no fue de muerte, sino de todo lo contrario: me rendí ante la belleza que es capaz de crear Paco Cifuentes –y con él Alejandro– y me sentí absolutamente vivo...; rocé, como decía antes, la "quintaesencia de la vida".

Paco Cifuentes.
Alejandro Martínez.

De Paco y de Alejadro he hablado mucho en el blog, y no voy a repetirme; hoy solamente me voy a permitir hacer una afirmación, dar una noticia y hacer dos recomendaciones.

Primero, la afirmación –por cierto, rotunda–: Paco Cifuentes y Alejandro Martínez son dos de los compositores e intérpretes de mayor calidad que hay en nuestro país, y lo son, desde la sencillez, desde la cercanía, sin "cuentos", sin "prepotencias", sin las típicas "gilipolloces" de las que presumen algunos cantantes, entre ellos, por supuesto, algunos que se creen "cantautores importantes", y otros que han decidido dejar de serlo porque se sitúan por encima del bien y del mal. (No doy nombres, "pa qué").

Paco Cifuentes.


Segundo, la noticia: Reconfirmar que Paco Cifuentes está preparando despacito, con mucho cariño y con una "hartá" de pasión, un nuevo disco en el que va a musicalizar y a interpretar textos de poetas a los que admira; entre ellos, Juan José Téllez, de quien va a cantar este bellísimo poema:

«Yo tengo la osadía del bolero
la urgencia del rubor y el fin del mundo
si cada beso tuyo es naufragio
y las huellas de tus gestos son mi rumbo.

Yo resido en el hueco de tus brazos
habitación con vistas a mi vida
tus ojos son mi cine de verano
y siempre dan pasión en sesión continua.

Tu nombre titula una novela
que acaba mal y nunca acaba
cada capítulo borra el precedente
cada palabra desmiente otra palabra.

Yo no soy un juguete entre tus manos
como en una de esas coplas de posguerra
y mi corazón lleva traje de nostalgia
como en una vieja canción francesa.

Recuerda lo que somos si algún día
la vida no tuviera sinvivir
los sueños no sufrieran pesadillas
o escribieran de antemano el porvenir.

Yo no soy un juguete entre tus manos
como en una de esas coplas de posguerra
y mi corazón lleva traje de nostalgia
como en una vieja canción francesa.

Por ti seré un blues sin argumento
daré un final feliz al melodrama
y cada vez que llames a mi timbre
saldrá a recibirte la esperanza».


Una canción bellísima; quizá la más bella canción que se ha compuesto sobre un poema de Téllez; a mí, por lo menos, es una canción que me conmueve y me emociona profunda y apasionadamente.

Y, tercero, dos reiteradas recomendaciones. A quien no los tenga, les recomiendo que, en cuanto puedan, no dejen de comprarse estos dos discos; son imprescindibles:

"...que te voy a enseñar un corazón infiel"
Alejandro Martínez canta a Jaime Gil de Biedma
Paco Cifuentes. "La vida aparte".

miércoles, 6 de julio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 3. (Hoy un juego)

Esta imagen no me gusta nada, me parece triste y lamentable:


Me gusta infinitamente más ésta:


Propuesta de juego: Encuentren al personaje que se repite en ambas fotografias...

¡¡¡¡MALDITAS ARMAS!!!!
¡¡¡¡MALDITAS GUERRAS!!!!

ISMAEL SERRANO II - SUS INICIOS: MEMORIA, ARTE, COMPROMISO Y HONESTIDAD


Ismael Serrano nació en Madrid el 9 de marzo de 1974, pasó su infancia en el barrio de Vallecas, su adolescencia en Pozuelo de Alarcón, y formó parte de una generación de jóvenes ciudadanos que  vivieron, en España, los años de la transición democrática en un clima humano y social en el que se entremezclaban, como él mismo dice, «la incertidumbre, la duda y la esperanza».

Hay que decir –porque fue una experiencia que marcó decisivamente su identidad– que la infancia y la adolescencia de Ismael –así como la de su hermano Daniel– estuvo impregnada de sólidos y solidarios sueños de libertad y de "canciones de autor" vividas, aprendidas y amadas por sus padres y, en particular, por su tío Ricardo, hermano de su madre, que –según cuenta el propio Ismael– le despertó el gusto por la guitarra y por la composición musical.

Fue en ese contexto en el que Ismael descubrió y escuchó a Serrat, a Pablo Guerrro o a Silvio Rodríguez; y en el que "bebió" –a veces hasta la más dulce "borrachera"– de Neruda, Blás de Otero o Mario Benedetti, poetas a los que en más de una ocasión les puso música.

Superados sus estudios primarios y el bachillerato, estudió cuatro años Ciencias Físicas en la Universidad complutense de Madrid; actividad académica que quedó interrumpida el buen día en que decidió dedicarse a la realización de un gran sueño: ser un "cantautor" como aquellos que había descubierto y admirado durante su infancia y adolescencia, y serlo además convencido de que como decía Celaya «la poesía y la canción seguían siendo una armas cargada de futuro». En esa misma línea, ayer mismo, quince años después –y con un coherencia ejemplar–, Ismael, en uno de sus comentarios realizados en este mismo blog, escribía: «Sigo recorriendo los caminos con mi guitarra al hombro apostando por la música que atiende a la palabra, cultivando la memoria y las esperanza. Sigo persiguiendo sueños como aquellos que, antes que yo, cuidaron este género, brazo armado de la poesía, arma cargada de futuro».


«Pero tiene que llover, aún sigue sucia la plaza".
Ismael Serrano y el incuestionable maestro Pablo Guerrero.

Aquel sueño de música y de canciones se hizo realidad, en 1997, con la grabación y la edición del disco "Atrapados en azul" del que hablábamos ayer. Contaba que aquel disco fue muy importante para mí; hoy diré más: fue clave para este país nuestro tan propenso al "olvido", a enterrar la "memoria", y a marginar –o por lo menos a no valorar suficientemente– a los padres y madres de su cultura... Ismael contribuyó con sus canciones –ya en aquel momento– a la demanda insurgente de una democracia real, y a la crítica de la seudodemocracia barajada e impuesta por  ciertos sectores políticos y económicos de la época...; creo que es justo y necesario reconocerlo.

Refiriéndose a aquel primer disco –indiscutiblemente mítico– el escritor Antonio Muñoz Molina escribía: «Ismael Serrano es muy joven, por lo menos para mí que ya casi le doblo la edad, pero ha perseguido con todas sus fuerzas la consecución del sueño que supone este primer disco que ahora ve la luz [...]. Qué se le puede desear a alguien tan joven y tan ilusionado: probablemente que nunca rebaje la ambición y que nunca se olvide de la vocación que le ha puesto a este primer trabajo [...]. Cualidades no le faltan, tiene fuerza y personalidad en la voz, elegancia para acompañarse con la guitarra y, por lo que se ve, muchas cosas que decir»... Respecto a lo de "rebajar" la ambición –llamémosle "sueños"–, Ismael en ningún momento ha estado de "rebajas", ¡nunca!...; ni en tiempos de crisis...; y en lo que se refiere a las "muchas cosas que decir", pues sí, no para de decir y de cantar, y, cada vez más, bajo el signo de la universalidad y el testimonio de la solidaridad.

Cartel del concierto celebrado en
Campillos (Málaga) el 29 de julio de 2005.
Luis Eduardo Aute –otro de los grades maestros buenos y solidarios– contaba en 1997: «El primer disco de Ismael fue una gran sorpresa. Detrás de aquella voz grave y convincente había, sin lugar a duda, un autor. Un autor que, a pesar de evidentes influencias, anunciaba una perspectiva nueva y muy distinta con relación a otros cantautores de su generación que empezaban a despuntar por aquellos años. Esa perspectiva distinta era una indisimulada rabia social, un malhumor contra los acomodamientos que no tenía ningún pudor en manifestar. Y todo aquello, expresado con unas palabras que no por directas y urgentes se desinteresaban de la búsqueda de un lenguaje impregnado del mejor vuelo poético».

Pues bien, con aquel disco, y con aquellas primeras canciones, Ismael comenzó a ofrecer sus primeros recitales, actuando, sobre todo, en el círculo de bares y de cafés madrileños que en aquel momento empezaban a abrir sus puertas a los jóvenes autores para que pudieran cantar y dar a conocer su obra a un público ciertamente reducido, pero fiel, entusiasta y siempre dispuesto a dejarse atrapar por la belleza, por la sensibilidad y por la magia de una música y de unos textos que transpiraban autenticidad y le llegaban al alma.

Al mismo tiempo, consciente –como diría Celaya – de que «sus cantares no podían ser sin pecado un adorno», Ismael, en todo momento se hacía presente, con su voz y su guitarra allá donde solicitaban su solidaridad: cantándoles a las Madres de la Plaza de Mayo, en apoyo a la lucha zapatista, en Chiapas, contra el racismo y la xenofobia; o, simplemente, en una asociación de vecinos, compartiendo y celebrando el derecho y el don de la libertad.

Presentado su primer disco en España, Ismael viajó a América y consiguió calar hondo en el corazón de Chile, de Uruguay y Argentina, países en los que he podido constatar y sentir personalmente que se le quiere y que se le admira. En concreto, en el periódico argentino "La Nación", el 12 de diciembre de 1997 se recogía el siguiente titular: "Las tres noches de Serrano. El trovador madrileño realizará, desde hoy, tres recitales en el Maipo, y aún no se acostumbra al éxito local»... Y solamente hacía unos meses que había publicado su primer disco en España.

martes, 5 de julio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 2

Hoy he iniciado una serie de "cuelgues" dedicados a Ismael Serrano, y hoy este apartado cotidiano del blog lo va a ocupar una de las letras de sus canciones... Es una canción inédita, de 1995, titulada "Mañana quizás sea tarde".


«Mañana quizás sea tarde y no llegue primavera,
y él escriba otra carta, escondido en la trinchera,
y entonces vuele la escuela.
Mañana quizás sea tarde y a ella le alcance la metralla,
y la ayuda humanitaria
no llegue otra vez al pueblo.
Mañana quizás sea tarde, cuando tu barrio agonice,
tú buscarás las respuestas en ojos que ya no viven,
consumiéndose en la hoguera.


Escucha, aún hay tiempo de hacer un hueco a esas voces
que, al otro lado del muro, tú casi siempre desoyes.
Escucha, vendrán nuevos días en que triunfe la esperanza
de los que luchan desarmados, de los que nunca tienen nada.

El Sur agoniza hambriento y la caridad no basta.
Eso sí, queda muy bien. Quizá salve nuestras almas.
Qué salvación tan barata.

Explícame tú quien gana cuando se acaba la guerra.
A los muertos los entierran:
ganadores, perdedores, da igual del bando que sean.

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Hoy voy a compartir un texto global de presentación de su identidad y de su contenido: «Esta WEB trata del encuentro, hermanamiento y fusión...