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miércoles, 6 de julio de 2011

ISMAEL SERRANO II - SUS INICIOS: MEMORIA, ARTE, COMPROMISO Y HONESTIDAD


Ismael Serrano nació en Madrid el 9 de marzo de 1974, pasó su infancia en el barrio de Vallecas, su adolescencia en Pozuelo de Alarcón, y formó parte de una generación de jóvenes ciudadanos que  vivieron, en España, los años de la transición democrática en un clima humano y social en el que se entremezclaban, como él mismo dice, «la incertidumbre, la duda y la esperanza».

Hay que decir –porque fue una experiencia que marcó decisivamente su identidad– que la infancia y la adolescencia de Ismael –así como la de su hermano Daniel– estuvo impregnada de sólidos y solidarios sueños de libertad y de "canciones de autor" vividas, aprendidas y amadas por sus padres y, en particular, por su tío Ricardo, hermano de su madre, que –según cuenta el propio Ismael– le despertó el gusto por la guitarra y por la composición musical.

Fue en ese contexto en el que Ismael descubrió y escuchó a Serrat, a Pablo Guerrro o a Silvio Rodríguez; y en el que "bebió" –a veces hasta la más dulce "borrachera"– de Neruda, Blás de Otero o Mario Benedetti, poetas a los que en más de una ocasión les puso música.

Superados sus estudios primarios y el bachillerato, estudió cuatro años Ciencias Físicas en la Universidad complutense de Madrid; actividad académica que quedó interrumpida el buen día en que decidió dedicarse a la realización de un gran sueño: ser un "cantautor" como aquellos que había descubierto y admirado durante su infancia y adolescencia, y serlo además convencido de que como decía Celaya «la poesía y la canción seguían siendo una armas cargada de futuro». En esa misma línea, ayer mismo, quince años después –y con un coherencia ejemplar–, Ismael, en uno de sus comentarios realizados en este mismo blog, escribía: «Sigo recorriendo los caminos con mi guitarra al hombro apostando por la música que atiende a la palabra, cultivando la memoria y las esperanza. Sigo persiguiendo sueños como aquellos que, antes que yo, cuidaron este género, brazo armado de la poesía, arma cargada de futuro».


«Pero tiene que llover, aún sigue sucia la plaza".
Ismael Serrano y el incuestionable maestro Pablo Guerrero.

Aquel sueño de música y de canciones se hizo realidad, en 1997, con la grabación y la edición del disco "Atrapados en azul" del que hablábamos ayer. Contaba que aquel disco fue muy importante para mí; hoy diré más: fue clave para este país nuestro tan propenso al "olvido", a enterrar la "memoria", y a marginar –o por lo menos a no valorar suficientemente– a los padres y madres de su cultura... Ismael contribuyó con sus canciones –ya en aquel momento– a la demanda insurgente de una democracia real, y a la crítica de la seudodemocracia barajada e impuesta por  ciertos sectores políticos y económicos de la época...; creo que es justo y necesario reconocerlo.

Refiriéndose a aquel primer disco –indiscutiblemente mítico– el escritor Antonio Muñoz Molina escribía: «Ismael Serrano es muy joven, por lo menos para mí que ya casi le doblo la edad, pero ha perseguido con todas sus fuerzas la consecución del sueño que supone este primer disco que ahora ve la luz [...]. Qué se le puede desear a alguien tan joven y tan ilusionado: probablemente que nunca rebaje la ambición y que nunca se olvide de la vocación que le ha puesto a este primer trabajo [...]. Cualidades no le faltan, tiene fuerza y personalidad en la voz, elegancia para acompañarse con la guitarra y, por lo que se ve, muchas cosas que decir»... Respecto a lo de "rebajar" la ambición –llamémosle "sueños"–, Ismael en ningún momento ha estado de "rebajas", ¡nunca!...; ni en tiempos de crisis...; y en lo que se refiere a las "muchas cosas que decir", pues sí, no para de decir y de cantar, y, cada vez más, bajo el signo de la universalidad y el testimonio de la solidaridad.

Cartel del concierto celebrado en
Campillos (Málaga) el 29 de julio de 2005.
Luis Eduardo Aute –otro de los grades maestros buenos y solidarios– contaba en 1997: «El primer disco de Ismael fue una gran sorpresa. Detrás de aquella voz grave y convincente había, sin lugar a duda, un autor. Un autor que, a pesar de evidentes influencias, anunciaba una perspectiva nueva y muy distinta con relación a otros cantautores de su generación que empezaban a despuntar por aquellos años. Esa perspectiva distinta era una indisimulada rabia social, un malhumor contra los acomodamientos que no tenía ningún pudor en manifestar. Y todo aquello, expresado con unas palabras que no por directas y urgentes se desinteresaban de la búsqueda de un lenguaje impregnado del mejor vuelo poético».

Pues bien, con aquel disco, y con aquellas primeras canciones, Ismael comenzó a ofrecer sus primeros recitales, actuando, sobre todo, en el círculo de bares y de cafés madrileños que en aquel momento empezaban a abrir sus puertas a los jóvenes autores para que pudieran cantar y dar a conocer su obra a un público ciertamente reducido, pero fiel, entusiasta y siempre dispuesto a dejarse atrapar por la belleza, por la sensibilidad y por la magia de una música y de unos textos que transpiraban autenticidad y le llegaban al alma.

Al mismo tiempo, consciente –como diría Celaya – de que «sus cantares no podían ser sin pecado un adorno», Ismael, en todo momento se hacía presente, con su voz y su guitarra allá donde solicitaban su solidaridad: cantándoles a las Madres de la Plaza de Mayo, en apoyo a la lucha zapatista, en Chiapas, contra el racismo y la xenofobia; o, simplemente, en una asociación de vecinos, compartiendo y celebrando el derecho y el don de la libertad.

Presentado su primer disco en España, Ismael viajó a América y consiguió calar hondo en el corazón de Chile, de Uruguay y Argentina, países en los que he podido constatar y sentir personalmente que se le quiere y que se le admira. En concreto, en el periódico argentino "La Nación", el 12 de diciembre de 1997 se recogía el siguiente titular: "Las tres noches de Serrano. El trovador madrileño realizará, desde hoy, tres recitales en el Maipo, y aún no se acostumbra al éxito local»... Y solamente hacía unos meses que había publicado su primer disco en España.

3 comentarios:

  1. Leerte es siempre un privilegio....y si es sobre un gran referente.....es ya elixir de encanto.... Un abrazo!

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  2. alfonso del valle7 de julio de 2011, 11:55

    Tuve la suerte de vivir esos momentos en primera persona...y doy fe de las ganas, el compromiso y la honestidad tanto de Ismael como de ti, Fernando. Realmente fueron momentos de "despertar" de este género al que, al igual que tú, amo... Un abrazo.

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  3. Alfonso, ya lo decía en el primer cuelgue dedicado a Ismael, tú fuiste otro de los creadores que conseguiste renovar y reencender mi pasión por la "canción de autor"... Y además, eras y sigues siendo un ejemplo de honestidad y solidaridad a lo "bestia". Un abrazo.

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