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domingo, 1 de mayo de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 40

Hoy, con el recuerdo y la presencia de Ernesto Sábato en el corazón, 
vamos a expresar nuestro rotundo ¡NO! a la guerra, a las armas y a la violencia,
 recordando esta "Carta por la Paz" que él escribió 
el 19 de marzo de 2003, dirigida a toda la infancia argentina.


Queridos chicos:

Ustedes saben, han tenido que aprender cómo el "poder" gana, cómo los hombres "matan por poder".

Han tenido que aprender, lo ven por televisión, la atrocidad de los bombardeos, de las masacres, de la miseria, del horror que trae la guerra a quienes la padecen. Saben también que otros chicos como ustedes verán morir de dolor a sus padres, a sus hermanitos. Pero eso no importa al "poder".

También saben que millones y millones de hombres y mujeres han manifestado por las calles del mundo su deseo de paz, su oposición a esta guerra. Y eso tampoco parece haber importado al "poder".

Entonces, ante la gravedad de la situación en que vivimos, vengo a testimoniarles que habremos de permanecer en la decisión de no aceptar la guerra, de no resignarnos a ella. Hay que mantener, queridos chicos, encendida en el alma la llama de este dolor de humanidad, y ser fiel.

Si esta determinación permanece, será inquebrantable. Podrán hacer la guerra, pero han de saber que son asesinos, que así los llamarán los chicos de todo el mundo.

El amargo presente al que nos enfrentamos exige que nuestras palabras, nuestros gestos, nuestra obra se consagre, como verdadero cumplimiento de nuestra más alta vocación, a expresar la angustia, el peligro, el horror, pero también la esperanza y el coraje y la solidaridad de los hombres.

En medio de esta tremenda situación, cada hombre y cada mujer, ustedes también, chicos, están llamados a encarnar un compromiso ético, que los lleve a expresar el desgarro de miles y miles de personas, cuyas vidas están siendo reducidas a silencio a través de las armas, la violencia y la exclusión.

Se ha hecho evidente que quienes detentan el poder toman decisiones ajenas al sentir de la humanidad, guerras atroces que sostienen los países poderosos contra pueblos desamparados, bajo la siniestra ironía de resguardar a la humanidad.

Frente a estos hechos, frente a la violencia y a la muerte de nuestros hermanos, hemos de resistir para resguardar ese absoluto donde la vida y los valores ya no se canjean, alcanzando así la medida de la grandeza humana.

En todos los idiomas 'paz' es una palabra suprema y sagrada, expresa el deseo de Dios para los hombres. El deseo de un reino de paz y justicia; la paz y la justicia que estamos acá para reclamar y testimoniar.

ERNESTO SABATO. LA AUSENCIA DE UN SER HUMANO BUENO Y SOLIDARIO

Anoche, a las 11, Pilar Vetin Castro, amiga de este blog, me hacía llegar la noticia: «Qué pena, se murió un gran hombre»...; se refería a ERNESTO SÁBATO, uno de los más importantes escritores argentinos y latinoamericanos; y, sobre todo, un hombre que durante sus casi 100 años de vida supo mostrarnos y testimoniarnos que los únicos caminos para la paz y para el establecimiento definitivo de los derechos humanos, son los caminos del inconformismo, del compromiso con aquello en lo que se cree y de la denuncia solidaria traducida en gestos de solidaridad.

Ernesto Sábato.
Ernesto Sábato nació en Rojas, Provincia de Buenos Aires, el 24 de junio de 1911, y se nos ha ido a muy pocos días de cumplir cien años. En 1945 escribió un magnífico ensayo  titulado "Uno y el universo" –centrado en la crítica de la deshumanización de la sociedad tecnológica–; obra a la que le siguieron tres importantes novelas "El túnel" (1948), "Sobre héroes y tumbas" (1961) –en la que incluyó el conocido "Romance de la Muerte de Juan Lavalle", del que seguidamente hablaremos–, y "Abaddón el exterminador" (1974). Entre 1983 y 1984 presidió la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, de la que surgió un informe de sus conclusiones publicado en el libro "Nunca más y en 1984 fue galardonado en España con el Premio Cervantes.

Del compromiso social y político, y de la obra de Ernesto Sábato –a lo largo de sus cien años de vida– se puede escribir mucho. Yo voy a limitarme a reseñar dos gestos y momentos de su reflexión y de su pensamiento:

En primer lugar, y coincidiendo con el primero de mayo y con el Día de la Madre –día, en particular, de las incansables Madres y Abuelas Argentinas de la Plaza de Mayo–, deseo evocar el compromiso y la lucha sostenida por Ernesto Sábato en defensa de la justicia, y contra los horrores cometidos por los dictadores, en general y, en particular por los que convulsionaron al pueblo argentino.

En ese contexto, como ya decía con anterioridad, Ernesto presidió la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), y prologó el libro "Nunca más" en el que aparecieron las conclusiones obtenidas por dicha comisión tras realizar sus investigaciones. En ese prólogo, entre otras consideraciones, Ernesto expone las siguientes:




     «Son muchísimos los pronunciamientos sobre los sagrados derechos de la persona a través de la historia y, en nuestro tiempo, desde los que consagró la Revolución Francesa hasta los estipulados en las Cartas Universales de Derechos Humanos y en las grandes encíclicas de este siglo. Todas las naciones civilizadas, incluyendo la nuestra propia, estatuyeron en sus constituciones garantías que jamás pueden suspenderse, ni aun en los más catastróficos estados de emergencia: el derecho a la vida, el derecho a la integridad personal, el derecho a proceso; el derecho a no sufrir condiciones inhumanas de detención, negación de la justicia o ejecución sumaria.
     De la enorme documentación recogida por nosotros se infiere que los derechos humanos fueron violados en forma orgánica y estatal por la represión de las Fuerzas Armadas. Y no violados de manera esporádica sino sistemática, de manera siempre la misma, con similares secuestros e idénticos tormentos en toda la extensión del territorio. [...] De nuestra información surge que esta tecnología del infierno fue llevada a cabo por sádicos pero regimentados ejecutores.
   [...] De este modo, en nombre de la seguridad nacional, miles y miles de seres humanos, generalmente jóvenes y hasta adolescentes, pasaron a integrar una categoría tétrica y fantasmal: la de los Desaparecidos. Palabra - ¡triste privilegio argentino! - que hoy se escribe en castellano en toda la prensa del mundo.


Madres y Abuelas de la Plaza de  Mayo manifestándose en  Buenos Aires.
     Arrebatados por la fuerza, dejaron de tener presencia civil. ¿Quiénes exactamente los habían secuestrado? ¿Por qué? ¿Dónde estaban? No se tenía respuesta precisa a estos interrogantes: las autoridades no habían oído hablar de ellos, las cárceles no los tenían en sus listas, la justicia los desconocía y los habeas corpus sólo tenían por contestación el silencio. En torno de ellos crecía un ominoso silencio. Nunca un secuestrador arrestado, jamás un lugar de detención clandestino individualizado, nunca la noticia de una sanción a los culpables de los delitos. Así transcurrían días, semanas, meses, años de incertidumbres y dolor de padres, madres e hijos, todos pendientes de rumores, debatiéndose entre desesperadas expectativas, de gestiones innumerables e inutiles, de ruegos a influyentes, a oficiales de alguna fuerza armada que alguien les recomendaba, a obispos y capellanes, a comisarios. La respuesta era siempre negativa.
     [...] De estos desamparados, muchos de ellos apenas adolescentes, de estos abandonados por el mundo hemos podido constatar cerca de nueve mil. Pero tenemos todas las razones para suponer una cifra más alta, porque muchas familias vacilaron en denunciar los secuestros por temor a represalias. Y aun vacilan, por temor a un resurgimiento de estas fuerzas del mal».


Y el prólogo de Ernesto Sábato concluye diciendo: «Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el más terrible drama que en toda su historia sufrió la Nación durante el periodo que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servirá para hacernos comprender que únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que sólo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana. Unicamente así podremos estar seguros de que NUNCA MÁS en nuestra patria se repetirán hechos que nos han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado».

Ante esta investigación y esta denuncia hoy tiene toda la razón el diario El Público cuando afirma:





En segundo lugar, creo que en este blog al que llamamos CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA no podemos dejar de evocar el disco "Romance de la Muerte de Juan Lavalle" (1965), cantata escrita por Ennesto Sábato –en su libro "Sobre héroes y tumbas" (1961)–, que fue musicalizada por Eduardo Falú, e interpretada por el propio Ernesto, Eduardo Falú y Mercedes Sosa.




Esta obra se centra en torno a la muerte en combate del militar y político argentino Juan Lavalle. Refiriéndose a ella Ernesto Sábato escribía:

«Publiqué "SOBRE HEROES Y TUMBAS" en el año 1961, en el que escribí la tragedia final del General Juan Lavalle –su decisión de tomar Buenos Aires, después de organizar en Montevideo el plan de derrocamiento de Dorrego–. Se han escrito muchísimas páginas de historia sobre aquel desdichado acontecimiento. Cuando me decidí a tomarlo para mi novela, no era, en modo alguno el deseo de exaltar a Lavalle, ni de justificar el fusilamiento de otro gran pátriota como fue Dorrego, sino el de lograr mediante el lenguaje poético lo que jamás se logra mediante documentos de partidarios y enemigos; intentar penetrar en ese corazón que alberga el amor y el odio, las grandes pasiones y las infinitas contradicciones del ser humano en todos los tiempos y circunstancias, lo que sólo se logra mediante lo que debe llamarse poesía, no en el estrecho y equivocado sentido que se le da en nuestro tiempo a esa palabra, sino en su más profundo y primigenio significado». 


Ernesto Sábato y Mercedes Sosa.
Ahí, en la fotografía, están presentes sus rostros: Ernesto y Mercedes...; ausentes, ¡sí!...; pero también muy presentes...; presentes en sus obras, en sus sensibilidades y, sobre todo, en su defensa de la justicia y de la libertad que siempre compartieron.

FOTOGRAFÍAS PARA EL RECUERDO

Interrumpo, por un momento, el "cuelgue" que estoy preparando sobre la lamentable muerte de ERNESTO SABATO, para mostrar una serie de fotografías de Juan Miguel Morales, relacionadas con la Fiesta-Concierto a Gabriel Celaya; son fotografías, algunas de ellas muy personales, pero que tienen, al menos para mi, un importante valor afectivo y que me apetece compartir.

Valga este álbum fotográfico como agradecimiento, primero a Juan Miguel, y, en general, a todos los creadores –aparezcan o no en estas imágenes– que participaron generosamente en la fiesta.

Lugar de encuentro.

Pablo Guerrero con su sonrisa solidaria y generosa.

Víctor Alfaro y Fernando Lucini repasando el desarrollo de la Fiesta

Pablo Guerrero, Fernando Lucini y Alfonso del Valle.
¡Qué pequeño me siento entre estos dos grandísimos artistas!

Jesús Garriga –recién llegado de Canarias–. Antonio Higuero y Fernando Lucini.

Cogiendo fuerzas en un bar cercano a la Sala Galileo.
Manuel Cuesta, Fernando Lucini y Pablo Guerrero repasando.

Recibimiento a Rafa Mora, Moncho Otero y Fernando Lobo, 
a las puertas del Galileo Galilei.

Nati, sobrina de Amparo Gastón y de Gabriel al final de la fiesta.
La emoción fue incontenible.

sábado, 30 de abril de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 39

CONTRASTES INSOSTENIBLES
Estos dos acontecimientos se produjeron en el mismo día y casi a la misma hora

La boda de Guillermo y Catalina se convierte en un éxito de masas.
Más de 2.000 millones de perdonas se reunieron ante los televisores en todo el mundo
para no perderse un espectáculo cargado de glamour inglés.
Al menos 24 personas han muerto en Siria en una nueva jornada de protesta contra
el régimen de Bachar el Asad, aunque algunas organizaciones humanitarias han denunciado
que la cifra de muertos puede ser incluso el doble.

¡¡MALDITAS DICTADURAS!!
¡¡MALDITAS GUERRAS!!

CRÓNICA FOTOGRÁFICA DE UNA FIESTA-CONCIERTO INOLVIDABLE. Cuarta y última parte.

Concluyo en este cuarto "cuelgue" la crónica de la Fiesta-Concierto celebrada en Madrid con motivo del cien-cumpleaños de Gabriel Celaya.

Tras la intervención del dúo Silné, Víctor Alfaro presentó a Sergio Alzola, Diego Ojeda y Marwan.

Sergio Alzola interpretó el tema "Hazme volar", compuesto sobre un texto de Oliveiro Girondo, poeta argentino nacido en Buenos Aires en 1891; canción incluida en su primera maqueta titulada "Ciudadano del mundo" (2005). Recientemente Sergio ha grabado y publicado un magnífico CD llamado "Tricontinental" del que puede obtenerse información en el "cuelgue" "Sergio Alzola. Belleza y claves de la tricontinentalidad" que incorporé al blog el 26 de febrero de 2011.

Sergio Alzola.


Diego Ojeda presentó una de sus últimas canciones titulada "Mi accidente", tema que con toda probabilidad formará parte del nuevo disco que Diego está preparando y del que ya nos ha anticipado seis canciones en su reciente  EP "Semáforos en verde". (Ver "cuelgues" "La vida sigue... y Diego Ojeda nos la va llenando de sentido", viernes 26 de noviembre de 2010, y "Diego Ojeda. Semáforos en verde", sábado 19 de febrero de 2011).

Sergio Ojeda.

Seguidamente Marwan protagonizó uno de los momentos más emotivos de la fiesta-concierto; se acercó al micrófono y leyó el poema de Gabriel Celaya "Todas las mañanas, cuando leo el periódico"; poema escrito en 1947 que posee una absoluta actualidad.

«Me asomo a mi agujero pequeñito.
Fuera suena el mundo, sus números, su prisa,
sus furias que dan a una su zumba y su lamento.
Y escucho. No lo entiendo.

Los hombres amarillos, los negros o los blancos,
la Bolsa, las escuadras, los partidos, la guerra,
largas filas de hombres cayendo de uno en uno.
Los cuento. No lo entiendo.

Levantan sus banderas, sus sonrisas, sus dientes,
sus tanques, su avaricia, sus cálculos, sus vientres
y una belleza ofrece su sexo a la violencia.
Lo veo. No lo creo.

Yo tengo mi agujero oscuro y calentito.
Si miro hacia lo alto, veo un poco de cielo.
Puedo dormir, comer, soñar con Dios, rascarme.
El resto no lo entiendo».

Marwan.

Momento muy entrañable, en particular para la sobrina de Gabriel que asistió a la fiesta, porque Marwan leyó el poema directamente de la primera edición del libro "Tranquilamente hablando", publicado por el poeta vasco en 1947, con la firma de Juan de Leceta.

Realizada la lectura, Marwan interpretó su canción "Las cosas que no pude responder". Fue un verdadero placer escucharle. 

Marwan. Al fondo sentados: Diego Ojeda y Sergio Alzola.

Aproximándonos ya al final del concierto, a las 23:30, Víctor Alfaro salió de nuevo al escenario para presentar a Paco Cifuentes y Alejandro Martínez.


Alejadro Martínez y Paco Cifuentes durante su actuación.
Paco Cifuentes, acompañado de Alejandro al piano, cantó "Vestida de domingo", precioso tema que grabó en su disco "Adicto" (2006). Como siempre Paco inundó la sala con la fuerza de su voz y con la sensibilidad de su presencia y de sus textos: «Se va la tarde. No tengas prisa... Y a falta de luces, buenos son tus ojos». (Ver "cuelgue" del viernes 24 de diciembre de 2010: "Paco Cifuentes. Adicciones, epicentros y caleidoscopios").

En este momento Paco Cifuentes se encuentra en un intenso momento de inspiración y creatividad musical que va a traducirse en un nuevo disco –deseado disco– con canciones basadas en textos de poetas contemporáneos. (Yo ya le he escuchado, por ejemplo, el tema "Una vieja canción francesa", sobre un texto de Juan José Téllez, y he de decir que es una de las canciones más bellas que he escuchado recientemente).

Paco Cifuentes.

Alejandro Martínez, acompañándose con su piano, cantó "Albada", tema creado sobre un texto de Jaime Gil de Biedma, e integrado en su reciente disco "...Que te voy a enseñar un corazón infiel"; auténtica joya discográfica en todos los sentidos. (Ver "cuelgue" del lunes 14 de marzo de 2011: "Alejandro Martínez... Retrato sentimental de Jaime Gil de Biedma").

Alejandro Martínez.

Eran ya prácticamente las 12 de la noche (24:00 horas) y el concierto debía terminar. Salimos al escenario Víctor y yo, y le pedimos a Nati Sucarrat Gastón, sobrina de Amparo y de Gabriel, que subiera al escenario para hacerle entrega de un cartel de la fiesta firmado por todos los creadores que habían participado en el concierto. La emoción fue grande... Tanto Nati, como yo, en aquel momento sentimos que Amparo y Gabriel también se emocionaban sonrientes... Aquello era lo menos que podíamos hacer en su recuerdo..., recuerdo contra el olvido.

Nati Sucarrat Gastón y Fernando Lucini.

Y entre aplausos y emociones Fernando Lobo despidió el homenaje y lo hizo como lo inició, como él sabe hacerlo: con su música y sus canciones; en esta ocasión interpretando "Como viviendo", tema incluido en su primer disco "Vengo" (2007).

Fernando Lobo.
Por último me gustaría hacer una confidencia: entre los nervios y la emoción que sentí la pasada noche del 24 de abril, no deje de recordar ni un momento unos versos de Gabriel Celaya, versos que aquella noche felizmente se hicieron realidad:

«Quizás, cuando me muera
dirán: Era un poeta...
... Yo estaré en vuestra sombra, ¡oh hermosamente vivos!
Yo seguiré siendo...
... seré, no sé bien como, parte del gran concierto».

¡FELICIDADES GABRIEL!

CRÓNICA FOTOGRÁFICA DE UNA FIESTA-CONCIERTO INOLVIDABLE. Tercera parte.

Cuando me planteé la forma en que podría desarrollarse el Concierto homenaje a Gabriel Celaya, celebrado el pasado 25 de marzo, pensando en que iban a ser muchos los·las cantantes participantes, me vino a la memoria algo que siempre me gustó: fue la manera en que se planteaban sus recitales, en los años sesenta, los primeros colectivos de "cantautores" catalanes y vascos –es decir, los colectivos "Els Setze Jutges" (1961) y "Ez Dok Amairu" (1967)–; Mikel Laboa me contaba: «Permanecíamos todos sentados en el escenario mientras uno cantaba, luego él se sentaba y actuaba otro»; planteamiento que era, en realidad, una expresión tangible de uno de los principios por los que se rigieron inicialmente aquellos colectivos: «La idea del "yo" era indisociable de la idea del "nosotros".

Seducido por aquellos planteamientos, se me ocurrió que, en nuestra Fiesta-Concierto, Víctor Alfaro fuera presentando a los cantantes en grupos que tuvieran una cierta afinidad, y eso fue lo que hicimos, sobre todo, a partir de la actuación de Jesús Garriga, cantautor canario con el que finalicé la crónica anterior. 

En esa línea, Víctor salió al escenario de la Sala Galileo Galilei y presentó a Manuel Cuesta, Ángela Biedma y Alfonso del Valle, andaluces, y los tres sevillanos.

Manuel Cuesta, en pie. Ángela Biedma y Alfonso del Valle sentados.

El primero en cantar fue Manuel Cuesta... ¡impresionante!... Cada día canta mejor... Nos ofreció su canción "Tu risa en la Alameda" y despertó uno de los más rotundos aplausos de la noche... (Ver cuelgue del 14 de diciembre de 2010: "Manuel Cuesta: Superhéroe de la sensibilidad")... Por cierto, para antes del verano, tendremos su nuevo disco "La vida secreta de Peter Parker II", con colaboraciones como las de Pablo Guerrero, Joaquín y Chiqui Calderón, Alfonso del Valle, Lucía Caramés, Javier Bergia, Fran Fernández, Marwan, Miguel Dantard o Ismael Serrano.


Manuel Cuesta.

Y tras el canto de Manuel, lo hizo Ángela Biedma, joven autora e intérprete que estoy completamente convencido de que en muy poco tiempo –si se lo propone y si las circunstancias soplan buenos vientos para ella– ocupará un lugar importante dentro de nuestra música popular; lo vengo diciendo desde el primer día que la escuché, y me reafirmé de ello después de la fiesta escuchado las opiniones de la gran mayoría de las personas que asistieron al concierto. Cantó "Mis votos", tema que habla de "amores sin justificantes", "besos en la barriga", "paseitos junto al mar" y "playas en Sevilla para salir a navegar"... (Ver "cuelgue", viernes, 15 de abril: "Ángela Biedma... renovados y fresquitos aires sureños").

Ángela Biedman.

Alfonso del Valle concluyó la intervención del grupo sevillano ofreciéndonos una de sus últimas canciones que todavía no ha sido grabada: "Mal de la cabeza", y una vez más, pudimos disfrutar de ese humor, o de esa ironía, tan finamente crítica que Álfonso desarrolla últimamente en todas sus canciones; canciones en las que la realidad –a veces muy dura– y la ternura siempre se encuentran y terminan hermanándose...; y es que Alfonso ha sido, y nunca dejará de serlo, un infatigable luchador por aquello en lo que cree, y un auténtico cantor popular rebosante de "muy linda" humanidad. (Ver "cuelgue" del día 29 de diciembre de 2010: "Alfonso del Valle y sus filosolfeos").

Alfonso del Valle.

A continuación salieron al escenario Moncho Otero, Rafa Mora y el dúo Silné. Moncho Otero, al que me gusta llamar el "cantor de los poetas" porque es, sin duda, uno de los compositores que mejor sabe leer e interpretar musicalmente nuestra poesías contemperanea. En esta ocasión decidió interpretar un poema de Amparo Gastón, compañera de Celaya; fue el poema titulado "Vacaciones en Formentor", tomado de su libro "A flol de labio", publicado en 1972 con ilustraciones de Eduardo Chillida... (Ver "cuelgue" del 5 de diciembre de 2010: "Canción y literatura. El vuelo poético de Moncho Otero").
«Por la playa te paseas siempre solo
y no sé si estás soñando
o muriéndote quizás muy poco a poco.
Tienes la cabeza hundida
y los ojos claros, quietos.
Verte es ver el silencio....
Y te veo paseando siempre solo,
y no sé si estas soñando
o muriendo quizás por mi, por todos».

Moncho Otero.
Rafa Mora, otro de los grandes de nuestra música popular y de nuestro más sensibles "cantautores", optó por cantar el hermosísimo poema titulado "Contigo", de la poetisa Concha Méndez, escritora de la Generación del 27 nacida en Madrid, que, tras la Guerra Civil (¡MALDITAS GUERRAS!) tuvo que exiliarse primero a París, y posteriormente a México, donde falleció en 1986. 

«¡Qué rizada mar de oro
tu cabello entre mis manos!
¡Qué luz de vida en mi vida
la luz de tus ojos claros
¡Qué caricias tus caricias!
Y el silencio de esta noche
¡qué silencio tan profundo!
Me parece estar contigo
en las entrañas del mundo.

Rafa Mora.
Por su parte, el dúo Silné, cantó una versión reducida de uno de los poemas que, personalmente, más admiro de Celaya, el titulado "Momentos felices", poema que pertenece a su libro "De claro en claro" (1956).

«Abrir nuestras ventanas, sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselvas;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarme en unos ojos que nos miran sin mancha,
¿no es esto ser feliz pese a la muerte?». 

Dúo Silné.
Y la fiesta continuó...; continuación que me voy a permitir desarrollar en una cuarta –y última– parte de esta crónica que publicaré esta misma tarde.

viernes, 29 de abril de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - XXXVIII

Una nueva y magnífica viñeta de ENEKO:


Hoy no habría estado mal recordarles esta realidad
a las monarquías congregadas en el "bodorrio" inglés.

Tampoco estaría mal recordarles esta realidad
a los representantes –o delegaciones diplomáticas – de los países del mundo
que asistan  el día 1 de mayo a la ceremonia de beatificación
de Juan Pablo II.

...Y es imprescindible que todos nosotros lo recordemos constantemente.

LA CREACIÓN DE LA WEB "UNIVERSO MUSICAL DE LA GENERACIÓN DEL 27 Y OTROS UNIVERSOS PoÉTICOS" SIGUE ADELANTE

Hoy voy a compartir un texto global de presentación de su identidad y de su contenido: «Esta WEB trata del encuentro, hermanamiento y fusión...