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jueves, 27 de diciembre de 2012

PERE CAMPS, «BARNASANTS 2013» Y EL PROFUNDO RESPETO A LA "CANCIÓN DE AUTOR"


El pasado viernes, 21 de diciembre, se presentó en Barcelona la 18 Edición del Festival BARNASANTS CANÇÓ D'AUTOR que se celebrará del 25 de enero al 14 de abril de 2013, fundamentalmente en Cataluña.

Esta presentación y, en particular, el análisis del amplio programa de conciertos que se celebrarán este años dentro del festival –están previstas más de cien actuaciones– me han suscitado el "cuelgue" de hoy planteado con una doble finalidad: Dar a conocer el acontecimiento que supone la próxima celebración de BARNASANTS 2013, y, a la vez, aplaudir con todas mis fuerzas esta iniciativa que me parece ejemplar, ejemplarizante y esperanzadora; sobre todo en estos tiempos en que con el pretexto de la "crisis" se están machacando y cercenando todo tipo de iniciativas y de manifestaciones culturales y, en particular, las relacionadas con la "canción de autor".

Cartel de la 18 Edición del Festival Barnasant 2013.











(En el cartel de la 18 Edición del Festival Barnasant 2013 aparecen escritos los siguientes versos de una canción de Pi de la Serra«Cultura és una paraula delicada, tant perillosa com la dinamita, generalment en manca més que en sobra, generalment tothom en necessita». «Cultura es una palabra delicada, tan peligrosa como la dinamita, generalmente falta más que sobra, generalmente todos la necesitan»).

Voy a explicar algunos de los motivos de mi "caluroso" aplauso al Festival y, sobre todo, a su principal organizador –"alma, corazón y vida" del proyecto–: PERE CAMPS.

Desde hace un tiempo vengo dándole vueltas a lo que he llamado los "pecados capitales que amenazan y padece la canción de autor". Ya escribí sobre el primero: "La falta de memoria y la ignorancia". El segundo, del que pensaba escribir en estos días –y lo haré próximamente– es el pecado relacionado con el "sectarismo", entendido en la perspectiva de la "intransigencia" y la "intolerancia".

Ese "pecado capital", relacionado con la "canción de autor", tiene varias dimensiones que ya analizaré. Hoy me voy a referir, en concreto, a una de ellas que está justamente en la antípoda de lo que es y lo que ocurre en ese extraordinario proyecto, hecho realidad, que es el Festival de BARNASANTS.

Hace unos años, ya bastantes, cuando nació la "nueva canción" –la "canción de autor", o como queramos llamarla–, era absolutamente normal que se organizaran por todo el país –me refiero a España– conciertos, festivales o encuentros musicales como los que se anuncian en los siguientes programas y carteles. (Y me limito a poner dos como ejemplo: los "Encuentros con la Canción Popular", que se organizaron en Pamplona, en 1976; y el "Festival de la Canción de los Pueblos Ibéricos", organizado por la UNESCO, en Madrid, 1971. Conciertos que, por cierto, fueron suspendidos por la Dirección General de Segutidad, uno durante la dictadura y el otro en los inicios de la transición).


Como puede observarse, en los conciertos o encuentros musicales de los años setenta y, posteriormente en los de principios de los ochenta, lo natural, de forma espontánea, es que participaran "cantautores" de todas las comunidades autónomas y que cada uno cantara en su lengua. (Por ejemplo, Pi de la Serra, Joan Isaac o Xabier Ribalta, en catalán; Benedicto o Bibiano, en gallego; Urko, en euskera, e incluso Jose Afonso, en portugués). Hecho que nos parecía no solamente natural, sino tremendamente enriquecedor... Daba igual de dónde viniera, o en que lengua hablara cada "cantautor": la unidad, la solidaridad, y la pasión por la música y por la "canción de autor" imperaban por encima de todo, y provocaba que desaparecieran todas las fronteras.

Con el paso del tiempo las cosas han cambiado y lamentablemente ya no son como antes; situación que manifiesta todo un signo de clara "intolerancia" y de total empobrecimiento cultural: Se hacen encuentros y festivales en Castilla, en Madrid, en Andalucía, en Extremadura, o donde sea, y difícilmente se verá en el cartel la participación de un "cantautor" o "cantautora" que cante en gallego, en catalán o en euskera. Pero es más, hoy en día a la gran mayoría de esos "cantautores", que no cantan en castellano, prácticamente les resulta imposible hacerlo fuera de sus comunidades porque se les cierran las puertas incluso en salas que presumen de ser pequeños "templos" de la "canción de autor".

Y aquí surge una curiosidad y una contradicción, no ocurre eso mismo, por ejemplo, en Cataluña, donde suele ser bastante frecuente que actúen con buena acogida creadores que cantan en castellano.

Pere Camps durante la presentación
de la 18 Edición del Festival de BARNASANT 2013.
(Fotografía de Juan Miguel Morales
).

Y un claro ejemplo de ello lo tenemos concretamente en el Festival de BARNASANTS, que este año cumple su 18 edición y por el que además de muchos cantautores de lengua catalana, participan artistas gallegos, vascos y todo tipo de cantautores que lo hacen en castellano. Concretamente durante los primeros meses de 2013, actuarán en Cataluña, entre otros, Martirio, Javier Álvarez, Alejandro Martínez, Sole Giménez, Rubén Pozo, Joaquín Carbonell, Eduardo Paz, Ismael Serrano, Javier Ruibal, Luis y Pedro Pastor, Muerdo, El Kanka o Paco Enlaluna. (Es importante resaltar también la participación en BARNASANTS de creadores italianos, portugueses, brasileños, chilenos, uruguayos, etc.).

De ahí mi admiración y mi aplauso al Festival de BARNASANTS y a sus organizadores; admiración y aplauso sobre todo por la pasión que manifiestan hacia la canción de autor de calidad; por su profundo respeto a la diversidad y a la multiculturalidad como valores básicos de la convivencia democrática; por la tremenda ilusión que sé que ponen y que proyectan antes, durante, y después de cada festival; y, en síntesis, por la defensa que están haciendo de la "canción de autor" provocando el encuentro y el diálogo creador entre distintas generaciones de "cantaturores".

Con iniciativas como ésta, al menos a mí, se me acrecienta la esperanza en el futuro de nuestro canto popular.

No quiero finalizar este "cuelgue" sin mencionar de forma muy especial a PERE CAMPS creador y director del Festival de Barnasants, que ha recibido, entro otros merecidísimos galardones el Premio Nacional de Cultura en la categoría de Música, otorgado por el Consell Nacional de la Cultura y de las Artes catalán... ¡Amigo Pere, gracias por estar ahí! ¡Gracias por crear, mantener y vivificar sin descanso, ni rendición, el Festival de BARNASANTS!, y, sobre todo, ¡gracias por el tremendo respeto que sientes hacia la "canción de autor" y por la esperanza que nos contagias a quienes también la amamos!

Pere Camps. (fotografía Xavier Pintanel)

Por último, dada la importancia que tiene el Festival de BARNASANTS, he decidido que voy a poner un enlace permanente a su página de internet en la columna de la derecha del blog; espacio que reservo siempre para los grandes proyectos de "canción de autor" que admiro y comparto.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

... Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA. "¡CANTEMOS COMO QUIEN RESPIRA!" (1ª Parte)






Continúo recuperando el libro 
"Crónica cantada de los silencios rotos".
Tras la "introducción" realizada en dos "cuelgues" 
anteriores, hoy inicio el Primer Capítulo titulado:
«...Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA.
¡CANTEMOS COMO QUIEN RESPIRA».


Como pórtico de la crónica que me dispongo a relatar, creo que es necesario definir y delimitar, con toda la claridad y precisión que me sean posibles, cuáles son las canciones que la van a ir entretejiendo.

En  principio, y sin entrar, por el momento, en más detalles, es claro, y así me lo propongo, que el hilo conductor y el contenido argumental, que les irá dando forma a mis reflexiones, va a ser la "canción" entendida tal y como es y como podemos encontrarla definida en cualquier diccionario o enciclopedia general o de la música.

Veamos algunas de esas definiciones:

Canción. Composición en verso, que se canta, o hecha a propósito para que se pueda poner en música. (Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española).
Canción. Composición en verso para ser cantada, tanto de origen popular como de origen culto. (Gran Enciclopedia Larousse).
Canción. Forma de expresión musical en la que la voz humana desempeña el papel principal y tiene encomendado un texto [...]; más específicamente, una composición vocal breve, sencilla, que consta de una melodía y un texto, en verso. (Diccionario Harvard de Música. Alianza).
Canción. Pieza poética dividida en estrofas, a menudo destinada a ser cantada y que normalmente termina por un estribillo. Su sentido es  muy amplio: se emplea tanto en la música popular como en la culta; las formas difieren según los temas tratados, el esquema prosódico o el estilo. (Enciclopedia Salvat de la Música).

Conectando con estas y otras definiciones, resulta evidente que en el desarrollo de este libro voy a utilizar un vehículo de expresión y de comunicación, abierto y diversificado, que tuvo su origen aquel buen día, impreciso y lejano, en el que alguien, motivado por una experiencia religiosa o profana, provocó el gran gesto creativo que supuso que la palabra se hiciera música.


A partir de aquel día, que sin duda se remonta a los orígenes de nuestra historia, la canción se convirtió en uno de los cauces expresivos y comunicativos más comunes y más universales de la humanidad; universalidad no sólo entendida en la perspectiva espacio-temporal, sino, sobre todo, –y ahí radica para mí su grandeza– en la perspectiva social y en la enorme variedad de su presencia –en todas las épocas, pueblos y culturas– como resultado del ejercicio generalizado de la libertad creadora: canción culta y popular; épica, lírica o religiosa; trovadoresca, de gesta y cortesana, canción de cuna, de corro o de trabajo; procesional, nupcial y funeraria; canciones de amor cortesano, metafísico, erótico, sentimental u obsceno; cantigas, baladas, rondas, madrigales, canciones de ciego, casidas, villancicos o romances; himnos de protesta, salmos y varietés picantonas de cabaret o music-hall; ópera, opereta, zarzuela y género chico; habaneras, cha-cha-chás, napolitanas, coplas, tangos y rancheras; sambas, congas, manbos, rumbas, cuplés y tonadillas; folk, folk-song, pop o rock and roll; la canción ligera y melódica; las canciones de la resistencia y aquellas inolvidables "canciones para después de una guerra"; las canciones de ida y vuelta y los cantes: soleares, fandangos, tarantos, bulerías, campanilleros, romeras tientos y seguiriyas... (Razón llevaba el poeta: «¡Cantamos como quien respira!»).

En toda esta amplia y diversificada variedad de canciones podemos encontrar, al menos. dos elementos comunes y aglutinantes, me refiero, en primer lugar, a ese gesto original, y exclusivamente humano, que supone la creación, en este caso musical y poética; creación libre, cuando surge espontáneamente como respuesta a una necesidad íntima y personal; o por encargo, cuando el gesto creador se siente condicionado, o debe responder, a unas demandas o a unas exigencias de marketing o del mercado.

A la vez, en los cientos de miles de canciones creadas a lo largo de nuestra historia –con independencia de sus intenciones, de sus estilos o de los temas que en ellos puedan ser tratados–, podemos encontrar también otro elemento que de alguna forma las hermana o las "hermanastra", especialmente, a través de la palabra: todas esas canciones –lo pretendan o no sus autores y autoras, muchos de ellos anónimos– fotografían o son el reflejo, más o menos consciente, y de forma más o menos directa, de la realidad más íntima de su creador y del contexto social en que nacieron. «Las canciones –como dice Manuel Vázquez Montalbánson a la vez paisaje de un tiempo, huellas de quienes las cantaron y fotografías de los suspiros tolerados o prohibidos de una sociedad».

Es precisamente ahí, en esos dos puntos de confluencia, que podemos encontrar en todas las canciones, donde surge el hecho y la riqueza de su diversidad, y donde se encuentran y se pueden establecer los rasgos más claramente diferenciadores de lo que, a lo largo de estos treinta y cinco años, se ha llamado "canción de autor".

Fotografía de Alicia Albarrán.

Dos son, desde mi punto de vista, los rasgos o características que dan su identidad a esas canciones:

Son, en primer término, canciones nacidas desde la libertad creativa de sus autores y en el ámbito de su intimidad y de sus silencios; libertad conscientemente asumida por músicos y poetas, aun a riesgo de verse sometidos, en otros tiempos, al oscurantismo o a la censura, y, con frecuencia, en la actualidad, a la sanción de las casas discográficas o de los medios de comunicación que, con la prepotencia y el poder que los caracteriza, suelen soltar aquello, por algunos cantores tan oído, de «esto está muy bien, pero es muy poco comercial; lo sentimos, pero no podemos editarlo» o aquello otro de «ya nos gustaría, pero nos resulta imposible colocarlo en nuestras listas de los 40 principales o de los 100 más populares». (En este último caso, a lo mejor, con un "generoso y bien abultado sobre» se habría podido encontrar una solución al, en principio, tan insalvable problema).

Este primer rasgo diferenciador podemos hallarlo claramente expresado entre otras, en dos canciones cuyos textos han sido escritos por dos de los que podríamos llamar los "padres de la nueva canción": Raimon y Jesús Munárriz.

La canción de Raimon podemos escucharla pulsando el siguiente enlace:


Raimon.

«Jo no tinc cançons;
em tenen a mi
elles, les cançons.
Quan volen, quan vénen,
quan? Qui ho pot saber.
Algunes arriben i es fan notar,
em miren i van entrant pels meus ulls,
per les orelles, per la meua pell
i, si volen, es queden i fan niu.
D'altres passen de llarg, però em criden.
Jo he passat hores, dies i anys
per cases, per carrers i per ciutats,
per boscos i camins, per vents i mars
percaçant-les. Oh, desig de cançons.
De vegades n'he pres una
i l'he acaronada dolçament,
l'he passejada per casa;
l'hi he fet vore els llibres meus,
i la música estimada,
la pintura que m'agrada,
l'amor que em fa sentir viu.
De vegades es mostren rebels
i parle amb elles i em van dient
el que voldrien que jo cantés:
menyspreu per a tots els opressors,
paraules que els puguen fer mal.
Amor i fermesa en el combat
per a tots els oprimits.
Música i consol i companyia
per als solitaris i marginats.
Oh, desig de cançons.
Jo no tinc cançons;
em tenen a mi
elles, les cançons.
Quan volen, quan vénen,
quan? Qui ho pot saber.
Oh, desig de cançons».
("Oh, desig de cançons". Raimon)

«Yo, no tengo canciones; / ellas me tienen a mí, / las canciones. / Cuándo quieren, cuándo vienen, / ¿cuándo? Quién sabe. / Algunas llegan y se hacen notar, / me miran y van entrando por mis ojos, / por mis oídos, por mi piel, / y, si quieren, se quedan y anidan. / Otras pasan de largo, pero me llaman. / Yo he pasado horas, días y años / por calles, por casas y por ciudades / por bosques y caminos, por vientos y mares/ persiguiéndolas. Oh, deseo de canciones. / A veces he cogido una / y la he acariciado dulcemente, / la he paseado por casa; / le he mostrado mis libros, / y la música amada; / la pintura que me gusta, / el amor que me hace sentir vivo. / A veces se muestran rebeldes / y hablo con ellas y me van diciendo / lo que quisieran que yo cantara: / desprecio para todos los opresores, / palabras que pudieran hacerles daño. / Amor y firmeza en el combate / para todos los oprimidos/ Música y consuelo y compañía / para los solitarios y marginados. / Oh, deseo de canciones. / Yo no tengo canciones; / ellas me tienen a mi, / las canciones. / Cuándo quieren, cuándo vienen, / ¿cuándo? Quién sabe. /Oh, deseo de canciones». ("Oh, deseo de canciones". Raimon).

Jesús Munárriz contemplando la estatua de Ken Follett.

«Mi voz limita al norte con el silencio,
al este con el filo de la esperanza,
al oeste limita con sangre y fuego,
mi voz al su se pierde, se hunde y desgarra.
Los puntos cardinales baten mi frente,
las voces del silencio marcan mi alma;
trampolines de sueño, signos urgentes
encuentran su camino por mi garganta.
Como un puñal o una caricia,
como un fusil o una sonrisa,
que como una luz que el viento agita,
surge mi voz, brota mi vida.
Ni brújula, ni mapas, ni derroteros
se cruzan en la ruta de mis canciones,
el rumbo que yo sigo nace adentro,
son huellas de mis pasos y mis errores.
Jamás he escatimado, me doy entero,
soy como soy, y entrego lo que poseo,
mi voz, mis alegrías y mis tristezas,
mis gozos y mis dudas, mis sentimientos».
("Mi voz limita al norte". Jesús Munarriz)

Una segunda característica, vinculada a la anterior, que, desde mi punto de vista, define e identifica a las canciones con las que me propongo escribir esta crónica, es el tipo de realidad que reflejan, es decir, la experiencia que nos expresan o nos confidencian.

Son canciones en las que sus creadores, conscientes, racional y sensitivamente, del mundo y de la experiencia que les ha tocado vivir, nos ofrecen una visión de la realidad que es, a la vez, verdadera y crítica, íntima y compartida, comprometida, a veces rebelde y siempre esperanzadora; canciones honestas en las que, a través de la palabra y de la música libremente interpretadas –«sin charlatanería, ni adornos de oropel»–, podemos encontrarnos con nosotros mismos, en lo más hondo y en lo más verdadero de nuestra identidad, y podemos abrirnos, también, al hallazgo o al redescubrimiento del espacio de la realidad, íntima o social, que la canción es capaz de fotografiarnos.

En esa perspectiva, o forma de entender la canción, siempre me impresionó, sin dejar de sorprenderme, el verso cálido del poeta Gabriel Celaya que, en la voz de Paco Ibáñez nos dijo "que nuestras canciones no pueden ser sin pecado un adorno».

Gabriel Celaya con Amparo, su compañera del alma.

«Cantar es más que hablar. 
Cantar es alabar y abrir con un ¡oh¡ el mundo. 
Cantar es admirar ; no explicar, no decir. 
Cantar es saludar lo que no es explicable. 
mostrar la maravilla de la realidad, 
vivir en el asombro del mundo de los dioses 
que es también nuestro mundo, según vemos de pronto : 
El que descubrimos como tontos con amor, al desear.

Cantar es percibir y quedar fulmidado, 
y dar con las palabras que, al decir, son lo que es 
sin charlatanerías, ni adornos de oropel 
Cantar es descubir el misterio del hecho 
que aunque está ante nosotros no sabemos ver, 
Cantar, no es hablar, es ganar y perder, 
es abrir lo celeste y encontrar, ciego, en él, 
al dios que espera al hombre para poder creer».
("Esto es cantar". Gabriel Celaya)

martes, 25 de diciembre de 2012

AQUELLA INOLVIDABLE «NOCHE DE LA UNED» AHORA EN EL PROGRAMA «DISCÓPOLIS» DE RADIO 3 (RNE)


Es una muy buena noticia que agradezco profundamente a JOSÉ MIGUEL LÓPEZ –director y presentador del programa "Discópolis"– y, una vez más, a las personas que pensaron y organizaron aquella noche inolvidable de la UNED en la Sala Galileo, de Madrid; entre ellas a CARLOS DE ABUÍN y ALVARO JARILLO.

En este "cuelgue" voy a limitarme a copiar el correo que Carlos de Abuín me ha enviado y ha difundido:

Queridos amigos,

El pasado 16 de noviembre dentro del ciclo Noches de la UNED se celebró en la Sala Galileo de Madrid (c/Galileo 100) un concierto dedicado a la canción de autor, en el que rendimos un homenaje al musicólogo y escritor Fernando González Lucini. Participaron en este concierto cantautores de distintas generaciones y procedencias geográficas: Amancio Prada, Pablo Guerrero, Javier Ruibal, Javier Krahe, Suburbano, Joan Isaac, Javier Batanero, Javier Bergia, Pedro Guerra, Ismael Serrano, Antonio de Pinto,  Manu Míguez, María José Hernández, Luis Felipe Barrio, Matías Ávalos, Esmeralda Grao, Francisco Espinosa, Manuel Cuesta y Carlos de Abuín.

El audio del concierto completo fue grabado y se va a emitir los días 26, 27 y 28 de diciembre dentro del programa Discópolis de Radio 3 (RNE) que presenta y dirige el periodista José Miguel López.

Enlaces:

Un abrazo y gracias y felices fiestas.

Las tres emisiones del programa podrán escucharse en directo a las 14:00 horas de mañana día 26 y de los días 27 y 28; o grabadas, tras su emisión, conectando con el enlace anterior.

Completo este cuelgue con dos fotografías tomadas por Juan Miguel Morales el día 16 de noviembre poco antes de iniciarse el concierto. Fue el día en que hicimos la presentación del concierto, precisamente en el programa DISCÓPOLIS.

José Miguel Lopez, Fernando G. Lucini y Álvaro Jarillo.
Álvaro Jarillo, Fernando G. Lucini, José Miguel López
y Carlos de Abuín a la salida de la grabación del programa DISCÓPOLIS.

DE LA HABANA Y DE PASKUAL KANTERO "MUERDO"

UN PREVIO QUE EN REALIDAD ES UN DESAHOGO

Dicen Armando Tejada Gómez y César Isella, en su "Canción de las simples cosas", que "uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida", ¡y es verdad!...; yo incluso lo concretaría un poquito mas: yo diría que "uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida al sentirse amado y al ser acogido con auténticos y apasionados gestos de ternura".

Se trata de una experiencia que es, a la vez, cotidiana y extraordinaria; una experiencia que, en concreto, yo personalmente he experimentado cada vez que he viajado a Cuba, y más concretamente, a la ciudad de La Habana... He ido varias veces, he tenido que regresar otras tantas, y siempre de regreso he sentido el deseo y la necesidad de volver... Volver porque allí: en sus calles, inmerso en su música y en sus paisajes, paseando por el malecón, y atrapado por el cariño y la ternura con que siempre me acogieron los amigos, siempre he sentido un profundo amor a la vida.

Permitidme esta especie de desahogo inicial, pero no podía dejar de hacerlo; y, para completarlo, permitidme también que os deje aquí algunas fotografías de La Habana tomadas en mi último viaje con la misma cámara que me acompaña a diario a los conciertos a los que suelo asistir.









... Y AHORA YA, VAMOS AL GRANO:

Pues bien, esa misma experiencia de "volver a los sitios donde se amó la vida", es la que va a vivir dentro de unos días el "cantautor" y amigo PASKUAL KANTERO "MUERDO".


MUERDO, viajó por primera vez a Cuba en abril de este mismo año, invitado por el CENTRO PABLO DE LA TORRIENTE BRAU, de La Habana –centro que dirige mi grandísimo amigo Víctor Casaus–.

Como consecuencia de aquel viaje, Paskual Kantero dio varios recitales por rincones claves para la música popular cubana como Santa Clara, Trinidad, Pinar del Río y la mismísima Habana, y, como suele ser inevitable cuando uno canta por allí,  la música cariveña le prendió de arriba a abajo dejándole unas huellas de las que Paskual –de entonces a acá– ha impregnado su propio canto... (¡Vayan preparándose para el nuevo disco que Muerdo nos va a ofrecer muy pronto, nada más regresar de Cuba! ¡será musical y poéticamente una gran sorpresa! ¡os lo aseguro!).

Aquí les dejo algunas fotografías de aquella primera estancia de Muerdo en Cuba:



Actuaciones de Paskual Kantero "Muerdo" en Cuba.
Paskual Kantero "Muerdo" con Víctor Casaus.
Paskual Kantero "Muerdo" con Silvio Rodríguez.

Como era de esperar, pasados ocho meses, Muerdo regresa a Cuba –"uno vuelve siempre a la sitios donde amó la vida y donde sintió el amor y la ternura"–.

Volverá a estar en contacto con el Centro Pablo y su extraordinario equipo; ofrecerá varios recitales, entre ellos un concierto con motivo de la Muestra de Cine Joven de La Habana; preparará con el artista plástico Roberto Ramos Mori el diseño gráfico de su próximo disco y el lanzamiento de su campaña; y, sobre todo, seguirá empapándose de la música cubana que ya forma parte de su identidad, y seguirá dándole "aire y vuelo" a su corazón y a su afectividad que revolotearán por aquellos aires que yo también tanto añoro.

Antes de emprender su viaje a Cuba, Muerdo nos ofrecerá mañana 26 de diciembre un concierto de despida en la Sala LIBERTAD 8, de Madrid; concierto que, por supuesto, os recomiendo... ¡Allí nos vemos!


Y para concluir el "cuelgue" de hoy, aquí os dejo también cuatro vídeos de Muerdo que pueden servir de anticipo al concierto de mañana, o, simplemente, de puro disfrute para una tarde navideña.






lunes, 24 de diciembre de 2012

¡MALDITAS GUERRAS Y MALDITAS ARMAS! 100 + 100 + 60


Perdonarme que en un día como hoy en el que con más o menos sencillez –con más o menos medios– preparamos la celebración de la llamada NOCHE BUENA, os hable de la guerra y de las armas...; pero es que tengo la necesidad de hacerlo –me lo exige el corazón–, y el motivo es esta imagen que hace un momento me ha mandado mi hijo Javier –que como el resto de mi familia conoce el odio que siento hacia la violencia–:



Viendo esta imagen me ha venido a la memoria la canción "Tiempo loco" que GONTZAL MENDIBIL compuso e interpretó en su disco "Lágrimas al viento" (2004).

Gontzal Mendibil.
«Qué tiempo el que vivimos.
Qué tiempo tan penoso.
Qué tiempo tan de locos.
Qué tiempo ignomminioso.

¿Habrá habido alguna vez
un periodo tan perverso?
¿Habrá habido alguna vez
un mundo tan injusto?

Hoy aquí ya no se puede amar
sin expandirn caminos indignos,
caminos de odio
Aquí no se puede hoy extender la paz
si no es por guerras, si no es por asedios.

¿Pero cómo ganar la paz
proclamando guerras?
Suelos truncados,
vidas deshechas llenan la tierra.
¿Pero como crear la paz
extendiendo el odio?
La guerra nunca es el medio,
no es buen remedio.
¿Pero cómo crear futuro
deshaciendo vidas,
con esperanzas rotas,
sin curar heridas?»

¡¡¡¡¡¡ MALDITAS GUERRAS!!!!!!
¡¡¡¡¡MALDITAS 
Y CABRONAS ARMAS!!!!!

domingo, 23 de diciembre de 2012

«SUPER-CANTIJUEGO»

Ya sabéis, cuando hace dos años me inventé esto de los "cantijuegos" lo hice con dos objetivos: uno de ellos difundir la "canción de autor" –como lo hago en todos los "cuelgues" que aparecen en este blog–; el otro objetivo, quizás el más importante, hacer unas propuestas lúdicas para pasar un buen rato, es decir, para entretenernos y divertirnos utilizando como recurso los discos y las canciones que más me gustan.

No tengo ni idea de cuantos "cantijuegos" hemos resuelto juntos en los dos años que tiene el blog, desde luego más de 132 que es lo que aparece, en este momento, en el marcador de "etiquetas"; lo que sí sé que es que lo hemos pasado bien juntos, y eso es ¡fántástico!... ¡HA MERECIDO LA PENA!

Pues bien, hoy para celebrar que "cantijugamos" como quien respira, vamos a "cantijugar" con un "supercantijuego" muy especial... No sé si será fácil, o difícil...; si será resuelto enseguida por nuestros expertos y expertas "cantijugadores" y "cantijugadoras", o no... Lo que sí sé, es que, aunque le he tenido que dedicar muchas horas de trabajo, ha quedado ¡PRECIODO!...  ¿A QUÉ SÍ?...

Y vamos al "cantijuego" sin más preámbulos: 

PRIMERA CUESTIÓN: En el CUADRO nº 1 que aparece a continuación hay 16 cuadraditos que pertenecen, cada uno de ellos. a un disco. La primer cuestión a resolver hoy es identificar cuáles son esos 16  discos... Si observando el CUADRO nº 1, no eres capaz de identificarlos, puedes observar los 15 CUADROS restantes porque en todos ellos aparecen repetidos los mismo 16 discos.

SEGUNDA CUESTIÓN: ¡Mucho más entretenida y para irla resolviendo con calma!... Se trata de decir dónde está situada en cada CUADRO la pieza correspondiente a cada disco, y de hacerlo como si estuviéramos jugando a los "barquitos". Por ejemplo:

Las piezas que componen el disco (X) son: 
Cuadro nº 1: A3 / Cuadro nº 2: A1.... etc., etc.

¡PUES ADELANTE, EMPEZAMOS A "CANTIJUGAR"!
Y las respuestas y el seguimiento del "cantijuego", ya sabes, en el apartado de "comentarios".

sábado, 22 de diciembre de 2012

DISCOS RECUPERADOS: «LA ESTRELLA DEL ALBA» DE HILARIO CAMACHO (1977)

Hilario Camacho en concierto, a su izquierda José Antonio Romero.

Hace unos días, a la salida de "Las noches de la UNED", en la Sala Galileo, hablando de HILARIO CAMACHO con Carlos de Abuín y con José Antonio Romero –que le acompañó a la guitarra desde 1981, y que posteriormente fue su productor– coincidíamos en que, a parte del disco titulado "De paso" (1975) –disco mítico–, otro de los que más nos gustaban era "La estrella del alba" (1977). 

En concreto, para mí, fue un disco fundamental, no solamente porque me gustó muchísimo –y me sigue gustando cada vez más–, sino porque influyó mucho en mis pensamientos, y, sobre todo, en mi vida y en mi experiencia afectiva y "sentimental"... Recuerdo que en mis primeras audiciones de aquel disco experimenté lo que Silvio años después me hizo descubrir: "No hacen falta alas para hacer un sueño".






«Construí una casa azul
junto a un lago
lleno de esmeraldas,
dibujé un manantial de luz
que bañaba un bosque
de palmeras

Sobre el papel pinté
siete ventanas,
siete azules ojos de cristal
y dejé después
la puerta abierta
invitando siempre a entrar.

El salón era un gran jardín
de claveles, rosas y violetas,
las guitarras daban al lugar
el color alegre de una fiesta.

Colgué la casa azul
junto a mi cama
y pensando en ella me dormí.
te oí llegar después
como un suspiro
y te oí decir: ¡Ven junto a mí!.

Tus palabras eran como un cascabel
que triste sonaba cuando desperté.
Contemplé la casa, la fuente, el jardín
pero tú, mi amiga no estabas allí
Porque a un sueño 
¿qué más se le puede pedir?».
("Arquitecto de sueños")

El disco "La estrella del alba" –creado íntegramente en Menorca– fue ilustrado por el extraordinario pintor sevillano Máximo Moreno –autor también de las cubiertas de los primeros discos de Triana, Lole y Manuel, Alameda, Manolo Sanlucar, Paco de Lucía, Javier Ruibal o Camarón–.


Cubierta del disco "La estrella del alba"
creada por Máximo Moreno.
Fotografía que utilizó Máximo Moreno
para la creación de la cubierta del disco "La estrella del alba".

La producción de aquel disco –que, por supuesto, recomiendo tener y escuchar–  corrió a cargo de Gonzalo García Pelayo, y en él musicalmente intervinieron: Tony López, Jesús Pardo, Fernando Bermúdez, y Jorge "Flaco" Barral.

Se compone de 10 temas, en concreto los siguientes:

"La estrella del alba" (Instrumental de Hilario),
"Claros sentimientos" (Letra: J. Barral. Música: Hilario).
"Soledad y silencio" (Letra: J. Barral. Música: Hilario).
• "La casa del pozo" (Instrumental de Hilario).
"Mis pies pisan roca, mi cabeza sobre nubes va flotando" 
(Letra y música de J. Barral).
"Arquitecto de sueños" (Letra y música de Hilario).
"Señora de ojos tristes" (Letra y música de Hilario).
"Guapachosa" (Letra: J. Barral. Música: Hilario).
"María" (Letra y música de Hilario).
"El paseo del atardecer" (Instrumental de J. Pardo e Hilario).

Seguidamente, para disfrutar de este sábado ya casi casi navideño, propongo escuchar otras dos bellísimas canciones de este disco que estamos recuperando:




En este enlace podemos escuchar también la canción "Soledad y silencio"

Y para concluir este "cuelgue" una fotografía genial a la que podríamos llamar "TRES HILARIOS TRES"; foto en la que también aparece, ¡como no! José Antonio Romero, en esta ocasión al pie del cartel como guitarrista de lujo.

ARTE Y CANCIÓN... RECUERDO DE UNO DE LOS PROYECTOS MÁS APASIONANTES QUE HE REALIZADO EN MI VIDA.

HOY HAN REGRESADO A CASA dos de los cuadros que formaron parte de la exposición "VOLAD, CANCIONES, VOLAD" que monté en 2006 y que ...