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sábado, 8 de octubre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 89

Hoy este rinconcillo del blog estalla de alegría por el reconocimiento del premio Nobel de la Paz a tres mujeres: Ellen Johnson Sirleaf, Leymah Gbowee y Tawakkul Karman.



Pero ese estallido se hace especialmente luminoso y esperanzador porque, con ese motivo, Thorbjoern Jagland –Presidente del Comité Noruego del Premio Nobel– ha dicho algo importantísimo que aplaudo y subrayo con toda mi alma: 

«No podemos lograr la democracia y una paz duradera en el mundo a menos que las mujeres obtengan las mismas oportunidades que los hombres para influir en el desarrollo de la sociedad en todos los niveles».

CANTIJUGANDO CON ALFREDO ZITARROSA


Hoy os propongo "cantijugar" con textos que pertenecen a canciones de Alfredo Zitarrosa

A continuación puedes leer 9 fragmentos poéticos tomados de 9 de sus canciones... ¿Como se llama cada una de esas canciones?


Y como siempre, si te apetece "cantijugar", o seguir la marcha del "cantijuego", ahí nos encontramos: en el apartado de "comentarios".

ALFREDO ZITARROSA III - LA VOZ DE UN HOMBRE QUE FUE VOZ DE UN PUEBLO

Alfredo Zitarrosa.

En 1976, Alfredo Zitarrosa, acosado por la violencia y por la intolerancia represiva de la dictadura militar uruguaya tuvo que exiliarse. Primero se trasladó a Argentina, donde, a los pocos meses de llegar, le asaltó un nuevo golpe de Estado, lo que le obligó a continuar su exilio hacia España. Después, tras residir en Madrid hasta abril de 1979, se encaminó a México y de nuevo a Argentina, país donde permaneció hasta que pudo regresar a Uruguay, en marzo de 1984... Este fue, durante aquellos años, su destino: «caminar las calles de Montevideo por todo el mundo».

Alfredo Zitarrosa y Mercedes Sosa en Argentina.
En España, precisamente, compuso y grabó las canciones de dos discos fundamentales: "Guitarra negra" (1977) –composición a la que dedicaré el "cuelgue" de mañana– y "Candombe del olvido" (1979).

Antes de entrar a comentar estos discos, considero importante reproducir, a continuación, un fragmento de una especie de carta, o de mensaje, firmado por Alfredo, que apareció impresa en la carpeta del LP "Guitarra negra". Decía así:

«Al oyente español: Vivo en Madrid desde septiembre de 1976; estoy exiliado en España. No sé a quién pueda interesar, pero –más que nunca en este caso– siento necesidad de hacer una presentación formal de mi persona y mi quehacer; el cantar. Porque después de haber grabado quince discos como éste y aún cuando en España existen –aunque inhallables– otros tres discos míos, “Guitarra Negra” es el primer larga duración que grabo en este país. Y me siento agradecido por haber tenido ocasión de hacerlo más allá de la certeza –bien que gozosa– de estar pagando una deuda antigua con la España que mejor amamos los latinoamericanos como yo: la de los Machado y Unamuno, Lorca y Hernández, Juan Ramón, Casals, Picasso, Ortega y Julián Marías, Juan Gris y Verdes, José Hierro y Blas de Otero y León Felipe y Falla y tantos... tantos españoles que desde el fondo mismo del idioma –o el lenguaje– y hasta por la obligatoria consecuencia de haber aprendido con ellos a “pensar en castellano” –válgame Quevedo y Vallejo, Gógora y Darío Cervantes y nuestros Espínola o Quiroga–, son los autenticos orígenes, la fragua en la que nacen –tal vez pura chispa de un metal que aún debe calentarse al rojo vivo– versos y sentíres como éstos»

LP "Guitarra negra", versión española, 1977.
En la cara A de "Guitarra negra", Alfredo nos ofrece un largo texto, con fondo de milongueo, que lleva ese mismo título, y que él calificó como "contracanciones"; texto intimista y profundo, con la experiencia del exilio como telón de fondo, en el que se comprueba, como diría Washington Benavides, que la voz de un hombre puede ser la voz de un pueblo; es decir, donde se hace latente que el quemante decir de Alfredo era la voz de muchos, de la inmensa mayoría de los uruguayos exiliados.

En la cara B de aquel disco, Alfredo grabó cinco canciones "Coplas al compadre Juan Miguel" –de Yamundo Palacios y de Óscar del Monte–, "Cual de esas mozas" –de Alfredo–, "La vuelta el obligado" –de Miguel Bracó–, "Canción de los horneros" –de Yupanqui y Romildo Risso–, y "Stefanie", bellísima canción de Zitarrosa.

«Stéfanie, no hay dolor más atroz que ser feliz.
Decías anoche: "óuvi-me, po- favó,* bésame aquí" (fonético).
Stéfanie, sé que tu corazón "fala yi mi"* (fonético).
Y eso es dolor, Stéfanie…

Stéfanie, yo ayer estaba solo y hoy también
pero en mi cama ha quedado el perfume de tu piel.
Te veo salir, correr por el pasillo del hotel:
la vida es cruel, Stéfanie…

Stéfanie, hay una sombra oscura tras de ti;
de tu ternura, recuerdo la mirada azul- turquí,
los pies calientes, tus palabras de amor en portugués,
pero no a ti, Stéfanie…

Sé más valiente; hazme saber si va a sobrevivir
entre la gente el color de tu pelo, Stéfanie...
Debes vivir la soledad que sales a vender;
sé más mujer, Stéfanie…

Stéfanie, yo tampoco te quiero, mas tu amor,
por el dinero, ha olvidado al obrero y al señor.
Esta canción que pregunta por ti, que no ha dormido,
es puro olvido… Stéfanie…!».

La canción Stéfanie se puede escuchar entrando en los siguientes enlaces:
http://www.youtube.com/watch?v=7qtK_PteZNk
http://www.youtube.com/watch?v=aP6AXy3-ta8&feature=related

UN BUEN PROGRAMA DE TV SOBRE LOS CANTAUTORES. ENLACE PARA VISIONARLO

Televisión Española en su segundo canal: TVE 2, ayer 7 de octubre emitió un documental, de una hora de duración, dedicado a los "CANTAUTORES". Su realizadora es BELÉN MOLINERO, extraordinaria creadora que pertenece a la plantilla de RTVE desde 1975 y que recientemente ha recibido el premio "TALENTO" de la "AcademiaTV de las Ciencias y las Artes de Televisión".

Belén Molinero.
Como el programa me parece interesante voy a proporcionar, seguidamente, el enlace para que aquellas personas a las que les pueda interesar, puedan visionarlo; es el siguiente:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/archivos-tema/archivos-tema-cantautores/1218303/

viernes, 7 de octubre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 88

Hoy tan solo una magnífica y expresiva viñeta de Kalvellido, ésta:


¿Sabes que te le digo al "tiillo" del dedo?

¡MÉTETELO POR... DONDE TE QUEPA!

¡¡¡¡BENDITA SEA LA PAZ!!!!

ALFREDO ZITARROSA II - "LA REVOLUCIÓN ES UN ACTO DE AMOR A LA JUSTICIA"

Alfredo Zitarrosa.

Tras la grabación de su primer LP: "Canta Zitarrosa", entre 1965 y 1976, Alfredo tuvo a su cargo el programa de televisión "Generación 55" –dedicado a la difusión del trabajo de los jóvenes creadores uruguayos– y recibió varios premios en reconocimiento de lo que llegó a llamarse "el sonido Zitarrosa", «sonido particular e inconfundible, nacido de su genio y de su innato sentido de la métrica, del ritmo y la melodía». Entre esos premios, por ejemplo, el premio Artigas de la Asociación Folklórica de Uruguay (1965), la Medalla de Plata en el Segundo Festival Latinoamericano de Folclore en la provincia de Salta (1966) o el Disco de Oro en el Festival Internacional de Montevideo (1969).

Durante ese tiempo, realizó también numerosas grabaciones discográficas, entre ellas, las siguientes: "Del amor herido. Canta Zitarrosa 2" (1967); "Yo sé quien soy. Zitarrosa 3" (1968); "Zitarrosa 4" (1969) –LP en que cantó por primera vez una de sus canciones más hermosas: "El violín de Becho"–, "Milonga madre. Zitarrosa 5" (1970) –disco en el que le dedica a Atahualpa Yupanqui una bellísima versión del tema "Milonga del solitario", acompañada de violines–; "Coplas del canto. Zitarrosa 6" (1971); "Zitarrosa en el Perú" (1972); "A los compañeros" (1972); "Adagio a mi país. Zitarrosa 7" (1973); "Zitarrosa 74" (1974); "Desde Tacuarembó" (1975) o "Recordándote" (1976). (Toda esta discografía de Alfredo, ampliada, puede encontrarse en: http://www.cancioneros.com/cc.php?NM=32).

Alfredo Zitarrosa –en pie– junto a sus músicos Ciro Pérez, Nelson Olivera y Vicente Correa, en los Estudios Odeón de Buenos Aires durante la grabación
del disco "Adagio en mi país" (1973).

En uno de aquellos discos, concretamente en el titulado "Adagio en mi país", el poeta uruguayo Washington Benavides le dedicaba estas palabras:

«Siempre que pienso en Zitarrosa me vuelve a la memoria una imagen que el gran cantor me provocó, en un lejano recital, fervoroso de público, allá en Tacuarembú; dije entonces que toda canción cobraba –como tocada por una magia terrena– un algo, un no sé qué dorado y cordial, en el envión sombrío y generoso de una voz.


Washington Benavides. (Fotografía de Victoria Rodríguez).


Creo que el amigo que escuche este disco sentirá esta fascinación que opera sobre nuestro corazón inevitablemente. Porque si otra cosa precisa definición en el arte de Alfredo es señalar el centro, el origen de tanta fuerza musical; no quedan dudas, sus fuerzas provienen de su corazón. Corazón oriental que se entrega en los cada vez más amplios círculos concéntricos de su canto [...]. Sí, Alfredo Zitarrosa, como lo dijiste, "el pueblo es luz" y seguirá cobijando tu canto, creciendo con tu voz, que busca esa mano de obrero. Porque eres y lo serás siempre el mayor obrero de nuestro canto. Venga esa voz, tu voz, ésa que dije, generosa y sombría como un poncho patria».

Efectivamente, la voz, y, con ella, la personalidad de Zitarrosa estaban teñidas de una profunda generosidad volcada desde siempre en gestos de solidaridad con las personas de su pueblo y de su entorno que eran víctimas de la injusticia. 

«Lo que quiero –afirmó en cierta ocasión– es una humanidad justa, una sociedad de hombres dignos de ser hombres entre los hombres. Es decir, en la que haya auténtica justicia, igualdad, incluso en el sentido cristiano; yo pienso eso. La revolución es un acto de amor a la justicia, de amor al hombre, a la verdad, a la sociedad humana».


Alfredo Zitarrosa.
Con esa forma de pensar y con esas convicciones, inevitablemente, en 1976, Alfredo tuvo que exiliarse; su extraordinaria sensibilidad y su exquisito humanismo le hacían insostenible e inevitable la situación de su país –Uruguay– después del golpe militar del 27 de junio de 1973.

«En mi país somos duros,
el futuro lo dirá.
Canta mi pueblo una canción de paz.
Detrás de cada puerta
está alerta mi pueblo,
y ya nadie podrá
silenciar su canción
y mañana también cantará.
En mi país somos duros,
el futuro lo dirá.

En mi país, qué tibieza
cuando empieza a amanecer.
Dice mi pueblo que puede leer
en su mano de obrero el destino
y que no hay adivino ni rey
que le pueda marcar el camino
que va a recorrer.
En mi país, qué tibieza
cuando empieza a amanecer».
("Adagio en mi país")

Hoy, os propongo escuchar otras dos canciones de Alfredo Zitarrosa:

"El violín de Becho", canción dedicada a su amigo Carlos "Becho" Eizmendi, primer violín de la orquesta Sinfónica del Sodre (Uruguay).
http://www.youtube.com/watch?v=Fh-wBywAri4

"Doña Soledad"
http://www.youtube.com/watch?v=P06Ma3Dhy8s&feature=related

jueves, 6 de octubre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 87 - AQUÍ SEGUIMOS LOS PORTADORES DEL VIRUS DE LA UTOPÍA

Esta mañana, escuchando el nuevo disco de Juan Antonio Muriel me he sentido muy feliz... Feliz en primer lugar porque ahí sigue: «a la orilla de una guitarra» ofreciéndonos canciones de extraordinaria calidad... ¡Es importante y necesario que existan en este mundo personas como él!; personas que, como él, nos sentimos «portadores de virus de la utopía».

Por otra parte en su nuevo disco, titulado "Caminar" –que comentaré la semana que viene– se puede escuchar una canción que merece la pena destacar en este rinconcillo cotidiano en que condenamos la guerra y la violencia; la canción se titula "Que raro" y estos son algunos de sus fragmentos:

Juan Antonio Muriel.
«Llorarán las madres lagrimas de piedra,
bajo los misiles, mortíferos candiles,
garabatos en el cielo.
Antes de sembrar el suelo de lamento y desgracia,
en nombre de la ¨timocracia¨,
prima de esa libertad de hierro,
que sólo con oro negro
calma su sed de guerra.

¡Guerra!
Aún más vieja que la tierra,
reina de los aniversarios,
estrella de los telediarios;
como una perra en celo
babea sangre y acero,
devora tanto dinero,
dinero para enterrar
el hambre del mundo entero.
Medio planeta se pudre de
hambruna cada día
el otro medio se gasta 
una fortuna en artillería [...]

Yo que soy portador
del virus de la utopía,
quiero pensar que algún día
florecerá la razón,
la redondez del melón,
junto a los árboles frutales;
en vez de minas ¨antipersonales¨,
hermosos campos de arroz;
ondulados mares de trigo,
meciéndose bajo el sol,
creciendo sobre el olvido
de tanta y tanta miseria,
de esta burda comedia
en primera plana y technicolor.

¿Cuánto tiempo pasará
antes de que vea el día
un segundo de paz
en el mundo?
¿Quién se imagina
a un traficante de armas
en la cola del paro?
Qué raro».

ARTE Y CANCIÓN: "BALADA DE TOLITO" CON JOAQUÍN SABINA Y ALFREDO GONZÁLEZ

Una de mis actividades que más añoro y que me gustaría retomar algún día es el diseño y la realización de exposiciones relacionadas con la ...