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domingo, 31 de mayo de 2020

TESTIMONIOS MUSICALES: AUTE (24)


El 22 de febrero Aute se presenta en el Teatro Alcalá de Madrid. Aquel "cantautor" –filósofo  introvertido e intimista que supo vestir de acordes sus contradicciones y sus silencios– desnuda ahora definitivamente su alma ante un público que ya había presentido y conocido sus latidos, años atrás, a través de los recursos fonográficos. Su voz, aquella noche, se hizo luz pública de nuestras propias contradicciones y sus canciones –como palabras y sentimientos cotidianos – nos habitaron «como vive el planeta en la esfera y la luna en el mar». Fue una noche mágica en la que los "bises" se sucedieron con euforia y en la que en el aire se respiraba una especie de resistencia a romper la atmósfera de íntima comunicación con Eduardo, con su palabra y con su música, había logrado crear.

En aquel momento se estaba produciendo también un acontecer que va a ser clave en el futuro artístico de Aute, fue su encuentro y su trabajo musical con el grupo Suburbano, y más concretamente con Bernardo Fuster y, sobre todo, con Luis Mendo, que a partir de entonces será su arreglista.


El intimismo y la profundidad poética de Eduardo ha hallado en la frescura y en la vivencia de la música de Suburbano armonía y resonancia…; el resultado de este encuentro se convertirá en un prolongado trabajo colectivo y solidario que romperá con los habituales moldes del cantautor aislado con sus músicos de turno. Aute y Suburbano serán desde entonces artística –y también amigablemente– un todo inseparable.

En este mismo año y después de cuatro de silencio plástico la galería de arte Faunas de Madrid abre sus puertas a las últimas pinturas de Luis Eduardo Aute. Por entonces se edita también su tercer libro con el título de "CANCIONES".


En el mes de agoto Eduardo graba su LP: "ALMA" –con el que cierra se segunda trilogía–, Eduardo, que durante los dos últimos años ha buscado y ha reivindicado la vida desde el valor del sentimiento se reencuentra ahora de lleno, y una vez más, con la experiencia del amor reconvertida en necesidad y en deseo.

«Deseo es el uno,
deseo es la idea,
deseo es el surco
que deja una estrella.
Deseo es espejo,
deseo es enigma,
deseo es el verbo
que engendra la vida.
Deseo es la pregunta
que no tiene respuesta;
deseo, deseo,
deseo es...
deseo es...
ese amor que no quiere ser un
sentimiento
si no es para observarse en el
conocimiento,
deseo es...
deseo es...
Deseo es eterno,
deseo es principio,
deseo es encuentro
con el infinito.
Deseo es el fuego,
deseo es el rayo,
deseo es el beso
de signos contrarios
Deseo es la pregunta...» (56)

La experiencia del amor expresada en este momento por Aute, aunque apasionada, es más serena. En "ESPUMA" el amor aparecía amenazado por la muerte; en "ALMA" el amor aparece como una dimensión sustancial para la vida, como una forma de negación radical del si mismo abocado a ser simplemente un tiempo en el espacio.


«Quiero vivir contigo
como vive el planeta en la esfera
y la luna en el mar,
como el destino en el camino
y así siendo distintos en la misma
identidad
seré el deseo tuyo dentro de mi voluntad,
quiero vivir,
quiero vivir contigo.

Quiero vivir contigo
como vive la llama en el centro
de la claridad
como en el texto vive el pretexto,
así yo quiero ser palabra en tu
conversación
como la voz es música cuando se hace
canción,
quiero vivir,
quiero vivir contigo.

Quiero vivir contigo
como vive en el todo la nada
y el bien en el mal,
como el espejo
en su reflejo,
así yo quiero ser la luz de tu
contradicción
y verme como imagen de tu propia
reflexión,
quiero vivir,
quiero vivir contigo.» (57)

El amor-deseo, personalizado y tangible, puede llegar a ser, en el pensamiento actual de Aute, como una luz frente a las contradicciones, como la música que mueve el universo o, simplemente, como ese motivo siempre buscado para seguir viviendo en esta muerte cotidiana que es el existir… Ante esta posibilidad, que puede darle un tono de sentido a la existencia, Eduardo en "ALMA" no puede resistir el miedo que le provoca el hecho también personalizado y tangible del amor en su fugacidad o en su envejecimiento.

«Nos va ocupando
una incipiente indiferencia que levanta
su voz
en silencio precoz,
avisando
que el fantasma del tiempo no vive en
la edad
sino en la soledad,
esa prisión
donde envejece el corazón.

Y así es lo mismo
la noche y el día,
la cumbre, el abismo,
la melancolía
y el llanto de amor,
ese espejo de Dios
que se empañó, mirándonos los dos.

Siento que el alma,
desvaneciendo en nuestros cuerpos,
lejos de resistir
se dispone a morir
en la calma.

Y esa muerte que nadie podrá detener
no dejará de ser un paso más,
ese otro que quedó detrás.

La cobardía
que nos esposa el uno al otro
provocando el temor
de afrontar el error,
que nos guía,
es la herida que deja el sentido común
ese residuo aún
de insensatez,
que nos conduce a la vejez.» (58)

Finalmente en "ALMA", como en la mayoría de los discos de Aute, nos encontramos también con esa "canción enlace" en la que se esconde como el "hilo conductor" que le va dando coherencia y continuidad sensitiva y temática a toda su obra. En  esta ocasión será su reafirmación en la libertad, ahora menos optimista o eufórica que "A por el mar", e integrada en el universo de sus búsquedas entre el amor y la vida; unas búsquedas muy personalizadas pero a la vez, y como siempre, radicalmente solidarias.


«Y van pasando los años
Y al fin la vida no puede ser
sólo un tiempo que hay que recorrer
a través del dolor y el placer;
quién nos compuso el engaño
de que existir es apostar a no perder.
Vivir es más que un derecho,
es el deber de no claudicar
el mandato de reflexionar
qué es nacer, qué es morir, qué es amar.
el hombre, por qué está hecho
y qué eres tú, libertad,
libertad, libertad, libertad.
La idea no es razonable,
tampoco el verbo fundamental;
¿es el alma principio o final,
o armonía del bien frente al mal?
qué es el amor insondable
que empuja al cuerpo a ser incógnita
inmortal.
El siglo está agonizando
y el testamento que va a dejar
es un orden que quiere ocultar
el preciso compás del azar;
a qué seguir respirando
si no estás tú, libertad,
Libertad, libertad, libertad.» (59)

(56) "Deseo" (Alma, 1980).
(57) "Quiero vivir contigo" (Alma, 1980).
(58) "Mirándonos los dos" (Alma, 1980).
(59) "La libertad" (Alma, 1980).

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