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domingo, 13 de septiembre de 2015

DESDE MI ATALAYA CON «VOCES CEIBES»... DE CUANDO CANTAR EN GALLEGO ERA LUCHAR POR LA LIBERTAD Y REIVINDICAR UNA IDENTIDAD.


Cuando uno –pasado mucho tiempo– se pone a revolver cajas, armarios y rinconcillos con la decidida voluntad de identificar y ordenar lo que pueda haber en ellos –tarea en la que actualmente me encuentro plenamente "enfrascado"– suele ocurrir que te llevas inesperadas y gratificantes sorpresas. Por ejemplo, encontrarte con cosas que habías dado por perdidas y que, de pronto, reaparecen donde menos podrías imaginártelo.

Eso fue lo que me ocurrió hace unos días sacando los libros de una estantería que hace mucho tiempo que no consultaba; justo detrás de los libros se habían caído –no se cuándo, ni por qué– varios "singles" de los años sesenta. Cuando los encontré me dio una gran alegría: allí estaban sin yo saberlo... ¡y mira que los había buscado!

Eran, en concreto, cinco "singles" de "cantautores gallegos". Los cinco de la misma época –año 1968 y 1969– y editados con el mismo sello discográfico:


"XISTRAL" fue un sello discográfico cuyo nombre lo sugirió el poeta gallego "Manuel María" Fernández Texeiro, coincidiendo con el nombre de una revista literaria lucense que él mismo había dirigido. Sello discográfico, gestionado desde Cataluña por la empresa EDIGSA –totalmente vinculada a la "nova cançó–, que resulto imprescindible para que el movimiento de la "nueva canción gallega" se conociera por todo el Estado, y llegara a ser, durante un tiempo, una auténtica realidad.

"Xistral", en realidad, fue el sello discográfico que permitió el vuelo de un sueño posible de "libertad" y de "identidad popular" que surgió en Galicia en los años sesenta –y más concretamente en Santiago– gracias a un grupo de estudiantes –a los que se unieron varios poetas– que crearon un colectivo de cantautores al que llamaron "VOCES CEIBES" ("Voces Libres").

Formaron parte de aquel colectivo músicos y cantantes como Benedicto, Vicente Araguas,  Xavier González del Valle, Xerardo Moscoso, Guillermo Rojo, Xoan Rubia, Miro Casabella o Bibiano; autores –cinco de ellos– de los singles con los que me he reencontrado hace unos días.

Permitidme, antes de seguir adelante, que os muestre estos cinco singles de los que os estoy y, a continuación, os comento por qué me he subido con ellos aquí a MI ATALAYA:

1- Eu son a oz de pobo.
2. No vietnam.
3. U home.
4. O arte de amar.

1. Ti, Galiza.
2. O labrego.
3 - Soia.
4. No desterro.

1. Poema triste.
2. Agora.
3. Os corpos.
4. A cea.

1. Cancioeiro.
2. Noiturnio adoescente morto.
3. Berro.
4. Cantiga do neno da tenda.

1. Requiem II.
2. Primaveira no ar.
3. O umbral.
4. Deuda comprida.

La evocación de Benedicto, Miro, Vicente, Xoan y Xerardo, a través de sus discos, y, en general, del grupo "VOCES CEIBES", me ha provocado un montón de interrogantes y de inquietudes, referidas a la "canción de autor", sobre las que me apetece reflexionar en el aislamiento y la serenidad de MI ATALAYA.

• En primer lugar, he recordado y he sentido la importancia que tuvo, en los años sesenta, la experiencia de la UNIDAD y de la SOLIDARIDAD de un grupo de jóvenes creadores –compositores y cantantes– que frente a la realidad opresiva y deshumanizadora en que estaban viviendo, decidieron aunar sus voces y sus voluntades para conseguir una metas comunes que podrían sintetizarse en dos objetivos: ser libres y recuperar una identidad que les había sido arrebatada. (Experiencia que se repitió prácticamente por todo el Estado: "Ez Dok Amairu" –en el País Vasco–, "Manifiesto Canción del Sur" –en Andalucía–, "Els Setze Jutges" –en Cataluña–, o "Canción del Pueblo –en Madrid–...; y todos juntos en el histórico "Festival de los Pueblos Ibéricos" celebrado en 9 de mayo de 1976; festival en el que nos unimos, por la libertad y la identidad, más de 50.000 personas).

Si me permitís que sea sincero, hoy por hoy, en la realidad de la "canción de autor" percibo y siento, en gran medida, la ausencia de esos insustituibles valores de la unidad, de la solidaridad y de las metas compartidas –¡y anda que no hay situaciones de injusticia y de falta de valores humanos y democráticos para unirnos y ser solidarios!–. Incluso, a veces, siento lo contrario: hay conciertos a los que asisto y en en los que me pregunto: ¿Y dónde está la presencia y el apoyo de los compañeros o compañeras cantautores?...; o conciertos, de otra índole, que convocan a una "camarilla" –a veces ya incluso "secta"– de cantantes que se aplauden y se protegen los unos a los otros; ¡y pobre del que se atreva a cuestionar o poner un duda su "calidad"!

• La segunda reflexión e inquietud que me ha surgido a partir del reencuentro con los cinco disco anteriores es la importancia que tuvo para el desarrollo de la "canción de autor" y de la convivencia democrática en nuestro país –en los años sesenta y setenta– la creación y la existencia de unas "discográficas alternativas" que apostaron por ese género; empresas como EDIGSA –en Cataluña–; desde Edigsa, XISTRAL –en Galicia– o HERRI-GOGOA –en el País Vasco–; EDUMSA –en Madrid–, o sellos discográficos específicos y prácticamente especializados, dentro de empresas más grandes, como el sello PAUTA –en Ariola–, o el sello GONG –de Movieplay.

Pienso que en la actualidad, pese a la llamada crisis de la industria discográfica, y habiendo tan buenos creadores como los que tenemos en el ámbito de la "canción de autor de calidad", merecería la pena la creación de iniciativas empresariales pequeñas –o con sello específico dentro de las grandes que todavía resisten y permanecen– que estuvieran dispuestas a invertir, a dar a conocer y a potenciar a nuestros jóvenes cantautores alternativos. Os aseguro que en este momento si dispusiera de medios no dudaría en tomar esa iniciativa personalmente, siendo, por supuesto, consciente de que supone asumir un riesgo. (He de decir también que hay quien lo está intentando y al que desde aquí felicito: Me refiero, por ejemplo, a Pedro Lacárcel y su proyecto LEMURIA MUSIC que ha hecho posible, entre otras, esta joya discográfica que gozosamente tuve el placer de compartir, desde su nacimiento, con Pedro y con Germán Coppini:



(Por cierto, en muy poco tiempo Pedro Lacárcel nos va a sorprender con otra espectacular producción que, por supuesto, contará con todo mi apoyo.)

• Me estoy alargando más de lo previsto, pero no quiero dejar de, al menos, plantear una tercera inquietud y reflexión más centrada específicamente sobre la "canción de autor gallega":

Cuando se formó el colectivo VOCES CEIBES, sus componentes se plantearon, al menos, cuatro metas que me gustaría recordar:

– Cantar a Galicia, a sus gentes y a sus problemas, y hacerlo con verdad y honradez, sin tópicos ni lirismos falsos y/o trasnochados; o sea, acercándose crítica y afectivamente a la realidad social del pueblo gallego: rural, urbana, marinera, etc.

– Denunciar las injusticias, la hipocresías y la falta real de libertad existente; y comprometerse con la reivindicación y la defensa de los auténticos valores humanos y democráticos.

– Musicalizar y cantar poemas de autores gallegos conocidos o nuevos, y dar a conocer y difundir la literatura gallega.

– Y cantar en la lengua propia –en gallego– como reafirmación de una identidad. o lo que es o mismo, hacer de la lengua gallega arte y cultura.

Pues bien, y termino con una interrogante desde MI ATALAYA: ¿Sguen siendo válidas esas cuatro metas, o principios, o ya están trasnochados y habría que olvidarlos?... Os anticipo mi respuesta, por supuesto muy discutible: Para mí siguen siendo principios plenamente válidos; pero, por lo general, –y lamentablemente– muchos jóvenes cantautores gallegos o no los conocen, o los han  olvidado, o les conviene olvidarlos.

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