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sábado, 1 de marzo de 2014

UN GRAN DESCUBRIMIENTO: SON «TUS VECINOS» Y YA FORMAN PARTE DE MI UNIVERSO SONORO... ¡OS INVITO A DISFRUTAR CON SU MÚSICA Y SUS CANCIONES!

Una de las experiencias más apasionantes que uno puede vivir cuando se adentra en el universo de la "canción de autor" es el inesperado y continuo descubrimiento de grupos, o de solistas, que desconocías y que, de repente, los escuchas, te sorprenden por su calidad y por sus planteamientos musicales y poétios, y decides incorporarlos a tu universo sonoro. Experiencia que, por cierto, he vivido durante los muchos años que llevo en esto de la canción, pero que en este momento se multiplica más que nunca.

Esto fue lo que me ocurrió el día que descubrí y escuché al grupo que aparece en la siguiente fotografía:


Es el grupo llamado "TUS VECINOS" –desde que los escuché así los siento– integrado por Dani Martorell, Ángel Nieto y Jesús García; grupo que compone e interpreta "música y canción popular" en la perspectiva en la que Antonio Machado las entendía y lo expresaba en la voz de Juan de Mairena: «lo que el pueblo sabe tal como lo sabe; lo que el pueblo piensa y siente, tal como lo siente y piensa, y así como lo expresa y plasma en la lengua que él más que nadie a contribuido a formar».

Saberes, percepciones, sentimientos y pensamientos extraídos de la realidad cotidiana y enriquecidos por el filtro de la sensibilidad; una sensibilidad que el grupo "Tus vecinos" sabe derrochar en sus canciones y, en particular, en sus conciertos. 

Antes de continuar, y para situarnos mejor en torno a lo que estoy hablando, os sugiero escuchar esta canción de "Tus vecinos" titulada "Se escuchaba el río":

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«Se escuchaba el río, 
se escuchaba el río, 
entre peces y zancudos, 
tu corazón con el mío.
Se escuchaba el río, 
se escuchaba el río, 
siendo verdes las sonrisas 
y los sueños escondíos.
Se escuchaba el río, 
se escuchaba el río, 
y jugaba el agua con los amoríos.

Cada uno tiene, cada uno da. 
No miro las cosas tal como ellas son, 
sino las miramos, con mis ojos, yo,
sino las miramos, con mis ojos, yo.

Se escuchaba el río, 
se escuchaba el río 
y bajaba sólo, sólo estaba el río.
No se escucha el río, 
no se escucha el río, 
y se ha hecho el silencio, ni cauce ni río. 

Cada uno tiene, cada uno da. 
No miro las cosas tal como ellas son, 
sino las miramos, con mis ojos, yo,
sino las miramos, con mis ojos, yo».

El origen de este grupo, como el de muchos grupos y solistas surgidos en los años noventa, proviene del gusto o de la necesidad de cantar, y de hacerlo inicialmente –en el barrio, en las fiestas y entre grupos de amigos– interpretando versiones de Silvio, Paco Ibáñez, Sabina, Pedro Guerra y tantos otros; inicio que poco a poco se fue transformando en algo más organizado, dando lugar, en este caso, a un dúo integrado por Angel Nieto y Jesús García –llamado "Los vecinos"– al que, por su identidad abierta y distendida, se fueron incorporando diversos amigos, hasta que en el año 2008 se configuró definitivamente como un trío con la incorporación de Daniel Martorell. (En resumen: un mallorquín, un burgalés y un extremeño que hacen música juntos, y disfrutan con ella, en la periferia de Barcelona).

Angel define básicamente al grupo como "un triángulo isóceles con dos guitarras españolas que hacen de red donde aterrizan, en vuelo libre, sus propias canciones y poemas musicalizados de Eduardo Galeano, Gioconda Belli, Julio Cortázar o Miguel Hernández».



Durante un tiempo Ángel –conserje de instituto–,  y Jesús –redactor de "publicaciones camioneras" y profesor de guitarra– cantaron y compartieron sus canciones en bares, patios vecinales, cárceles, centros cívicos, fiestas populares, o allá donde quisieran escucharles, acompañados de amigos, amigas y colegas musicales; experiencia que un buen día dejaron plasmada en un CD autoeditado, en 1999, al que titularon "Cerca del agua".

En aquel disco contaron con la colaboración de Pedro López, Xavier Alicart, Andrés Luque, Oscar Estanyol, Paco Méndez, Albert Ramos, Fernando Yuste, Celia Díaz, Rosa Mª Díaz y Julia Godoy; e incorporaron cinco canciones propias –música y letra– y tres basadas en poemas de Miguel Hernández ("Cerca del agua"), Eduardo Galeano ("Ventana sobre la cara") y Julio Cortázar ("Tu boca").


Sin parar de cantar continuamente allá donde se les solicitaba o donde podían, en el año 2004 "Tus Vecinos" grabaron en directo –en el Aula Cultural Collblanc-La Torrossa– una maqueta de versiones; y, posteriormente, en el año 2008, ya con la reciente incorporación de Dani Martorell –fotografo de viajes– publicaron su CD titulado "A voces" en el que contaron con la colaboración especial de Javier Álvarez en dos de sus temas: "Las Palabras" y "Esta nostalgia", canción basada en un poema del libro "De la costilla de Eva" de Gioconda Belli.


En este disco, mientras que lo escuchaba por primera vez, me llamó mucho la atención que aparecieran dos fotografías, como la siguiente, en las que aparece "ropa tendida".


Me llamaron la atención esas fotografías porque me evocaron unas palabras de Federico García Lorca que en realidad tienen mucho que ver con lo que cantan y con cómo lo cantan "Tus vecinos". En cierta ocasión le preguntaron a Lorca: «¿Qué es la poesía?». Y Lorca respondió: «La poesía es algo que anda por las calles. Que se mueve, que pasa a nuestro lado.... Puede estar esperándonos en el agua de una fuente, subida en la flor de un olivo o puesta a secar en la tela blanca de una azotea».... Pues sí, efectivamente, ahí están las canciones de Ángel, de Jesús y de Dani esperándonos en el metro, en un atardecer, en una tormenta, en la lluvia, en el río o "puestas a secar en la tela de una azotea"... ¡Ahí están! y solamente hace falta que salgamos a su encuentro.

Y para concluir, aquí os dejo, por ejemplo, la canción "Las palabras", en la que colabora Javier Álvarez, y a la que antes hacía referencia; me he permitido colgarla en "goear" pa'que la disfrutéis y seguidamente iniciéis la persecución de "Tus vecinos"... ¡Os lo recomiendo! ¡Merece la pena!


«No me digas lo que siento, el amor yo me lo invento, 
hay verdades cuando miento y dudas en el silencio.
No me cambies las palabras, que entonces serán mentiras, 
no me quites las palabras, que no te diré las mismas.
Que rabia, que pena, que instalen las cadenas, que impongan las condenas.
No me cambies las palabras, aunque las envuelvas todas, 
no me robes las palabras, dependiendo de las modas.
Que rabia, que pena, que no se vean estrellas, sino el dedo que las enseña.
Que rabia, que pena, que el dedo que las enseña, las tapa, las vende y las revienta.
Que rabia, que pena, que no se vean estrellas, sino un dedo que las enseña.
Que rabia, que pena, que rabia, que pena…».

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