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martes, 11 de marzo de 2014

ALBERTO CORTEZ - IV: DE "MR. SUCU.SUCU" AL GRAN CANTOR DE LOS POETAS. HISTORIA DE UN PROGRESO Y DE UN COMPROMISO RADICAL CON LA CALIDAD

Alberto Cortez.

En el año 1964 ALBERTO CORTEZ decidió fijar su residencia en España y a partir de aquel momento las grabaciones y los éxitos de Alberto –identificado entonces como Mr. Sucu-Sucu– se multiplicaron; sobre todo se editaron numerosos singles con canciones de corte muy comercial entre las que figuraban algunas compuestas por él mismo como "Boni, bonita", "Mini minifalda", "Mariquita" o "Me lo dijo Pérez", con la que Karina participó y ganó en el festival de Mallorca, de 1965.


Su éxito, indiscutible, en ningún caso le condujo a un fácil conformismo o a un estancamiento, sino todo lo contrario: representó para él un auténtico reto y una magnífica plataforma, que le sirvió para plantearse –con su extraordinaria sensibilidad– hacer lo que realmente quería: componer una canción de calidad, una canción de contenido hermosamente poético.

Con esa intención, y, por supuesto, después de madurar serenamente sus nuevos proyectos, decidió preñar su canto de poesía y presentarse en directo, en el teatro de la Zarzuela, de Madrid, ofreciendo un recital magnífico que poco tenía que ver con su etapa anterior.

En aquel concierto, acompañado a la guitarra por Carlos Montero, Alberto, volcándose en la poesía que tenía que ver con su identidad latinoamericana, interpretó tres canciones de Atahualpa Yupanqui"El arriero", "Los ejes de mi carreta" y "El Alazán"–, dos de Pablo Neruda, con música de Vicente Bianchi y Ramón Ayala"Poemas 15 y 20", tres temas de Jaime Dávalos y Eduardo Falú "Viala del nombrador", "Romance del Molinero" y "Albahaca sin carnaval"– y tres correspondientes al poeta chileno Öscar Castro"Romance de barco y junco"–, a Pedro Cladera y Abel Gónzález"Liturgia huarpe"– y a Carlos Brito y Rosario Sansones"Sombras".

Del concierto celebrado en el teatro de la Zarzuela –recogido en el disco "Poemas y canciones" (1967)–, el prestigioso periodista Luis Melgar escribió la crítica siguiente, encabezada con los primeros versos del poema "Vidala del nombrador", de Jaime Dávalos:


«"Vengo del ronco tambor de la luna,
en la memoria del puro animal;
soy una astilla de tierra que vuelve
hacia su antigua raíz mineral".

Sonar y resonar de voces varias milenarias en la palabra cálida de los nuevos poetas de la America Hispana. Folklore al día. Canciones de hoy con raíces en lo inmemorial. Sabor a tierra roja entre los labios al escuchar las canciones desnudas de Atahualpa Yupanqui. Verbo trascendiendo a misticismo en las palabras arrebatadas de Pablo Neruda. Senequismo pintado de uvas y luces en los sonoros versos de Jaime Dávalos. Ojos de niño abiertos a todas las nostalgias de los soñadores romances de Óscar Castro. Claros de luna sobre el universo en creación en las palabras fértiles de Pedro Cladera, Edmundo Rivero o Carlos Brito.

Sonar y resonar de voces varias veces milenarias en la palabra cálida de los nuevos poetas y resonancia de un lenguaje mestizo de dos eternidades marinas en el cantar de las cuerdas de la guitarra, en el ronco sonar de los instrumentos de percusión, en los dulces lamentos de un cuarteto de cuerda que lleva la sangre musical y culta de la vieja España a la naciente América.

Alberto Cortez, nacido al mundo y a estas canciones [...], renació en ellas en una jornada luminosa y triunfal: la de su recital en el teatro de la Zarzuela de Madrid, el día 25 de abril de 1967».

Muy poco tiempo después, el 19 de diciembre, Alberto, para reafirmarse en su opción poética y en su postura cultural respecto a la canción, volvió a ofrecer un nuevo concierto en el teatro de la Zarzuela; en esta ocasión acompañado por la Orquesta de Radio Televisión Española, dirigida por Waldo de los Ríos, e interpretando a poetas como Antonio Machado, Félix Lope de Vega, Francisco de Quevedo y Villegas y el Marqués de Santillana, a los que él mismo puso música. Dicho concierto se recogió en el LP "Poemas y canciones II" (1968).


La crítica hacia aquella segunda manifestación del canto a los poetas, en el sentimiento, en la música y en la voz de Alberto Cortez, fue, por lo general, muy positiva.

«Hay artistas –escribía Sebastián Gasch, en la revista "Destino"que sin meter ruido, sin ostentar heroísmos fragorosos, pugnan con ahínco para conseguir que vuelvan a sentir el gusto por la poesía unos públicos que han dejado de sentirlo desde hace largo tiempo. Y, gracias a la canción, la poesía vuelve a tomar carta de naturaleza entre esos público. La canción sirve de vehículo a unos textos que jamás hubieran llegado al gran público sin ella... Viene lo que antecede a cuento de Alberto Cortez... Alberto Cortez es, ante todo y sobre todo, una voz que se basta a sí misma, una presencia conmovida y conmovedora, que no tiene necesidad de artificios, astucias o artimañas».

Como muestra de aquellas bellísimas canciones grabadas en los discos titulados "Poemas y canciones", os propongo la audición de dos temas creados sobre versos de Antonio Machado:


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