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jueves, 23 de mayo de 2013

FERNANDO LOBO Y SU DESEMBARCO POÉTICO.

Fernando Lobo.
«Rendirse a la canción.
sentir la canción,
creer en la canción,
amar a la canción,
adorar la canción,
digerir la canción, 
respirar la canción,
servir a la canción,
soñar la canción,
ser la canción,
parir la canción...
y cantarla».

Este poema, tomado del libro "Diario del niño que quería ser poeta o pájaro", creo que define perfectamente la forma, o mejor, la actitud con la que FERNANDO LOBO se enfrenta a su "oficio de cantor"... «Ser canción y cantarla»... ¡Ser canción!... 

Para Fernando la canción –y el "oficio de cantar"– son partes esenciales de su identidad; motivo por el que en otro momento de su libro formula la siguiente afirmación:

«Me perdí en cada encrucijada,
sólo sé lo que el viento me enseñó,
nunca huí de ningún laberinto,
sólo tengo mi sonrisa y mi canción».



Desde que conozco a Fernando me he empapado de sus canciones, –o sea, de su identidad– y sé perfectamente que ante las encrucijadas a las que suele enfrentarse –que no son pocas– siempre es capaz de salir airoso y fértil por varios motivos: porque es una persona de una creatividad desbordante; porque ha bebido mucho de las fuentes de la vida –y de la música–; por que es un trabajador incansable de versos y acordes; porque ama la canción, cree en ella y tiene mucho que cantar; y, sobre todo, porque tiene alma sureña –gaditana pa'más señas– y le desborda el mar de su sensibilidad y de su preciosa humanidad. ¡Soy su amigo y sé lo que me digo!

Pues bien en una de esas "encrucijadas" –de las más recientes– a Fernando se le ocurrió "pararse a escuchar la voz del tiempo", y esa voz –en nada regresiva, sino dinámica e impulsora del tiempo que ha de venir– le hizo sentir y pensar en la "infancia" no como ausencia a la que se añora con nostalgia, sino como realidad humana originaria en la que habitan y claman realidades y aprendizajes limpios que son necesaria y urgentemente recuperables.

«Vivir como un niño,
buscar como un niño,
ser irresponsable
(igual que un niño,
jugar como un niño,
preguntar como un niño,
dudar igual que un niño...».

Y en consecuencia:

«Dejar que griten los niños
que se ahogan en [nuestros] silencios.
Que no dejen de joder 
con la pelota. [...]
Dejar que se escapen los niños
que inunden todo de inocencia...
los niños con ojos inundados de sorpresas...
los niños con manos sucias de dicha...
los niños con bocas manchadas de sonrisas...
los niños con semipalabras de felicidad...»

Y la "voz del tiempo", provocadora y reivindicativa de experiencias y valores perdidos y recuperables –voz atentamnte escuchada por Fernando Lobo–, realimentó en él su pasión por la escritura... (Me gusta mucho como ha expresado Esperanza Moreno Hernández, en uno de los dibujos que aparecen en el libro, esa renaciente pasión de Fernando Lobo por la escritura).


Ahí le tenemos, "embarcado" de nuevo –una vez más– en su pasión por la escritura, que es también pasión por trovar... Viendo este dibujo me vienen a la memoria aquellos versos de León Felipe«Marinero, marinero / marinero, capitán / que llevas un barco humilde / sobre las aguas del mar... / Marinero... / Capitán, / no te asuste naufragar /que el tesoro que buscamos, / capitán, / no está en el seno del puerto, / sino en el fondo del mar».

Y ahí va FERNANDO LOBO, en un barco humilde –pa'qué más– y con su lápiz en ristre –el lápiz es su remo y su timón–; y en mitad de un mar revuelto –revueltas andan las cosas por aquí– nos explica las motivos de su nueva aventura literaria:

«Vengo como el más feliz de los perdedores
a reencontrarme con las causas perdidas.
Vengo con un escuadrón de locos
a reinventar la cordura.
Vengo trabajando utopías,
desnudo de mentiras,
vestido de espejos.
Vengo con un beso por fusil.
Vengo con mi mejor sonrisa a reestrenar esperanzas.
Vengo buscando semillas contra el olvido
pea huir de la muerte.
Vengo a olvidar la ortografía y las leyes
buscando el olor de la vida.
Vengo imperfecto, pretérito, futuro y presente.
Vengo lleno de palabras, inocente, lascivo,
vengo a ser parte de ti,
vengo a que seas parte de mí.
Vengo a exigir nuestro derecho a soñar,
Vengo buscando alas para todos».

Fernando "viene" a hacer su desembarco en cada uno de nosotros y de nosotras; en cada una de las personas que, de alguna manera, soñamos también con ser poetas o pájaros... ¡Os invito a que pueda anclar sus versos en vuestro tiempo y en vuestra sensibilidad porque la oferta que nos trae desde su mar del Sur, es bien hermosa, como su Bahía!... "Ser buscando". "creer dudando", "buscar la belleza", "compartir el alma" y "cumplir las leyes del deseo"...

Esta tarde a las siete y media, Fernando Lobo estará en Madrid presentando su libro. A quien viva por aquí y le apetezca, ¡que se venga!, y al resto ya os lo decía antes: si os es posible ¡difrutarlo!...; ¡Vamos a demostrar entre todos y todas que, a pesar de todo, estos son muy buenos tiempos para la lírica!

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