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martes, 30 de abril de 2013

... Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA. "PUEBLO DE ESPAÑA, ¡PONTE A CANTAR!" (5ª Parte)









Continuo la copia de un nuevo apartado de mi libro
"Crónica cantada de los silencios rotos" (1998);
concretamente el titulado: 
«Pueblo de España, ¡ponte a cantar!» (5)


(En este "cuelgue" amplío y completo la panorámica de la "nova cançó catalana" en la década de los años sesenta y setenta).

Paralelamente al colectivo Els Setze Jutges, es importante destacar la existencia en Cataluña, de otro grupo surgido en 1967, con planteamientos distintos y alternativos: se trata del llamado Grup de Folk, al que llegaron a pertenecer más de veinticinco creadores, entre los que habría que destacar a Jaume Sisa, Jordi y Albert Batiste, Jaume Arnella, Els Sapastres o Pau Riba, y en el que colaboraron activamente también Ovidi Montllor, Quico Pi de la Serra, y Maria del Mar Bonet.


Jaume Arnella, Pau Riba y Jaume Sisa
(Fotografías: Juan Miguel Morales).

Se trataba de un grupo mucho más influido por las corrientes musicales y estéticas del rock norteamericano y del folk en la línea de Bob Dylan, Joan Baez o Pete Seeger, y era, en consecuencia, un colectivo con planteamientos mucho más innovadores y de ruptura, aunque situado claramente también en la oposición al sistema político –la dictadura–, en la defensa de la lengua catalana y en la recuperación de los ritmos y del concepto de la canción popular tradicional. Planteamientos de ruptura que no sólo llevaban a la música y a los textos de sus canciones, sino también a todo lo que podríamos llamar la estética de su trabajo y de su mundo creativo; ruptura, por ejemplo, que afectaba tanto a sus modos de vestir, como a la forma en que se planteaban sus recitales o actuaciones en público.

Imágenes de actuaciones del Grup de Folk tomadas
del disco "Dies i hores de la nova cançó" (1978).

Desde ahí, lógicamente, su posicionamiento frente a los jutges era bastante crítico; Pau Riba, en cierta ocasión, hizo unas declaraciones que ilustran con bastante claridad aquella situación:

«Yo no sé si vale la división entre cultura y contracultura que para mí sí que tiene sentido; los amantes de la cultura luchan por rectificar un orden establecido; los de la contracultura luchan para imponer o para que surja un orden nuevo. La historia de los "jutges" era cultura-cultureta, un movimiento nostálgico de recuperación de unas figuras antiguas, una cultura antigua [...] Yo pertenecía a otro orden de gentes que sabían que existía Bob Dylan, los Rolling o los Beatles. Había ya una generación "beat", aparecieron los "hippies", se estaba cuajando fuera de España una especie de revolución cultural mucho más cargada de sentido. Nuestra intención era que nuestra revolución se aviniera con aquella».

Y la verdad es que aquella intención que Pau nos expresaba, en gran medida, la consiguieron, aunque es cierto –como nos cantaba el mismo– que tuvo que ser «larga, larga la espera». (La canción de Pau Riba "Es fa llarg, es fa llarg esperar" es, para mí, una de las más hermosas y significativas canciones de la época, y viene a desvelarnos realmente la profunda humanidad y la gran sensibilidad lírica que se escondía, y que se esconde, detrás de este "contraculturalista").

Pau Riba. (Fotografía: Juan Miguel Morales).

Os propongo, en primer lugar, escuchar la canción "Es fa llarg, es fa llarg esperar" interpretada por Pau Riba –en "goear"–, y, seguidamente, hacerlo en un vídeo en el que podemos ver y escuchar la versión creada por Maria del Mar Bonet acompañada de Manel Camp al piano.

http://www.goear.com/listen/261ddc3/es-fa-llarg-es-fa-llarg-esperar-pau-riba

«¡Oh! qué larga se hace siempre la espera
cuando se espera que llegue lo peor;
y qué triste y que larga es la espera
cuando se espera que muera el amor.
Cuando se espera que todo se acabe
para pronto volver a empezar;
cuando se espera que el mundo se hunda
para volverlo a edificar.
¡Se hace largo, se hace largo esperar!

Y se hace triste esperar cada día
el cielo rojo y el sol que ya se va,
y se hace oscuro esperar cada día,
porque los días escapan sin prisa
y las horas no quieren correr,
porque esperas, y esperas, y esperas
y ahelas una mañana, pero aún es ayer.
¡Se hace triste, se hace triste esperar!

Y se hacen lentas las mañanas y las tardes
cuando la espera acaba en desazón
y se hacen grises las largas lentas tardes
porque sientes transido el corazón,
porque sientes que tienes el alma muerta
y ves tod el mundo confuso,
porque te hallas con las puertas cerradas,
y encerrado como un perro rabioso.
¡Se hace oscuro, se hace oscuro esperar!

Y se hacen grises las horas de espera
cuando no llueve pero ves el cielo lluvioso.
Y se hacen largas las grises esperas
cuando sientes próximo el fin de los dos,
cuando hace días que no silvas ni cantas
y hace tiempo que reíste por última vez;
cuando el corazón siente la muerte y te espantas
al pensar que acaso es el aviso final
¡Se hace gris, se hace gris esperar!»




«Oh que llarga es fa sempre l'espera / quan s'espera que vindrà el pitjor / i que trista i que llarga és l'espera / quan s'espera la mort de l'amor. / Quan s'espera que tot ja s'acabi / per tot d'una tornar a començar / quan s'espera que el món tot s'enfonsi / per tornar-lo a edificar, / es fa llarg, es fa llarg esperar.

I es fa trist esperar cada dia/ el cel roig i el sol que ja se'n va, / i es fa fosc esperar cada dia / perquè el sol no se'n vol anar mai / perquè els dies se'n van sense pressa / i les hores no volen fugir / perquè esperes, i esperes, i esperes / i vols demà, però encara és ahir, / es fa trist, es fa trist esperar!

I es fan lents els matins i les tardes / quan l'espera et desvetlla el neguit. / I es fan grises les llargues lentes tardes / perquè et sens amb el cor ensopit, / perquè sents que tens l'ànima morta / i ho veus tot, tot el món molt confós / perquè et trobes amb les portes closes / i tancat com un gos rabiós, / es fa fosc, es fa fosc esperar!

I es fan grises les hores d'espera/ quan no plou però veus el cel plujós. / I es fan llargues les grises esperes / quan la fi sents a prop per tots dos / quan fa dies que ni xiules ni cantes / i fa temps que vas fer l'últim somrís / quan al cor sents la mort i t'espantes / al pensar potser és l'últim avís, / es fa gris, es fa gris esperar!». ("Es fa llarg, es fa llarg esperar". Pau Riba).

Por otra parte, junto a los grupos y a las voces ya nombradas, es necesario recordar el trabajo y las creaciones que, de forma más independiente, realizaron personas como Núria Feliu –que obtuvo en 1965 el Gran Premi del Disc Catalá–, Teresa Rebull, Maria Cinta, Dolors Laffitte –fallecida en febrero de 2008– o Fermí Reixach; o grupos como Coses, La Trinca, Companyia Elèctrica Dharma, la Orquesta Mirasol y Platería, La Rondalla de la Costa, Secta Sónica, la Salseta del Poble Sec, o Barcelona Traction; y grandes músicos de la calidad de Jordi Sabatés, Santi Arisa, Toti Soler, Jorge Sarraute, Carlos Boldori, Toni Artigues, Manolo Miralles y un largo etcétera que podría hacerse interminable.

Nuria Feliu y Toti Soler. (Fotografías: Juan Miguel Morales).

Tratamiento aparte merece el buen hacer, la sensibilidad y la voz rotunda de Xavier Ribalta, que empezó a realizar sus primeros recitales en Cataluña en 1965, y que se vio obligado a vivir a caballo entre España y Francia dado el silencio forzoso al que tuvo que someterse, durante los años 1968 a 1975, como consecuencia de la prohibición que sufrió para cantar en nuestro país durante siete años.

En la música, en la voz y en la sensibilidad de Xavier, a lo largo de los años pasados, hemos podido encontrarnos con los más hermosos textos de nuestros grandes poetas; desde anónimos catalanes del siglo XIX hasta Espriu o Salvat-Papasseit. (Merece la pena destacar dos de sus discos: el que dedicó a Joan Maragall y los "Cants Intims d'Apel-les Mestres").


Por último, habría que citar a los que en aquel momento despuntaban como las nuevas voces de la "nova cançó"; me refiero concretamente a Marina Rossell, a Joan Isaac y a Ramón Muntaner; voces que empezaron a surgir, entre 1974 y 1975, como una aportación significativa y renovada a nuestra canción popular y de las que hablaremos detalladamente cuando tratemos el tema de la canción durante los años de la transición democrática.

Joan Isaac, Ramón Muntaner y Marina Rossell.
(Fotografías: Juan Miguel Morales).

En el País Valencià, aparte Raimon, Ovidi Montllor y Maria del Carmen Girau –de quienes ya hemos hablado en "cuelgues" anteriores– hay que poner de relieve las creaciones de Paco Muñoz, Lluís el Sifoner, Josep Blai o Lluis Miquel.

Tampoco puede olvidarse a grupos valencianos como Els 4Z, Cadafal, Carraixet, Pep Laguarda y Tapineria, Pavesos y, en especial Al Tall, cuyo primer LP, "Canço Popular País Valencià", se editó en 1975; el trabajo de investigación, de recreación y de interpretación que han realizado los componentes de Al Tall: Manolo Miralles, Vicent Torrent y Miquel Gil sobre la música popular y la tradición viva valenciana es sencillamente, y en todos los sentidos, ejemplar e inigualable.

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