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lunes, 8 de abril de 2013

DANI FERNÁN. SEGUNDA APROXIMACIÓN A «EL PANK DE MIS HIJOS»

Hoy voy a continuar relatando los pensamientos, las sensaciones y los sentimientos que me ha suscitado la audición del primer disco de DANI FERNÁN, titulado "El pank de mis hijos"; obra que en este momento se encuentra en proceso de depuración de mezclas y de masterización, y que se editará y presentará a lo largo de esta primavera.

Con este relato pretendo centrar la atención sobre la personalidad y la obra de uno de nuestros jóvenes compositores e intérpretes que, desde mi punto de vista, tiene un futuro profesional claro y totalmente esperanzador dada la gran calidad poética y musical de sus creaciones. Pienso que Dani está realizando un trabajo muy cuidadoso, ilusionado y honesto que merece el apoyo de quienes creemos en la "canción de autor" y optamos decididamente por ella.

Dani Fernán (Foto de Inés Poveda)

El jueves pasado comentaban cinco de las canciones que componen el disco; concretamente las tituladas "Mañana", "Que vienen los monos", "Living la vida licht", "Martini rojo" y "Rescate". Ver:


Hoy continúo formulando mis comentarios al resto de las canciones del nuevo disco.

Sexto corte: 
MEDIO CORAZÓN

La aparente simplicidad y la desnudez con la que ha sido arreglada musicalmente esta canción –Manu Clavijo, al violín; y Dani Fernán, a la guitarra–, unida a la magnífica y expresiva dicción de Dani, han provocado que, en una primera audición, al margen de la trama argumental del tema, mi atención y mi sensibilidad auditiva se centrara fundamentalmente sobre el magnífico uso –libre y simbólico– que el creador gaditano hace del lenguaje.

En esta canción Dani nos habla de "afilar los puñales de las lágrimas", o de "llover a bares", o de "hacer eses por todos los mares"; nos deja escuchar como "hablan las heridas con que nos da muerte la vida"; y podemos adentrarnos en sus latidos a través de este juego poético en el que encadena percepciones y sentimientos:

«Mirándote sin verte
y viéndote perdida
y perdiéndome en quererte
y queriendo una salida
y saliendo a por la suerte prometida...
... soy medio corazón latiendo fuerte:
mira...».

Después sí, después he vuelto a escuchar "Medio corazón" intentando objetivizar ese lenguaje, o sea, intentando enmarcarlo en un hilo argumental más objetivo... –¡qué tontería tanto racionalismo por mi parte!–...; al final he llegado a una conclusión: el argumento de esta canción –como el de gran parte de la poÉtica de Dani Fernán– no es otro mas que el de la "pasión" vivida y por vivir...; latente y por latir...; pasión por la vida y contra el desvivir...; pasión por el amor y contra el desamor.

Dani Fernán.

Séptimo corte:
SUDANDO, SUDANDO


Y hablando de pasiones suena la guitarra flamenca de Álvaro Ruiz, y Dani –cantando a dúo con una Rozalén "desgarrá", tierna, libre y "cantaora"–, apuesta decididamente por volver al Sur, y engendra un canto que es cante, copla, canción y palmeo; y que, como tal, tiene duende y conmueve; es desconsuelo, drama y "quejío".

«… y sudando, sudando,
de mi cuerpo te estoy sacando
y la vida a veces se me amarga
y se hace larga …
... esta rabia de las noches como un paria …
... esta loca desazón de amar tu boca …
… este juego que con fuego se desata
 cuando follo con otra … »   

Rozalén y Dani Fernán (Foto Inés Poveda)

Octavo corte:
SUPERFICIAL 

Lo del amor y la pasión a veces es muy "complicao", Dani lo deja muy claro en los dos primeros versos de esta canción: «Quisiera quererte mal, pero me confundo / y tú tan superficial y tus besos tan profundos». El problema es que la superficialidad y el erotismo pueden convivir y, cuando así ocurre, si uno llega a enamorarse, es un lío. 

A uno le gustaría que la relación fuera diferente –menos superficial– y poder navegar un poquito más adentro de la la ropa y de la piel... Y es precisamente en este punto de la canción donde "to'la" banda lo acentúa y lo protesta: Álvaro Ruiz, Alejandro Jordá, Gato, Manin, Manu Calvijo, Alejandro Martínez y hasta el Coppel con su armónica... Y Dani lo canta entre el reproche y la ternura.

«... tu cuerpo endurecido sobre el mío
tiene canciones para pasar el frío ...
... tu boca engarzándome eslabones perdíos ...
... tu aliento, como el mar en una caracola,
tiene canciones que se escriben solas
y a veces no encuentran tu sitio...».

Noveno corte:
1'90   

En este noveno corte de "El pank de mis hijos", Dani Fernán nos canta un "rap" al estilo "funky" al compás de las percusiones –cajón– de Manin; los vientos de Jovis al saxo; las cuerdas –bajo y violín– de Gato y Clavijo; y los coros de Manin y Rozalen.

Dani afirma en esta canción que «se siente vivo interpretando los papeles que el mismo se escribe» al margen del "mercado de los valores", del consumo, del pragmatismo, de los crédito y, en general de cualquier tipo de guión preestablecido que pretendan imponerle y que él se niega a aprender. 

A él lo que realmente le gusta es vivir escribiendo su propia vida; interpretando lo que él mismo sueña y proyecta; y haciéndolo de forma sencilla y cotidiana: «caña con tapa uno noventa»... 

(Con gente como Dani se pueden compartir muchas cañas y es un disfrute, aunque con esto de la crisis las suban a 1'95).

Dani Fernán. (Foto de Inés Poveda)

Décimo y parece que último corte:
EL TRAJE DE VIVIR 

Yo no me lo esperaba y me he "quedao" sin palabras... Alejandro Martínez brillante, convincente y sólido con su piano: Marino Saiz haciendo que las palabras vuelen con el sonido de su violín; y Dani Fernán cantándole nuevamente a la vida como búsqueda permanente y como permanente inconformismo...; en realidad se trata de un "nuevo canto a la libertad" que tengo la completa seguridad –espero y deseo no equivocarme– de que muy pronto pasará a engrosar el "cancionero popular" de quienes –como decía Celaya«cantamos como quien respira».

«... Me he comprado un TRAJE DE VIVIR,
vivir a mi manera.
... He contado el tiempo haciéndome el cantante
tan contante y tan sonante...
y he gastado el tiempo
en contar el tiempo
con el pulso que me sostiene por dentro
y otro año fuera del tiesto...
... Otro año que será, otro año más sin ti,
el oficio de fumar, el vicio de escribir
ya no me queda más que mi TRAJE DE VIVIR...
...Otro año más perdido entre el ganado,
otro año más buscando y no encontrando
porque no me he conformado...».

Después un SILENCIO... Parece que el disco ha finalizado... 
Uno –o una– se queda pesantivo, relajao...
y, de repente, aparece ¡ALGUIEN CON CARA DE DUENDE!... 
Con él os dejo... ¡Está a punto de llegar!



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