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viernes, 13 de abril de 2012

EMILIANO DEL RIO I - "ATRAPAO" POR LOS "SUEÑOS ENVUELTOS" QUE NOS TRAE DESDE ARGENTINA.

Emiliano Del Río.

Me había propuesto no escribir este "cuelgue" dedicado al cantautor argentino EMILIANO DEL RIO hasta el próximo lunes, pensando, sobre todo, en que va a ser una de las sorpresas que tenemos preparada en el "Y... ¿QUIEN SABE?" del concierto «¡VOLAD, CANCIONES, VOLAD! - 1» que vamos a celebrar el próximo martes 17 en la Sala Galileo Galilei.

Pero el caso es que desde que aterrizó Emiliano en España, procedente de Buenos Aires, –para pasar con nosotros una temporada–, le he escuchado cantar en directo en varias ocasiones, su disco ya ha logrado colarse en mi universo sonoro cotidiano, y, para colmo, anoche tuve la suerte y la oportunidad de poder disfrutar de sus canciones en un concierto íntimo, y muy directo, celebrado en la casa de Manuel Cuesta.... Circunstancias, todas muy excitantes, que me han llevado a pensar: «Ya no más; no retrases ni un segundo más la presentación en el blog de este Emiliano del Río que te tiene claramente "atrapao" por su personalidad y, sobre todo, por sus canciones y por la forma en que las interpreta... ¡desembucha de una vez! y desahoga las ganas que tienes de hacerlo»... 

Y claro, yo siempre fiel a mis pensamiento, aquí estoy, dispuesto a contaros quien es Emiliano del Río y a proponeros disfrutar....¡sí, disfrutar con él!... Porque Emiliano es uno de los grandes jóvenes cantautores de esa Argentins hermana, que tanto admiro, y que también CANTA COMO QUIEN RESPIRA... Tan fiel voy a ser a mis pensamientos, y a mi admiración hacia Emiliano, que voy a dedicarle dos "cuelgues": el de hoy, y de mañana. Hoy, de forma más general, y mañana, centrándome sobre sus canciones.


Emiliano Del Río.


Emiliano es un compositor que, desde mi punto de vista, resulta un auténtico referente de lo que es la "canción de autor" como género poético y musical. Él tiene claro su "oficio de cantautor", y, en ese sentido, sabe muy bien lo que quiere hacer y lo que con sus canciones quiere comunicar y transmitirnos.

Por una parte, Emiliano es un buen músico que manifiesta una clara fidelidad a las raíces musicales de su pueblo –su folclore–, que asume la identidad de la música argentina tal y como ha ido evolucionando, extraordinariamente, con el paso del tiempo –pensemos, por ejemplo, en León Giego, Víctor Heredia, Spinetta, Charly García, Calamaro, Paez, o el mismísimo Astor Piazzolla, de quienes sin duda se ha alimentado–, y que, a la vez, se abre incondicional y solidariamente a las músicas del mundo cada día menos fronterizas y más universalizadas... En fin, un compositor nada encasillado, riquísimo en matices y sobre todo original, libre y muy brillante.

Por otra parte Emiliano es un poeta que escribe canciones con "entrañas", o mejor, si se quiere, con "alma". Siempre lo he dicho, la "canción de autor" fotografía suspiros: "suspiros íntimos" que se verbalizan  y se confidencian:  y "suspiros sociales" que se fotografían y se denuncian cuando es necesario. Pues bien, las canciones de Emiliano del Río son radicalmente así, son canciones que nos hablan de su experiencia como ser humano que ama, que sufre, que sueña, que acaricía utopías, que siente la soledad o que mira la luna; son canciones que surgen también de lo que vive, de lo que percibe en su entorno y de lo que ese entorno le hace sentir; y son canciones además que, cuando es necesario, se transforman en denuncias directas, siempre sobre un trasfondo esperanzado; denuncias dolorosas y solidarias ante las situaciones de injusticia, de dolor, de pobreza o de abandono de su pueblo argentino y de sus gentes.

Y con todo ese equipaje de experiencias, de percepciones y de sensibilidades Emiliano ha grabado dos discos: "Sueños envueltos" (2007) y "Pueblo espejo" (2010). 

Hablando con él, sobre esto dos discos, me contaba que cada uno de ellos surge de una historia, de una experiencia concreta. Conocidas esas motivaciones –ambas emocionantes y bellísimas– me he decidido a contarlas tal y como él mismo me las ha transmitido por escrito esta misma mañana.

La primera de esas historias referida al disco "Sueños envueltos" está inspirada en una obra de Eduardo Galeano.



«María era una mujer que siempre tenia sueños bobos, esos que se repiten una y otra vez, entonces se entero del país de los sueños, en donde de las galeras de los magos brotaban lechugas cantoras y ajíes luminosos, y por todas partes la gente que tenia muchos sueños, bien cuidados y diversos, se los cambiaban entre si para disfrutar al máximo las noches. Había quien quería cambiar un sueño de viajes por uno de amores, algunos ofrecían sueños para reír a cambio de uno para llorar un llanto bien gustoso, pero fuera de esta tan exclusiva ciudad, allá en las calles, estaban aquellos que abrazaban los últimos pedacitos de sueños que le quedaban ya que alguien se los había llevado por delante sin siquiera detenerse a observar que algunos eran solo niños, y claro, también estaban los otros que ni pedacitos de sueños tenían. 

María, aquella mujer que había intercambiado tantos sueños y que en ese momento se había enriquecido de ilusiones, llevaba encima mucho papel de regalo por lo tanto envolvió gran cantidad de sus sueños nuevos, algunos ni soñados y como todavía en las calles los "desueñados" dormían, les dejo, cual rey mago, uno a cada uno debajo de sus almohadas de cartón y piedras y así al menos los niños volvieron a soñar, con duendes, hadas e incluso con alas echándose a volar, para nunca regresar y así soñar para siempre». 

*Vale aclarar que la palabra "desueñados" no esta inscripta en el diccionario de la real academia española, pero me gusta mas que los "sin sueños". 




La segunda historia-disco referida al CE "Pueblo espejo" de Emiliano del Río es la siguiente:

«El pueblo es reflejo y actor fundamental en la historia de un país, donde a sus muertos no se los debe olvidar y como reflejo de ello al injusto, asesino, genocida o sicario se lo debe juzgar y condenar. 

Por lo general, cada pueblo cuenta con una hermosa plaza, termómetro de almas. 

A veces esta súper afiebrada y no hay paño que logre aplacar su incendiado mercurio. 

Hubo una vez, en aquellos años que se predecía el confín de todos los hombres donde por dos días se alertó una fiebre mentirosa y como tal, se la curo con un placebo de la misma calaña. 

El problema fue que en verdad la infección nos visitaba y aquellos raros días eran síntomas de una gran bicha que nos estaba enfermando. 

Con la fiebre distraída y la hemorragia detenida, volvimos a andar, erguidos y reafirmados en ancianos pero sólidos valores, acordándonos de aquellos brillitos olvidados y de los grandes reflejos que nos supo regalar la historia, creyendo y viviendo convencidos de que al otro lado de esta luna se encontraba algún coterráneo perdido. 

Decidimos caminar hacia el pequeñito fulgor y a nuestro paso fuimos convidando a cada amigo, gota, compañero y paisano de la idea de poder llegar a ser reflejo en este hermoso espejo. 

Así logramos esa inmensa pero joven luz con la que han soñado nuestros destellos mas viejos y con la que esperamos iluminar a los venideros, a aquellos que aun no han despertado en este PUEBLO ESPEJO que juzga al tirano y nunca olvida a sus muertos». 

Emiliano del Río.


Creo que por hoy debo detener este "cuelgue" entre otras razones para disfrutar de las palabras de Emiliano...; mañana más...; mañana hablaremos, en concreto, de sus canciones.

1 comentario:

  1. ¿Sabes? Me ha picado un montón la curiosidad y estoy como loca por escucharlo y comprar algo de él. Muchas gracias

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