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miércoles, 8 de febrero de 2012

MARíA DE MEDEIROS: «DE COMO UNA CANCIÓN PUEDE AYUDARTE A VIVIR»

Hay días en que cuando llega la noche, y me dispongo a descansar, me entran unas tremendas ganas de darle las gracias a la vida por pequeñas cosas, por pequeños situaciones vividas a lo largo de la jornada, que me proporcionan –casi siempre inesperadamente– la oportunidad de sentirme muy feliz; son pequeños detalles, a veces insignificantes, pero que conforme pasan los años me resultan más imprescindibles.

Anoche viví uno de esos momentos mágicos.

Antes de acostarme sentí la necesidad urgente de darle las gracias a la vida por una canción; concretamente por la canción brasileña "Aos nossos filhos" ("A nuestros hijos") compuesta por Víctor Martins e Ivan Lins. Voy a explicarme.

Por la tarde asistí al concierto que dio en el Teatro Bellas Artes, de Madrid, MARIA DE MEDEIROS; precioso concierto que logró emocionarme.

María de Medeiros.

Hasta ayer había escuchado cantar a María en muy pocas ocasiones; recuerdo, por ejemplo, –cuando escribí mi libro sobre Miguel Hernández–, el tremendo impacto que me causó su versión de las "Nanas de la cebolla" incluía en el disco "Señoras: Ellas cantan a Serrat" (2010)... Permanecen también en mi memoria sus preciosas versiones de temas como "Te recuerdo Amanda", de Víctor Jara; "O que será" de Chico Buarque; o "A noite de meu bem", de Milton Nascimento... Pero nunca me había parado a escucharla y a sentirla tan relajadamente como ayer en el Teatro Bellas Artes.

Pues bien, a los pocos minutos de iniciado el concierto, María de Medeiros, con la sensibilidad y la belleza que le caracteriza, presentó y interpretó en castellano una de las canciones más hermosas y emocionantes que he escuchado a lo largo de toda mi vida, fue la canción de los compositores brasileños Víctor Martins e Ivan Lins, titulada "Aos nossos filhos" ("A nuestros hijos"), tema dedicado a todos los hijos de cualquier país del mundo que haya sufrido la crueldad y la violencia generada por cualquier dictadura.

«Perdonen la cara angustiada,
perdonen la falta de abrazo,
perdonen la falta de espacio,
los días eran así.

Perdonen por tantos peligros,
perdonen la falta de amigos,
perdonen la falta de abrigo,
los días eran así.

Perdonen la falta de hojas,
perdonen la falta de aire,
perdón si no pude elegir,
los días eran así.

Y cuando lo pasen en limpio,
y cuando desaten los lazos,
y cuando corten los cintos,
vivan la fiesta por mí.

Y cuando laven las heridas,
y cuando laven el alma,
y cuando laven el agua,
laven sus ojos por mí.

Y cuando broten las flores,
y cuando crezcan las plantas,
cuando recojan los frutos,
prueben el gusto por mí.

Que los días eran así».


Escuchar esta canción en la voz de María de Medeiros fue un auténtico regalo que anoche me lleno de vida...; fue el regalo de la sensibilidad, de la belleza en estado puro, del sentimiento desbordado, del amor y de la ternura...; en fin de todo ese conjunto de grandes-pequeñas cosas imprescindibles por las que hoy siento que merece la pena vivir... Pequeñas cosas que si me faltaran convertirían en un absurdo absoluto toda mi existencia.

¡Gracias María por la noche de ayer!

Esa misma canción "Aos nossos filhos", fue interpretada, por primera vez, por Ivan Lins, uno de sus autores, en el disco "Nos días de hoje" (1978).

Puede escucharse cantada en directo en: 
http://www.youtube.com/watch?v=C3SkZQrroNA


Posteriormente, esta misma canción interpretada en castellano, con el título de "A nuestros hijos", fue grabada por León Gieco –en el disco "Semillas del corazón" (1989)– y por Tania Libertad, acompañada de César Camargo –en el disco "Dúos".

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