Páginas vistas en total

lunes, 10 de octubre de 2011

DIEGO OJEDA y NEFTALI ROBAINA . NOCHE MÁGICA EN VEGUETA (LAS PALMAS)

Neftali Robaina y Diego Ojeda.

Fue en Vegueta (Las Palmas), en una bellísima placita situada detrás de la catedral; yo andaba casualmente por la ciudad –porque el Ayuntamiento me había invitado a dar una conferencia a educadores sobre  "la vida como don y como proyecto"– y decidí no perderme el concierto de Diego Ojeda –acompañado al saxo por Neftali Robaina– que se celebró el pasado sábado, día 8, por la noche.

Es cierto –de eso iba mi conferencia en Las Palmas–, la vida, cuando menos te lo esperas, te hace un regalo que, entre otras cosas, te sirve para sentirte felizmente vivo, y para descubrir que merece la pena vivir. Ya lo decía Serrat

«De vez en cuando la vida
nos besa en la boca
y a colores se despliega como un atlas,
nos pasea por las calles en volandas [...],
y saca un conejo de la vieja chistera
y uno es feliz como un niño
cuando sale de la escuela».
("De vez en cuando la vida")

Pues sí, uno de esos "de vez en cuando" se produjo la noche del sábado 8 de octubre y lo protagonizó Diego Ojeda, con su guitarra y con sus canciones.

Diego Ojeda.

Fue un concierto mágico en el que confluyeron muchas complicidades: el silencio; la noche; la plaza tenuamente iluminada por los faroles; la escalinata trasera de la Catedral con su arquitectura canaria de fondo; la terraza de la taberna "El Monje"; los árboles; el empedrado; el sonido de la guitarra, del saxo y de la voces que resultó impecable; presencias amigas como las de Raquel y de Melania –que leyó un poema–; Diego Ojeda; y cantar en casa y con los suyos.


Diego nos ofreció temas de sus dos últimos discos "Escaparate" y "Semáforos en verde"; y algunas canciones nuevas; entre ellas, un "mariachi" –o latido mexicano– hermosísimo; y es que Diego este verano vivió una gratificante experiencia en México, conoció a grandes cantautores de allá, como Carlos Carreira –del que hablaremos próximamente–, y va a regresar muy pronto para grabar un nuevo y definitivo disco que ya tiene prácticamente ultimado.

Pero sobre todo, el pasado sábado en Vegeta lo que más me emocionó fue constatar el "crecimiento" artístico de Diego en todos los sentidos. Ver crecer a un artista es una hermosa experiencia; y yo, que  vengo siguiendo el trabajo de Diego desde hace tiempo, me sorprendo día a día "del gran cantautor"  –o simplemente compositor y cantor– que está logrando llegar a ser; y, sobre todo, me alegro del futuro que le espera si sigue en la misma línea de trabajo que viene desarrollando; un futuro creo que espléndido...; el tiempo me dará la razón.

Diego Ojeda y al fondo Neftali Robaina.

He de añadir que en el concierto de Vegueta hubo algo más, algo que contribuyó definitivamente a la magia de la noche, lo primero la presencia impresionante de Neftali Robaina con su saxo; he de confesar que desde el primer día que escuché a Neftali me quedé "colgao" a su música...; ¡escucharle tocar el saxo es un lujo y un placer!... Espero y deseo poder asistir pronto a algún concierto en que toque en solitario.

Neftali Robaina y Diego Ojeda

En segundo lugar, a lo que ya definitivamente voy a llamar "la magia de una noche en Vegueta", contribuyó también la presencia amiga y la colaboración en el concierto de Sergio Alzola que intervino con dos canciones, una en solitario y otra a dúo con Diego. Me alegró hablar y escuchar a Sergio que, como ya comenté en este mismo blog, tiene grabado un disco que es de los que escucho con bastante frecuencia: "Tricontinental".


Sergio Alzola.

En fin, y en resumen, ¡que no nos falten nunca conciertos como el que Diego nos dio la otra noche en una hermosa plaza, al pie de una escalinata, y con la sensibilidad revoloteando libre, sin muros y colándose por todos nuestros poros!

No hay comentarios:

Publicar un comentario