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lunes, 8 de agosto de 2011

LUIS PASTOR I - LOS ORÍGENES DE UN MÚSICO Y DE UN POETA DE PROFUNDAS Y AUTÉNTICAS RAÍCES POPULARES







En la historia de nuestra música contemporánea y, más concretamente, en la historia del movimiento de "cantautores" surgido en España en la década de los años setenta, es imprescindible destacar a LUIS PASTOR; músico y poeta de profundas raíces populares y de extraordinaria naturalidad, que se autorretrata en el texto de su canción "Soy" –grabada en 2002– en los siguientes términos:

«Soy un rayo nacido del grito,
feliz meteorito, de alguna explosión.
Soy la unión de dos cuerpos celestes,
mi madre y mi padre en el ojos de Dios.



Vine al mundo de la sementera,
el trigo en la era, el fruto en la flor.
Arrancado del surco del huerto,
tomate, pimiento, patata y melón.




Soy un viejo pupitre de escuela,
pizarra, tintero, cartera y catón.
Yo también comí queso amarillo,
bebí leche en polvo y canté el Cara al sol.


Soy el cuerpo sagrado de Cristo,
rosario, novena, pecado y perdón.
Soy un pobre corral de gallinas,
castaño y encina, oveja y pastor.



Soy lo que fuimos ayer,
soy lo que está por venir,
soy un deseo de ternura,
un canto de cuna, soy parte de ti.

Un marinero sin mar,
un extremeño en Madrid,
un árbol de Berzocana,
la flor de Jara de tu jardín.


Soy un leve murmullo en el tiempo,
caricia del viento, diciéndome adiós,
Soy recuerdo de un largo viaje,
familia emigrante, y una vida mejor.



Soy memoria de un tiempo de barrio,
ciudad de extrarradio de lata y cartón.
Soy un verso lanzado al futuro,
proyecto seguro, guitarra y canción».




Luis Pastor nació en Berzocana (Cáceres), el 9 de junio de 1952. Hijo tercero de una familia de campesinos, tuvo, allá en su pueblo, una infancia feliz que transcurrió apaciblemente entre la escuela, la plaza, la iglesia, la calle, el campo y los amigos.

Desde muy pequeño le gustaba cantar: "Cuando era niño –comenta Luis todo el mundo cantaba [...]. En la radio se escuchaba a Farina, Joselito, Marisol, Antonio Molina, La Niña de los Peines, Pepe Pinto, Tomás de Antequera, etc. Yo cantaba "El monaguillo" con la misma vocecita de pito de Joselito, y, cuando bajaba mi calle hacia la plaza, algunas  vecinas me paraban y me pedían que les cantase [...]».

Por si alguien no lo recuerde –como es natural– la canción "El monaguillo", cantada por Joselito, decía así:

Joselito



«Mi cariño es una estrella
y no la puedo alcanzar
y a toas horas pienso en ella
y no me quiere mirar.
Soy un pobre monaguillo
que no tiene más consuelo
que soñar con ese brillo
que le llama desde el cielo».





Hecho el paréntesis volvemos sobre Luis Pastor. «Yo era, soy y seguiré siendo un cantarín, como mi padre –continuaba diciendo Luis en el libro "Los autores", editado por la Fundación Autor–. Lo recuerdo arando el campo con sus caballos y, en medio de esa soledad inmensa de la era, su voz tronando coplas [...]. Mi madre también cantaba mientras hacía las labores de la casa. Con nosotros vivía mi abuelo, que se dedicó a la música. Se fue con dieciséis años a Argentina, dejando novia en el pueblo. Cuando volvió, traía el oficio de sastre y debió de haber aprendido música, porque tocaba la guitarra. Luego se hizo sacristán y tocaba el órgano de la iglesia. En mi familia, a todos nos gustaba cantar. En Navidad, nos sentábamos alrededor de la mesa camilla a la una o las dos de la mañana y nos daban las ocho cantando».

En 1960, los padres de Luis, pensando en sus hijos y en su futuro, y ante la falta de horizontes, que, en aquel momento, les ofrecía el trabajo en el campo, decidieron trasladarse con toda la familia a Navalmoral de la Mata. «En Navalmoral –sigue recordando Luis me puse a trabajar en una tintorería. No recuerdo la razón, pero supongo que el motivo fue que llegué tarde al curso escolar [...]. Yo siempre estaba cantando, una noche mi primo José Luis que tocaba la bandurria en una rondalla, me llevó rondar a las mozas junto a otros amigos. Aquella fue mi primera actuación a pecho descubierto. Tenía nueve años y canté "Clavelitos"».

Al año siguiente, víctimas por segunda vez de aquel duro peregrinaje que siempre supone la emigración, tuvieron que trasladarse de Navalmoral al barrio de Orcasitas, de Madrid, y dos años más tarde, en 1963, decidieron instalarse definitivamente en el barrio de Vallecas, donde Luis pasó treinta años de su vida; y donde surgió su vocación, su trabajo, su pasión y su compromiso con la música y con la canción popular.

2 comentarios:

  1. Voy a contarte una anécdota graciosa. Fui invitado por Antonio a la fiesta-inauguración de la exposición del CAUM (me dijo que estuviste, así que lamenté no haber podido saludarte porque no te vi o no te reconocí). En la puerta vi llegar a Elisa, y como ya habíamos hablado por internet varias veces, me presenté formalmente (ya arriba, le regaló a Antonio unos zapatos). Me situé en el extremo del pasillo, y, para mi sorpresa, en la sala de la fotocopiadora, allí estaba Luis, canturreando, tocando el timple, dando vueltas medio bailando; en dos ocasiones se situó a mi lado: yo no soy especialmente "friki" o mitómano, pero aún así no podía quitarme de la cabeza que el hombre cuyas canciones me desgañito cantando estaba allí a mi lado como uno más. Luis subió y cantó sus dos canciones. Algo más tarde, durante la merienda ofrecida, pasó a mi lado para agenciarse algo de comer, y entonces ya sí le saludé y me presenté como amigo de Antonio y medio-extremeño; me preguntó de qué pueblo, y yo contesté que de Trujillo "bueno -añadí- de Huertas de Ánimas". Él me dijo un dicho sobre los trujillanos, y entonces comenzamos un curioso pique Berzocana-Trujillo... Luego alguien le reclamó y ya no le vi hasta la última hora. Cuando se lo conté a Antonio se echó a reír, y al confesarle mi preocupación por si le había ofendido me la curó diciendo "¡Qué va hombre!". Fue una noche muy memorable, y espero encontrarnos otra vez, en un ambiente más relajado, y brindar por Trujillo y por Berzocana.

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  2. ¡Ey! Por si las moscas, el pique inter-pueblos fue de buen rollo, y lo ganó él. ;)

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