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miércoles, 6 de abril de 2011

HOMENAJE A LA MÚSICA Y A LA CANCIÓN. Cuatro canciones y unas breves reflexiones.

La iniciativa y la experiencia –sobre la música– que ayer nos transmitía José Antonio Abreu, director de orquesta venezolano, me ha suscitado el recuerdo de cuatro canciones y una reflexión que le leí hace tiempo a Antonio Gala, y que quiero hacer presentes hoy en el blog, como reconocimiento y homenaje a todas las personas que, de una u otra forma, nos relacionamos con la música o con la canción, con independencia de la edad que tengamos, o del género musical con el que hayamos decidido identificarnos.

Esas cuatro canciones son las siguientes:


«Música, música,
tengo fe en la música,
sólo debe haber música,
orientando tu vida haca lo mejor.
La música será tu solución,
hacia algo que lleva a la paz,
la auténtica paz,
que hará que seamos hermanos,
entre la incomunicación
masiva que nos obliga a estar 
de alguna forma
dentro de esta bola redonda».
("Música, música". Javier Bergia).


«Miro el instante que ha fijado
la fotografía,
ríes con la timidez de quien
le avergüenza la risa.
Quince años que sujeto entre mis brazos
al compás del último disco robado.
Nada queda en ese trozo de papel,
todo es alquimia;
veo que es la prueba más veraz
de que todo es mentira.
Esos rostros ya no llevan nuestros nombres,
son dos máscaras perdidas en la noche,
pero, queda la música...».
("Queda la música". Luis Eduardo Aute)


«Apoyó el arco suavemente entre las cuerdas y atacó con toda naturalidad
Mi, Fa, Mi, Re, Do, Re, Mi, Fa...
Y uno por uno desgranó cada pasaje con preciso y afilado bisturí
Fa, Sol, Fa, Mi, Re, Do, Re, Mi...
Y contagió a los cuatro vientos
las risas y los lamentos
de la sangre puesta en pie
Sol, La, Sol, Fa, Mi, Re, Do, Re...
Cual grillo en celo que reclama su pareja señalando: ¡Estoy aquí!
Fa, Re, Si, La,
Fa, Do, Si, La, Sol, Sol, La, Si...
Déjalo todo y sígueme.
Trinaba mágica.
La voz del músico.
Pariendo música.
Música...
Bendita música.
La, Do, Si, Si,
La, Sol,
La.
A consecuencia de una osada pirueta que el intérprete salvó con frialdad
Mi, Fa, Mi, Re, Do, Re, Mi, Fa...
Mi corazón echó a volar como un cometa presintiendo que rondabas por allí
Fa, Sol, Fa, Mi, Re, Do, Re, Mi...
Y con la angustia y el talento
del último movimiento
anduvo buscándote
Sol, La, Sol, Fa, Mi, Re, Do, Re...
Y en los impares del segundo anfiteatro te encontró y volvió a por mí
Fa, Re, Si, La,
Fa, Do, Si, La, Sol, Sol, La, Si...».
("Bendita música". Joan Manuel Serrat).


«Pero hay algo que me ayuda a despertar,
es la música que corre en nuestras venas
es un ritmo que contagia y es mejor
porque así no estamos solos».
«Si las palabras curan que hablen.
Si las canciones acompañan que suenen.
Si el calor alivia, invítame.
Si las miradas saludan, asómate».
("La música me ayuda" y "Si las palabras curan". 
Marina Rossell).

Y estas son las reflexión que formulaba Antonio Gala en su artículo "La música extremada", publicado en el diario El País, en 1990:

«Si el ser humano no fuese capaz de percibir la belleza de los sonidos y enriquecerse con ella, estaría incompleto; si un pueblo no hubiese encontrado su propia música, y no cantara y se regocijara a su través, sería un pueblo sin alma».

«La música resume la más alta dignidad del arte, siendo a la vez sustancia y forma de él. [...] El mundo entero se vincula por medio del comprensivo abrazo de la música. Como un mágico tapiz volador, suprime las distancias y el tiempo, recorre geografías y épocas, produce efectos enardecedores o pacificadores según la disposición de su auditorio. Su ecumenismo se alza sobre credos, razas, ideologías y contradicciones, y relaciona sin palabras un corazón con otro comunicándoles la más honda verdad. Ella aligera la poesía de su lastre verbal para que vuele más alto aún y se trascienda».

«Sólo así, con la certidumbre de que la música está en nosotros y a la vez por encima de nosotros, adquirirá su valor verdadero. Y ella y las otras artes –entre las que la competencia es imposible porque son vías convergentes–, en un día impar, quizás nos hagan comprender a los hombres que somos todos hermanos incompletos; que todos somos un eco de la inaudible voz del cosmos; un compás cada uno de la infinita melodía; un ritmo o una estrofa o un silencio –sin silencio no hay música– de la eterna armonía universal».


5 comentarios:

  1. Muy buena reflexión.....la música, esa fibra óptica invisible, que une el latido distinto de todos los distintos corazones de la gente de bien, que hace que todos los latires sean unísonos.

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  2. LA MÚSICA

    La música nos hará quizás mejores
    y cantaremos a pequeños dioses
    tallados en cristal
    (translúcido y mortal
    quisiera planear
    por mi planeta de sal).

    Vuela venciendo el frío,
    un poema es un camino
    hacia ningún lugar
    quedémonos aquí:
    en cosas cotidianas
    a Dios podemos sentir.

    Qué importa si hay un cielo sin en ti creo
    y he visto aquí la gloria y el infierno,
    y puede que el amor
    no tenga tiempo ni espacio
    y mi alma inmortal
    no siga sin mi cuerpo.

    No somos perfectos
    ni robots ni eléctricos,
    por eso puedo ver:
    tan sólo una mujer

    entre cuarenta mil,
    y como se clavan en mí
    las agujas de un reloj,
    la danza de la luna,
    la luz de un corazón
    en ojos de aceituna,

    el ángel y el demonio,
    el hombre, el animal,
    inútiles recuerdos
    y un sueño que no despierta.

    © Letra y música: David Luis.
    Podéis escuchar aquí LA DANZA Y LA MÚSICA

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  3. Yo no canto por cantar
    ni por tener buena voz.
    Canto porque la guitarra
    tiene sentido y razón.
    Víctor Jara

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  4. Del mismo modo que el genial Borges no concebía un mundo sin libros yo tampoco puedo hoy día concebirlo sin canciones y sin música...De hecho, aunque suena muy radical cuando se lo digo a mis amigos, la música ha sido mi salvación en estos años en este paréntesis de mi vida, plagada de adversidades y obstáculos...Mi cita semanal a los conciertos de La Espiga de estos dos últimos años ha sido realmente la mejor terapia que he podido aplicarme para sobrevivir a una situación complicada. ¡Que no pare la música! Un abrazo.

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  5. Gracias Fernando por tu permanente sensibilidad con todo aquello que supongo, que deberiamos compartir el común de los mortales. Alcanzar en el tiempo, esa hermosa utopía que debe ser vivir en un mundo mas justo y mas digno. Siempre nos quedará el poder balsámico y evocador de la buena música.

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