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domingo, 8 de diciembre de 2013

DIEGO OJEDA TRES AÑOS DESPUÉS... Y AHORA, FELIZMENTE, "POR CULPA DE LA POESÍA"

El 18 de noviembre de 2010 inicié este blog con cierta inseguridad y "timidez" porque era la primera vez que me enfrentaba a una avenura como ésta. Hoy, tres años después, me siento feliz porque creo que está funcionando muy bien y que está siendo útil. Este es el motivo por el que cada día, cuando me siento a escribir, le doy las gracias a la vida por haberlo puesto en marcha.

Os he contado esto para contextualizar, seguidamente, la presentación del nuevo disco de DIEGO OJEDA, titulado "Por culpa de la poesía".

Cabecera de facebook para el nuevo disco de Diego Ojeda.
(Diseño: Martín Acosta)

A los nueve días de poner en marcha el blog –o sea, el 26 de noviembre de 2010– escribí el primer "cuelgue" monográfico dedicado a un cantautor –precisamente a Diego Ojeda– y le puse el siguiente titular:

«LA VIDA SIGUE»... Y DIEGO OJEDA NOS LA VA LLENANDO DE SENTIDO»

En aquel cuelgue –hablando de Diego y de su primer disco "Escaparate"– entre otras reflexiones planteaba la siguiente:

«Diego Ojeda y "Escaparate" configuran una muestra más de la calidad musical y poética que tiene la nueva generación de jóvenes compositores y cantantes que están entregados, con mucho esfuerzo, a la no fácil tarea –en los tiempos que corren– de acompañarnos con sus canciones en el "arte del amar, del sentir y del vivir"».

Lo escribí hace tres años y hoy –ya no con timidez, sino con absoluto convencimiento– subrayo y reafirmo cada una de aquellas palabras.

Diego fue mi primer compañero de aventura aquí DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA, y aquí DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA celebro ahora –y os invito a celebrarlo– el nacimiento de su último disco.

Preciosa cubierta diseñada por Martín Acosta al que
personalmente considero uno de los mejores diseñadores
relacionados, en la actualidad, con el mundo discográfico.

El pasado mes de noviembre, Diego me contó que se marchaba una temporada a México. País al que ama, y que le apasiona, porque en él se ha sentido muy querido, y ha tenido la suerte y el placer de encontrarse, y hacer amistad y compartir canciones, con un gran músico mexicano: CARLOS CARREIRA.

Carlos Carreira y Diego Ojeda relajándose durante
la grabación del disco. 
Imaginaros, estudio de grabación con incentivos lúdicos
y relajantes.

Cuando Diego me dijo que se iba a México, me alegré porque le encontré contento y confiado en esa nueva aventura profesional que iba a emprender; pero a la vez me sentí preocupado y un poquito triste. En algún momento pensé: «Otro joven más que se nos tiene que ir de este "puto y maravilloso" país con su "genio" a cuestas».

Se fué ¡sí!... Pero, contrariamente a lo que yo pensé, se fue con su "genio incorporao" pero para realimentarlo, para darle aire y vuelo en aquella América del alma... ¡Aire y vuelo!... Cantó en México todo lo que pudo y más...

Y esto es solamente un ejemplo.

Compuso nuevas canciones y grabó su nuevo disco con la magnifica colaboración de Carlos Carreira y Esteban Herrera. Os dejo seguidamente algunas imágenes de esa grabación:


Y después, ya con su su nuevo disco grabado, y con su "genio aireao" y –sin duda– fortalecido, regresa, y vuelve a estar con nosotros –me alegro un montón–.

Ha llegado, y nada más aterrizar, se pone en marcha y el próximo día 14 de diciembre –sábado– a las 21:30 nos presentará  las 12 nuevas canciones que componen "POR CULPA DE LA POESÍA".

«Y ocurrió por culpa de la poesía
que dos tan lejanos se pudieran acercar
y entre verso y verso, se nos hizo el día...»

Doce canciones –que ya iré presentando y comentando en el blog, y en el "buen día" de mi muro de facebook–, de las que hoy voy a destacar y compartir la titulada "Quiero"; canción que corresponde al primer vídeo, del nuevo disco, que Diego ha colgado en la red:



«Llegaste y el invierno se hizo trizas
volaron las cortinas y rompimos el reloj
dejamos el pasado en la alfombra
y el presente en mi colchón 

Buscando explicación a esa mirada
le di la dirección equivocada a mis palabras
hablándote de todos mis fantasmas
desperté a la madrugada 

Y no voy a sentirme un hombre triste
cuando tú no me visites  
quiero respirar y construir un porvenir sin cicatrices
quiero una maleta con tu ropa que nos lleve siempre al sur

No quiero que te quedes
no quiero que me dejes
no quiero que bailes con otro que no sea yo
no quiero amor eterno
quiero que seas mi espejo
follar hasta que se fracture el pliegue de un colchón
no quiero conocer
los nombres que se esconden
tras el historial oculto de tu habitación
no quieras tú saber
quien me enseñó a pecar
ni el precio que he pagado por vivir en soledad
  
Guardé tu dirección en mi bolsillo
tuve mucho miedo me enfadé conmigo mismo
dudando si o no volver a verte
me estrellé contra el destino

Perdido en la neblina de un recuerdo
borrándote de mí poniendo el marcador a cero
haciendo planes imperfectos 
sólo conseguí echarte de menos

Un millón de veces volveré a buscarte
sólo por un beso
sé que no fui bueno abandoné a otro cuerpo
y no me arrepiento
a pesar de toda las heridas
sé que volvería a hacerlo  

No quiero que te quedes
no quiero que me dejes
no quiero que bailes con otro que no sea yo
no quiero amor eterno
quiero que seas mi espejo
follar hasta que se fracture el pliegue de un colchón
no quiero conocer
los nombres que se esconden
tras el historial oculto de tu habitación
no quieras tú saber
quien me enseñó a pecar
ni el precio que he pagado por vivir en soledad»

sábado, 7 de diciembre de 2013

CON EMILIANO DEL RÍO. CRÓNICA DE UN CONCIERTO MÁGICO E INOLVIDABLE.

A Candela Junco, a Jara,  
a Paloma Lopez y a Loreto Liz
con quienes tuve el inmenso placer de compartir, 
muy especialmente, este concierto.

El pasado 5 de diciembre –jueves– tuve la suerte y el placer de asistir a un concierto en el que tanto yo, como mi pequeña "samsung" –mi cámara fotográfica con la que hace años mantengo una tierna complicidad– disfrutamos "un montón". Fue el concierto de fin de gira por España, y de despedida –de Madrid–, antes del volver a Buenos Aires, del cantautor argentino EMILIANO DEL RÍO

El concierto se celebró en la Sala Libertad 8, de Madrid, y, como comentaba en mi muro de facebook –en una crónica de urgencia– fue «mágico, aLUZinante, bellísimo, de los que no se olvidan y difícilmente se repiten».

Hoy aquí DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA, voy a ampliar aquella breve crónica con una serie de fotografías que dan testimonio de lo que aconteció el pasado jueves en Libertad 8. Acudo a las imágenes, y escribiré poco, porque creo que es la mejor forma de haceros llegar lo que allí vivimos y sentimos.

El concierto-recital se inició, aproximadamente, a las 22:00 y lo presentó RODOLFO SERRANO que es amigo –al que quiero mucho–, poeta, "soña-luchador" de siempre, cómplice de Emiliano en afectos y mutuas admiraciones, y, sobre todo, ser humano de calidades muy bellas y profundamente tiernas y solidarias.

Rodolfo nos narró su primer encuentro con Emiliano en Buenos Aire, e inició el concierto-recital leyendo dos de sus poemas, uno de ellos "Noches de hospital"... ¡Hermosísimo!

Rodolfo Serrano.

«Esta casa vacía y estas noches,
como calles sin gente y sin farolas,
como sábanas blancas sin arrugas,
igual que el pan de hace varios días,
televisor apagado, sopa fría
en la cocina triste, y en el baño
la soledad rompiendo las toallas.
Estas noches sin ti. Como un cuaderno
sin versos y sin letras. [...]».

Este poema y parte de la obra poética de Rodolfo Serrano –aparte de en sus libros–
 puede leerse en su blog: http://rodolfoserrano.blogspot.com.es/

Seguidamente subió al escenario de Libertad 8 EMILIANO DEL RíO e inició su recital dedicándole a Rodolfo un tango. Concretamente "Nostalgias", compuesto por Juan Carlos Cobián y Enrique Cadícamo... ¡Menudo tangazo..., Emiliano lo bordó!... «Nostalgias / de escuchar tu risa loca / y sentir junto a mi boca / como un fuego tu respiracion».

Emiliano del Río.

Emiliano interpretó varias canciones de su repertorio, entre ellas "Cómo" –con la que hace unas mañana daba yo el "buen día" en mi muro de facebook y que él tuvo el precioso gesto de dedicármela–...  y volvió reclamar la presencia de Rodolfo en el escenario.

Rodolfo Serrano leyendo un poema que dedicó a Jerónimo Salinero.

Rodolfo recitó otros de sus poemas y nos presentó al poeta amigo y cómplice, nacido en Macotera (Salamanca), llamado JERÓNIMO SALINERO

Jerónimo Salinero.

¡Genial el amigo Jerónimo!... ¡GENIAL!... ¡Me hizo reír y emocionarme! lo que es my sano en los tiempos que corren. Leyó varios poemas de su libro "La liturgia de la luna". Entre ellos el titulado "Lo que era mío" del que copio el inicio y el fin:

«Dejé por ti,
abandonado mi origen,
mi casa, las caricias de mis abuelos,
la esencia de mi existencia,
el alborozo de la mocedad. [...]
Dejé por ti, Madrid,
todo esto que era mío,
esperando tener recompensa
por tanto que dejé para tenerte».

Y apareció otro de los grades magos de la noche: ADÁN LATONDA, pianista maravilloso –entre otras muchas cualidades– al que, por cierto, le debo un "cuelgue". Es uno de esos músicos, a los que yo llamo "de reparto" y al que le concedería ¡ya mismo! un Óscar, o un Goya.

Adán Latonda

Mientras tanto ISMAEL SERRANO, en primera fila, no parpadeaba:

Ismael Serrano y Adán Latonda.

Y empezaron las colaboraciones musicales amigas. A Emiliano le quieren muchos –y mucho– compañeros y compañeras que comparten, con él, el "oficio de cantores".

La primera de esas colaboraciones fue la de MARWAN. Nos contó que conoció a Emiliano la primera vez que viajó a Argentina, y que él fue el "principal agitador" gracias al que más de cien personas asistieron a su primeriza actuación en Buenos Aires. Después, cantaron juntos.

Marwan y Emiliano del Río.

A Marwan le siguió FRAN FERNANDEZ. He de decir que cada vez me gusta y me emociona más cuando toca y canta "amarrao" o "abrazao" –que en él es lo mismo–, simplemente, a su voz y a su guitarra.

Fran Fernández, Emiliano del Río y Adán Latonda.

En un momento determinado descubrí que MANUEL CUESTA, le pasaba a Ismael Serrano este papel... Era la letra de su canción "Tu risa en la Alameda" –una de las canciones de Manuel que más me gustan–... ¿Iban a cantarla?...



Pues sí, la cantaron, y además a trío: Emiliano del Río, Ismael Serrano y Manuel Cuesta... ¡Inédito y genial!... Y la "magia" del concierto, "in crescendo".

Emiliano del Río, Ismaél Serrano y Manuel Cuesta
cantando "Tu risa en la Alameda".

Otro poeta que se unió al concierto con sus versos fue JOSÉ GONZÁLEZ, autor de los textos del disco recientemente publicado "La ternura del viejo cormorán". José había acompañado también a Emiliano del Río en el concierto del pasado miércoles en Salamanca.

José González.

Permitirme un paréntesis para mostraros una travesura de mi pequeña "samsung"... Podría ser un "microcantijuego" interesante... ¿Quiénes son estos tres "chicos cantores" y admiradores de Emiliano del Río?

«Podrían ser los tres mosqueteros...
... ¡peno no!...
¿Tal vez los tres tenores?...
... ¡pues tampoco!...
¿Los tres Reyes Magos?...
... frio, frío... 
Evidentemente no son los tres lobitos...
...  se les nota en la cara
Entonces, ¿quiénes son?»

Lo que está claro es que disfrutaron
y nos lo cntagiaron
en el concierto de Emiliano.

Y llegó, el que faltaba: ANDRÉS SUÁREZ... Emiliano le acompañó con su armónica y me encantó... El próximo lunes iré a su concierto que se celebrará también en Libertad 8 y ya os contaré... ¡Ganas tengo de escucharle!

Emiliano del Río y Andrés Suárez-

Por último, como broche final, ISMAEL SERRANO nos cantó dos temas, y cerró el concierto haciendo un último dúo con el gran protagonista de la noche: EMILIANO DEL RÍO.

Emiliano del Río e Ismael Serrano.

Y no quiero alargarme más, solamente decir que EMILIANO se nos ha "colao" muy hondo y por muchas razones, una de ellas, sin duda, por componer e interpretar canciones como ésta que podemos escuchar pulsando en el siguiente enlace de "goear":


«Calma, es lo que necesitamos en esta casa
en estos tiempos cuando el aguila devasta
toda remota posibilidad de soñar
Y aunque las brasas, que encendieron nuestros padres hoy sean escasas
no miremos como el fuego se apaga

y como vende frialdad la televisión.
No dejemos que las flores se marchiten,
que la esperanza se achique y se expanda el dolor
no resignemos nuestra lucha
en esa jodida balanza que pesa lo menos malo cono peor.

Utopia, tan lejana, tan soñada y tan temida,
utopia de vivir sin esa espina
de que sea utopico vivir mejor
y ese cansancio, del andar del que no debe cansarse
de trabajar para que otros se cansen
de joder hasta el cansancio la ilusión.

No dejemos que las flores se marchiten,
que la esperanza se achique y se expanda el dolor
no resignemos nuestra lucha
en esa jodida balanza que pesa lo menos malo cono peor».
("Jardín de la utopía")

jueves, 5 de diciembre de 2013

JULIO GONZALO: VIENTO, SAXO, MÚSICA, VUELO, LIBERTAD Y, SOBRE TODO, MUCHA SENSIBILDAD

Hoy le voy a dedicar este cuelgue a un músico –de los que yo llamo "de reparto"– que cada vez que le escucho tocar en un concierto consigue "emocionarme" y ponerme "patas arriba" el rinconcillo más íntimo de mis sentimientos; se llama JULIO GONZALO y es saxofonista.

Julio Gonzalo.

Antes de hablar de Julio, permitidme que os haga una confidencia que tiene mucho que ver con mi admiración hacia él.

Cuando yo era niño –ya casi adolescente– y llegaban los días de feria –en Jaén era la feria de San Lucas–, me encantaba ir al circo; siempre a las incómodas gradas de madera porque la economía familiar no daba para más. Recuerdo que de todas las actuaciones circenses mi preferida era siempre la de los payasos, no por lo que decían o por los golpes que se dabán ¡no!...; lo que más me entusiasmaba era cuando uno de aquellos payasos tomaba entre sus manos un saxo brillante y empezaba a tocar...

Yo cerraba los ojos y escuchaba aquella música imaginándome que por la "boca" del saxo salía algo mágico que conseguía hacer posibles mis sueños de entonces: poder besar a Carolina –de la que estaba totalmente "enamorao"–; conseguir que mis padres no estuvieran siempre de bronca –¡maldito dinero!–; o salir corriendo y huir de aquella ciudad que en aquel momento tanto me aprisionaba –¡sentía unas incontenibles ganas de volar!–... El payaso tocaba y tocaba el saxo, no recuerdo si bien o mal –¡que más daba!–, y aquella música "de viento" conseguía atraparme y hacerme sobrevolar sobre mi propia realidad...

... Son recuerdos de payaso, saxo, viento, música y vuelo que nunca olvidaré, y que provocaron que ese instrumento musical se convirtiera, siempre que lo escucho, en uno de mis mejores cómplices y confidentes...


Ahora he superado con creces la adolescencia –mi abono transporte ya sentencia mi "tercera edad"–; sigo siendo un soñador empedernido –«¡Sueñas!. Pues sí, claro, sueño constantemente»–; amo la música y la canción; y me sigue atrapando el excitante revuelo de notas y melodías que puede generar un saxo... Evidentemente es de ahí de donde radica, sin duda, parte importante de mi admiración hacia Julio Gonzalo.

A Julio le escuché tocar por primera vez, en febrero del 2012, acompañando a Paskual Kantero (Muerdo)  en uno de sus conciertos en la Sala Libertad Ocho; poco después fue ya con Esfumato, grupo mágico en el que participa, y cuyos conciertos se han convertido para mi en una especie de "lado, en este caso claro y luminoso, del deseo". Aquí en Madrid, donde vivo, procuro no perderme ninguno.

Julio Gonzalo y Enrique Amigó. (Fotografía Sergio López)

Contemplarle la cara de Julio, y mirarle las manos y todo su cuerpo cuando empieza a tocar el saxo es todo un espectáculo y un auténtico placer estético y sensorial. Se palpa como disfruta y como juega con los sonidos que, a golpes de viento –golpes de su sensibilidad– va creando y dejando revolotear libres por la sala del concierto. Y en su caso, a más improvisación, más vuelo, más libertad, más provocación de sueños...

Julio Gonzalo nació en Madrid y desde siempre ha sido un enamorado del jazz –es la música que realmente le apasiona–. Estando en el colegio se montó una primera banda con tres amigos –bajo, guitarra y batería– y empezaron a tocar –a disfrutar tocando–. Pasado un tiempo cayó en su mano una trompeta china, y durante unos días experimentó la magia que puede generarse de la conversión del viento –de su propio viento– en sonidos y en armonías.

Fue entonces cuando su padre –intuyendo, sin duda, el músico que Julio llevaba dentro– decidió comprarle y regalarle su primer saxo; saxo que todavía conserva y en el que encontró su identidad como músico, o sea, la prolongación de su cuerpo, o el vehículo, por el que canalizar sus inquietudes creativas, artísticas y, concretamente, musicales.

Enseguida aquel primer trío inicial –bajo, guitarra y batería– se transformó, resurgiendo como un nuevo grupo: trompeta, saxo tenor y saxo alto. Concretamente éste saxo alto que podemos contemplar en la siguiente foto que ¡no tiene desperdicio!.

Julio Gonzalo con su primer saxo y 23 años.

A principios de los años noventa, aquel primer trío estudiantil creció y pasó a convertirse en una auténtica banda de jazz integrada por ocho músicos, a la que llamaron "SAMBUSA"; banda que desde entonces no ha parado de actuar y de ofrecernos conciertos en directo en salas de jazz, teatros y festivales; el más reciente ha sido el que tuvo lugar en la Sala Clamores, de Madrid, el pasado 30 de octubre; concierto en que intervino como invitada Clara González –componente del grupo Esfumato a la que, por cierto, tengo que dedicarle uno de mi "cuelgues" cuanto antes–.

Grupo SAMBUSA tocando en la Sala Galileo (30 de octubre de 2013)
Grupo SAMBUSA en el concierto ofrecido en la Sala Galileo.
A la derecha Clara González, en el centro Julio Gonzalo.

Los componentes del grupo "Sambusa" son: Álvaro Cappa (trombón), Juanma Ramirez (piano). Diego López (guitarra eléctrica), Javier Calvo (bajo), Carlos Calvo (congas), Nicolás Martínez (batería), Antonio López (saxo tenor) y Julio Gonzalo (saxo alto).

En el siguiente vídeo os propongo escuchar una de las canciones de SAMBUSA con el alcompañaminro bien bello de Clara González... ¡Prepárense para disfrutar!


Y ahora cambiamos de plano; podríamos decir aquello de que "con la música a otra parte".

Esa otra parte se llama ESFUMATO y es otro de los grupos musicales en los que Julio Gonzalo participa y disfruta como saxofonista. Os cuento.

Julio –además de músico– es físico, informático y profesor de la UNED. Hace unos años conoció, y tuvo como alumno, a otro músico, también informático, llamado ENRIQUE AMIGÓ –todo un genio–. Le dirigió la tesis, se hicieron amigos; y ¡como no! la música –¡bendita sea la música!– les entrelazó en una muy hermosa complicidad que se concretó en el grupo ESFUMATO.

Enrique Amigó y Julio Gonzalo.

Sobre ese grupo ya he escrito varios cuelgues anteriormente en este mismo blog, os remito a uno de ellos que podréis retomar en los siguiente enlace:


Con "Esfumato", y más concretamente creando música –sobre todo en directo– con Enrique Amigó, Julio se siente feliz y su saxo, su viento y su música vuelan entrelazando tres claves para el encantamiento y la emoción, que él bien domina: libertad-belleza-sensibilidad.

Y lo mismo ocurre a la inversa. Hace unos días Enrique escribía en su muro de facebook lo siguiente: «Julio fue mi director de tesis. En realidad es un científico bien reconocido dentro y fuera del país. Pues resulta que me dijo un día que tocaba el saxo en una banda de jazz, como quien no quiere la cosa ("Sambusa", altamente recomendable) y resulta que tocaba como los ángeles. De hecho, alguna vez faltó, y buscamos sustituto, pero nunca fue lo mismo. ¿Su secreto? Sensibilidad y que en cada frase, aunque con pocas notas, cuenta una historia, e historias dentro de ésta. Quizás es que hay que ser científico para tocar de forma tan fractal».

Pues sí, ¡sensibilidad!, esa es la clave... ¡mucha sensibilidad!... ¡Ah! –y que no se me olvide– una bellísima "humildad" que le engrandece y que comparte con Esfumato en pleno –¡y mira que son grandes!–; "humildad" que –como repito constantemente– es el fundamento y la esencia de la verdadera humanidad..., y que a muchos jóvenes, músicos y cantores, compañeros de oficio, ¡tanto le falta!.

ESFUMATO:
Enrique Amigó, Clara González, Julio Gonzalo y Carlos Manzanares.

martes, 3 de diciembre de 2013

¡GUITARRA, DÍMELO TÚ!

El pasado domingo, preparando el "cuelgue" celebrativo del quince cumpleaños de "A GUITARRA LIMPIA" –hermoso proyecto desarrollado "en y por" el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, en La Habana– me reencontré con un conjunto de carteles –más de sesenta– dedicados a expresar con imágenes el concepto simbólico de "guitarra limpia". Fueron los carteles que se presentaron al concurso organizado, precisamente por el Centro Pablo, cuando, hace cinco años, celebró el décimo cumpleaños de su proyecto.

Cartel creado por Damián Castillo.

Al recuperar aquellos carteles y al volver a verlos –algunos son muy hermosos– inmediatamente pensé en compartirlos con vosotros y vosotras –amigos y amigas que vistáis el blog–. A partir de ahí, me surgió la idea de dedicarle un "cuelgue" a la guitarra –una especie de homenaje– en el que, como vais a poder observar seguidamente, voy a ir alternando algunos de los carteles recuperados, con fragmentos poéticos de canciones que se han dedicado a la "guitarra" o que hablan de ella.

A este cuelgue le he llamado "¡GUITARRA, DÍMELO TU!" glosando esta hermosa canción de Atahualpa Yupanqui.


«Si yo le pregunto al mundo,
el mundo me ha de engañar.
Cada cual cree que no cambia,
y que cambian los demás.
Y paso las madrugadas,
buscando un rayo de luz.
Porqué, la noche es tan larga,
guitarra, dímelo tu».

Cartel creado por Eduardo García.

«Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra... Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía... Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas... Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos, sin manos que te ofendan... Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos...»
("Guitarra negra". Afredo Zitarrosa)

Cartel creado por Abel Nova.

«Sol, mar, guitarra de medianoche.
Yo y tú, hermana de mi esperanza
Voy, voy; por algo soy caminante...
Andaré en la huella,
siguiendo una estrella,
que aunque esté muy alta,
yo sé que un día la he de alcanzar».
(“Guitarra de media noche. Horacion Guaraní)


Cartel creado por Walfrido Valera.

«Empieza el llanto de la guitarra.
Se rompen las copas de la madrugada.
Empieza el llanto de la guitarra.
Es inútil callarla.
Llora monótona como llora el agua,
como llora el viento sobre la nevada.
Es imposible callarla.
Llora por cosas lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas».
(“La guitarra”. Federico García Lorca)

Cartel creado por Nelson Poncel.

«Guitarra febril,
guitarra canción,
robaste el silencio al buen trovador. 
Guitarra tienes tú lo que a mi voz le falta,
tienes un ruiseñor despierto en la garganta,
sabes rondar la luz, la dicha y los anhelos,
trocarte con la miel surcando un aguacero».
(“Guitarra febril”. Lliuba María Hevia)

Cartel creado por Jorge L. Fernández.

«¡Gracias guitarra!
Por la lección que me diste
que en vez de llorar, cantara.
Por el amor a la tierra,
por la canción que adornabas.
Porque llegaste a mi vida
trayéndome la esperanza.
Porque juntos comenzamos
a subir la cuesta brava,
juntos en las horas buenas,
juntos en las horas malas,
por eso es que en esta noche
te digo: ¡Gracias guitarra!».
(“Gracias guitarra. Atahualpa Yupanqui)

Cartel creado por Luis Rodríguez.

«Cantará cantará, la guitarra cantará.
Y será en su cauce de frescura,
dónde abreve la ternura...
Cantará cantará, la guitarra cantará.
Vencerá a la noche del olvido
árbol al fin, raíz y nido...
Cantará cantará, la guitarra cantará.
Guitarra altiva y luchadora
viene fundando la aurora...».
(“La guitarra”. Rafael Amor”)

Cartel creado por Adrián Barazain.

«Mi guitarra tiene boca
para cantar los amores
y un ojo donde se esconden
en el invierno las flores.
Su cintura en mi rodilla,
mi pecho contra su espalda,
si mis dedos la acarician
de su cuerpo sale el alma.
Un eco de mariposas,
un torrente de agua clara,
un tono para la pena
y un arpegio de esperanza».
(“Mi guitarra”. Luis Pastor).

Cartel creado por Jorge L. Fernández.

«Me dicen que no tengo nada
y es que la gente no se entera
que a mi me basta una carretera,
mi guitarra y mi canción».
(“Carretera, guitarra y canción” Alfonso del Valle).

Cartel creado por Ranfis Suárez Ramos.

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...