Vistas de página en total

miércoles, 21 de septiembre de 2011

SORTILEGIO. "NO HAY PASOS PERDIDOS"

Diego Salas y Laura Trinidad. Dúo Sortilegio.

Diego y Laura –que para empezar he de confesar que me tienen "arrebatao" con su canto y con su sensibilidad–  nacieron y se conocieron en Málaga, y allí, con el mar por testigo y al rescoldo de la música y de la literatura –de Silvio y de Cortázar, por ejemplo– decidieron emprender juntos una doble y confluyente aventura: la aventura de formar un dúo para crear e interpretar juntos sus canciones; y la aventura de enamorarse; dos aventuras fundidas y posibles gracias, sin duda, al sortilegio, al hechizo o a la magia de su amor. Fue en 1998.

«Para guiar tu amor me hice farola, 
para atraer tu cuerpo me hice mujer,
en una jábega vengo a besar tus olas.
A veces soy gaviota bebiéndote 
y a veces soy el viento remando a solas,
a veces soy la luna en tu atardecer.
Quiero ser yo tu barca y tu rompeolas
encontrarte en el puerto al amanecer».
(“Mar del Paraiso”)

"Universo de papel". Primer disco de Sortilegio
en el que están grabadas las canciones "Mar del Paraíso" 
y "Un naufragio entre los dedos".

«No me importa dónde sueño
si amanezco entre tus brazos,
desterrarme de mis tierras,
porque tú eres mi patria.
No me asusta la marea
si son tus aguas las que nado,
bucear en lo profundo 
y en lo deseado,
beber de la inmensidad
de la luz cuando se filtra
en el océano del tiempo.
Éste es mi Sortilegio».
(“Un naufragio entre los dedos”)

Pasado un tiempo, Diego y Laura Sortilegio– se trasladaron Granada, donde viven en la actualidad; y ¡cómo no!, dada la sensibilidad que comparten, se sintieron atrapados por aquella nueva y hermosa ciudad; tanto que han compuesto una bellísima canción dedicada a Granada, titulada "Desgranando una ciudad"; canción que escucho con frecuencia y que siempre logra emocionarme, no sólo por su música y por el paisaje que describe, sino por los personajes que nombra, entre los que cuento con tres grandes amigos idos: Carlos Cano, Esteban Valdivieso y Enrique Morente. (¡Gracias Diego, gracias Laura por haber creado esta canción y por cantarla!).

«Nos cogimos de la mano en las Pasiegas
cuando el almuédano llamaba a la oración.
Rogué a la luna en la Torre de la Vela
permíteme que al cielo alce mi voz
desgranando esta ciudad que robó mi corazón.
Nos besamos en todos tus portales.
Érase de un mago que guardaba en un baúl
cuentos que nos hicieron inmortales
llenándonos el pecho de tu luz
mientras piden los chavales
"un chavico p’a la cruz".

Lorca cogía versos para un ramo
Manuel de Falla en su piano
perfumando el Albayzin.
Esteban cantaba con Carlos Cano
consolando con sus manos
las lágrimas de Boabdil.



Nos miramos otra vez por vez primera
y se vistió la Alhambra de rojo atardecer
me desnudaste el alma en Plaza Nueva
la noche en que juraste sin querer
a la luz de las hogueras
que debíamos volver.

Mariana bordaba una bandera
desbordándose de tierra
reinventando la ciudad.
Morente sueña por granainas
apoya’o en una esquina
de Plaza San Nicolás».

Desde 1998 hasta hoy han pasado trece años; años en los que Sortilegio ha estado ahí, en este nada fácil mundillo de la canción de autor, "cantando como quien respira" y haciéndolo siempre con mucha calidad y compartiendo mucha sensibilidad. 

Años en los que han grabado tres discos que hay que tener y que hay que escuchar ¡lo recomiendo!. El primero –ilustrado por Adolfo Cuevas Torres"Universo de papel" (2007) –al que ya antes hacía referencia–. El segundo, grabado con Dani Rovira –magnífico monologuista y actor malagueño– es una especie de disco-libro-cuento, ilustrado por Perrine Boyer, que nos ofrece, por una parte, la historia "canticontada" del propio dúo y, por otra, una magnífica versión del relato de Paulo Coelho: "Una historia de amor imposible" a la que Laura y Diego le dan una dimensión extraordinariamente esperanzadora interpretando la canción "Cuestión de resistencia", a la que me referiré seguidamente.



El tercero y más reciente disco del dúo Sortilegio se titula "Beber el tiempo". Disco nuevamente ilustrado por Adolfo Cuevas Torres, que me ha sorprendido por su calidad –para mí es el disco de la madurez del dúo–, y sobre todo por el tono ilusionante y esperanzador que respiran y proyectan sus canciones.



En "Beber el tiempo" (2011) –además de la canción "Desgranando una ciudad", dedicada a Granada– Laura y Diego nos ofrecen diez canciones que giran en torno al amor-fortaleza –siempre presente en su obra– y, ahora, de forma descaradamente hermosa, en torno a la lucha, a la resistencia y a la necesidad de afrontar con esperanza cualquier crisis –hasta ésta en la que nos está involucrando, tan injustamente, la sociedad capitalista... (¡Menos mal que uno se encuentra, de vez en cuando, con personas tan bellas como Laura y Diego!... "Unicornios sureños" que nadie debería perder).

«Cuando fallen las fuerzas y te cierren la puerta de tu casa,
cuando el ruido que hay fuera te impida abrir las ventanas,
suene el despertador y siempre sea lunes por la mañana,
no haya viento a favor y la marea te impida levar anclas.

Recuerda resistir, luchar, gritar, correr, saltar, bailar,
crear, cantar, poder, vibrar sentir, volar.
Que antes de ti otros crearon su camino
persiguiendo su vida y su destino [...],
que la vida es cuestión de resistencia».
("Cuestión de resistencia")

Laura y Diego. (Fotografía Livia García y Javier García).

«Sé que me caeré en algún recodo del camino,
pero también sé que me levantaré [...].
Lleno de contradicciones, de interrogantes
seguiré adelante....
Y las piedras serán mis pies, los baches será mi fe [...]
No hay pasos perdidos
mis pasos se nutren del polvo del camino.
No hay pasos perdidos
mis pies se nutren de ti cuando suspiro.
Lo importante es caminar».
("No hay pasos perdidos")

martes, 20 de septiembre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 73

ANTES... y AHORA
ANTGUO... y MODERNO
EN BLANCO Y NEGRO... y EN COLOR
¡QUÉ MAS DA!



¡¡¡¡¡MALDITAS GUERRAS!!!!!

ANDRÉS NEUMAN Y JUAN TROVA. "ALGUIEN AL OTRO LADO". UN TRABAJO HERMOSO Y EJEMPLAR.

El libro-disco que hoy tengo el placer de presentar es una hermosa obra poético-musical titulada "Alguien al otro lado" de la que son autores y responsables –hermosa responsabilidad– dos personajes a los que admiro profundamente. Ellos son Andrés Neuman y Juan Trova.


Andrés Neuman y Juan Trova.


ANDRÉS NEUMAN nació en Buenos Aires (Argentina) en 1977. A los catorce años se trasladó con sus padres a Granada donde estudió Filología Hispánica. Es escritor; tiene publicados numerosos libros de narrativa y poesía –por los que ha recibido importantes premios como el Hiperión de poesía o el Alfaguara de novela–, y es columnista de los diarios ABC y Clarín –periódico argentino–. Entre su obra poética figuran las siguientes publicaciones: "Métodos de la noche" (1998); "El jugador de billar"(2000); "El tobogán", (2002); "La canción del antílope"(2003); "Sonetos del extraño"(2007); "Gotas negras" (2007); "Mística abajo" (2008) y "Patio de locos" (2011).

Andrés Neuman.


JUAN TROVA nació en Granada. Es cantautor e impulsor apasionado de la "nueva canción" en Andalucía, actividad que realiza como fiel y apasionado heredero del colectivo "Manifiesto Canción del Sur" surgido en Granada entre 1968 y 1976. En 1997 fundó el llamado "Núcleo de Nuevos Autores", y es el creador y organizador del Encuentro Internacional de Cantautores "Abril para vivir" que se celebra anualmente en Granada desde el año 2001. Respecto a su actividad como  compositor y cantante es autor de tres discos "Por casualidad" (1997) –grabado en directo con Juanfra Cordero–; "Noches de Harén" (2000) y "Segundo corazón" (2006), disco que presenté en este mismo blog el 28 de diciembre pasado.

Juan Trova.
Andrés y Juan, Juan y Andrés, un binomio de sensibilidades encontradas que han decidido ponerlas en común y compartirlas para "generar", como antes decía, esta obra extraordinariamente hermosa y ejemplar.



Es cierto que el encuentro y el hermanamiento entre la poesía y la música, o si se quiere entre la canción y la literatura, tiene ya una larga e intensa historia; tan largar y intensa que, en realidad, son pocos los "cantautores" que en algún momento de su trayectoria creativa no han musicalizado y cantado a nuestros grandes poetas. Sin embargo en el caso que hoy nos ocupa ese encuentro y ese hermanamiento entre el poeta y el compositor adquiere dimensiones extraordinarias.

En "Alguien al otro lado" se pone de manifiesto un trabajo de creación realmente ejemplar; se trata de un disco-libro que ha nacido después de dos años de aproximación y de mutuo encantamiento entre la palabra de Neuman y la música de Trova; dos años durante los que los versos del poeta se han dejado acariciar por la música del cantautor, y durante los que el cantautor ha sabido escudriñar –a guitarra limpia y con un tierno respeto– la musicalidad latente en los versos del poeta.

Aventura que Juan nos describe en estos términos: «Es fácil dejarse seducir por los versos de Andrés Neuman [...]. En un abrazo, palabras y acordes adquieren una vida singular. Se enamoran, crecen y nos reclaman su identidad, diferente, propia [...]. Con cada nota, con cada arpegio he pretendido respetar, a corazón abierto, cada sentimiento que el escritor ha puesto en su poesía, que es al fin y al cabo su vida. Las melodías han ido naciendo de una lectura profunda, detenida en todos y cada uno de los versos que forman los poemas, y he tenido la suerte de encontrarme de frente con los sonidos que reclamaban. O tal vez sean ellos los que me han encontrado a mí».

Se trata pues de una historia "cultural" de encuentros, seducciones, apasionamientos, entregas y engendramientos de radical singularidad. Historia en la que además han participado –realzando la belleza de las "cancio-criaturas" nacientes– dos músicos, arreglistas y guitarristas extraordinarios –¡magníficos!– Nicolás Medina y Alberto Ruiz.

Presentación de "Alguien al otro lado" en Granada.

Al final, cuando tienes entre tus manos "Alguien al otro lado", te encuentras con dos inseparables creaciones:

En primer lugar, con un libro de poemas –cantados y cantables– que se completa  con eso que llaman ahora un "Bonus tracks" –que en realidad no es más que una especie de hermoso "regalito"– que contiene "12 haikus urbanos" –poemas breves de tres versos– y un "Ultimo acorde". 
«PERSECUCIÓN 
–dice uno de los haikus de Neuman–.
En el retrovisor
la luna llena»

En segundo lugar, en "Alguien al otro lado", te encuentras también con un CD en el que se pueden escuchar las 12 canciones creadas e interpretadas por Juan Trova; y los doce poemas, sobre las que han sido creadas, recitadas por Andrés Neuman.


Juan y Andrés en el estudio de grabación.


Por último, para concluir esta reseña, quiero incidir en tres cuestiones que considero importantes.

La primera es resaltar y reconocer que Juan Trova cada día canta mejor; en este disco, a través de su canto, no puede disimular la pasión que ha puesto y ha desarrollado en el proyecto; una pasión que en "Alguien al otro lado" se desboca incontenible en calidades sonoras.

La segunda, destacar la fuerza, la belleza y la profundidad de los versos de Andrés...; ¡impresionantes!....

Y la tercera, advertir que nos encontramos con un disco-libro para leer y, sobre todo, para escuchar...; esto de escuchar puede parecer una obviedad tratándose de canciones, pues no, lo advierto porque el trabajo que Juan Trova nos ofrecer ahora –de la mano de Andrés, de Nicolás y de Alberto– requiere ser gozado en el silencio y sin prisas; es decir, dejándole que nos penetre y que las palabras y la música revuelen por ahí dentro, en las "entrañas", entre sístoles y diástoles, es decir, donde habita y estalla nuestra sensibilidad... Siempre lo he pensado y lo creo, Juan Trova es un "cantautor" de raza que antepone a su canto, por encima de todo, la calidad y la sensibilidad, cualidades a las que las prisas, la eficacia, la búsqueda del éxito y otras locuras, nos tienen cada vez más desacostumbrados.

lunes, 19 de septiembre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 72

Una clave importante para que en un futuro, lo más próximo posible, desaparezca la guerra y la violencia:



«Un antiguo Indio dijo a su nieto: "Hijo mio, dentro de cada uno de nosotros hay una batalla entre dos lobos. Uno es MALVADO. Es la ira, la envidia, la inferioridad, el resentimiento, las mentiras, las guerras, la violencia y el ego. El otro es BENÉVOLO. Es la dicha, la paz, el amor, la esperanza, la humildad, la bondad, la empatía, la verdad". El niño pensó un poco y preguntó: "Abuelo, ¿qué lobo gana?"... El anciano respondió: "¡EL QUE ALIMENTAS!"...».

Este pensamiento tiene mucho que ver con la educación familiar y escolar...; y con la "tele"...; y con la vida... ¡Tenemos que enseñar y aprender a alimentar al "lobito benévolo" que nos habita...; y al otro, al malvado, que le vayan dando mucho por...

¡HERMANO "MAÑO", QUÉ GRANDE ERES!... ¡TE QUEREMOS MUCHO!

Se fue, pero aquí está...; ¡y somos muchos los que le seguiremos queriendo hasta la muerte!... y hasta más allá si fuera posible...

Permitidme un último recuerdo personal muy entrañable para mi. Un buen día, comimos juntos, y me hizo este maravilloso regalo que guardo entre el mejor de mis pequeño-grandes tesoros.

LABORDETA VIII - "TIENES ANTE TI LA VIDA COMO UN VEGEL"


Hoy hace un año que nos dejó José Antonio Labordeta, y hoy –con su recuerdo en el alma– concluyo la serie de "cuelgues" que le he venido dedicando con este último que gira en torno a su inmensa capacidad para la "esperanza".

En José Antonio, en su vida y en su obra, siempre se puso de manifiesto una tensión interior entre la esperanza y el desaliento; tensión en la que en todo momento consiguió poner a salvo su razón utópica, fortalecido sin duda –hasta el día que nos dejó– por aquel pensamiento de Celaya: «Todavía no me he muerto... Hoy es siempre todavía».

«No entiendo  casi nada
la nada de la vida,
no entiendo a este país
que huele a naftalina».
("A ti te entiendo")

«Adónde se quemaron
nuestros últimos sueños,
adónde se quemaron
la voz y el corazón,
adónde se quemaron
los versos solidarios
que en muros escribíamos
tú y yo
Adónde, adónde...».
("Adonde")

«Qué queda de mi, de mi rostro vivo
roto en los espejos que yo no rompí
y que el tiempo agreste trituró salvaje
dejando en mis ojos huellas de vivir,
¿qué queda de ti? ¿qué queda de mí?»
("Qué queda de mi")

José Antonio Labordeta. Concierto en Jorcas (Teruel).

En las últimas grabaciones de José Antonio es frecuente encontrar canciones que apuntan a la desmoralización y al desaliento como las anteriores; entre ellas posiblemente la más dura, la más amarga, fue "Banderas rotas".

«He puesto sobre mi mesa
todas las banderas rotas
las que rompió la vida
la lluvia y la ventolera
de nuestra dura derrota.

Rota permanece aquella
que levantamos al cielo
pensando que la justicia
crecería como un vuelo
de gaviotas en el mar...

Rota permanece aquella
que ponía libertad
y que aupamos convencidos
de que al terminar la batalla
ésta íbamos a ganar».
("Banderas rotas")

Pero no, Labordeta no se rindió. Pudo ciertamente experimentar y expresar, en momentos determinados de su actividad creadora, unos sentimientos de frustración ante una realidad que, desde su sensibilidad y sus convicciones, le resultaba desmoralizante; pudo incluso sentir y expresar la tentación de la huida; pero aún así, sus huidas nunca se plantearon como válvulas de escape que impliquen la evasión, la renuncia o la pérdida del horizonte soñado; en realidad, más que huidas, son distanciamientos necesarios desde los que poder realimentar y avivar su razón utópica.

«A veces yo quisiera huir por el espejo
estar al otro lado y poder estar lejos...
Preferiría estar volando por un cielo
de color mermelada junto al Capitán Trueno».
(“El espejo”)

José Antonio Labordeta. (Fotografía: José Ayma)

«Quiero llegar al mar para salvarme.
Quiero llegar al mar que desconozco
para huir de la furia del árbol y la piedra,
quiero llegar al mar inalcanzable...
Quiero llegar al mar y liberarme.
Quiero llegar al mar que reconozco
y escapar de este cierzo,
de esta sed y esta herida.
Quiero llegar al mar impenetrable...
Quiero llegar al mar como un adolescente
con sus ojos de asombro mirando el horizonte».
(“Llegar al mar”)

Y esa no rendición definitiva del poeta aragonés, le sitúa a la vez, en una actitud profundamente crítica desde la que surge la necesidad de la denuncia; denuncia que en sus últimas canciones, como siempre, se hace directa, incisiva y, con bastante frecuencia, enunciada poética y musicalmente en un tono acertadamente satírico y burlón, lo que acrecienta no sólo su claridad comunicativa, sino también, y sobre todo, la concreción y la acidez de la denuncia. Así nos encontramos, por ejemplo, con canciones como «Elegía del misil», «Desobediencia civil», «El decreto treinta y tres», o «Algunos rojos de antaño».

En efecto, José Antonio no se rindió, y si en 1984 se identificó a si mismo y a los que pensamos y sentimos como él, con esos «viejos árboles batidos por el viento que azota desde el mar», finalmente, en una de sus últimas canciones (1997), esa identificación se concreta en «La sabina»:

«Allí permanece quieta
igual que la soledad,
pasa el tiempo por sus ramas
y no las puede truncar...
Soporta la ira del cierzo
igual que un barco a la mar
y bajo la densa niebla
es como un ángel guardián...
Cuando paso por su lado
me entran ganas de abrazar
el viejo y duro tronco
que la hace realidad...
Y allí permanece enhiesta
como un monegrino más
sabiendo, como ellos saben,
lo duro que es pelear.
Quieta, altiva,
la sabina».
("La sabina").



Jose Antonio Labordeta no se rindió, y como la sabina se mantuvo altivo y nada pudo truncar su canto; y ahí estuvo siempre como un "monegrito" más, sabiendo, como ellos saben, lo duro que es pelear... Por eso cuando José Antonio decide dedicarle una canción a su hija Ángela, pienso que dedicándosela en general a las nuevas generaciones, sus palabras –estas palabras con las que finalizo mis reflexiones– no pudieron ser más que palabras de esperanza:

«Tienes ante ti la vida como un vergel
como una hermosa esperanza que no se puede perder
y debes seguir como por la mar abierta
a vientos que a veces rompen la paz sobre tu cubierta...
La vida así te irá dejando sus huellas
y sombrearán tus ojos las ilusiones primeras
y luego allí donde da la vuelta el viento
te toparás con los sueños olvidados por el tiempo.
Después de abril vendrán los soles de mayo
floreciendo por tus ojos las esperanzas de antaño
pero hoy aquí contempla lo que te ofrecen:
la vida llena de vida con los años que tú tienes...».
(“Nieve en abril”)

domingo, 18 de septiembre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 71

Vuelvo a la "maldición de las guerras y de todo tipo de violencia" expresada en la aparente simplicidad de las viñetas creadas por magníficos dibujantes e ilustradores como Pepe Medina...; digo "aparente simplicidad" porque, por ejemplo, lo que hoy nos transmite Medina en su viñeta no puede ser más profundo y elocuente... 



Esta nueva expresión del "calentamiento global", generadora de todo tipo de agresiones y violencias, es un mal generalizado que deberíamos erradicar con urgencia.

¡¡¡¡NO MÁS VIOLENCIA COTIDIANA!!!!
¡¡¡¡NO MÁS VIOLENCIA PROGRAMADA!!!!
¡¡¡¡MALDITAS GUERRAS!!!!

ARTE Y CANCIÓN: "BALADA DE TOLITO" CON JOAQUÍN SABINA Y ALFREDO GONZÁLEZ

Una de mis actividades que más añoro y que me gustaría retomar algún día es el diseño y la realización de exposiciones relacionadas con la ...