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domingo, 22 de septiembre de 2013

DAVID MOYA Y "LAS HORAS INVISIBLES": UN REFERENTE EVIDENTE DE LO QUE ES LA "CANCIÓN DE AUTOR" DE CALIDAD

David Moya.

Hoy, mi amigo DAVID MOYA me tiene contento; o mejor, me tienen muy contento sus nuevas canciones, las que en muy pocos días aparecerán grabadas en su nuevo disco –ya el sexto– titulado "LAS HORAS INVISIBLES".

David me ha hecho el regalo de poder conocer ya algunas de esas nueva canciones, y os aseguro que me está resultando un verdadero placer disfrutarlas. Concretamente anoche le puse el fin –o el punto y aparte– a mi día, escuchando dos de esas canciones: la titulada "Tras las cortinas", que interpreta acompañado de Paco Cifuentes, y "Te lo vas a perder". Mientras las escuchaba, y luego un buen rato después –hasta que me rindió el sueño– me asaltaron dos pensamientos que en realidad fueron el motor de ese "estar contento" al que antes hacía referencia.

En primer lugar –sobre todo inmerso en el apoteosis musical y lírico de "Te lo vas a perder"– pensé que gracias a canciones como ésta, y a creadores como David, se hace ya definitivamente trizas, e insostenible, el topicazo maligno y desinformado de que la "canción de autor" es un género "palabrero" y "desmusicalizado", o sea, "aburrido, tristón, tendencioso y soporífico"... Pues miren ustedes, resulta que ¡no!, ¡que es todo lo contrario!.

Las canciones que David Moya nos ofrece en "Las horas invisibles", rodeado de un magnífico equipo de compañeros y amigos músicos, y contando con los arreglos musicales y la genialidad de Diego Cantero (Funambulista), son de una riqueza musical y de una altura poética enormes –de muchísima calidad–. Son canciones de una gran belleza atrapadora; canciones que te atacan desde dentro suscitando emociones inesperadas, revolcándote en la más pura sensibilidad, y alimentando la imaginación con metáforas y otros recursos lingüísrticos de una importante y muy abierta calidad literaria. Con disco como éste, y otros que estoy escuchando últimamente –recuerdo, por poner un ejemplo, el último de Chiqui Calderón– la "canción de autor" se dignifica y alza su vuelo por encima de todas las mediocridades o alaridos que suelen "graznar" sus detractores... ¿No es éste un buen motivo para estar contento?

Cubierta del disco "Las horas invisibles" de David Moya.
El diseño de este disco ha sido realizado por Martín Acosta
hacia el que siento una absoluta admiración.

El segundo pensamiento que me suscitaron anoche las canciones de David Moya se relaciona con el contenido que desarrollan, y, en general, con el proceso de creación y con el planteamiento de "Las horas invisibles" como proyecto global de comunicación; aspecto de la nueva obra de David que me pone también muy contento porque aporta una dimensión esencial de la "canción de autor" que para mí es imprescindible reivindicar; me refiero a la "canción de autor" como expresión de "latidos", y como comunicación de esas experiencias que los creadores del flamenco expresan con tanta claridad cuando dicen que son "experiencias jondas". (A ese respecto, y en ese contexto, es elocuente y clarificadora la observación que Federico García Lorca formula aludiendo a la "jondura": «El "cantaor" cuando canta celebra un solemne rito, saca las viejas esencias dormidas y las lanza al viento envueltas en su voz»).

Tomando como referencia la esencia de las palabras de Lorca, y aproximándolas al terreno, no del flamenco, sino de la "canción de autor", percibo que David Moya, en la intencionalidad expresiva de su nuevo disco, ha querido situarse y experimentar –con muy buen acierto– en ese universo misterioso y fértil de los "latidos jondos" –"horas invisibles"–. En ese sentido, son muy clarificadora la reflexion que él mismo se formula en su blog:

«Hay instantes en que sientes que te habitas. Te has desdoblado y ves desde fuera y a la vez desde dentro a ése al que todos llaman por tu nombre. Has entrado en la madriguera y, de repente, aparece un mundo que no se rige por las leyes de la lógica ni la razón. La cosas entonces son o no son. Nada tiene dos caras, como no la tienen las sensaciones, lo instintivo, sino que ambas se integran en algo puro, en verdades absolutas que están dentro de ti. ¿Dónde si no? Afuera nos movemos como autómatas en una civilización enferma de sí misma. La llave para traspasar la frontera siempre está puesta en la puerta. Simplemente, decides girarla o no. 

Papel en blanco, guitarra preparada y la mano en la cerradura. Un gesto rápido...Y estamos dentro. Bienvenido al espacio sin tiempo, a "las horas invisibles" del único lugar de dimensiones infinitas: tu Ser. [...] 


Davíd Moya. (Fotografía de Inés Poveda).

Sólo lo que está más adentro es lo que somos. Sólo cuando hemos llegado hasta el fondo de nuestros túneles nos sumergimos en la belleza. Sólo cuando comprendemos que la belleza habita en nosotros miramos a los demás con los ojos de la vida y nos vemos dentro de cada ser que nos rodea. De cada persona, tan única y tan igual a uno mismo. Sólo transcurriendo por la oscuridad de la búsqueda llegamos a la luz y descubrimos que no nos ciega, porque esa luz no nos traspasa sino que nace de nosotros, del tremendo e inmenso amor por uno mismo. El único y verdadero amor del que nacen todos los demás».

En fin, me he puesto a escribir y me he alejado sensiblemente de mi primera intención que era realizar un simple "cuelgue" técnico y descriptivo del nuevo disco de David; lo dejaré para otra ocasión.

No obstante, a lo que no voy a renunciar en este momento es, por una parte, a compartir con todos vosotros y vosotras un vídeo en el que podemos escuchar una de sus nuevas canciones y, por otra, a ofreceros dos informaciones que considero importantes.

Este es el vídeo en el que podemos escuchar la nueva canción de David Moya titulada "Patas arriba":


«Cada vez que te vas
yo me quedo recogiendo
tus horquillas por el suelo,
puede incluso que algo más.
Aunque a decir verdad
lo que queda es lo de menos,
lo peor es el silencio
de una nueva cuenta atrás.

Vuelvo a dormirme con la radio,
pido cita al calendario
y aborrezco los domingos
y otras fiestas de guardar,
cada vez que te vas...

Están patas arriba la cama y la cocina
preguntando que ha sido de tu voz,
la colcha se amotina, me dice que no abriga,
que no da calor... ¿Qué ha sido de tu olor?
¿Dónde está?

Volverás a llamar,
puede que antes tenga tiempo
de ordenar el desconcierto
y cada cosa en su lugar
y como es natural
notarás que estoy fingiendo.
Sabes bien que cuando miento
contengo el aire al respirar.

Vuelvo a dormirme con la radio,
pido cita al calendario
y aborrezco los domingos
y otras fiestas de guardar,
cada vez que te vas...

Están patas arriba la cama y la cocina
preguntando que ha sido de tu voz,
la colcha se amotina, me dice que no abriga,
que no da calor... ¿Qué ha sido de tu olor?
¿Dónde está?».

Y estas son las dos informaciones a las que antes hacia referencia:

PRIMERA. David Moya ya tendrá su nuevo disco "Las horas invisible" la semana que viene y va a presentarlo oficialmente en Madrid el próximo día 4 en la Sala Libertad 8.



SEGUNDA INFORMACIÓN. En este momento para que puedan realizarse proyectos como el de David es necesario respaldarlos e impulsarlos con gestos sencillos, pero esenciales, de colaboración. En concreto esos gestos podemos canalizarlo y hacerlos realidad respondiendo a esta solicitud que David nos formula ya en el punto final de su proyecto:

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