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lunes, 5 de noviembre de 2012

VICTOR LEMES Y SU «CAJA NEGRA» SIEMPRE LLENA DE SORPRESAS

Víctor Lemes cantando en La Cueva del Bolero.

El pasado viernes, en el concierto que nos ofreció VÍCTOR LEMES en La Cueva del Bolero, hablando de su próximo disco y de una de sus últimas canciones, hizo varias referencias a lo que en el mundo de la aviación se llama la "caja negra", que en realidad es un artefacto incorporado al avión, en el que quedan grabados, o registrados, todos los incidentes del vuelo, e incluso, las conversaciones de la tripulación.

Pues bien, hablando de la canción "Caja negra", que luego vamos a escuchar, Víctor –siempre con su desbordante y delirante imaginación en activo– dijo algo que me encantó y que me parece una hermosa aproximación al concepto de lo que es, en realidad, un disco, un CD, o una simple "maqueta": «Una especie de "caja negra" en la que quedan registrados los latidos, los sentimientos, las ilusiones, las inspiraciones y la experiencias –de cualquier tipo– vividas por el cantor, o sea, sus canciones». 

Tomando como referencia esa original percepción de lo que es un disco, a mi –con el paso del tiempo– conforme voy escuchando cantar a Victor, me queda cada vez más claro que en su "caja negra". o sea, en el registro global de su obra, siempre vamos a encontrarnos con una sorprendente genialidad definida en dos direcciones:

En primer lugar, por el conocimiento y por el uso magistral que hace del lenguaje. Es impresionante como en sus composiciones le van fluyendo las palabras –incluso las más insólitas– en ritmo, en hermanamiento y en armonía. Su dominio del lenguaje es sencillamente prodigioso, lo que denota con evidencia su pasión, creo yo, por la literatura y por la creación literaria.

En segundo lugar, en su "caja negra" vamos a encontrarnos también con una rica variedad de matices temáticos a la hora de escribir y componer sus canciones... Podemos encontrarnos canciones de gran ternura; auténticas sátiras de tremenda carga política; excitantes desarrollos eróticos que discurren entre grandes pasiones y decadencias inconfesables; verdaderas terapias auto-internas que siempre resultan liberadoras; e insólitas descripciones de "vivires" y "aconteceres" cotidianos... En fin, una "caja negra", que si la abres, te puedes asegurar horas y horas de disfrute por la calidad, por la variedad y, sobre todo, por lo "disparatadamente insólito de sus registros".

Víctor Lemes
Como muestra tangible de todo lo que acabo de decir, el pasado viernes Víctor Lemes, nos cantó, entre otras muchas, dos canciones que ponen claramente de manifiesto tanto su extraordinario dominio del lenguaje, como su riquísima variedad de registros temáticos, o de contenido.

La primera de esas canciones se titula "Crisis de pareja" y, como puede comprobarse, su texto no tiene desperdicio; se trata de un magnífico juego de palabras en el que la "crisis económica", tan "de modé", contamina incluso a las relaciones de pareja.

«Estoy en crisis de pareja
con mi esperanza en recesión;
la situación se me asemeja
a mi patética nación

Ella me quiere por dinero
y yo pensando que era amor;
ahora solo dice: "Te quiero"
si mi sistema financiero
se acomoda a su inflación.

Me tiene acumulando activos,
invierto en bolsa escrotal,
ya no me encuentra atractivo
en mi reproductividad.

Pues ya no tengo carta blanca
para inyectar mi liquidez;
mi banco de esperma se planta
porque ella sanea su banca
con otros tipos de interés.

Y no me nacen las ganas
de buscarme una alemana
que rescate mi declive,
no hay intervención ni Ibex
que consuele mi dolor

Yo domino mis dominios
aunque ejerzas latrocinio
y aunque amputes mis derechos
no podrás hacer desechos
con mi delgada constitución».

La segunda canción, que personalmente situaría en el otro extremo de su universo creador, es la titulada precisamente "Caja negra"; bellísima y sorprende canción que el pasado viernes consiguió reforzar en mis percepciones y en mis convencimientos, que VICTOR LEMES es, realmente, si no el mejor; sí, al menos, uno de los jóvenes cantautores de mayor calidad en nuestro país.

Os dejo con él, y con su "Caja negra"... ¡disfrutarla!:


«Recolecto todo el fuego y me inmolo explotándote en la piel,
introduzco contraseñas de mis dedos derritiéndote de sed,
hiervo el mercurio derramado por el vaho de tu respiración,
lates y palpito si palpitas cuando late mi aproximación

Si te ciegas cuando me evaporo
puedes leer braile por mis poros
que están en mayúsculas las ganas y el deseo que atesoro.

Si estremezco al roce de tus yemas
puedes rastrear mi ecosistema
que si rompo tus escamas yo me dejo romper los esquemas.

Barajamos nuestros labios y la posibilidad de un beso más,
mojas lo que inundo cuando inundas lo que mojo en esta tempestad.

Si tus manos dictan mi sentencia
y despresurizan mi emergencia
no te sueltes y agárrate fuerte que se acercan turbulencias.

Si tanto temblor nos desintegra
guarda alguno en tu caja negra
y que quede intacto tanto tacto, tanto impacto entre los dos,
y que quede intacto tanto tacto, tanto pacto entre los dos».

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