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sábado, 26 de mayo de 2012

DIEGO OJEDA II - DE COMO LOS SUEÑOS SE PUEDEN SEGUIR HACIENDO REALIDAD

Ilustración de Patricia Carcelén para el CD. «Canciones para amantes
sin futuro»
de Diego Ojeda.

Continuando con el "cuelgue" de ayer, me produce una gran satisfacción presentar, aquí donde CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA, el nuevo trabajo discográfico de DIEGO OJEDA. Satisfacción motivada, sobre todo, porque conozco a Diego –le quiero y he compartido con él muchas cosas–; porque sé lo mucho que ha luchado y la inmensa ilusión que ha puesto en éste su nuevo proyecto; y porque el resultado de su trabajo de creación y de grabación, tanto en México como en España, ha sido muy positivo: nos encontramos con un triple CD que podrá gustar más o menos, pero que indiscutiblemente es impecable; Diego ha apostado por arriesgar a la alta –a la calidad–, y se lo ha jugado todo sin especulaciones; sin pensar mas que en lo que necesitaba y quería hacer, o sea, en la realización de su sueño. Hoy ese sueño se ha hecho realidad y, antes de nada, me voy a permitir felicitarle y desearle el mayor éxito y la mayor felicidad posibles.

Y hecha esa introducción me voy a limitar a ofrecer algunas informaciones sobre estas «CANCIONES PARA AMANTES SIN FUTURO», que Diego Ojeda presentará el próximo día 29 de Enero –a las 21:30– con un concierto en la Sala Clamores de Madrid, en el que le acompañarán Olga Román, Marwan, Luis Ramiro, Alejandro Martínez –al piano–, y ¡cómo no! su cómplice musical Marino Saíz que, como siempre, nos transmitirá la magia y el encantamiento de su sensibilidad, de sus manos y de su violín.

Como informaba ayer el nuevo disco de Diego es triple. Consta de un primer CD en el que canta "con sus amigos", un segundo disco "eléctrico", y un tercero calificado como "jazz-acústico". El contenido de cada uno de esos discos es el siguiente:


Estos tres discos, producidos y mimamos por el compositor Carlos Carreira, han sido grabados, prácticamente en México, y han contado con la participación de un extraordinario equipo de músicos mexicanos integrado por el propio Carlos CarreiraMike Sabbagh –batería–, Aarón Cruz –bajo eléctrico, acústico, fretless, contrabajo–, Victor Patrón –piano acústico, teclados, sintetizadores–, Natalia Pérez –chello–, Jorge Servín –batería–, Yeif López –guitarra eléctrica–, Mike Sabbagh –batería– y Nahún Ruiz –acordeón–. Equipo al que se integró –no podía faltar– Marino Saiz con sun violín.

En el canto –concretamente en el primer CD– unieron sus voces a la de Diego: por parte de España, Olga Román, Marwan, Luis Ramiro e Ignacio Martín Lerma; y por pate mexicana: Carlos Carreira, Edgar Oceransky Rodrigo Rojas –cantautor boliviano que reside en México.


Por último, para concluir esta presentación voy a tomar unas merecidas palabras de Alfonso Alquicira –dedicadas a Diego– que aparecen escritas en el libreto; y voy a copiar el texto de una de sus canciones; una de las que más logra emocionarme.

«Me habló de aviones, de pistas y casos resueltos –escribe Alfonso Alquicira–.
Voló con los ojos cerrados, creyendo en la verdad y apostando la vida por un minuto de silencio. 
Eso que llamaba sueño lo sembró y germinó en los que habitamos su camino. 
Pendiente de la madrugada y alerta a todas las historias, se cubre de ansiedad por quedarse. 
Lo disfraza de taquicardias, de un “debo marcharme” que ni él entiende. 
Guarda monedas suficientes para comprar restos y besos que sobornan al futuro. Provoca accidentes por correr sobre mojado y no esperar a los semáforos en verde.

Diego sabe vivir y lo hace como un experto. 
Analiza cada sentimiento, les llama por teléfono, hacen el amor y se convierten en canción. 
Diego es un artista que vive como artista porque un artista se lo recomendó. 
Es la lluvia que se cuela en las ventanas de Madrid, que humedece las guitarras mexicanas, que inunda el corazón de quien se atreva vestir la vida con la tela de sus recuerdos».


«El ruido es el silencio de la sombra,
la suerte es esa novia a la que hoy besaré.
El tiempo que vivimos siendo niños
queremos estirarlo por miedo a crecer.
El frío es un recurso del invierno,
la piel es un espejo, lo nuestro un quizás,
la crisis la inventaron los gobiernos
para aplastar lo sueños y hacernos temblar.
Y la palabra es un arma a punto de disparar.

La vida es una ruleta,
la soledad una fiesta (cuando no viene impuesta),
el dolo una puerta,
la muerte una mierda,
tu boca la meta a la que llegar.

El fuego es el contacto de dos cuerpos,
la noche es un desierto, tu nombre mi sed.
Vivir es un asunto del presente,
volver a veces duele, querer es poder.
El llanto es la tormenta de la risa,
la calma mi vecina, la prisa un error.
El tedio y la rutina me dan grima
a veces me arrepiento y me tiembla la voz.
Y el miedo es el hermano mayor del amor.
La vida es una ruleta...
("Cosas de la vida")

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