Páginas vistas en total

viernes, 10 de febrero de 2012

CANTANDO LAS CUARENTA 1 - ¡QUE ALGUIEN ME EXPLIQUE QUÉ ESTO DE LA JUSTICIA!... YO NO LO ENTIENDO

Corren tiempos en que se impone hablar con claridad, aunque con ello se despierten los fantasmas y los riesgos de las "amenazas".... Si hace un año inicié en el blog una sección a la que llamé "¡MALDITAS GUERRAS!" –en la que ya han aparecido 236 "cuelgues", ¡y los que me quedan!–; hoy considero imprescindible iniciar otra sección nueva a la que voy a titular genéricamente "CANTANTO LAS CUARENTA", es decir, iniciar una sección dedicada a denunciar las actitudes y los comportamientos antidemocráticos que voy detectando a mi alrededor, y que me están produciendo un profundo "dolor"; actitudes y comportamientos que me traen a la memoria aquello que un buen día cantó Lluís Llach en su disco "El meu amic el mar" (1978), y que hoy vuelvo repetir, con su permiso: 

«No es esto compañeros, no es esto
por lo que murieron tantas flores,
por lo que lloramos tantos anhelos.
Quizás debamos ser valientes de nuevo
y decir no, amigos, no es esto».

«No era això, companys, no era això
pel que varen morir tantes flors,
pel que vàrem plorar tants anhels.
Potser cal ser valents altre cop
i dir no, amics meus, no és això».
("Companys, no es aixo")

Lluis Llach. (Foto Isaac Sibecas)

Presentada la nueva sección del blog, hoy, como ya anunciaba ayer, voy a CANTARLE LAS CUARENTA a la "justicia española"; o mejor, para ser más exacto, a eso que se llama el "poder judicial" que aunque nos quieren convencer de que es independiente, no lo es, y en muchos casos se encuentra vilmente sometido a todo tipo de influencias y de manipulaciones políticas, por no hablar de corrupciones ideológicas.

Pero vayamos al grano. Me voy a limitar a relatar dos hechos que, confrontados, hablan por si solos:

Vitoria, 3 de marzo de 1976

Fue un viernes trágico en el que se produjo quizá uno de los acontecimientos más lamentables acaecidos tras la muerte de Franco. Aquel día, con motivo de una huelga general, más de cinco mil trabajadores se reunieron, a las cinco de la tarde, en la Iglesia de San Francisco, de Vitoria, para celebrar una asamblea; la policía, que rodeaba la iglesia, ordenó y forzó el desalojo, por orden gubernamental, disparando, prácticamente a ciegas, contra los trabajadores y provocando tres muertes –tres despiadados asesinatos– y cientos de heridos, de entre los que fallecieron, poco tiempo después, otras tres víctimas. Hay que decir que, en aquel momento, el Ministro del Interior –responsable de las fuerzas de orden–, y en consecuencia claro responsable de aquella sangrienta crueldad fue Manuel Fraga Iribarne.



El compositor catalán Lluís Llach, en 1977, creó una "cantata" titulada "Campanades a mor", en la que denunció aquel sangriento acontecimiento de forma radical rebelde, dolorosa y apasionada. Obra que hoy quiero "rescatar de la memoria contra el olvido".

Lluis Llach. "Campanades a mort" (1977).
Ilustración de cubierta: Matías Quetgla
I
«Campanadas a muerto
lanzan un grito para la guerra
de los tres hijos que han perdido
las tres campanas negras.

Y el pueblo se recoge
cuando se acerca el lamento;
son ya tres penas más
para nuestra memoria.

Campanadas a muerto
por las tres bocas cerradas;
¡ay de aquel trovador
que olvidara las tres notas!

¿Quién segó el aliento
de aquellos cuerpos tan jóvenes
sin otro tesoro
que la razón de los que lloran?

Asesinos de razones y de vidas,
que nunca tengáis reposo a lo largo de vuestros días
y que en la muerte os persigan nuestras memorias».

II
«Abridme el vientre
para su reposo,
de mis jardines
traed las mejores flores.

Para estos hombres
cavadme hondo
y en mi cuerpo
grabad sus nombres.

Que ningún viento
perturbe el sueño
de quienes han muerto
sin humillar la cabeza».

III
«Diecisiete años, solo,
y tú tan viejo;
celoso de la luz de sus ojos
has querido cerrar sus párpados
pero no podrás, porque todos guardamos esta luz
y nuestros ojos serán relámpagos para tus noches.

Diecisiete años, solo,
y tú tan viejo;
envidioso de una belleza tan joven
has querido desgarrar sus miembros
pero no podrás, porque recordamos su cuerpo
y cada noche aprenderemos a amarlo.

Diecisiete años, solo,
y tú tan viejo;
impotente para el amor que él tenía
le has dado la muerte por compañera
pero no podrás, porque por todo aquello que él amó
nuestro cuerpo estará siempre en primavera.

Diecisiete años, solo,
y tú tan viejo;
envidioso de una belleza tan joven
has querido desgarrar sus miembros
pero no podrás, porque todos guardamos esta luz
y nuestros ojos serán relámpagos para tus noches».

IV
«La miseria se hizo poeta
y escribió en los campos
en forma de trincheras
y los hombres marcharon hacia ellas.
Cada uno fue una palabra
del victorioso poema».

I - «Campanades a morts / fan un crit per la guerra / dels tres fills que han perdut / les tres campanes negres. / I el poble es recull / quan el lament s'acosta, / ja són tres penes més / que hem de dur a la memòria. / Campanades a morts / per les tres boques closes, / ai d'aquell trobador / que oblidés les tres notes! / Qui ha tallat tot l'alè / d'aquests cossos tan joves, / sense cap més tresor / que la raó dels que ploren? / Assassins de raons, de vides, / que mai no tingueu repòs en cap dels vostres dies / i que en la mort us persegueixin les nostres memòries. / Campanades a morts fan un crit per la guerra / dels tres fills que han perdut / les tres campanes negres».

II - «Obriu-me el ventre / pel seu repòs, / dels meus jardins / porteu les millors flors. / Per aquests homes / caveu-me fons, / i en el meu cos / hi graveu el seu nom. / Que cap oratge / desvetllí el son / d'aquells que han mort / sense tenir el cap cot».

III - «Disset anys només / i tu tan vell; / gelós de la llum dels seus ulls, / has volgut tancar ses parpelles, / però no podràs, que tots guardem aquesta llum / i els nostres ulls seran llampecs per als teus vespres. / Disset anys només / i tu tan vell; / envejós de tan jove bellesa, / has volgut esquinçar els seus membres, / però no podràs, que del seu cos tenim record / i cada nit aprendrem a estimar-lo. / Disset anys només / i tu tan vell; / impotent per l'amor que ell tenia, / li has donat la mort per companya, / però no podràs, que per allò que ell va estimar, / el nostres cos sempre estarà en primavera. / Disset anys només / i tu tan vell; / envejós de tan jove bellesa, / has volgut esquinçar els seus membres, / però no podràs, que tots guardem aquesta llum / i els nostres ulls seran llampecs per als teus vespres».

IV - «La misèria esdevingué poeta / i escrigué en els camps / en forma de trinxeres, / i els homes anaren cap a elles. / Cadascú fou un mot / del victoriós poema».

Refiriéndose a Fraga y al acontecimiento del 3 de marzo de 1976, Lluís Llach formulaba, recientemente, las siguientes reflexiones en su blog: 
http://www.vilaweb.cat/opinio_contundent/3972045/lluis-llach-manuel-fraga-feixista.html

Lluís Llach.
(Fotografía de Juan Miguel Morales).
«Manuel Fraga Iribarne fue un fascista responsable, con su firma solidaria con los ministros de Franco, de unos cuantos asesinatos políticos por los que nunca pidió perdón, y por los cuales nunca le pidieron responsabilidades políticas ni penales.

En tiempos de la transición fue culpable directo de hechos tremendos como el de Vitoria (5 muertos y decenas de heridos en un ametrallamiento de obreros indefensos a la salida de una iglesia), por lo que tampoco pidió perdón ni se le pidió responsabilidad política o penal [...].

Seguramente su dios le debe haber pillado confesado y tampoco le pide ninguna responsabilidad. Injusticias difícilmente digeribles. Eso si, que descanse para siempre». (Traducción de Juan Miguel Morales).



9 de febrero de 2012

Ayer por la tarde conocíamos una de las sentencias del Tribunal Supremo sobre el juez Baltasar Garzón:

«El juez que destapó el caso Gürtel, que desarticuló una trama corrupta especializada en el saqueo de fondos públicos, y que sacó de la política a dos decenas de dirigentes del PP que colaboraron en el pillaje, ha sido expulsado de la carrera judicial. El magistrado Baltasar Garzón, titular del Juzgado de Instrucción Central número 5 de la Audiencia Nacional desde 1988, ha sido condenado a 11 años de inhabilitación y expulsado de la carrera judicial por el Tribunal Supremo a instancias de los cabecillas de la trama corrupta Gürtel,.

Garzón desarticuló esa red corrupta en los primeros meses de 2009 tras casi un año de investigación secreta. La sentencia arremete contra el juez con una dureza extraordinaria, tachando a Garzón de “arbitrario” y “totalitario”, y le acusa de “laminar derechos” y ordenar prácticas “propias de sistemas políticos ya superados” al intervenir las comunicaciones en la cárcel de los corruptos con sus abogados».

Una conclusión

Es una conclusión personal que sé que comparten conmigo muchas personas:

Comparando los dos hechos históricos anteriores llego a la conclusión que expresaba ayer por la tarde en mi muro de facebook: La justicia, cuando no se ejerce con planteamientos radicalmente democráticos –como está ocurriendo en este momento en nuestro país–, puede llegar a convertirse en una auténtica MIERDA.

3 comentarios:

  1. Chapeau, Fernando! Intuyo que te ha pasado como a mí: intenté aparentar tranquilidad, que no indiferencia, hasta que se hizo insostenible.

    ResponderEliminar
  2. Mientras no veamos a otros jueces que cometen irregularidades similares a las de Garzón en este caso, con las escuchas y tal (como el que instruyó la investigación sobre el asesinato de Marta del Castillo, por ejemplo, según cuentan), recibiendo exactamente el mismo trato que ha recibido él, nos darán pie a pensar que aquí solo se juzgan los delitos según quién los cometa, y cómo de bien o de mal le caiga el acusado a siete señores que escogen a dedo, y de forma totalmente arbitraria, a quienes se procesa y a quienes no.

    O sea, todo lo contrario a ese Estado de Derecho que tanto dicen defender los siete señores estos del Tribunal Supremo en su sentencia. Menuda farsa.

    Ya lo cantaba Alberto Cortez, en fin: "Pudiera ser que pudiera / ser juez y usar la justicia / para imponer mis ideas / sin que nadie se resista / Pudiera ser que pudiera / sería cuestión de intentarlo / pero me duele en el alma / cuando me pongo a pensarlo."

    ResponderEliminar
  3. Desde ahora he dejado de creer en la justicia definitivamente.No salgo de mi asombro al ver lo que está pasando en este país. Me da asco esta justicia tan injusta, tan sesgada, tan corrupta.

    ResponderEliminar