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miércoles, 4 de mayo de 2011

IMANOL LARZABAL - III. ...Y A PESAR DE TODO SIGUIÓ CANTANDO A LA LIBERTAD Y DANDO VUELO A SU PASIÓN POÉTICA

Para Imanol, su obligada salida de Euskadi fue tremendamente dura y desgarradora, pero en ningún caso supuso una rendición respecto a su compromiso personal en defensa de la libertad y, sobre todo, respecto a su actividad creadora.

Imanol Larzabal.
En 1987 grabó un doble LP titulado "Joan erorrian" ("Idas y vueltas"), recopilatorio de las canciones más significativas hasta ese momento.

Dos años más tarde publicó un nuevo disco sencillamente extraordinaria: "Muga Beroetan" ("En la frontera caliente") (1989); obra en la que realizó su primera aproximación a los versos de Alfonsina Storni con una bellísima canción titulada "Al oído", interpretada con Amaia Uranga y con la colaboración del guitarrista catalán Toni Soler; primera aproximación  que se concretó y se amplió, al año siguiente, en el CD "Viajes de mar y luna" (1990), dedicado íntegramente a la poetisa argentina y, en consecuencia, cantado en castellano.

Ese mismo año, Imanol grabó "Amodioaren berri" ("Acerca del amor"), disco en el que volvió a investigar en la canción tradicional euskalduna y la llevó a sonoridades y arreglos modernos, utilizando instrumentos de cuerda de la Orquesta de Euskadi.


Cuatro años después, Imanol dio a luz uno de sus proyectos más ambiciosos, sobre el que trabajó intensamente junto a Karlos Giménez; fue su versión, cantada en euskera –a partir de una traducción, de Gurutzeko Joan Donea "Orixe"– del "Cántico espiritual", de San Juan de la Cruz: "Barne kanta" ("Canto interior"), disco –con portada creada por Chillida– que fue muy poco promocionado y que prácticamente pasó desapercibido.

En 1996, Imanol grabó "Hori bera da" ("Es lo mismo"), con poemas de Rimbaud, Mikel Arregi, Patziku Perurena, Jon Mirande, Mikel Lasak, Joseba Sarrionandia y Jacques Brel, de quien interpreta una bella versión de su "Ne me quite pas" en euskera. En este disco, Imanol contó con la colaboración de Georges Moustaki –cantando es euskera– Paco Ibáñez e Ibarrola.


Paco Ibáñez, Ibarrola, Moustaki e Imanol.
Tres años más tarde, Imanol grabó, junto con Paco Ibáñez el disco titulado "Oroitzen" ("Recordando") (1999) y, seguidamente, nos ofreció sus dos últimos disco-libros editados por "El Europeo", dos auténticas joyas en las que de forma bella y rotunda dio vuelo a su pasión poética, me refiero a "Ausencia" (2000) y "Versos encendidos" (2003).


En estos dos discos, Imanol abre su corazón, su sensibilidad, su música y su voz a los grandes poetas universales a los que admira y que fueron, de alguna manera, sus maestros y sus compañeros de viaje: Lope de Vega, Francisco de Quevedo, Gustavo Adolfo Bécquer, Luis de Góngora, Pedro Salinas, Gabriel Celaya, Pablo Neruda, Alfonsina Storni, Violeta Parra, Jacques Brel, Lizardi, Xabier Lete o Pablo Guerrero, uno de sus amigos más entrañables.

Es este un testamento poético que pasará a la historia de nuestra cultura compartida como el testimonio de un hombre que –como dice Fanny Rubio"nos ayudó a sustituir la conjugación de matar por la de cantar esperanzado; un hombre que pecó de esperanza, el único pecado que no precisa arrepentimiento». 

Tras su fallecimiento, en junio de 2004, se editó el CD titulado "Imanol in memoriam. Bolona-molona", disco que recoge su último proyecto, un precioso y cuidadísimo recopilatorio de canciones de cuna. En ese disco hay cinco canciones que él no pudo grabar y que, en su ausencia, están interpretadas por Txema Garcés, Antton Valverde, Niko Etxart, Pier-Paul Berzaitz e Iñaki Eizmendi.




EPÍLOGO

Deseo que los tres "cuelgues" que he dedicado a Imanol Larzabal sean mi sencillo y personal homenaje hacia él. Compartimos una muy buena amistad y, en todo momento, estuvo a mi lado respaldando y apoyando todos mis proyectos e iniciativas. Sé que nos quisimos, y sé que jamás dejaré de tenerle presente en mi recuerdo y en mi sensibilidad.

Imanol y Marina Rossell en la presentación de mi libro "Crónica cantada de los silencios rotos"
y de la exposición "Arte y canción".  Círculo de Bellas Artes de Madrid, 26 de febrero de 1998.
Al fondo, en la pared, se ven los cuadros originales de El Cubri para el disco "Cantata del exilio",
de Antonio Resines y Antonio Gómez; y de Octavio Colis para el disco
"Malas compañías", de Joaquín Sabina.

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