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sábado, 18 de diciembre de 2010

CANCIÓN Y LITERATURA. "Trovadores de silencios"

Esta semana ha sido editada y presentada una nueva iniciativa relacionada con la musicalización e interpretación cantada de textos de nuestros poetas contemporáneos; en esta ocasión es un libro de poemas de trece autores, que incluye un CD con trece canciones –una de cada poeta–; esta iniciativa ha sido editada por Ilia Galán y Esther Peñas con un título muy sugerente: "Trovadores de silencios" (Ed. Calambur, Madrid, 2110).

En la presentación del libro –reafirmando todo cuando venimos diciendo en días pasados, sobre la relación entre "canción y literatura"–. Esther Peñas escribe: «La música, como la palabra, puede dar nombre a lo innombrable, comunicar lo imposible y expandir el alma de quien escucha. La palabra, como la música, vivifica. Y sana. Por ello, ensamblar música y palabra es uno de los oficios más hermosos a los que puede dedicarse el ser humano. Escribir y cantar. Dos mundos que se estrechan y se entrelazan». 


Ilia Galán por su parte comenta: «El proceso de creación de este libro fue sencillo, pues cada poeta escogió siete poemas y de éstos, cada músico tomó uno que luego fue grabado y ahora pueden sonar juntos apoyándose mutuamente».


Los poetas participantes en esta obra son: Marcos Ricardo Barnatán, José Manuel Caballero Bonald, Rosa Díaz, Ilia Galán, Jesús Hilario Tundidor, Miguel Losada, Javier Lostalé, Jose María Merino, Juan Carlos Mestre, Esther Peñas, Jaime Siles y Luis Antonio de Villena.

Los músicos y cantantes que han musicalizado e interpretado a los anteriores poeta han sido: Luis Eduardo Aute, Luis Felipe Barrio, Javier Bergia, Carlos Chaouen, Fernando Márquez "El Zurdo", Alejandro Martínez, Rafa Mora y Moncho Otero, Ángela Muro, Juan d'Ors, Amancio Prada y Guadalupe Urbina.

De entre las canciones que integran el CD, adjunto al libro, hay una que me ha llamado especialmente la atención, me refiero a la titulada "La palabra más tuya"; bellísima canción que Aute compuso a mediados de los setenta sobre un  texto de Caballero Bonald escrito en homenaje a Antonio Machado, y que cantó y grabó Rosa León en su disco "Al alba" (1975). Curiosamente treinta y cinco años después podemos escucharla, por primera vez, en la voz de Aute acompañado de Javier Monforte.

De JOSEP TERO y de un gran descubrimiento

Anoche en el Centro Cultural Blanquerna de Madrid, pudimos gozar de un maravilloso concierto de JOSEP TERO... Fue una maravilla y un auténtico derroche de sensibilidad...

... Insisto, merece la pena dejarse atrapar por "FRONTERES...", su último trabajo discográfico.


Josep Tero en el concierto celebrado en el Centro Cultural
Blanquerna (Fotos de Juan Miguel Morales)
En este concierto, de anoche, he realizado un gran descubrimiento..., un hallazgo impresionante..., me refiero al "grandísimo" músico que acompañó a Josep Tero con el acordeón y el piano–; se llama FERRAN MARTINEZ..., ¡Qué enorme placer escucharle!... Mientras le escuchaba no dejaba de repetirme aquello que cantaba Serrat en su disco "Nadie es perfecto": "¡BENDITA MÚSICA!

"CANTIJUEGO" para el fin de semana: "QUIÉN ESTÁ CON QUIÉN?

Nos enfrentamos a un nuevo fin de semana y tenemos que jugar un poco... ¡jugar es importante para la salud!...

Nuestro "CANTIJUEGO" de hoy va de "parejas"... Seguidamente voy a presentaros una serie de fotografías en las que se ven dos personajes... Yo os voy a dar el nombre de uno de esos personajes y el juego consiste en decir quién es el otro... Por eso al juego le he llamado: ¿Quién está con quién?... ¡Empezamos!

Como hacemos siempre, si te apetece entra en el apartado de "comentarios" y vamos jugando juntos.

¿Quién está con Caco Senante?
¿Quién está con Pablo Milanés?
¿Quién está con Lluis Llach?
¿Quién está con Carlos Cano?
¿Con quién está Paco Ibáñez?
¿Con quién esta Joan Manuel Serrat?
¿Con quién está Maria del Mar Bonet?
¿Quién está con Joaquín Carbonell?
¿Quién está con Rosa León?

viernes, 17 de diciembre de 2010

"ANFIBIÓTICO". JOAQUÍN CALDERÓN - II

Mi definitiva admiración hacia Joaquín Calderón, como creador con una inmensa sensibilidad y capacidad integradora, surgió en 2005, tras la audición de su disco "Anfibiótico".

Un disco bellísimo y a la vez de una gran complejidad; que te enmaraña y te atrapa en sus vericuetos musicales y del lenguaje, pero que a la vez te incita a alzar el vuelo. Una obra que juega con la libertad expresiva de las palabras y de la música consiguiendo rescatarlas de los racionalismos que a veces tanto las encorsetan y empobrecen.


Quizá, para presentar o para recomendar este "Anfibiótico" bastaría con decir: «Siéntense –o permanezcan tumbados, corriendo o como les de la gana–, pero ¡escuchen!, ¡liberen su pensamiento!, ¡no busquen nada!, ¡espérenlo todo!, ¡permítanse sentir!, ¡merece la pena! ¿no sienten los latidos?».

Aunque con esas palabras sería más que suficiente para presentar el disco, voy a procurar adentrarme en esta obra de Joaquín Calderón desentrañando, en la medida de mis posibilidades y desde mis percepciones, cuál es su grandeza y su misterio. Lo haré separando, inicialmente, letra y música, si bien soy consciente, como luego lo analizaré, de que en este caso, como en ningún otro, la palabra y la música nacen juntas y son inseparables.

Escuchando las trece canciones que componen el disco de Joaquín, me vino a la memoria un texto de Eduardo Galeano, extraído de su libro "Amares". Dice así: «A la "Casa de los Palabras" acudían los poetas. Las palabras guardadas en viejos frascos de cristal, esperaban a los poetas y se les ofrecían, locas de ganas de ser elegidas; ellas rogaban a los poetas que las miraran, que las olieran, que las tocaran, que las lamieran. Los poetas abrían los frascos y poco a poco, lentamente, las iban eligiendo».

Esto fue lo que yo pienso que hizo Joaquín cuando se planteó la creación de este disco  –permítaseme la metáfora–: Joaquín Calderón, con sus "23 años de historia y trabajo; años de gente y de amigos; años de música de fondo a los lados y sobre la cabeza; grande y vulnerable; enorme y microscópico"; amado, desamado y por amar;... acudió a la "Casa de las Palabras" –que él la lleva dentro– y las fue rescatando una a una en su esencia, en su identidad... Palabras sensaciones, palabras laberínticas, palabras salvavidas, palabras viscerales, fugas, contradicciones, dudas razonables, destinos inciertos, docemeses, sensaciones, verde, agua, junco, sal, súbito...; y las fue tejiendo... y fue dando suelta, como en un estallido, a sus sentimientos... ¡qué importa el sentido! ¡es la vida! ¡la vida en las palabras!
Ilustraciones e imágenes de Ana Martínez que completan el fantástico
mundo de Joaquín Calderón en "Anfibiótico"
Y después, o tal vez al mismo tiempo, o antes quizá, vino la música, y fue recatándole a cada palabra su musicalidad y su sentido –entrelazándolas, sublimándolas, ensalzándolas–..., o tal vez fueron las palabras las que fueron insinuándose y provocando a la música...; el caso es que palabra, música y canto –como si fueran el misterio de la Santísima Trinidad– se hicieron "uno y trino" ¡inseparables!...; y "de esa unión de tres en uno" nació la armonía y la belleza contra el desorden, contra la contradicción...; misterio de unidad, de belleza y de armonía del que en "Anfibiótico" son hermosamente responsables Xavi Reija, David Peral, Jesús Lavilla, Luis Navarro, Pablo Prada, Ismael Sánchez, Jordi Gil, Paco Lobo, Santi Camps, Fernando Lamadrid, Adolfo Langa, Chiqui Calderón, Javier Ruibal, Carlos Chaouen... y Joaquín Calderón.

Ahora Joaquín tiene reciéntemente finalizado su  nuevo disco, se llama "ANVERSO"...; creo que pronto podremos gozar de él...; de momento, quiero que sepa que aquí está uno de sus "fans" que está esperando el nuevo disco "pa echarle un cuelgue".

CURIOSIDADES

En el "cuelgue" que dedicaba ayer a Joaquín Calderón –"cuelgue" es el sinónimo de "post" que he decidido utilizar a partir de ahora– hacía una referencia a los discos del género "canción de autor" que se grabaron en España en los años 1978 y 1982. Esos datos están tomados de un estudio que realicé en 1998 y que publiqué en el libro "Crónica cantada de los silencios rotos". La gráfica resultante de aquel estudio fue la siguiente:
(En esta gráfica, como puede observarse, sustituí el término "canción de autor" por el de "canción social", pero en realidad, en el contexto de aquellos años, pueden considerarse como términos equivalentes).

Comentamos brevemente la gráfica: En ella se pueden constatar los siguientes hechos:

• En primer lugar, el significativo crecimiento discográfico que se produjo, incipientemente en 1974 y, sobre todo, durante los años 1975 a 1977.

Dos fueron las causas que motivaron y permitieron, en esos años, el creciente número de grabaciones. Por una parte, la finalización de la dictadura, la suavización de la censura y la puesta en marcha del complejo proceso de transición democrática; y, por otra, la percepción, que hicieron algunas empresas discográficas, sobre la "línea de negocio" que podía suponer aquel tipo de "producto contestatario" en un contexto social –o de mercado– en el que la demanda de las "libertades" empezaba a extenderse y a ser un reclamo cada vez más generalizado, y por tanto, más consumible.

• Un segundo hecho que se puede constatar en la gráfica es el contrario, es decir, el progresivo descenso que se va produciendo, respecto a las grabaciones discográficas, a partir de 1977 –año en que se celebraron las primeras elecciones democráticas–, y sobre todo a partir de 1978 –en el que se aprueba la Constitución–; descenso que, por ejemplo, llegó a provocar que en 1981 y 1982 se editaran prácticamente el mismo número de discos que en 1973 y 1974, es decir, en plena dictadura y con la censura actuando de forma implacable.

La causa principal de este descenso es evidente: fue un cambio de estrategia adoptado por las empresas discográficas al hacerse conscientes de que las "libertades fundamentales" estaban en un camino de normalización y empezaban a convertirse en un tema central y público de los debates parlamentarios. La "contestación" y las "reivindicaciones" cantadas ya no eran una "línea de negocio" que ofreciera una clara rentabilidad; era mejor airear una "crisis de los cantautores" y desviar la inversión empresarial hacia productos musicales más comerciales, es decir, menos serios y "trascendentes".

Así fueron las cosas. Lo bueno que tiene la estadística es que nos ofrece datos irrefutables.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Lo confieso: Soy "fan" de JOAQUÍN CALDERON - I

Antes de escribir el titular de esta nueva entrada en el blog he acudido al diccionario para asegurarme del significado de la palabra "fan"...

fan: Persona que siente gusto y entusiasmo por algo.

A la vista de ese significado lo tengo claro y no me queda más remedio que confesarlo: Desde hace bastante tiempo, más de 10 años, yo soy "fan" de un músico sevillano llamado Joaquín Calderón. Su música me gusta y me entusiasma. 

Recuerdo que a mediados de 1997 me llamaron de la empresa discográfica Fonomusic para comunicarme que iban a editar un doble CD titulado "Cantautores: La nueva generación" y para pedirme que escribiera un pequeño texto que pudiera servir de introducción a aquella iniciativa. En aquel momento yo estaba finalizando el libro "Crónica cantada de los silencios rotos".

Pocos días después me mandaron una maqueta de los discos que me habían anunciado. La escuché y hubo cantantes y canciones que me gustaron mucho..., tanto, que decidí no escribir nada.... Me explico: En realidad, aquella iniciativa me pareció de "corto recorrido" y con poco futuro. Los años del sello "Gong", nacido en Movieplay –anterior nombre de Fonomusic– y especializado en "canción de autor", ya habían pasado y los  "cantautores" desde el punto de vista del "negocio discográfico" –que es lo único que interesaba– empezaban a no ser rentables. (Valga este dato: En 1977 se editaron en España 108 discos del género "cantautores; y cinco años más tarde, en 1982, la edición descendió a tan solo 26 novedades"). Ante aquellas circunstancias decidí no entrar en el juego; aquella iniciativa discográfica no me olía bien.

Joaquín Calderón.
Lo que sí me olió bien fueron los "jóvernes cantautores" que aparecían calificados en aquel disco como "la nueva generación"; me llamaron la atención y lograron "prenderme", entre ellos, muy especialmente, un joven sevillano llamado Joaquín Calderón. (También me gusto el trabajo musical y poético del resto de aquellos creadores que prácticamente estaban iniciándose en el "mundillo" de la canción: Carlos Chaouen, Neghar, Antonio de Pinto, Quique Gonzáles, Alfonso del Valle...; jóvenes que después se fueron abriendo camino por ellos mismos, con mucho esfuerzo y, sobre todo, con mucha ilusión ).

En aquel primer disco de "la nueva generación", Joaquín incorporó dos canciones que para mí significaron una total ruptura con la forma musical y poética con la que se identificaba en aquel momento al "cantautor", aunque conservando la identidad del género. Aquellas canciones fueron "No mires al cielo nunca" y "El olor del aire" ("El aire huele a viejo, a terco y funcional / a espeso cuerpo. / El aire huele a viejo, a falta de calor / a negro espejo. / A rara mezcla de cansancio y tiempo, / a frío mineral sobre tu cuerpo").

Ese mismo año Fonomusic editó el disco "En la Carbonería" de Alfonso del Valle –a quien también admiro mucho–, y de nuevo volví a encontrarme con Joaquín haciendo coros, cantando un tema a medias con Alfonso y tocando el violin "En celofán"... 

Tres años más tarde, en el año 2000, Alfonso y Joaquín se unieron y grabaron –ya en PaSarela– un disco al que llamaron "2dos"; disco en el que fueron alternando canciones –ahora tú, ahora yo– pero con evidente coherencia y complicidad. 

De aquel disco recuerdo un tema que me impactó mucho, se llamaba "El árbol la ciencia"; tema en que Joaquín manifestaba una actitud personal "contra-racionalista" y libertaria con la que me sentí plenamente identificado:

"He gastado tanto tiempo
recolectando adjetivos
para describir el mundo
y, al final, me lo he perdido.
No quiero levantar polvo,
pasar desapercibido,
poder irme donde quiera,
poder llorar escondido".

Después continué realizando un seguimiento de las huellas musicales de Joaquín Calderón, entre ellas, en 2002, su participación en el disco "Cantigas de mayo 2002", disco en que se recogían las canciones de los finalistas del Certamen Nacional de Canción de Autor, celebrado en Ceuta –en el que él consiguió el tercer premio con la canción titulada "Algunas veces"–; e igualmente su participación en el Certamen Internacional de Cantautores Carlos Cano (2003), en el que fue finalista con la canción "Los ojos"... A aquellas huellas "premiadas" siguieron otras... hasta que en el año 2005 Joaquín nos proporcionó el inmenso y gratificante regalo que supuso la grabación y la edición de su primer disco en solitario: "Anfibiótico", disco autoproducido que es "otro cantar"...

..."Otro cantar" que continuará mañana porque no quiero alargar demasiado lo que cada día cuelgo en el blog... Hoy, bromeando con Paco Cifuentes, tomábamos la decisión de sustituir la palabra "post" –que no me gusta nada– por la palabra "cuelgue"... Así que mañana, en el próximo "cuelgue", seguiré desarrollando los motivos  por los que confieso que soy "fan" de Joaquín Calderón.

"CANTIJUEGO de "entresemana"

Este "cantijuego" de "entresemana" es un "cantijuego elemental y entrañable"... Observa la fotografía:


El señor que aparece a la izquierda está mirando un cuadro en el que se reproduce la carátula del primer single que grabó Benedicto en 1968


Benedicto, a finales de los años sesenta, fue uno de los fundadores del movimiento de la nueva canción gallega conocido como "Voces ceibes".

¿Quién es el personaje que está mirando el cuadro?

¡ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR UN GRAN ACONTECIMIENTO!...

ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR ESTE GRAN ACONTECIMIENTO: A partir del próximo 25 de septiembre va a reponerse en cines la película CHICHO o MIEN...