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sábado, 28 de marzo de 2026

ESPERADA Y GRAN NOTICIA: "PABLO CANO" Y SU PRIMER DISCO "FLOR DE HABANERA". 1. ORIGEN DEL PROYECTO CON "CARLOS CANO" EN EL CORAZÓN Y COMO REFERENTE.

Carlos Cano y su hijo Pablo.
(Foto de Eva Sánchez, madre de Pablo).

Cuando CARLOS CANO se nos fueen enero de 2001– su hijo PABLO cumplía cinco años. 

El tiempo ha transcurrido, y tras un largo proceso de búsqueda y construcción de su identidad, Pablo nos ha sorprendido y nos regala, su primer disco titulado "FLOR DE HABANERA"; magnífica "opera prima" del cantautor sureño a la que –con la colaboración de amigos como Javier Ruibal, Pasión Vega, Álvaro Ruiz y el amigo periodista Juan José Tellez– voy a dedicarle tres "cuelgues" aquí donde "CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA". 

Este primer disco de Pablo Cano es una obra que desde hace tiempo personalmente estaba esperando, tanto quizá como aquel mítico "A DURAS PENAS", primer disco que su padre grabó y publicó en 1976. 

Cincuenta años de diferencia, dos personalidades distintas, dos momentos de nuestra "canción de autor" muy diferentes social y culturalmente, pero, a la vez –y sobre todo– un "común brote de sensibilidad poética y musical" y una "descarada apuesta" por la "nueva y verdeblanca Canción del Sur" que Pablo vivió y sintió en su casa en los primeros años de su vida.


«La música – dice Pablo Canosiempre ha estado muy presente en mi vida y en mi casa; me ha gustado escribir desde pequeño. Todas las piezas del puzzle encajaron cuando a los 15 años mi madre me regaló una guitarra. A partir de ahí, empecé a ponerle música a mis letras y a formarme.»

Un largo proceso creativo en búsqueda de una identidad original como compositor y como cantante. Reto nada fácil en el que se entrelazaban sentimientos, deseos y convicciones muy profundas que Pablo necesitaba interiorizar, integrar y armonizar. 

Pablo, cada día que pasaba, era más consciente de que aquella armonía musical y poética que buscaba como "cantautor" y en sus creaciones, sólo sería posible y auténtica en el encuentro de una "armonía personal" que en, su caso, resultaba particularmente compleja. 

Por una parte empezó a descubrir y a sentir un creciente y progresivo deseo de componer y de cantar –algo que en realidad corría por sus venas–. Por otra fue adentrándose en la fantástica obra musical y poética de su padre –al que había perdido con cinco años– que surgía como un referente que evidentemente la marcaba. Junto ello, empezó a descubrir y a sentir una afectividad intensa y dolorida por aquella ausencia paterna tan querida y necesaria, que Eva –su madre– arropaba cuidadosamente y con mucha ternura: "Carlos te amaba y te ama y tú, su hijo, fuiste uno de los últimos y más hermosos regalos y esperanzas que le ofreció la vida". 

Dibujo de Pablo Cano creado por
Kassandra Rubio Contreras.

En aquel contexto familiar y personal, cuando Pablo cumplió 15 años, su madre decidió que era un buen momento para darle una carta que Carlos Cano le había escrito en 1998; hermosísima carta de desbordante sensibilidad que para Pablo fue impactante y liberadora; punto de encuentro que venía a romper con sus interrogantes, inseguridades, desprecios y bulos" que le acosaban y que se convirtió en un faro que definitivamente iluminó aquella "armonía personal" que andaba buscando.

Impacto liberador que inundó de claridad su horizonte como cantautor y que le puso en camino hacia el logro de una naciente y espléndida "armonía creativa" hoy felizmente concretada en las nueve canciones que componen su primer disco "FLOR DE HABANERA", obra que me gozo en presentar y celebrar aquí "DONDE LA PALABRA SE HACE MÚSICA".


Para finalizar y completar este primer "cuelgue" dedicado al disco "Flor de habanera" –del que la semana que viene seguiremos hablando– reproduzco, a continuación, el texto completo de la carta que en 1998 escribió CARLOS CANO destinada a su hijo PABLO. Bellísimo testimonio que desprende una desbordante sensibilidad en cada una de sus palabras.

«En estos momentos buena parte la acapara mi hijo casi recién nacido Pablo. Intento aprovechar la suerte que he tenido al poder conocerlo, porque estaba casi predestinado a que no le hubiera visto nunca. Le quiero mucho. Tener un niño de pocos meses me emociona y rejuvenece al mismo tiempo. Hay algo mágico en ello. Vuelvo a nacer y a los pocos meses me encuentro como si todo empezara de nuevo.

»Me dirijo a él, que asoma por primera vez a la jungla de la vida, con perplejidad y el asombro de sus pocos meses y con el temor y la indecisión ante lo desconocido. En un tiempo en que es peligroso tener memoria, ser libre y amar lo imposible. Con las palabras que aprendí de los seres humanos más luminosos y buenos que he conocido. A unos en los libros, a otros en la vida y a otros en los sueños.

»Le digo qué si quiere ser hermoso, piense en cosas bellas. Si pretende la elegancia, que tenga dignidad. Si busca el amor, que utilice siempre la ternura. Si quiere un mundo justo, que transforme su vida en algo mejor. Que señale las heridas, si quiere curación. Si busca la pureza, que se acerque a la alegría. Que oiga la música hermosa de la soledad de los hombres. Si quiere que le quieran, que quiera y sueñe con el paraíso y aprenda que todo lo vivo tiene algo nuestro en su ser, y que lo busque y lo respete.

»Nada es más importante que sentirse querido.

»Que aprenda del instinto, que la intuición le enseñe la memoria misteriosa y oculta de las cosas. Que sea él mismo, se confronte con lo vivo, conozca y compare. Que desconfíe de las modas.

»Cuando camine por los campos, le animo a buscar a lo lejos las montañas y cantar la melodía de sus líneas en el horizonte. A decir palabras cariñosas a la acacia y al romero, y a la albahaca cuando perfume sus sueños. Si recuerda algo triste, debe ser intensa su tristeza, debe llorar si es preciso luego y después olvidar para siempre. Es importante que recuerde que, para vivir, hay que olvidar. Todo como las plantas tiene sus raíces y sus flores. Para crecer mejor, debe decir que no muchas veces y tener una razón de ser.

»Ser justo, pensar que ha nacido para algo especial en el mundo, y buscarlo, mirar dentro de sí. Cuando luche que no sienta, sólo combata. Que oiga la voz de su corazón y se enfrente con ella a toda norma que le niegue. Que aprenda la diferencia que hay entre lo cierto y lo falso.

»Aunque no pueda, no sepa o no quiera, debe pensar al menos una vez en compartir, en rebelarse porque, donde estén sus pensamientos acabará estando su corazón.

»Pero, sobre todo, espero que algún día me pida que le cante con los ojos cerrados la Verdiblanca, y que no me pida que le diga los nombres de todos aquellos que tiraron por la borda nuestro futuro.

»Que me pida y me pregunte, que yo recordaré con él que hubo un día en el tiempo de los gigantes que él y yo fuimos un corazón libre, y una estrella de luz por el alto cielo de la esperanza.

Nada más le pido.

Carlos Cano, 1998


(En unos días publicaré un segundo "cuegue", dedicado a Pablo Cano, titulado: 
II - ASÍ ES "FLOR DE HABANERA". UN DERROCHE DE LATIDOS, SENSIBILIDADES Y AUTÉNTICA "CANCIÓN DE AUTOR".)

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