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miércoles, 1 de mayo de 2013

JUAN TROVA: LATIDOS, REALIDADES, REIVINDICACIONES Y SUEÑOS POSIBLES A GOLPES DE VOZ, GUITARRA Y BANQUETA

Juan Trova.

"Ha pasado los cuarenta con creces, dicen que no se le nota"... Ha peleado mucho para mantener viva la canción popular y, sobre todo, la auténtica "canción de autor sureña" –aquella que, como se dijo en los orígenes granadinos de Manifiesto, es una "canción humana y universal, que se desborda hacia todos los sures"–... Se llama JUAN TROVA... 

Ha peleado. Ha sorteado, airoso, temporales inhóspitos –y lo sigue haciendo–. Y gracias a su pasión y a sus convicciones –unidas a las de otros y otras como él–, el vuelo de la "canción del Sur" se mantiene vivo...

Ahí quedan, como testimonios irrefutables, por ejemplo, un "Abril para vivir" que es como un legado que Juan mima y fortalece –contra viento y marea–; y ahora, en estos últimos días, un disco artesanal y de belleza deslumbrante en el que Trova nos ofrece –simple y hondamente– doce canciones: "Canciones para guitarra y banqueta".




"Canciones para guitarra y banqueta" –disco artesanal y de edición firmada y numerada; a mi me ha correspondido el 191/294– es, desde mi punto de vista, la obra más madura y más hermosa que ha creado y ha grabado JUAN a lo largo de su intensa trayectoria trovadoresca; afirmación que quiero expresar con rotundidad basándome en varios criterios que la verifican.

Inicialmente voy a referirme a percepciones globales, después descenderé a la reflexión, más concreta, sobre sus canciones.

"Canciones para guitarra y baqueta" es, en primer lugar, un disco que viene a reafirmar la belleza y la enorme calidad que puede desprenderte del  valor de la "sencillez" y de la "sobriedad" cuando esos valores se ponen totalmente al servicio de la "sensibilidad", y sirven para reivindicarla y subrayarla.

Juan nos ofrece un disco en el que solamente interviene él con su voz, guitarra y dulcimer; y Gustavo Reyes realizando percusiones; un disco limpio –muy bien interpretado–, que desnuda al alma de su creador; que puede desnudar la de quiera escucharle; y que demuestra –en estos tiempos tan dados a las grandes bandas, comparsas y complejas producciones– que lo más importante en este viejo arte de "trovar" no está en la "compaña", sino el ser capaz de "abrirse el pecho a golpes de voz", y tener algo importante y necesario que decir.

Juan Trova durante la grabación de su nuevo disco.

"Canciones para guitarra y baqueta" es, además, un disco "claro", sin ambigüedades; es lo que es descaradamente: un conjunto de doce "canciones de autor" cuajadas de latidos; eso sí, de latidos reales, no inventados; no cuidadosamente dibujados o calculados para responder a las demandas de unos "fans" o un "mercado".

El canto que Juan Trova nos ofrece en su nuevo disco es un canto a la vida tal y como el la siente y la percibe. Guitarrero del alma que nos confidencia su cotidianidad entretegida de vivencias, sentimientos, dolores, pasiones y sueños, por si escuchándole, y entendiéndole, podemos escucharnos y entendernos a nosotros mismoss. Insisto, así de claro, sin ambigüedades.

"Canciones para guitarra y banqueta" es, "más además", un disco atrevido y valiente... Juan Trova ha grabado en directo, (es decir, con su "compaña" más fiel y sincera –la "compaña" que más vale–), un disco absolutamente artesanal e imaginativo. Ha hecho lo que le apetecía hacer; ha cantado lo que le apetecía cantar; se lo ha "currado" con mucha pasión y convicción; y al final, el no lo dice, pero yo sí lo pienso: al que le guste ¡que disfrute todo lo que pueda!; y al que no, "pues que le vayan dando".


Juan Trova durante la grabación del nuevo disco.

Y dicho todo lo anterior, aunque se alargue este "cuelgue" permitidme que formule algunos comentarios referidos al contenido de las nuevas canciones de Juan Trova.

En primer lugar una observación de carácter general: Juan, no sé si intencionadamente, o no, realiza en su disco una especie de "barrido" global por la temática esencial que desde siempre ha caracterizado a la "canción de autor": aborda, entre otros temas, por ejemplo, la experiencia de la búsqueda y de la reafirmación de la "identidad" –en el tema titulado "Paseo"–; el desgarro y la reivindicación de la justicia ante el dolor humano y, sobre todo, ante la pobreza –"Niños"–; la denuncia clara y directa del salvajismo político y económico en el que vivimos inmersos –"Ya está bien"–; el canto a la utopía y a los sueños posibles simbolizados en "Sforzinda" –como en otro tiempo pudo ser en Itaca, Albanta o Samarkanda–; el amor, la pasión y el erotismo como componentes indisolubres de la condición humana –"Al abordaje" (¡expléndida!) y "Cien más"–; o un bellísimo guiño a la amistad como valor personalizado en ese enorme trovador y amigo cubano llamado Vicente Feliu, y en Aurora, su compañera "Habana marzo 2009"–:

Vicente Feliú.
«Las calles inundadas de horas,
una loca encantadora,
la sonrisa de Aurora,
la sombra del Ché en cada café.
el trío del Malecón,
los versos de Waldo en el salón.
Canto a canto voy soñando las mañanas,
vuelvo a ser un aprendiz de trovador
cobijado por la limpia y clara luz de tu mirada
se me pasa la semana,
creeme cuando te diga
que tu casa es ahora mi revolución»
("Habana marzo 2009". Juan Trova)

Podría seguir escribiendo un buen rato sobre el nuevo disco de Juan y sus canciones, pero no quiero alargar demasiado este "cuelgue"; sin embargo me pide el cuerpo –y sobre todo el corazón, al que tengo que cuidar mansamente– concluir copiando la letra de dos de sus canciones que me parecen especialmente destacables, y que siendo contrarias se complementan... Me refiero a  "Ya está bien" y a "Héroes" que, desde mi perspectiva, no es otra cosa más que es hermoso himno a la "esperanza".

«Yo no voy a ser 
de los que se pasan la vida temiendo apostar
por miedo a perder la partida.
Yo no quiero a ser
de los que se piensan gigantes
y creen tener el poder de decidir quien vale.
Yo no voy a ser 
un títere en manos de nadie.

Que ya está bien de tanto charlatán,
de que nos quieran hacer creer que es peligroso pensar,
de que nos digan yo soy mejor que tú o que aquel.
¡Ya está bien...!

Yo no quiero ser 
de los de golpes en el pecho
ni de los que solo saben hablar de derechos.
Yo no quiero a ser
de los que no miran de frente
y aun piensa diferencias entre la gente.
Yo no voy a ser de los que callan y mienten.

Que ya está bien de tanto charlatán,
de que nos quieran hacer creer que es peligroso pensar,
de que nos digan yo soy mejor que tú o que aquel.
¡Ya está bien...!

Ya está bien de discursos necios,
ya está bien de tremolar banderas para celebrar matanzas,
ya está bien de primas de riesgo que no entiendo nada,
ya está bien de bolsas que suben, de boldas que bajan,
de Marianos, de Alfredos, de Carmas, de Sorayas,
que cojan de una vez sus picos y sus palas
que yo ya tengo en la mano la guitarra.
Que ya está bien de flores a Gran Vía y a los barrios ratas.
ya está bien de recortes al pueblo y su sueldos al alza
¡Que ya está bien...!
¡Que estamos muy cansaitos, que ya está bien!».
("Ya está bien". Juan Trova).

Juan Trova.
«Llevan la lucha en su espalda,
llevan marcada en la sangre
la huella de los que viven 
abriendo nuevos paisajes.

Comen resto de cordura
sueñan espigas gigantes,
van cerrando sepulturas
que no se cerraron antes.

Pintan futuros azules,
cortan las flores sin sabia,
repueblan los corazones
alzando voces de rabia.

Abren heridas de muerte
a cimientos inmortales,
beben en ríos de a otros
siempre se nos vuelven mares».
("Héroes". Juan Trova).

1 comentario:

  1. Fernando, es preciosa esta entrada porque define perfectamente lo que es un trovador, de esos que luchan por dejar esos latidos a golpe de guitarra.
    Un abrazo!!

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