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sábado, 27 de abril de 2013

ALBERTO LEAL Y ÁLVARO RUIZ: TRABAJO, SENCILLEZ, LATIDOS Y CALIDAD... ¡MUCHA CALIDAD!

Hoy os propongo introduciros es este "cuelgue" escuchando y disfrutando de una canción... La interpretan ALBERTO LEAL y ÁLVARO RUIZ.



«La única puerta que me deja atravesar
es la que da a la calle
y yo salgo para poder respirar
pero yo lo que necesito no es el aire.
Yo la busco como un gato que no para de buscar
a un perro pa’que le ladre
y yo le huyo como un barco que para de escapar
del aire, del aire.

Siento que mañana volverá
hacia ningún lugar,
hacia ninguna parte,
siento que mañana se irá
para volver a empezar a amarte.

La única mentira que me dejaste contar
fue pa’savarte,
la única verdad que yo no quise revelar
era que se acababa mi sangre.
Y es que no puedo más, no aguanto más
este no saber como amarte,
y es que no puedo más, no aguanto más
este no esperarte.

Siento que mañana volverá
hacia ningún lugar,
hacia ninguna parte,
siento que mañana se irá
para volver a empezar a amarte».
("Hacia ninguna parte". Alberto Leal).

La primera vez que vi actuar juntos a Alberto y a Álvaro fue hace prácticamente un año –en concreto a finales de abril del año pasado–, fue en el concierto que Alberto Leal nos ofreció, en compañía de Alejandro Ferre, en la Sala Zanzibar, de Madrid, donde presentaron su disco "De amores y rayuelas". En aquella ocasión Álvaro Ruiz les acompañó a la guitarra y nos interpretó alguna de sus canciones.

En la crónica que escribí sobre aquel concierto, decía:  «Tengo que resaltar, lo que ha supuesto para mi un gran descubrimiento; me refiero al cantautor, también sevillano, Álvaro Ruiz; joven creador, del que seguro que tendré que hablar y escribir mucho en un futuro próximo porque me parece que va a llegar a ser, muy pronto, un cantautor extraordinario».

Y así ha sido, no me equivoqué. Álvaro –que es un gran guitarrista–  a lo largo de los doce meses transcurridos desde aquel concierto en Zanzibar ha madurado mucho poética y musicalmente como "cantautor" y ahora se nos presenta compartiendo con Alberto Leal un proyecto musical de mucha calidad en el que interpretan juntos canciones compuestas individualmente por cada uno de ellos. Canciones como ésta, titulada "Miedo", de la que Álvaro Ruiz es autor:


«Miedo, a perderme por las calles
a que rompas los finales de este cuento sin variante.
Miedo, a encontrate por los bares.
A no tener valor de acercarme y molestarte.
Miedo, a que cambies o yo cambie,
miedo a tenernos miedo, a ser un ser despreciable.
Miedo a soñar con lo prohibido,
a gritarnos sin motivos.
Sin escuchar antes los latidos causados por el...
...Miedo a la oscuridad, a la tempestad,
a la verdad, a la cualidad
de que fallen mis canciones.
Siento tanto miedo innecesario
que no cumplo los horarios, y pierdo las emociones.
Tanto miedo...

Miedo, a enfermar. A cerrar los ojos por la noche.
A dormirme rodeado de muñecas y peluches.
A atravesar a oscuras el pasillo, y me agarren los tobillos.
Miedo al viento al movimiento y sus sonidos.
Miedo a crear mas enemigos.
A que lances verbalmente contra mi tus cuchillos.
Tengo miedo, de que un dia en el espejo
te observes y el reflejo, te devuelva los recuerdos
y las promesas de aquel niño.
Y crecerás, cambiarás,
te dirás y preguntarás. ¿Cuál fueron tus pasiones?
Realmente tengo miedo. A despertar, a fracasar,
a continuar, a derribar cimientos que creamos con las manos.
Y tu aliento, caminará sin prisas. 
Ahogado en este mar, este mar de miedos.
Este mar de miedos...»
("Miedo". Álvaro Ruiz).

Este nuevo proyecto de "canciones compartidas" es precisamente el que Alberto y Álvaro nos ofrecieron, el pasado martes 23, en la Sala Libertad 8, de Madrid.

Alberto Leal en la Sala Libertad 8, el pasado 23 de abril.
Álvaro Ruiz en la Sala Libertad 8, el pasado 23 de abril.

Fue un concierto muy hermoso y de gran calidad del que voy a destacar tres aspectos que considero muy valiosos e importantes, y que me sorprendieron, muy positivamente, sobre todo por lo poco que suelen prodigarse en el universo de la "joven canción de autor".

En primer lugar la evidencia del "buen trabajo" realizado... Se nota que Álvaro y Alberto se han "currado" mucho y muy bien su "proyecto compartido", y que, en consecuencia, el resultado es muy positivo: Han creado un "espectáculo" en el que brilla la complicidad y la compenetración, y en el que nada resulta forzado.

El compartir musical y poético de Alberto y de Álvaro es un compartir de sensibilidades y de canciones muy "fresquito", espontáneo y de una gran naturalidad en el que se cumple aquella "máxima", tan característica en los inicios de la "canción de autor", de que cuando se opta por un proyecto en común «la idea del yo es indisoluble de la idea del nosotros". 

En su concierto Alberto y Álvaro renuncian a cualquier tipo de protagonismo individualista –hay momentos en que no sabes realmente de quien de ellos es la canción que interpretan– y optan por lo que es realmente importante: ofrecer una música y unos textos interesantes, de gran calidad y muy bien interpretados.

Alberto Leal y Álvaro Ruiz en la Sala Libertad 8.

En segundo lugar, todo lo anterior Alberto y Álvaro son capaces de desarrollarlo con sencillez y con un gran sentido del humor –no pueden aparcar su identidad sureña–. Para presentar o introducir la trama argumental de sus canciones no utilizan, ni necesitan, mucha palabrería; huyen del "mesianismo" y por supuesto del adoctrinamiento. Lo que ellos hacen –y lo hacen muy bien– es simplemente crear el clima necesario –"relajao" y sutil–  para que sus canciones puedan volar y expresarse en libertad por la sala sin ningún tipo de condicionamiento.

Y en tercer lugar, en las canciones de Álvaro y Alberto difícilmente puedes encontrar ensoñaciones o relatatos que rayen con la irrrealidad; las suyas son canciones que, respondiendo a la verdadera identidad de la "canción de autor", fotografían latidos y suspiros interiores –vivencias y sentimientos personales, o sea, la "vida misma en su cotidianidad"–, y latidos y suspiros sociales y compartidos, que en momentos tan injustos y despiadados como los que hoy estamos viviendo en España se hacen especialmente dolorosos y hay que reflejar y denunciar.

En esa doble perpectiva –y por poner dos ejemplos– me parecieron especialmente lúcidas dos canciones: "Como está la vida", compuesta por Álvaro Ruiz; y "Vamos a caminar" de Alberto Leal.


«Esta misma mañana se cumplió una de mis pesadillas
el cartero en vez de traerme cartitas de amor, me dejó la factura del agua y de la luz.
¡Ay! que ver, este mes nos duchamos con agua fría.
Ay señor, señor. Como está la vida.
Pa colmo mi Rosi me deja la facultad y se ha colocao en una peluquería 
por que dice que cortando melenas en el barrio tiene mas salidas.
Ay señor, señor. Como está la vida.

Tantos años de vecinos y Manolito vuelve al pueblo con su mama.
En paro y sin pagar el piso le han embargado hasta el carné de identidad.
Ay señor, señor. Como está la vida.
Que necesidad tiene mi chaval de huir a trabajar a otro lugar.
Aprender a leer te costará un riñón por el cual no podrás pagar tu operación.
Abuelos que trabajan, jóvenes en paro. Unos con mansiones y otros desahuciados».
("Como está la vida". Álvaro Ruiz).


«Me pongo los auriculares
y me largo a pasear,
me pongo la bicicleta debajo
y salgo a buscar
trozos de mí por esta ciudad sin mar [...]
Ato mis sueños a mi sobrero
y el sombrero a un reloj
pero el reloj no es de tiempo
el reloj es mi corazón.

Vamos a caminar
haciendo de tripas corazón,
vamos a caminar
salga por donde salga el sol,
vamos a caminar
creo que mañana será un día mejor,
vamos a caminar [...].

Y es que quiero que me entiendas
y es que quiero que comprendas
que la vida no es tan solo lo que es
porque lo más importante
es que al final nos demos cuenta
que la vida es como tú la quieras ver».
("Vamos a caminar". Alberto Leal).

Dicho todo lo anterior, y para no alargar demasiado este "cuelgue", solamente quiero felicitar a Alberto y a Álvaro por su trabajo; y destacar también la participación en el concierto del pasado martes –día 23– de Chema del Estad –que les acompañó haciendo percusiones en varios temas– y la presencia –colaborando como invitados–, de la indiscutible genialidad de El Kanka y de Pedro Chillón.

El Kanka en la Sala Libertad 8, el pasado 23 de abril.
Pedro Chillón en la Sala Libertad 8, el pasado 23 de abril.

1 comentario:

  1. Esta entrada es un auténtico tesoro. Gracias por publicarlo.

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