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sábado, 7 de julio de 2012

SARA LÓPEZ VENEROS. CANTO LIMPIO Y "GENÉTICA EMOTIVA».

A mi no me gusta nada participar como "jurado" en los numerosos Certámemes de Cantautores que se celebran por todo el país; de hecho, siempre que me lo solicitan, procuro evadirme. Las razones de esa actitud tan personal son múltiples, quizá algún día me de por explicarlas; hoy no vienen a cuento.

Pese a esa actitud, hace unos meses, excepcionamente, acepté ser jurado en el «I Certamen de Cantautores de Las Estación de Sevilla». Por una parte, porque me unen muchas querencias con el proyecto sevillano de «La Estación», y, por otra, porque me pareció un auténtico placer poder compartir unos buenos ratos con los otros miembros que iban a participar en el jurado, personas a las que admiro mucho y hacia las que siento un gran afecto.

Jurado del «I Certamen de Cantautores de La Estación de Sevilla».
De iquierda a derecha: Quico Pérez-Ventana. Fernando Lucini, Asunción de Matos,
Joaquín Calderón y José Antonio Delgado. Falta en la imagen: Marina Montes.
(Fotografía: Alicia Albarrán)

Hecha la anterior aclaración voy a ir entrando en el tema del "cuelgue" de hoy.

Cuando me llegaron las canciones de los 48 participantes que se presentaron como aspirantes al Certamen de Sevilla, opté –como lo he hecho siempre que, en alguna ocasión, he sido jurado–, por empezar escuchando y puntuando a aquellos y aquellas cantautores, o cantautoras, que me resultaban más desconocidos. Creo que ésta es la forma más equitativa de valorar a todos los aspirantes al premio, es decir, no permitiéndome que los ya conocidos –algunos buenos amigos y de gran calidad poética y musical– pudieran mediatizar mis criterios y valoraciones.

Pues bien, siguiendo esa forma de actuar, empecé escuchando los temas de los jóvenes creadores a los que nunca había oído cantar. Entre ellos, hubo, en concreto, una voz que me llamó la atención porque era una voz muy hermosa; porque cantaba y se acompañaba a la guitarra con evidente clasicismo, maestría y elegancia –me fascinó la serenidad que me proyectaban su voz y su música–; y porque los textos de sus canciones eran, por una parte, breves, sencillos y directos, y, a la vez, resultaban bellos, tiernos y con una profundidad temática sutil, muy sensitiva y solidaria. Era la voz y las creaciones de  SARA LÓPEZ VENEROS.


El hecho fue que escuché la primera canción que Sará nos había mandado al Certamen –con el título de "Tienes"–, e, irremediablemente me conquistó. Me atrapó su voz, su música y, sobre todo el misterio –tierno  y, a la vez, conmovedor– en que consiguió sumergirme.
«Tienes los ojos tan tristes
como si de siempre estuvieras llorando,
tienes las manos tan grandes
que casi pudieras estar en el aire,
tienes el cuerpo pequeño
que poquito a poco se va consumiendo.
¡como dejaste que el mundo pudiera contigo!
Tienes el ala perdida.
Tienes la mirada fría-
Tienes la piel escondida
pero tu calor te mantiene con vida».
("Tienes")

Desde el primer momento –seducido por sus canciones– pensé que, al menos para mí, Sara era una de las más claras candidatas al «Premio de La Estación» –aunque, en realidad, no le iba a resultar nada fácil porque tenía que enfrentarse a otros y otras muy buenos y buenas competidores y competidoras–.

Al final, Sara llegó como aspirante solamente hasta la semifinal del Certamen. El premio del jurado, como es sabido, se lo otorgamos a Manu Míguez, al que también desconocía como "cantautor" –no como músico–, y que, por supuesto, contó, en todo momento, con mi apoyo y mi valoración positiva.

Finalizado el Certamen, entré en contacto con Sara. La llamé por teléfono, nos encontramos y me dio una maqueta del disco que está grabando en este momento y del que, muy pronto, todos podremos disfrutar. 
Sara López Veneros.

Entre las canciones contenidas en aquella maqueta –además de "Tienes"– me llamaron especialmente la atención la que Sara titula "Mi tierra" –en la que hace referencia a la Sierra de Gredos–, y dos canciones internamente autodescriptivas que nos aproximan a su calidad humana y a su sensibilidad: "Para despertar" y, sobre todo "Genética emotiva".

«Cuando parece que todo tiende a desaparecer
de repente viene un héroe y me rescata otra vez,
enseguida me doy cuenta que el héroe soy yo
y me miro a los ojos para despertar».
("Para despertar")

«Yo soy de genética emotiva
que busca las verdades de la vida,
que ríe cuando suena la alegría,
que llora cuando brota la agonía».
("Genética emotivo")

Justo por las mismas fechas en que conocí a Sara me encontraba preparando las «Primeras Jornadas de la "Canción de Autor"», en la sala Libertad 8, de Madrid; le pedí que participara en ellas interpretando una versión de la canción "Gracias a la vida", de Violeta Parra. Sara aceptó el reto y nos la cantó... ¡Y como nos la cantó!

Jesús Morales y Sara López Veneros, durante las  Jornadas
de la Canción de Autor celebradas en la Sala Libertad 8 de Madrid el
10 de junio de 2012.  (Fotografía de Lunska Nicori).
Sara López Veneros, cantando "Gracias a la vida", de Violeta Parta en
las  Jornadas de la Canción de Autor celebradas en la Sala Libertad 8 de Madrid el 10 de junio de 2012.  (Fotografía de Lunska Nicori).

Aquel día, y a partir de aquel instante, lo tuve –y lo tengo– mucho más claro: Nos encontramos ante otra de nuestras cantautoras con más futuro; cuando salga su disco –que será pronto– podremos comprobarlo, mientras tanto aquí quedan mis palabras y mi convencimiento...; creo, sinceramente, que el trabajo que viene desarrollando Sara se lo merece.

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