Páginas vistas en total

domingo, 31 de julio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 28

Otra gran mujer protagoniza hermosas palabras y gestos contra la guerra. Esta mujer, nació en Burdeos (1886) y falleció en Buenos Aires (1907)... Se llama GABRIELA LAPERRIERE DE CONI y fue una escritora y periodista que dedicó su vida a defender el valor de la paz y los derechos de la mujer.

En 1901, participando de "La Liga Americana de Mujeres para la Paz y el Progreso" pronunció una conferencia a la que pertence el siguiente fragmento:



«Empecemos a infiltrar a nuestros hijos, desde su más tierna infancia, una educación antiguerrera. No más sables, soldaditos, pistolas, no más esos trajes militares con los que se les disfraza apenas llevan calzones. Adolescentes, les prohibiremos la frecuentación de las salas de armas, de esgrima, la abrumadora parodia de la gimnasia militar. Les inspiraremos el amor de toda otra carrera, persuadiéndoles que sus manos no han sido hechas para matar y sí para trabajar y estrechar la de los hermanos, y que si hay jueces para conciliar las desavenencias de los hombres, los habrá también para conciliar las de los pueblos, sobre todo si éstos llegaran a detestar la guerra.

No nos hallamos, pues, en los bárbaros tiempos en que la madre, al entregarle su escudo, decía a su hijo: “Regresa con él o sobre él” [...]. Los tiempos han cambiado. Sí, pues la piedad, fruto de la civilización, ha despertado sobre ciertas costumbres, los instintos nobles de la humanidad: pero fáltale anonadar la guerra, y como el corazón de la mujer es receptáculo de inmensa bondad, de ella la civilización espera ese potente esfuerzo [...].

Proclamadlo por todos los ámbitos, señoras, infundid esta convicción, predicad entre los hermanos la santa paz. Y el resultado será la abolición de las guerras, de las revoluciones sangrientas, que tantas lágrimas os han costado, madres argentinas [...].

Si llegamos a contemplar esta aurora bendita, estaremos orgullosas de haberla arrancado a la noche y de haberla hecho resplandeciente. A la obra, pues, mujeres todas: ricas y pobres. Que nuestra fe y nuestra caridad se unan a nuestras hermanas americanas. Ofrezcamos juntas al nuevo siglo este presente de feliz advenimiento y con nuestros hijos en los brazos, exclamemos: “¡Viva la Paz!”».

No hay comentarios:

Publicar un comentario