Páginas vistas en total

sábado, 5 de marzo de 2011

PASIONES, «CANTARES Y HUELLAS» COMPARTIDAS

En este "cuelgue" voy a presentar el contenido y la historia de un libro que tiene dos protagonistas que son igualmente importantes, aunque tan solo uno de ellos aparezca retratado en la cubierta.

Es un "cuelgue" que debía haber escrito hace tiempo, pero que se ha ido retrasando porque cuando me llegó el libro que voy a comentar tomé la decisión de no decir nada sobre él hasta que lo hubiera leído completo –incluida la letra pequeña de sus más de 400 citas a pie de página–...; y entero significa desde la primera palabra escrita por el autor que es "Joan" –página 19–, hasta la última que cierra el apartado de "agradecimientos", o sea la pagina 435.  

Cumplida la tarea, ahí va lo que pienso:

El "primer protagonista" de este libro se llama Luis García Gil, joven escritor gaditano al que admiro profundamente. 

Solamente él –y muy pocos escritores como él–, podría haber hecho un libro como el que hoy voy a comentar: "Serrat. Cantares y huellas"; afirmación que formulo sin la menor duda basándome en los siguientes hechos y circunstancias que me son sobradamente conocidos.

Luis García Gil. (Fotografía Juan Miguel Morales).
El primero de esos hechos es que Luis García Gil siente "pasión por la literatura"; ama la literatura y hace literatura con apasionamiento. Cuando pienso en él –hijo del grandísimo poeta gaditano José Manuel García Gómez– no puedo dejar de pensar en una expresión de Jean-Paul Sartre que define muy bien quien y como es Luis: «Nací de la escritura... Escribiendo existía y existía para escribir; y si decía "yo", eso significaba yo que escribo».

"Pasión por la literatura" que a Luis le llevó –cómo no– a la aproximación, al conocimiento y al amor hacia la "canción, llamémosla de autor" a la que viene dedicando parte importante de su aventura literaria: Serrat, Jacques Brel o el inigualable Atahualpa Yupanqui.

El segundo hecho a que antes hacía referencia –que hace de Luis García Gil un escritor único para reflexionar sobre una obra como la de Serrat– es que se trata de un hombre que escribe a corazón abierto; es un escritor con alma que te permite –no sé si queriéndolo o no– escuchar y sentir sus latidos a través de su escritura... Para poder hablar de poetas o de canciones, o se es así –como Luis–, o se es un cronista redicho, aburrido y "repugnantemente racionalista" que siempre está intentando robarle protagonismo al personaje de quien escribe, y que, al menos a mí, no me interesa para nada.

En tercer lugar, y por último, Luis García Gil es un escritor que trabaja con una extremada seriedad; un  hombre que, cuando se enfrenta a la creación de libros como el que estoy comentando, se entrega a la investigación como "previo" a la escritura; un creador sistemático, analista hasta la saciedad, autoexigente y profundo...., un escritor profundo que escribe con una extraordinaria sencillez y con una literatura atrayente y motivadora, cualidades nada fáciles en quienes publican "ensayos" como a los que él se enfrenta.

El segundo protagonista del libro que estoy comentando es Joan Manuel Serrat –que es quien aparece fotografiado en la cubierta–.

Joan Manuel Serrat. (Fotografía Juan Miguel Morales).
Juan Manuel Serrar es un magnífico "creador de canciones""cantautor", si me lo permite–, reconocido internacionalmente, y, considerado, al menos desde mi punto de vista, como uno de los más importantes compositores e intérpretes de canciones en lengua española y, por supuesto en catalán.

Serrat, con más de cuarenta y tres discos grabados, es también un apasionado por la literatura que atesora sesibilidad y capacidad para emocionar a raudales; lo fue desde siempre.

Ha musicalizado y cantado a nuestros mas grandes poetas y es un magnífico poeta que domina, como pocos, lo que podríamos calificar como la "literatura popular" –que por "popular" no deja de ser "gran literatura"–; literatura con la que podemos encontrarnos –como dijo Lorca– «sentada en el quicio de la puerta en las madrugadas frías, o en el agua de una fuente; subida en la flor de un olivo, o puesta a secar en la tela blanca de una azotea».

Pues bien, estos dos personajes un día se encontraron y felizmente decidieron colaborar en la creación de un libro al que han  titulado "Serrat. Cantares y huellas". Serrat le ofreció a Luis la narración de su vida, sus sentimientos, sus canciones, sus historias... Luis le ofreció a Serrat su bien hacer como  investigador y escritor serio y sistemático, su tiempo –puedo imaginarme la grandísima cantidad de horas dedicas por Luis a este libro– y sobre todo su pasión, con lo que la pasión conlleva de atracciónrespeto, entrega y generosidad. Intercambio del que surgió el libro que atesora esta cubierta:


Nos encontramos ante un libro sencillamente extraordinario y aleccionador... Obras como esta son las que se merecen nuestros grandes creadores. (Mis felicitaciones a Editorial Milenio por haber asumido y hecho posible esta iniciativa).

Libro extraordinario sobre todo –aparte de por lo bien que está escrito– porque se trata de un libro del que se pueden hacer varias lecturas. No puedo ahora entrar en el detalle de cada una de esas lecturas, me limitaré a enunciarlas:

En "Serrat. Cantares y huellas" podemos adentrarnos en una lectura "biográfica" del cantor catalán que un buen día decidió hacer real su ciudadanía universal,

En segundo lugar, en este mismo libro, podemos hacer una lectura del contenido de sus canciones en varias perspectivas: desde la perspectiva sentimental –latidos, emociones y sentimientos que las hicieron nacer y las mantienen vivas– y desde la perspectiva histórica –siempre he afirmado y defendido que las canciones tienen historia y que esa historia las resignifica, las llena de sentido y hasta las hace más hermosas.

Joan Manuel Serrat y Luis García Gil. (Fotografía Juan Miguel Morales),
Una tercera lectura posible de "Serrat, Cantares y huellas", es la estrictamente literaria en lo que se refiere a la variedad de canciones que Serrat ha compuesto sobre textos de nuestros grandes poetas. Lectura fundamental que aprovecho para reivindicar la urgente necesidad de que las escuelas o centros educativos abran de par en par sus puertas, y sus ventanas, a la literatura cantada.

Una cuarta lectura es la histórica, las canciones de Serrat y el libro de Luis García Gil hacen una aportación magnífica y singular a la historia de un tiempo y un país; nos ofrecen algunas huellas de nuestra historia imprescindibles para activar la memoria contra el olvido.

Y concluyo, porque me estoy alargando demasiado. Hay una quinta lectura en este libro que para mí es extraordinariamente valiosa, me refiero a la lectura ética. En "Serrat. Cantares y huellas" se desarrolla toda una gran lección y un gran testimonio de la "ética democrática y solidaria" que tanto Joan Manuel, como Luis, vienen practicando, desde siempre y que ahí queda como un referente esperanzador. Habiendo seres humanos como ellos merece la pena seguir confiando en el futuro.

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo. Gran reseña y gran libro. El trabajo de Luis, quien no se corta en criticar aspectos de la obra de Serrat cuando se tercia, no solo es riguroso sino que es a la vez atractivo y ameno, y tratándose de un libro de estas características eso es magnífico.

    ResponderEliminar