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miércoles, 8 de diciembre de 2010

JESÚS GARRIGA. Uno siempre vuelve a los mismos sitios donde amó la vida.

Como dicen Armando Tejada Gómez y César Isella en su preciosa "Canción de las simples cosas" –que ha sido interpretada por increíbles voces como las de Martirio, Chavela Vargas o Buika– "uno vuelve siempre a los sitios donde amó la vida"... Eso me ha pasado a mí esta misma mañana...

Podéis imaginaros que en mi casa lo que más habitan son discos. Los singles y LP's de vinilo duermen cuidadosamente guardados en el sótano, y los CD's invaden, cada vez más, la habitación donde trabajo y sus alrededores... Son varios miles de discos y CD's... En el ordenador tengo registradas más de cincuenta mil canciones.

Jesús Garriga
(Foto: Jordi Verdés Padrón)
Pues bien, esta mañana, sin saber muy bien ni como, ni por qué, he tomado uno de esos discos y he vuelto a escucharlo... Es el disco "Hijo del sol", de JESÚS GARRIGA.

Después de la audición, me he dado cuenta de que he vuelto a él, como en otras ocasiones, porque el día que lo recibí y lo escuché por primera vez –va a hacer ya para cuatro años– "renové mi amor a la vida" en la voz, en las palabras y en la música de Jesús; sencillamente me impresionó... y además fortalecí también mi esperanza en la "canción de autor"... Con creadores como Jesús tenemos "cantautores" para rato..., la pena es que la aventura de grabar y promocionar un nuevo disco se haga cada vez más compleja...; de cualquier forma, sea como sea, ahí están, y entre ellos Jesús... ¡cantando como quien respira!.

"Hijo del sol" es un "disco de referencia" respecto a lo que podríamos llamar "nueva canción de autor". En él nos encontramos, por ejemplo, dos guiños a la musicalización e interpretación de poemas ajenos: uno de ellos "Te quiero", de Mario Benedetti –versión original, renovada y brillante; una de las mejores que he escuchado– y el otro "Nadie" de Masaki Hatomi, bordado con la desnudez del sonido de una guitarra y la voz, limpia, de Tiza.

"Hijo del sol", es un disco, a la vez, que desprende y contagia solidaridad; solidaridad con "Elena" que le mostró a Jesús "los caminos de dolor" y que nos sigue dejando tatuado su sufrimiento...; y solidaridad con "el sudor y la sed" de los inmigrantes: "cuero, sangre, ébano y marfil, pasean por las calles su perfil"; canción en la que el "trovador" canario –y digo "trovador" porque sé que le admiran mucho al otro lado del Atlántico– funde sus sentimientos hermanados con los de Luis Pastor, Rogelio Botanz, Vicente Climent, Javier Colina, Tito Dávila y Gonzalo Lasheras, productor de la obra.


En "Hijo del sol" también está presente, como no, el "amor"; no el amor cursi, falso, "manoseao" y "pa'l" consumo, sino el amor entendido como virtud y como actitud plenamente revolucionarias –nunca he podido olvidar el poema del escritor argentino Eduardo Gudiño Kieffer: "Sí, claro que te quiero con el alma, pero también te quiero con el cuerpo"–... Jesús canta: "y tropiezo con tu cuerpo, una flor en el desierto, y tu sed quiero beber"...

Es importante resaltar también las colaboraciones en la grabación de "Hijo del sol" de Leo Minax en "Tratado de la ausencia", de Bárbara Reyzábal en "1975" y de Luis Quintana, a quien tanto admiro, en "Niña que baila".


En resumen, para concluir, estamos hablando de una obra –"ópera prima" de Jesús Garriga– que posee una extremada belleza generada de tres virtudes esenciales: sobriedad, sinceridad y pasión en lo que hace y en lo que cree..., virtudes que a Jesús le sobran.

2 comentarios:

  1. Coincido plenamente en tus apreciaciones sobre Jesús Garriga y su disco "Hijo del Sol". Tuve la fortuna de ir a un concierto suyo hace aproximadamente un año, en la taberna "La Espiga" (Córdoba) y quede maravillado por el talento de este gran músico canario. Como suelo hacer tras una actuación en directo me compré su disco "Hijos del Sol" y desde entonces es uno de mis títulos preferidos. Espero que pronto regrese a Córdoba y nos regale más dosis de música de calidad.

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