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lunes, 16 de julio de 2012

IMÁGENES Y MOMENTOS ENTRAÑABLES

Hace unos días contaba como revolviendo los cientos de imágenes que guardo en una enorme caja (estaba buscando las de María Asquerino) me encontré algunas fotografías que hace tiempo que no veía y que me encantó volver a contemplar. Fue tanto lo que me impactaron que decidí iniciar esta nueva sección del blog a la que he llamado «IMÁGENES Y MOMENTOS ENTRAÑABLES»

Hoy las tres "imágenes entrañables" que voy a recuperar ¡me encantan!...; primero porque retratan a dos amigos del alma, y, en segundo lugar, porque tienen como coprotagonista un instrumento musical totalmente ligado a la historia y a los latidos de la "canción de autor": LA GUITARRA.

Empecemos  con los amigos. ¿Sabéis quién es este "cantautor" fotografiado haciendo pruebas de sonido en dos plazas de toros de "vete tú a saber dónde"?... Sí, es Luis Eduardo Aute... No me discutiréis –me imagino– que ¡da gusto verle!



Seguramente las dos fotografías anteriores las hizo Luis Mendo –de Suburbano–, que en un tiempo, además de ser un guitarrista extraordinario –tocaba con Aute–, tenía una especial afición –y más que afición– a la fotografía.

Y hablando de Luis Mendo, aquí le tenemos... 



Y hablando de la coprotagonista de estas tres imágenes me han venido a la memoria estas bellísimas palabras de Alfredo Zitarrosa que pertenecen al pórtico de su "Guitarra negra":

«Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra... Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía... Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas... Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos, sin manos que te ofendan... Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos... Cómo entregarte todos esos nombres y esa sangre, sin inundar tu corazón de sombras, de temblores y muerte, de ceniza, de soledad y rabia, de silencio, de lágrimas idiotas...»

1 comentario:

  1. La colección de fotografías sin duda es algo valioso, pero ¿y esos recuerdos? Por otro lado, muchas veces necesitamos de estas pequeñas y entrañables muletillas que cuando aparecen son como un golpe de aire fresco que viene del pasado a ponernos el flequillo y el corazón del revés.
    Un abrazo fuerte, querido Fernando.

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